Entrevista con Harald Welzer, autor de «Guerras climáticas», ed. Katz, enero 2011

Posted on 2011/01/26

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El mundo están enfrentando “guerras climáticas” como nunca se vieron anteriormente. ¿Usted cree que ése es un signo?

Sin la menor duda. Tanto en el presente como durante muchos de los últimos años vienen ocurriendo conflictos sociales que son consecuencia conjunta del calentamiento mundial y de los conflictos armados, y eso es una cuestión de conocimiento público. Con todo, yo tengo la convicción personal de que esos conflictos realmente ocasionarán guerras climáticas siempre que la erosión del suelo, las catástrofes naturales o acontecimientos semejantes lancen a los grupos humanos en acciones violentas unos contra los otros.

¿Cual fue la razón que lo llevó a escribir Guerras climáticas ?

He venido ocupándome de la temática de la violencia desde hace muchos años, y me incomoda bastante que las personas siempre encaren ese tema históricamente, como si fuese cosa del pasado. Lo que deseo hacer es una tentativa de pronóstico.

En algunos aspectos, este libro es pesimista, inclusive por el subtítulo que adoptó.

Un mundo sometido a las condiciones climáticas provocadas por un calentamiento global medio de apenas cuatro grados centígrados será completamente diferente de este mundo que ahora conocemos. Más personas morirán de hambre o por falta de agua potable; habrá más conflictos, muchos de los cuales resultarán en guerras abiertas. Las disputas provocadas por la posesión de los recursos remanentes serán mucho más intensas. Tal vez una parte importante de la población mundial sea pasada por el filo de la espada, es decir, pura y simplemente masacrada, mientras que los “happy few”, los poco favorecidos que sobrevivan, intentarán procurar la mejor forma de administrar los recursos restantes.

¿Existe alguna forma de impedir que todas esas catástrofes ocurran?

Lo más importante es que se cree una conciencia de cuáles problemas deben ser combatidos. ¿De qué forma nuestra sociedad debe ser realmente constituida? Ya pasó demasiado tiempo sin que esa pregunta sea respondida. Tal vez la sociedad deba ser totalmente diferente. La humanidad en tanto que humanidad sin duda tendrá algún tipo de futuro. Pero dejará de ser la humanidad que nosotros conocemos, para ser una humanidad que, en el ámbito de un gran modelo de integración, consiga coexistir de manera pacífica y saludable. Si los cambios climáticos se realizan de forma desenfrenada, el comportamiento de la vida humana será dramáticamente transformado.

¿Cuál es el primer paso que debe darse para que la población mundial no sea diezmada a lo largo del siglo XXI?

Podemos aprovechar nuestro espacio de maniobra de forma sustentable, focalizarnos en otros temas, asumir otras perspectivas y establecer nuevas formas de procedimiento. Es necesario un cambio cultural con el fin de que percibamos que las transformaciones técnicas por sí mismas no serán suficientes para la solución de esos problemas, y que sólo podremos resolverlos cuando establezcamos una cultura eficientemente sustentable y que no permita nuestro actual derroche de recursos.

¿La creación de alguna tecnología de conservación de recursos podría auxiliar?

Una tecnología de conservación de recursos solamente funcionará dentro de una sociedad de mentalidad conservadora. Una sociedad aniquiladora de recursos siempre acabará teniendo el efecto de devorar los recursos existentes en otros lugares. Eso es fácil de percibir si miramos a la industria automovilística, en la que los automóviles se fueron volviendo cada vez más eficientes, pero al mismo tiempo cada vez más grandes y más potentes. Poner en práctica una modificación inmediata de la realidad social es, en mi opinión, el único concepto capaz de conseguir algún éxito.

¿Es posible entonces salvar el mundo?

No debemos dejarnos estorbar por la creencia de que no es posible salvar el mundo. Cuando pensamos, por ejemplo, en nuestras prácticas actuales de locomoción, ese mundo lleno de calles iluminadas, ruidosas, con tantos congestionamientos de tránsito, solamente puede ser sustituido por un fantástico sistema oficial de transporte público, que causará apenas una parte de las emisiones de los gases contaminantes y nos ofrecerá un nivel más alto de confort, teóricamente.

¿Cuál sería el mejor camino para que el mundo se vuelva un sitio mejor para vivir? ¿La salida es una reconstrucción del sistema?

Yo no creo que proponer ese tipo de cosas sea radical; disponemos de los medios para reconstruir el sistema completamente. Si hiciéramos eso, se producirán también grandes efectos sobre el mercado de trabajo. Puesto que esta reconstrucción mejorará la calidad de vida y disminuirá el número de accidentes, tal vez se pueda adoptar un nuevo concepto de arte de vivir. También creo que es posible reconstruir este mundo de manera tal de evitar las variaciones climáticas. Entonces se percibirá que todo quedará mucho mejor de lo que está ahora; usted mismo puede imaginar el alcance de esas transformaciones. De este modo, una reconstrucción de la sociedad no es en absoluto un proyecto radical, sino algo de gran interés para todos.

Actualmente, el mundo pasa por una ola de sustentabilidad, y los comentarios sobre el medio ambiente se han vuelto comunes. ¿Eso puede conducir a resultados positivos?

