Guía para la Elaboración de Ensayos de Investigación / Salud Jaramillo y Victor Mendoza

Publicado en 2011/05/13

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Fuente: Razón y palabra, nº 41.

Introducción

Un ensayo es un diálogo. Un diálogo imaginario entre mundos en donde se da la comunicación del escritor con el cuerpo de conocimiento que está trabajando, los lectores y consigo mismo; se trata entonces de sus inquietudes de investigación más relevantes. Las novedades y sorpresas que siempre nos tiene reservado un autor mediante un ensayo, despiertan esa infinitud que todos somos. Gracias al ensayo, podemos recuperar de manera dialógica las ideas vivas de seres humanos a través del tiempo y el espacio.

Obviamente, hay diferentes maneras de acercarnos a la elaboración de un ensayo de investigación. Una es el diálogo establecido por quien ha dedicado una vida a una conversación, otra es la un aprendiz que está en una etapa de iniciación. En ambos casos el espíritu que debe reinar es la comunicación del conocimiento de forma abierta y participativa para que el ejercicio sea trascendental.

Para la redacción de un ensayo debemos de considerar que estamos manejando el lenguaje escrito de la ciencia, por lo que es necesario utilizar un sistema de codificación conforme a las reglas de comunicación del discurso científico. La elaboración de un ensayo es una tarea a la cual nos enfrentamos, cuando informamos a la comunidad sobre los resultados parciales de la investigación que estamos realizando.

En este sentido, las preguntas de investigación que guían este trabajo son: ¿qué es un ensayo de investigación científica?, ¿cuáles son sus principales características?, ¿cuáles son los elementos básicos para su elaboración?. Estos cuestionamientos por resolver conforman la estructura básica del presente documento el cual se expone como un conjunto de criterios orientadores.

El propósito es presentar una guía metodológica básica que permita al escritor analizar cuáles son los puntos fundamentales que deberá contener un ensayo y la manera en cómo puede realizar un ensayo. Por tanto, este es un documento didáctico básico que permite al escritor evaluar la producción de sus ensayos de investigación científica, siguiendo las normas fundamentales que dictaminan la producción del conocimiento.

La importancia de este documento es que está vinculado con el interés para el desarrollo de investigadores desde las aulas, desde la formación en los instrumentos de comunicación del conocimiento científico, desde el ejercicio de la docencia con responsabilidad en la investigación y la inserción en el medio. Comunidades en el que el juicio argumentado y la escritura de los resultados de la investigación sean el eje del diálogo y del debate en la búsqueda de los acuerdos.

Si consideramos que en la época actual una de las labores de mayor trascendencia en la ciencia es la construcción del conocimiento mediante la elaboración de ensayos, el presente escrito denominado: “ guía para la elaboración de ensayos de investigación”, te servirá para que tengas los principios elementales del código de comunicación científica dentro de esta modalidad.

Definición de ensayo
Definir el significado de la palabra ensayo nos es fácil, por este motivo es pertinente en primera instancia generar vías de acceso sobre el significado de la palabra. En este marco de ideas conviene destacar que el análisis comprende dos partes principales: Un primer momento que nos conduce por el sentido diacrónico de la palabra y otro momento en donde hacemos una referencia al sentido sincrónico del término. Esta metodología de trabajo nos da una visión panorámica para la reflexión sobre la manera en cómo podemos concebir la palabra ensayo desde la perspectiva de su desarrollo histórico.

Análisis sincrónico de la palabra Ensayo
Las palabras como los seres humanos están situadas por su historia. Teniendo este punto de partida cabe destacar que las palabras no pueden ser comprendidas en su plenitud sin la revisión de su paso evolutivo, la diacronía de las palabras nos permite tener una biografía adecuada de sus diferentes usos. Siguiendo esta línea y aplicando los elementos que nos proporcionan la investigación de carácter etimológico, podemos afirmar que la palabra ensayo: proviene del verbo ensayar que significa probar. Aunque el término tiene un pleno uso en la época moderna, sus acepciones ya eran consideradas tanto entre los griegos como los romanos que las utilizaban como un estilo de expresión.

Pues las mismas Epístolas a Lucilio de Séneca, si uno se fija bien, no son más que ‘ensayos’, es decir, meditaciones dispersas reunidas en forma de epístolas (…)en los Diálogos de Platón como en las Epístolas a Lucilio de Séneca, en las Meditaciones de Marco Aurelio, en las Obras Morales o Vidas paralelas de Plutarco, se pueden encontrar los gérmenes de las que después llegarán a ser características esenciales del género. Pues las mismas Epístolas a Lucilio de Séneca, si uno se fija bien, no son más que ‘ensayos’, es decir, meditaciones dispersas reunidas en forma de epístolas1.

Es hasta el siglo XVI cuando esta forma de escritura adquiere las características y nombre con el que hoy en día se conoce. En la búsqueda de una definición del ensayo, es no sólo conveniente, sino preciso, remontarse a la obra de Miguel de Montaigne, creador del género ensayístico según la posición tradicional de la crítica literaria. Montaigne, en efecto, fue el primero en usar el término “ensayo”, en su acepción moderna, para caracterizar sus escritos, y lo hizo consciente de su arte y de la innovación que éste suponía. En el ensayo número 50 del libro primero, que tituló “De Democritus et Heraclitus”, nos da una “definición”

Es el juicio un instrumento necesario en el examen de toda clase de asuntos, por eso yo lo ejercito en toda ocasión en estos ensayos. Si se trata de una materia que no entiendo, con mayor razón me sirvo de él, sondeando el vado desde lejos; y luego, si lo encuentro demasiado profundo para mi estatura, me detengo en la orilla. El convencimiento de no poder ir más allá es un signo del valor del juicio, y de los de mayor consideración. A veces imagino dar cuerpo a un asunto baladí e insignificante, buscando en qué apoyarlo y consolidarlo; otras, mis reflexiones pasan a un asunto noble y discutido en el que nada nuevo puede hallarse, puesto que el camino está tan trillado que no hay más recurso que seguir la pista que otros recorrieron2.

