Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos: Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal. Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables. En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública. No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola. Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca. Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo. Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía. A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales. Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos a tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa. A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades.
Un sindios / Juan José Millás
Publicado en 2012/04/28
Publicado en: Crisis, economía, España, Estructura social, Juan José Millás, reforma neoliberal, Sociologia de la crisis, Transición, Universidad




Roberto Álvarez Orgaz
2012/04/28
Esto es lo que se llama hablar claro
dedona
2012/04/30
La cuestión no es si Millás escribió o no lo que debía entonces, sino si escribe lo que debe ahora. Y este artículo es tan dramáticamente acertado que cualquier comentario sobre el pasado es pura nostalgia absurda. ¡¡claro que hay que criticar a ZP y sus políticas!! Pero por no enfrentarse a esta situación desde la izquierda, y si hay que denunciarle es por empezar por aplicar este programa de muerte.
Samuel García Arencibia
2012/04/30
Es una forma de valorar a la veleta. A mí me ofrece la misma credibilidad Millás que Rubalcaba o Chacón cuando ahora se oponen a la reforma laboral o al déficit cero. El tiempo puede rehabilitarlo en mi valoración, pero por lo pronto prefiero evitar a sospechosos de veleidad.
Salud.
dedona
2012/04/30
muy bien, vale, pero esto no es una invitación a cenar con este sr, sino un texto que señala con notable acierto lo que pasa.
Samuel García Arencibia
2012/04/30
A tu labor no objeto nada.