El «Himno de Riego»: el primer y auténtico Himno Nacional Español // Francisco A. Valdivia

Posted on 2012/04/06

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El General Don Rafel del Riego, ejecutado en 1823 por orden del infame Fernando VII de Borbón, por haber defendido a la Nación. El Himno Nacional español, el de la República, lleva su nombre en Homenaje a los se sacrificaron por las libertades del pueblo.

Entre las grandes ausencias y olvidos interesados de los recientes fastos en Cádiz con ocasión del aniversario de la Constitución de 1812 se encuentra el Himno de Riego, ligado al retorno al régimen constitucional en 1821 gracias al general Don Rafael del Riego. En este artículo, Francisco Valdivia —historiador y musicólogo— nos recuerda el origen del Himno de la República española y, por razón de su historia en estos casi dos siglos, el primer Himno nacional español. A recordar que la denominación «a Riego» se adoptó en su honor, siendo anteriormente —como se explica en el artículo— una canción del ejercito constitucionalista. A diferencia de la Marcha Real que es el toque que anuncia la legada del Monarca, este Himno recuerda a los que combatieron por la patria y la libertad.

El 7 de abril de 1822 el Himno de Riego (o, en propiedad, Himno a Riego,) fue declarado oficialmente y por unanimidad Himno Nacional en estos términos:

«Que el himno de Riego, tal cual lo entonó la columna volante del ejército libertador mandada por el mismo, sea tenido por marcha nacional de ordenanza; y que esta resolución se comunique en la orden de todos los cuerpos del ejército al frente de banderas, cuidando el gobierno sea uniforme en todos».

Don Rafael de Riego en persona entonó muchas de estas canciones junto a sus oficiales, y hasta el cínico y felón Fernando VII, Tigrekán, cantó el Himno de Riego desde el balcón de palacio con la misma falsedad canallesca con que años antes había adulado hasta el empacho a Napoleón desde Bayona.

Una nueva intervención militar francesa acabó con el experimento liberal en España, con Riego y con su himno, que fue inmediatamente prohibido. El absolutismo neto fernandino era todo menos nacional y patriótico, por tanto fueron perseguidos todos los símbolos que tuvieran este cariz. Recordemos la trágica suerte de Mariana Pineda años después, en 1831, cuando se le encuentra una bandera de tafetán morado, el color de la Libertad, y es condenada a muerte. 

Está fuera de cuestión que la autoría de la letra del Himno de Riego es de Evaristo San Miguel, la letra oficial, nos referimos, ya que existen infinidad de letras populares. Más no sucede lo mismo con la música. Unos dan por autor a Melchor Gomís, quien podría ser autor sólo del arreglo que en 1823 publicó Mariano de Cabrerizo. Otros lo atribuyen al guitarrista Trinidad Huerta, que probablemente sólo fue el autor de unas variaciones instrumentales. Alcalá Galiano habla en sus memorias de un oficial catalán. El compositor y musicólogo Francisco Asenjo Barbieri da por autor al suizo Antonio Hech. Y así otros más.

Sea como fuere, lo cierto es que de entre todos los himnos y cantos de los revolucionarios liberales éste llegó a ser Himno Nacional muchos años antes de que la Marcha Real llegara a tal status (27 de agosto de 1908). La web de Presidencia del Gobierno debería, por tanto, corregir el texto en que se dice que «La “Marcha Real” ha sido siempre el Himno de España, salvo durante la II República (1931-1939) cuando se adoptó el Himno de Riego».

A la muerte de Fernando VII, el Himno de Riego fue cantado por las tropas “cristinas” en la primera guerra carlista, y también en la revolución de 1854 y en la de 1868. Un texto de José María de Aspiazu sobre folklore vasco recogido por Barbieri afirma que era tan popular como el fandango. Idéntica consideración hace Mariano Pardo de Figueroa en una carta dirigida al célebre zarzuelista. También atrajo el interés de Felipe Pedrell, y hasta de fuera de España, si hacemos caso de la petición de Luis Rivera a Barbieri de «la última letra del Himno de Riego para cantarla en coro la juventud republicana de aquella capital [Turín]». Esta carta está fechada en 1869 y es importante porque –quizá por primera vez – relaciona nuestro himno con el ideal republicano. Importante, porque la I República – que llegó pocos años después – no llegó a tener tiempo de adoptar un himno; y la II en 1931 no se decantó en principio por ninguno. Incluso se llegaron a proponer varias composiciones para tal fin, entre ellas una de Oscar Esplá con letra de Antonio Machado. Pero la enorme popularidad de la vieja contradanza de Riego se impuso finalmente al inicial desagrado que algunos republicanos de pro sentían hacia ella.

Han pasado casi dos siglos desde su nacimiento y el Himno de Riego sigue tan fresco como el primer día, con su marcado carácter popular frente al envaramiento de la Marcha Real, una composición que – por esencia– carece de letra y que además compartió podium con el Oriamendi y el Cara al Sol. El Himno de Riego es el himno del pueblo español, no de la oligarquía dominante, y por tanto cabe esperar que en un día no lejano vuelva a tener la distinción oficial que por tradición y por historia le pertenece.

Francisco Valdivia es historiador y musicólogo.