La diacronía de la palabra ensayo en el siglo XX, toma una de sus principales vertientes como instrumento de expresión; a partir de esta práctica social, tanto los escritores como los editores han dado en denominar “ensayo” a un conjunto de prácticas literarias heterogéneas que por su carácter disímil son difíciles de agrupar. Si a esto unimos la vaguedad del término y la variedad de las obras, no debe extrañarnos que las definiciones propuestas se expresen sólo en planos generales. El Diccionario de la Real Academia Española define el ensayo como: “Escrito, generalmente breve, sin el aparato ni la extensión que requiere un tratado completo sobre la misma materia”3.

Esta definición, sin bien es cierta nos da un referente, resulta incompleta para reconocer todos los elementos que confluyen al interior de un ensayo. Las limitaciones que presenta la definición arriba citada, se refieren a que sólo se plantea al ensayo en su forma cuantitativa de escritura, además otra de sus limitaciones la podemos encontrar cuando nos dice que el ensayo es un género menor, considerándolo a éste como un texto que aún no ha desarrollado toda su potencialidad.

Para definir el significado de la palabra ensayo es pertinente acudir a otras fuentes con el objeto de recoger otras investigaciones que han analizado al género.

Para hallar la palabra “ensayo” con el sentido que le proporcionó Montaigne, habrá que esperar hasta bien entrado el siglo XIX. En Covarrubias el concepto se encuentra implícito en la voz “discurso”: “Tómase por el modo de proceder en tratar algún punto y materia, por diversos propósitos y varios conceptos”. Así lo emplearon nuestros ensayistas del siglo XVII, especialmente Quevedo en Los sueños y Gracián en Agudeza y arte de ingenio. La palabra ensayo, si bien aceptada en el siglo XIX para designar una composición literaria (en el Diccionario de la Academia Española aparece ya la definición actual), es considerada despectivamente en ciertos sectores de la crítica hasta bien entrado el siglo XX. En 1906 Baralt, en su Diccionario de Galicismos, señala acerca del término ensayo: “Aplicado como título a algunas obras, ya por modestia de sus autores, ya porque en ellas no se trata con toda profundidad la materia sobre que versan, ya, en fin, porque son primeras producciones o escritos de alguna persona que desconfía del acierto y propone con cautela sus opiniones”. De forma muy semejante se expresa Mir y Noguera en 1908: “Modernamente han dado los escritores extranjeros, ingleses, franceses, italianos, en llamar ‘ensayo’ al escrito que trata superficialmente algún asunto, como si de él echase el escritor las primeras líneas. Esa palabra exótica va cundiendo entre nosotros. Exótica digo, por la rareza y especialidad de su significación. Porque la voz ‘ensayo’ o ‘ensaye’ siempre quiso decir ‘prueba, examen, inspección, reconocimiento4.

Además de Montaigne otro de los autores que indiscutiblemente mejor ha reflexionado sobre el ensayo es el español Ortega y Gasset. En los resultados de sus investigaciones afirma que el ensayo no es un género menor dentro de la literatura.

Se trata, pues, lector, de unos ensayos de amor intelectual. Carecen por completo de valor informativo; no son tampoco epítomes —son más bien lo que un humanista del siglo XVII hubiera denominado ‘salvaciones’—. Se busca en ellos lo siguiente: dado un hecho —un hombre, un libro, un cuadro, un paisaje, un error, un dolor—, llevarlo por el camino más corto a la plenitud de su significado. Colocar las materias de todo orden, que la vida, en su resaca perenne, arroja a nuestros pies como restos inhábiles de un naufragio, en postura tal que dé en ellos el sol innumerables reverberaciones5.

Esta definición que nos proporciona Ortega y Gasset, está propuesta sobre la base de un diálogo con lo expresado por Montaigne. Su interés principal radica en definir el significado y la pragmática del uso de la palabra ensayo a la cual le podemos agregar los siguientes conceptos: “En Bleznick, ensayo puede definirse como una composición en prosa, de extensión moderada, cuyo fin es más bien el de explorar un tema limitado que el de investigar a fondo los diferentes aspectos del mismo”6.

El ensayo viene a dar denominación literaria al escrito, difundido hoy preferentemente gracias a la prensa periodística, en que se discurre, a la ligera o a fondo, pues no son la inconsistencia y la brevedad condiciones esenciales suyas, sobre un tema de cualquier naturaleza que sea7.

Gómez de Baquero, nos cita que:

El ensayo es la didáctica hecha literatura, es un género que le pone alas a la didáctica y que reemplaza la sistematización científica por una ordenación estética, acaso sentimental, que en muchos casos puede parecer desorden artístico. Según entiendo el ensayo, su carácter específico consiste en esa estilización artística de lo didáctico que hace del ensayo una disertación amena en vez de una investigación severa y rigurosa. El ensayo está en la frontera de dos reinos: el de la didáctica y el de la poesía, y hace excursiones del uno al otro8.

De las definiciones expuestas, encontramos que existe una pluralidad de significados sobre la conformación del concepto y la práctica del ejercicio ensayístico. Sin embargo, esta plurivocidad de significados nos sirven de orientación, ya que si bien es cierto no existe una definición que comprenda todos los elementos constitutivos de un ensayo, si nos proporcionan las bases para entender la riqueza de sus características comunes. De éstas, podríamos extraer una primera aproximación para definir al ensayo como la preocupación estética para la creación de recursos expresivos que se suma con el afán de plantear y debatir temas de interés actual tanto en el campo de la literatura, como en el campo del periodismo o de la ciencia. Conviene destacar que la función didáctica-pedagógica que, en todas sus modalidades, se presenta en el ensayo es una de sus principales formas constitutivas: “Despertar interés en nuestras generaciones jóvenes por los atractivos problemas que nos depara el campo de las ciencias es una buena muestra de este rasgo”9.

Así entonces, el ensayo no es un discurso irresponsable sino un texto que recurre en el caso de la investigación científica a todos los elementos metodológicos de construcción de la ciencia para su elaboración. Si bien es cierto que sus conclusiones no se exponen de manera definitiva, en su contenido y forma deberá comprender todos los elementos de la investigación científica. Resignificando la definición que Gómez Vaquero nos da sobre los ensayos, consideramos que éste es el punto de frontera entre los reinos de la ciencia, la didáctica y la imaginación poética, donde el ensayista hace permanentemente excursiones hacia uno y otro punto de referencia10.

El desarrollo del ensayo en la época moderna
Como destacamos en el apartado anterior es durante la época histórica de la modernidad y específicamente con el pensamiento de Montaigne donde se reinventan nuevas formas y modalidades para el uso y la práctica del ejercicio ensayístico. “Este es el único libro de su clase en el mundo; es de una intención indómita y extravagante. En él no hay nada tan digno de ser notado como su singularidad”11.

Los antecedentes dentro de la modernidad de las reflexiones en torno a la teoría y la práctica del ensayo la podemos también localizar con el filósofo inglés Francis Bacon, quién con su libro “Ensayo sobre el entendimiento Humano”, fincará las bases del concepto moderno de lo que hoy significa la elaboración de un ensayo, sobre todo su especial énfasis para su uso en el campo de la filosofía y las investigaciones de carácter empírico.

Indiscutiblemente que este aporte del filósofo inglés responde al espíritu humanista que se venía destacando en Europa durante el siglo XVI, sobre todo si afirmamos la importancia que tiene el ensayo para el desarrollo de la creatividad en el proceso de construcción del conocimiento. Siguiendo el aporte de los primeros ensayistas, el escrito no se limita a mostrar sus pensamientos, sino que expone el mismo proceso de pensar, logrando introyectar en el receptor sus propias preocupaciones en un íntimo diálogo con el lector en una comunión de pensamientos.

Se puede afirmar que los ensayos escritos en el siglo XVI, por Montaigne y Bacon son manifestaciones excepcionales de un género de nacimiento prematuro. El espíritu existía en la época, pero el escritor todavía no disponía aún de todos los medios adecuados para la difusión de sus ensayos. Además de lo anterior, se consideraba que el ensayo era un género menor dentro del campo de producción del conocimiento científico.

A principios del siglo XVIII, con la evolución de los medios de difusión surgieron las revistas y periódicos especializados que fueron los espacios donde el ensayista podía, por primera vez, establecer un verdadero diálogo con el lector, que pasa decididamente a formar parte del ensayo. El movimiento romántico, trajo entre sus principales consecuencias el triunfo del individualismo, con éste se daría de nuevo pie a un campo fecundo para el cultivo del ensayo. El escritor lo empleará para expresar sus reacciones ante la sociedad o ante la naturaleza; por medio de ensayos expresará sus puntos de vista y combatirá aquellos que no acepta, y algo aún más importante, pensará en el público que los lee regularmente y tratará de sugerirle, de hacerle meditar, de conectar la realidad con el ideal.

Grandes herederos de esta tradición en América Latina durante el siglo XX, sólo por citar algunos ejemplos son: José Enrique Rodó, Manuel González Prada, José Vasconcelos y José Carlos Mariátegui, hasta el actual reconocimiento internacional de Alfonso Reyes, Octavio Paz, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Carlos Monsivais, Leopoldo Zea o Néstor García Canclini. Un denominador común de la temática propuesta por estos ensayistas es el problema sobre el significado de la esencia de ser latinoamericanos.

Con los aportes de estos autores y el diálogo establecido con los ensayistas europeos y norteamericanos, el término se universaliza y alcanza tal prestigio que para mediados del siglo XX su uso da espacio para incluir al género como parte de los estudios científicos, tratados y monografías, sobre todo en el campo de la crítica literaria, el periodismo o la ciencia.

Desgraciadamente, el impacto que el ensayo tuvo produjo la proliferación de su uso sobre todo en el campo académico, sin una reflexión seria sobre sus características lo que ha dado lugar a un obscurecimiento de su significado. Confusión que se aprovecha para dar cabida bajo su protección a todo aquello que es difícil de clasificar en los tradicionales géneros literarios.

El ensayo en el contexto de la ciencia
El ensayo científico es un intento por acercarnos al entorno de un problema de investigación, generar una explicación de cómo el que escribe analiza el mundo en relación con la temática propuesta. Uno de los principales valores con que cuenta el ensayo en el campo de la ciencia es el uso de la expresión personal. La expresión personal para el caso de las ciencias se refiere a la responsabilidad en la exposición juiciosa sobre el entorno que el autor tiene, en este caso estamos hablando de una interpretación de la realidad de acuerdo a cómo el autor analiza las temáticas.

En este sentido un ensayo científico se define por la posición que el ensayista toma con relación al tema, es decir, que a diferencia de otros géneros de escritura en el campo de la ciencia, el aspecto subjetivo destaca la importancia de un ensayo, y este aspecto subjetivo se localiza por los juicios que emite el ensayista sobre los temas que está abordando. Una de las funciones que tiene el ensayo es mostrar la parte interpretativa de la subjetividad del ensayista, con esto el lector podrá contar con un mejor horizonte de reflexión sobre el tema abordado.

También el ensayista cuando escribe para la ciencia puede mostrar de manera histórica cómo se dio la evolución de determinado tema o cuáles son las características evolutivas de la obra que giran en torno al tema de estudio de su interés.
Cabe destacar que el carácter didáctico-pedagógico que posee el ensayo científico hacen que éste tenga una forma especial, sobre todo si consideramos que este carácter, radica en poner lo complicado en términos sencillos y no limitar el conocimiento solamente para un grupo de especialistas. El ensayista en el caso de la ciencia tiene que poseer la capacidad de traducción del conocimiento a diferentes “juegos del lenguaje”12.

Características de un ensayo científico
Una de las principales características que define a los ensayos científicos, son las temáticas que ofrecen y que comprenden campos muy diversos como son: la historia, la ciencia, la filosofía, la política, la literatura etc.

Este ensayo considera la concepción de la vida onírica en la filosofía de Descartes (particularmente en sus Meditaciones Metafísicos) dentro de la perspectiva teórica de la fenomenología) principalmente desde la filosofía de Sartre y los trabajos fenomenológicos – antropológicos de Dieter Wyss”13.

“Este ensayo trata de ordenar mis preocupaciones de muchos años, expuestas en numerosos artículos y conferencias en Costa Rica y en el exterior”14Una segunda característica, es que su extensión no está sujeta a un parámetro determinado, ya que oscila entre algunas pocas páginas y varios cientos de ellas. La tercera característica es que la rigurosidad de los planteamientos va desde un análisis de datos empíricos hasta un detallado marco conceptual. Una cuarta característica del ensayo es que los rasgos de sus líneas de trabajo se presentan como aproximaciones, como esbozos iniciales. Citemos algunos ejemplos:

Aunque consciente de mis limitaciones, he querido ofrecer al lector una vivencia, o más bien una interpretación muy personal de los hechos relatados, buscando entrelazar lo material con lo espiritual, y el origen del ser con el principio de las grandes ideas15.

Estos ensayos – dirigidos hacia educadores, estudiantes de educación y demás personas interesadas en el tema tienen el fin de contribuir a la discusión y al análisis de nuestro sistema educativo, como paso indispensable previo a la toma de acciones para mejorarlo16.

Nos proponemos, en las páginas siguientes, describir a grandes rasgos la labor de los físicos que corresponde a la meditación pura del investigador. Nos ocuparemos, principalmente, del papel de los pensamientos e ideas en la búsqueda aventurada del conocimiento del mundo físico17.

Soltando aquí una frase, allá otra, como partes separadas del conjunto, desviadas, sin designio ni plan, no se espera de mi que lo haga bien ni que me concentre en mí mismo. Varío cuando me place y me entrego a la duda y a la incertidumbre, y a mi manera habitual que es la ignorancia18.

En el caso de la elaboración del ensayo científico, sus características no solamente radican en su extensión, también en los datos, y las teorías que se utilizan, así como el proceso mismo de pensar y las sugerencias capaces de ser proyectadas por el mismo lector. Este carácter del ensayo está determinado, en cierto modo, por el público a quien se destina.

Otra de las características fundamentales del ensayo es que permite realizar la incorporación de diversas disciplinas del conocimiento, es el ensayo el espacio en el que caben todas las disciplinas del conocimiento. La convergencia o divergencia de enfoque no sólo se pueden presentar en el ensayo para un mismo tema, sino que, es posible generar la convergencia de diferentes áreas del conocimiento para el análisis de una problemática.

Las ventajas de un ensayo
Uno de los rasgos del ensayo que ya se ha venido comentando es su agilidad. Esto quiere decir, su sencillez productiva, su capacidad de comunicar en forma directa. En el caso de los ensayos, de investigación no hay porque evidenciar de forma detallada el proceso de investigación seguido; esto porque una de las funciones sustantivas del ensayo es conocer las implicaciones temáticas y no el proceso metodológico de producción. Por tal motivo, aunque la libertad temática del género, en el caso del ensayo de investigación científica es fundamental, no implica que el ensayista de la ciencia cancele el rigor en el uso de datos, citas bibliográficas y sus correspondientes referencias documentales.

La brevedad es otra de las ventajas de un ensayo. Aunque es conveniente puntualizar que ensayos largos son también lo suficientemente virtuosos. La corta extensión permite publicarlos con mayor facilidad, obtener mayor número de lectores, producir un efecto más directo, escribirlos más rápidamente y con la adecuada oportunidad. La brevedad del ensayo y el no pretender decir todo sobre el tema tratado no significa, por tanto, que el ensayista distancie lo considerado para poder así abarcarlo en una visión generalizadora. Todo lo contrario, se intenta únicamente en el caso de los ensayos de investigación científica el dar un corte, uno sólo, lo más profundo posible, y absorber con intensidad la información y las principales interpretaciones que el tema nos proporcione.

El propósito del ensayista al internarse en la aventura de escribir un ensayo no es el de confeccionar un tratado, ni el de entregarnos una obra de referencia útil por su carácter exhaustivo. El ensayista como investigador reacciona ante la problemática que le impone un tema para marcarnos la pauta sobre una interpretación novedosa o proponernos una reevaluación de las ya en boga. Pero una vez abierta la brecha y tendido el puente del nuevo entendimiento, el ensayista, siempre deja la puerta abierta para nuevas interpretaciones; considera que su función es sólo la de abrir nuevos caminos y proponer su continuación.

La comunicación ágil, tanto entre ensayista y lector como entre ensayista y diferentes autores es otra de las ventajas que tiene un ensayo. El escritor posee la libertad de dirigirse tanto a un público especializado como a uno no especializado para interpretar un tema. Esto significa que el ensayo tiene la libertad de intercalar lógicamente las opiniones personales con la visión de los especialistas que se han ocupado del tema.

el ensayista reacciona ante los valores actuales para insinuarnos una interpretación novedosa o proponernos una reevaluación de las ya en boga, pero una vez abierta la brecha y tendido el puente del nuevo entendimiento, el ensayista, como creador al fin y al cabo, deja al especialista el establecer la legitimidad de lo propuesto, sin renunciar él mismo a continuarlo en otra ocasión19.

Esta ventaja se destaca en el sentido de que la función persuasiva del ensayo no se limita exclusivamente a la objetividad de los “hechos”, el ensayo impulsa otros recursos y otras formas persuasivas como son la metáfora, la sinécdoque o la elipsis, para la relación entre los conceptos y argumentos de manera que resulte “objetiva” la tesis que se desea demostrar.

La actualidad de los temas tratados por el ensayo representan otra de sus ventajas, en su intento de establecer un lazo de diálogo íntimo entre el ensayista y el lector, se desprende la necesidad de su contemporaneidad en el tiempo y en el ambiente. Pero el concepto “actual” no sólo hace referencia a los sucesos del presente, sino que significa con más propiedad un replanteamiento de los problemas humanos ante los valores que individualizan y diferencian a cada época de las precedentes.

El ensayista, en su diálogo con el lector y consigo mismo, reflexiona siempre sobre el presente, apoyado en la sólida base del pasado y con una propuesta cargada del deseo de anticipar el futuro por medio de la comprensión del momento actual. La conexión con el “momento actual” arranca, precisamente, de la problematización liberadora de no limitarlo a la exclusividad del presente. El ensayista escribe, es verdad, con, desde y para una época, por lo que los temas y la aproximación a ellos estarán forzosamente subordinados a las circunstancias del presente vivido. Esto impide que el ensayista libere a su obra de la nota de caducidad que supone toda sujeción a tiempos y espacios concretos propios del momento en que se escribe. Sin embargo, los ensayistas de todos los tiempos siempre han sabido conjugar lo actual en el fondo de lo eterno.

Una característica común en todas las modalidades del ensayo es su condición subjetiva; y es este subjetivismo el que paradójicamente causa la ambigüedad y la dificultad en las definiciones del género. Es lo subjetivo al mismo tiempo la esencia y la problemática del ensayo, ya que si bien es cierto que el ensayista expresa lo que siente y cómo lo siente, no por eso deja de ser consciente de la función peculiar que tiene en su doble aspecto de artista de la expresión y de transmisor e incitador de ideas. Es decir, el lirismo innato del ensayista queda modulado al ser sometido a la razón en un proceso más o menos consciente o patente de organización que lo haga inteligible y convincente, pues aunque el ensayo no pretende convencer, es inevitable reconocer que todo buen comunicador desea lograrlo; por lo tanto, el ensayo se convierte en una mezcla de subjetivismo y objetivismo en su capacidad convocatoria y descriptiva de un tema.

Cabe destacar que al escribir un ensayo dentro del campo de la investigación, el ensayista tendrá que dialogar con el contexto normativo que hace posible la elaboración de un texto de investigación. Sin embargo, esto no significa que el ensayista a pesar del rigor que requiere la escritura del conocimiento científico, no nos haga partícipes de su tiempo, sus temas predilectos permitiéndonos penetrar en su mundo al entregarnos no sólo sus pensamientos, sino también el mismo proceso de pensar.

Si bien es cierto, que como hemos indicado, el investigador expresa a través del ensayo sus sentimientos y no por este motivo el ensayo científico tendrá que excluir el pensamiento sistemático y los criterios de objetividad que marca la ciencia. La verdad del ensayista que escribe para la producción de un conocimiento científico, se presenta bajo la perspectiva subjetivista del autor y el carácter normativo de la ciencia20.

El ensayista, en su doble aspecto de estilista y de pensador, deberá destacar la fuerza de su persona. Incluso podríamos decir que el subjetivismo queda plasmado desde la elección del tema. Es esta motivación interior la que elige el tema y su aproximación a él; y como el ensayista expresa no sólo sus sentimientos, sino también el mismo proceso de adquirirlos, sus escritos poseen siempre un carácter de íntima autobiografía.

La metodología para la realización de un ensayo de investigación
A continuación ofrecemos un conjunto de recursos para la elaboración de un ensayo. Una de las primeras cosas que realizamos cuando iniciamos una investigación es el proceso de planeación, así la metodología para la elaboración de un ensayo de investigación depende en gran medida de las etapas de investigación, sistematización y exposición de resultados; dicho de otra manera significa el arte de buscar información, ordenar los datos obtenidos y decir de manera escrita las ideas o pensamientos construidos, que en definitiva constituye la materia que conocemos como texto. En este caso, el resultado dependerá de la relación que el investigador establece, al momento de escribir, entre realidad, pensamiento y lenguaje, además del proceso principio-medio-fin, que en materia de redacción consiste en atender de forma estricta a las etapas de planeación, producción y revisión. En sentido general podemos afirmar que gran parte de los problemas de la redacción de un ensayo se deben fundamentalmente a que el escritor no planea sus ensayos ni los revisa una vez concluidos.

La planeación de la escritura
Tal como sucede en el caso de la investigación que tiene como origen el planteamiento de un problema que es producto de la revisión rigurosa de las fuentes de información, el proceso de redacción de un ensayo inicia con la lectura de los materiales que han de proporcionar datos, ideas, juicios y pensamientos que deseamos plasmar en nuestro documento. En este sentido, la lectura de los materiales deberá hacerse de forma dialógica, cuestionándonos si verdaderamente hemos entendido el contenido temático propuesto por los materiales leídos; una vez realizado este proceso, el segundo paso consiste en la reflexión en torno al cuestionamiento sobre si estamos de acuerdo o no con las ideas o metodología expresadas en los documentos. La forma de enfrentarnos a estas dos situaciones constituye el tema que nos proponemos escribir, éstas son las ideas que incorporamos a nuestro pensamiento y que exponemos en el tema del ensayo.

De una primera evaluación de la información obtenida sobre la compresión del tema y nuestra postura con respecto a éste, resultará lo que se denomina como el proceso de planeación, es decir, el surgimiento de las ideas y su organización mediante un sistema jerárquico. Se trata de ordenar y clasificarlo que constituye nuestro propósito de investigación y su escritura.
Un esquema de organización de ideas le da rigor a nuestro pensamiento científico y para ésto nos podemos valer de un “árbol de ideas” o “sistema de cuadros sinópticos”, con el cual ordenaremos los datos jerárquicamente, primero la idea principal y luego sus diversas derivaciones21.

Una vez que tenemos este esquema, el siguiente paso es enumerar o jerarquizar la información de acuerdo a como pensamos exponerla en nuestro escrito. Esto significa que tenemos el esquema o índice preliminar del trabajo. Cabe destacar que este esquema no solamente nace de la manera en como nosotros concebimos el orden de las ideas, también responde al diálogo permanente con los materiales que se están consultado. El ensayo científico muestra una clara visión de los contenidos de las obras con relación a un tema, pero además, incorpora nuestro juicio de por qué es importante lo que un autor menciona, por ejemplo, el ensayo podría destacar la información de un autor respecto a otro a través de diversos mecanismos como: marcar las ventajas de un modelo de pensamiento, presentar las causas o efectos de un sistema, también puede ser la confrontación de dos corrientes o de dos resultados.

Escritura o redacción de un ensayo
Podemos definir el trabajo científico como una construcción unitaria cuyos elementos se conjugan de tal modo que todos se apoyan para dar como resultado un texto escrito. Esta estructura supone un estrecho vínculo entre las partes y sus relaciones. El escritor es el que nos guía mediante la organización de las ideas y los pasos de la exposición.

Cada oración, párrafo o capítulo girará, en la medida de lo posible, alrededor de un hecho o idea, desenvolviendo sus aspectos de tal manera que constituyan una unidad, como una auténtica columna vertebral del cuerpo del texto. En términos generales tanto para las oraciones, como para los párrafos y los capítulos, y en todo caso para el conjunto general del escrito, su estructura comprende: la presentación de una idea, luego las explicaciones, pruebas, discusiones o ampliaciones, para terminar con un enunciado de la idea principal en un tono rotundo y definitivo.

La recopilación de los diversos juicios o afirmaciones que se van exponiendo durante el ensayo constituyen el motivo principal de la conclusión.

Revisión final o evaluación de la escritura del ensayo
Con base en los elementos arriba planteados en el sentido de que es necesario planear para poder escribir bien, el texto podrá ser evaluado en función de los objetivos propuestos y sus metas. Conforme se va avanzando en la redacción del trabajo, se van descubriendo algunos defectos o errores en las partes ya escritas, no necesariamente se requiere retroceder en el trabajo, es conveniente llevar una libreta donde se anoten los asuntos pendientes, hasta cuando concluya la revisión del primer borrador: es en este momento cuando se hacen los ajustes pertinentes con mucho mayor rigor, corrigiendo en función de la estructura total del ensayo.

Una primera lectura evaluativa al interior de la obra nos permitirá descubrir más errores que si se hace ésta de manera parcial. También es conveniente dejar un tiempo de “reposo” al trabajo y no revisarlo de manera inmediata, con el objeto de tomar distancia y así posteriormente leerlo con mayor objetividad.

Primero, se sugiere revisar el cuerpo del trabajo y cuando hayamos terminado, proceder a revisar las conclusiones y la introducción considerando que estas dos partes constituyen el fin y el principio del trabajo además de ser los elementos que siempre se redactan hasta el último. Otras sugerencias son: la conveniencia de hacer una lectura del trabajo con un grupo de especialistas en voz alta para afinar los detalles, también se recomienda que el trabajo sea sometido a la revisión de expertos que nos podrán hacer sugerencias.

Las partes de un ensayo de investigción científica

Un ensayo de investigación se presenta con las siguientes partes:

Portada
En este espacio se colocan los elementos básicos que son:
El título.
La institución donde se publica.
El autor.
La fecha de publicación.

Es conveniente resaltar que el título de un ensayo científico debe describir el contenido del trabajo de forma clara y precisa, que el título le permita al lector identificar el tema fácilmente, y al bibliotecario catalogar y clasificar el material con exactitud.

Debe ser corto (no exceder de 15 palabras) sin sacrificar la claridad, para ello debe evitarse el uso excesivo de preposiciones y artículos, el utilizar exposiciones repetitivas como por ejemplo: estudio sobre…; investigación acerca de….; análisis de los resultados de….; etcétera, y el uso innecesario de subtítulos.

En el caso de un escrito de investigación, en especial de un ensayo, el título es lo último que escribo, el tener la idea del ensayo en general y la identificación clara y precisa del problema y de los objetivos, facilita la redacción del título. Esto no significa que para motivos de la planeación yo no tenga previamente un tema desarrollado.

Índice
En este lugar se colocan de manera esquemática los temas que comprende el contenido del ensayo presentado.

Resumen
Esta parte del ensayo tiene como objetivo orientar al lector a identificar la relevancia del contenido básico de la temática de forma rápida y exacta. El contenido del resumen debe expresar de forma clara y breve: los objetivos y el alcance del estudio, los procedimientos básicos, los métodos, los principales hallazgos y las conclusiones.

En este punto debe situarse la investigación en tiempo y lugar; presentar los límites de validez de las conclusiones.

Debe redactarse en tercera persona, tiempo pasado, excepto la frase concluyente; excluir abreviaturas y referencias bibliográficas.

El resumen puede clasificarse en: descriptivo, informativo y estructurado. El descriptivo, da una idea global del estudio, su extensión es de 50 a 100 palabras. Por lo general no es recomendable para revistas científicas. El informativo es similar a un miniartículo, su extensión es de entre 100 a 150 palabras. El estructurado, se estructura en apartados: objetivos, diseño, lugar/circunstancias, objeto de estudio, intervención, mediciones, principales resultados y conclusiones.

En el caso de que la revista donde se publicará el ensayo tenga normas editoriales, éste se deberá ajustar a los criterios específicos de la normatividad señalados en la política editorial. Cabe destacar que uno de los errores más frecuentes en los ensayos de investigación publicados es no incluir el resumen o hacerlo inteligible.

Introducción
La introducción constituye una de las partes sustantivas de un ensayo, es muy importante, porque representa la presentación del tema que se va a desarrollar en el ensayo. Con ella vinculamos al lector con el contenido, siendo una de sus finalidades básicas el convencerlo de la trascendencia de la investigación presentada.

En este acápite se debe identificar nítidamente el problema y encuadrarlo en el momento actual, se recomienda hacerlo de forma interrogativa, comunicar de forma clara los objetivos del ensayo, exponer brevemente los contenidos más relevantes, destacar la importancia que el tema tiene, justificar las razones por las que se realiza la investigación y formular las hipótesis.
Es recomendable que en la introducción no se pongan las conclusiones del ensayo y solamente se haga una invitación para encontrarlas en el trascurso de la lectura.

Desarrollo temático
En el desarrollo se exponen los contenidos del ensayo. En el caso de ensayos de investigación, se puede utilizar el sistema de diálogo entre los avances de mi investigación y los resultados producidos por otros investigadores. Cada párrafo ejemplifica una idea o justifica la idea expuesta. Aunque todo ensayo tiene la pretensión de ser leído por cualquier tipo de público, el ensayo de investigación científica no puede perder de vista el uso de los referentes categoriales de la investigación, además del uso adecuado de lenguaje propio de la ciencia que se está trabajando.

Para lograr una mayor claridad en las ideas expuestas en un ensayo, el autor se puede valer del uso de las figuras retóricas, con el objeto de establecer diferentes niveles de traducción del lenguaje de conocimiento científico.

La lógica de exposición del desarrollo de un ensayo puede ser deductiva, ésta es la que parte de las ideas generales para después llegar a las particulares. Otra forma de exposición es mediante el método inductivo donde se expone un caso particular –debidamente documentado- para después llegar a un sistema general de ideas o fundamentos. Una tercera forma de exponer el desarrollo de un ensayo es mediante el método dialéctico que consiste en confrontar dos tesis y posteriormente establecer una síntesis. En el desarrollo, se presentan las tesis que sustentan el problema de investigación a través del análisis de los juicios que giran entorno a las posturas que tiende a defender la tesis.

No podemos olvidar que uno de los fundamentos del conocimiento científico es la objetividad de sus conocimientos. Para lograr lo anterior, el investigador tiene como condición necesaria pero no suficiente (ya que existen otros criterios de objetividad), mostrar el trabajo de investigación documental en donde se apoyan las tesis que está exponiendo dentro de un ensayo de investigación. Para lograr esto, en el desarrollo de un ensayo de investigación las tesis principales deberán estar debidamente anotadas, mediante el sistema de referencias documentales propuesto por el autor o por la institución que lo está publicando. Se pueden insertar las referencias documentales en el cuerpo del ensayo (sistema harvard) o al pie de página (sistema francés clásico). Los referentes documentales utilizados de los diferentes autores consultados, quedarán inscritos dentro de las comillas en el texto y deberán estar interpretados por parte del autor del ensayo.

Además de las citas textuales, se puede utilizar el sistema de interpretación, a través de la exposición mediante el parafraseo de los datos relevantes seleccionados en la investigación documental. En este caso, la referencia tendrá el código adecuado dentro del sistema de referencia documental que se está utilizando y los datos que identifican al texto.

Las notas al pie de página también cumplen una función aclaratoria de los conceptos en términos semánticos bien nos permiten ampliar el horizonte de compresión de una idea.
Conviene subrayar que la elaboración de un ensayo de investigación no es un gran resumen o síntesis de lo que otros autores ya han dicho, es una construcción personal que muestra los avances en el conocimiento que en lo personal estás proponiendo a la comunidad a partir de un cuerpo de teorías existentes, destacando tu aporte personal acerca del tema central del ensayo.

Conclusiones
En este acápite debe presentarse la información pertinente al alcance de los objetivos del estudio y el problema en correspondencia con los hallazgos de la investigación. Las conclusiones deben seguir una secuencia lógica, mencionando los puntos relevantes, incluso aquellos contrarios al problema de investigación, se debe informar a detalle para justificar las conclusiones.

En este apartado también se deberá mostrar la solución o posible aproximación a la solución del problema expuesto durante el ensayo. Se busca recuperar los cuestionamientos presentados en la introducción o el cuerpo del trabajo. Si el caso así lo demanda, se pueden incluir nuevos cuestionamientos sobre el tema que expresen la necesidad de seguir investigando y construyendo con relación al tema.

La conclusión se estructura a través del regreso al problema de investigación, con la finalidad de resaltar la importancia de los argumentos que validaron la conclusión para finalmente atar cabos y dar respuesta a las interrogantes planteadas.

El criterio básico de redacción de una conclusión es la coherencia con nuestras ideas. Es en el desarrollo del ensayo donde encontraremos las ideas que le dan coherencia a la conclusión. Es decir, se deberá dar cuenta “desde dónde” se partió y “hasta dónde”, se llegó.

Fuentes de investigación documentales
Un ensayo de investigación pierde objetividad cuando carece de fuentes de investigación documental. Éstas le dan relevancia, ya que representan uno de los principales criterios de objetividad que se deberán mostrar en trabajos de investigación. Cabe subrayar que es necesario incluir los datos básicos de la bibliografía según sea el criterio de investigación documental que se esté utilizando.

Conclusiones
Desde el momento en que el hombre escribe y expresa sus pensamientos en forma comprensible a los demás, se cumple el fin del lenguaje en tanto trasmitir lo pensado a lo escrito. El uso del lenguaje es un fenómeno complejo en el cual si fácil no es hablar, tampoco lo es escribir con corrección.

El problema de elaborar un ensayo por quien ignora lo más elemental de las reglas para su elaboración, y se puede decir que no es por lo que escribe sino por el cómo lo escribe, resulta ininteligible en ciertas ocasiones. Como hemos visto en el trascurso de este documento, el ensayo científico requiere para su elaboración de precisión, elegancia, claridad y armonía.

El científico necesita expresar sus pensamientos escritos con objetividad pero además con corrección y elegancia. Es preciso, por lo tanto desarrollar permanentemente la elaboración de ensayos para adquirir la habilidad a fuerza de tropezar con las dificultades. Es verdad que algo de este arte no se aprende; mucho depende del empeño y el trabajo. El arte de escribir ensayos de investigación científica es el producto de un arduo esfuerzo.

Al escribir un ensayo se establece un diálogo con las palabras y las frases, corrigiéndolas una y otra vez. Este arte lleva consigo la virtud de la paciencia. En este sentido cada escritor podrá crear un estilo propio para expresar sus ideas y pensamientos.

Aprender la manera en cómo se elabora un ensayo obliga al investigador a estudiar los infinitos recursos que este género tiene para huir de la monotonía y pobreza de vocabulario. Una vez que se ingresa por este género sin dudas, se convierte en un compañero inseparable de aquel que nunca pierde de vista el ánimo de construir nuevos conocimientos.

En la publicación y lectura de los ensayos deberán no sólo estar presentes frases hechas, sino pensamientos e ideas que contribuyan a engrandecer nuestras aseveraciones y nuestra autoridad en la escritura. Un investigador no está exento de estas exigencias porque el arte de escribir también está presente en los trabajos científicos. La ciencia precisa de conocimientos rigurosos, objetivos y receptivos a la crítica.

Los aportes científicos requieren de precisión al presentar los resultados, ellos deben de estar distantes de lo fugaz y lo impreciso.

Sin la contribución de los ensayos la ciencia moderna resultaría inconcebible. Es, por lo tanto, imprescindible para cualquier científico, investigador, profesional o estudiante, el dominio del lenguaje escrito y de sus diferentes formas en el ámbito de la comunicación científica.

Dentro del ensayo el lenguaje científico, se mantiene abierto a través de la dialéctica del rigor donde las frases deberán ser exactas y claras, en comunión con la libertad que el género nos aporta.

Es importante considerar que el ensayo es hijo en gran parte de la paciencia, si los grandes del mundo literario deben, asimismo, su grandeza a la capacidad de trabajo; fácil será comprender que el reto para el académico y el científico radica en la creación de su estilo propio de escritura, sobre todo si se considera que en el arte de escribir está la perpetuidad de su trabajo a las futuras generaciones.


Notas:

1 Gómez José Luis, Teoría del Ensayo, p 76
2 Michel de Montaigne. De tres comercios. En <http://www.relatocorto.com/montaigne.html>. Septiembre 2004
3 Diccionario de la lengua española, p 543.
4 Gómez José Luis, op-cit, p 94.
5 Ibid, p 96.
6 Ibid p 97.
7 Ibid p 99.
8 Idem.
9 Ibid 120.
10 Cfr. Ibid, p 103
11 Ibid, p 122.
12 La categoría de”juegos del lenguaje”, refiere a que se puede traducir un aspecto teórico con un ejemplo cotidiano o hacer corresponder el concepto con un campo de la función estética del lenguaje como la metáfora poética o el uso de otras figuras retóricas del lenguaje.
13 Ibid p 56.
14 Figueres José. La pobreza de las naciones. En Ibid p 78
15 Jaramillo J. La aventura humana. En ibid p 79.
16 H. Pérez. Ensayos sobre educación. En ídem.
17 Einstein A. La Física, aventura del pensamiento. En ídem.
18 M. De Montaigne. Ensayos. En Ibíd. p 56.
19 Gabriel Vargas Acuña; Redacción de Documentos Científicos, Informes Técnicos, Artículos, Científicos, Ensayos. Escuela de Ciencias del Lenguaje. En <http://www.cientec.or.cr/concurso2/concepto.html>. Octubre 2004.
20 En el caso del ensayo periodístico o literario, es necesario que el ensayista se sepa entre amigos, que converse con los lectores que asiduamente lo leen, no como el escritor consciente y preocupado del valor de la palabra escrita, sino con la confianza que emana de la charla de café. Sólo así estará incitado a escribir también de las cosas en apariencia triviales y a entregársenos en cada rasgo de su pluma. Si los ensayos son producto de la personalidad del escritor, también lo son de las circunstancias y del tipo de género para el cual se está escribiendo.
21 Un modelo de planeación detallado de la escritura se encuentra en el esquema de trabajo propuesto por: Cfr. Casanay Daniel; La cocina de la escritura, p 64.


Referencias:

Casanay Daniel. La cocina de la escritura, Anagrama, Barcelona 1995, 10ª, 255 pp.
Gómez José Luis, Teoría del Ensayo. Cuadernos Americanos, UNAM, 1995, 228 pp.
Real Academ ia Española, Diccionario de la lengua española, Espasa-Calpe, España 1970, Vol III, 719 pp.

Ciberigrafía
Gabriel Vargas Acuña; Redacción de Documentos Científicos, Informes Técnicos, Artículos, Científicos, Ensayos. Escuela de Ciencias del Lenguaje, ITCR 1996. En <http://www.cientec.or.cr/concurso2/concepto.html> Octubre 2004.
Michel de Montaigne. De tres comercios. En <http://www.relatocorto.com/montaigne.html>. Septiembre 2004.

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