Siempre es un cambio. No hace mucho tiempo que vienen surgiendo en Europa cierto número de personas que adquieren alimentos naturales, sin que sean simplemente naturistas. Es fácil darse cuenta que esas personas no están solo en busca de estatus, de prestigio social. Ahora vea el resultado opuesto: las personas que no se toman el trabajo de adquirir productos orgánicos, ni buscan una “vida saludable” están por el contrario perdiendo prestigio. Ésas modificaciones en el estilo de vida también son “sustentables”.

¿Esos resultados pueden ser alcanzados individualmente?

De hecho, los problemas actuales no pueden ser enfrentados solamente a nivel individual, porque el proceso entero se demostrará rápidamente como ilusorio. Las soluciones tienen que ser alcanzadas mediante medidas tomadas por la sociedad en su conjunto. Al Gore describió la situación magníficamente, él tiene verdadera conciencia del problema y lo expone en el nivel más amplio. Necesitamos una reforma que sea inteligente en todos los sentidos.

¿Podría citar algún ejemplo de guerra climática que esté ocurriendo actualmente?

El caso típico es el que está ocurriendo en este momento en Darfur, en el Sudán occidental. Lo que ocurre allí es un conjunto de conflictos armados entre diversos grupos de interés, particularmente los nómades de un lado, que son criadores de ganado, y los agricultores, en defensa de sus tierras cultivables. En la medida en que la tierra disponible se reduce como resultado de la ampliación de los desiertos producida por los cambios climáticos, no existen más recursos suficientes para ambos grupos.

¿Cuál es su opinión sobre la creación de la “Agencia europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores de los Estados miembros de la Unión Europea(Frontex)” en 2005 y sobre el control de las fronteras de los países desarrollados?

A través del establecimiento de esa agencia se busca fortalecer el control, la vigilancia y la necesidad de volver esas fronteras más seguras. Pero eso cuesta dinero. No obstante, una afluencia inmigratoria realmente haría bien a las sociedades demográficamente envejecidas de Europa occidental.

¿Por qué las variaciones climáticas todavía no amenazan a las grandes naciones?

De una forma pérfida, las consecuencias del calentamiento global se distribuyen de forma diferenciada y de hecho se manifiestan de manera más grave sobre los países y sociedades que poseen la menor capacidad de defensa contra ellas, y viceversa. Tenemos que enfrentar principalmente el problema de una amenaza todavía difusa, para la cual ninguna solución puede ser avizorada en el presente. Cuando las personas se sienten amenazadas, pero no encuentran ninguna posibilidad inmediata de enfrentar el problema de forma constructiva, generalmente presentan la tendencia a menospreciarlo o a suavizar sus posibles resultados. Acostumbramos minimizar lo que produce disonancia cognitiva; de hecho, lo que se dice es: “bueno, siempre hubo cambios climáticos, modificaciones climáticas.” O, por ejemplo: “Ah, las consecuencias no van a ser tan graves como esa gente anda anunciando por ahí”.

¿Cuando serán amenazados realmente los países desarrollados?

Los problemas climáticos no están cobrando un precio elevado solamente a través de su acumulación, sino también de forma aislada. No tenemos ninguna solución para cualquiera de esos problemas tomados aisladamente. Los técnicos y los físicos no encaran ningún problema inmediato de energía. En términos técnicos, podemos contar con que nuestro abastecimiento de energía estará completamente transformado dentro unos 20 años.

¿O sea, no se está tomando en serio la dimensión del problema?

Yo diría que una gran parte de la problemática de las variaciones climáticas de hecho no se está tomando realmente en serio. En el plano de la conversión del modelo de consumo no se están realizando grandes esfuerzos, porque todos los elementos de nuestro mundo vital y de nuestra posición económica de riqueza y crecimiento están establecidos según un modelo opuesto. Pero la complejidad de las áreas problemáticas no nos debe conducir a buscar soluciones solamente en el plano complejo.

Todos esperan que exista una única solución para esa problemática. ¿Cree que eso es posible?

Siempre fue posible descubrir soluciones simples para problemas complejos, de la misma forma que se pueden encontrar soluciones locales que contribuirán para la resolución de los problemas globales. La ficción de que sólo existe una gran solución en verdad nos lleva a aplazar cada vez más la búsqueda de soluciones. Nos quedamos esperando las resoluciones de la conferencia de Copenhague. Nos quedamos esperando a los chinos. Nos quedamos esperando a los norteamericanos…

¿Asistiremos a muchas guerras en un futuro próximo?

La observación de la historia nos obliga a decir que las modificaciones ambientales siempre presentaron la tendencia de dejar tras de sí un rastro de conflictos armados. Éstos pueden volverse más o menos regulares, pueden mostrarse más o menos crueles, pero las variaciones climáticas siempre provocan consecuencias sociales. Con todo, me parece bastante claro que los pueblos siempre tienen, ante los conflictos, la posibilidad de encontrar soluciones que no sean tirarse de cabeza unos contra otros. Yo no voy a pronosticar que dentro de 30 años se establecerá un estado de guerra de todos contra todos, pero es perfectamente posible decir que habrá muchas situaciones de conflicto, y sobre todo una competencia manifiesta por los recursos naturales.

¿Existe una fecha límite para el agotamiento de los recursos naturales mundiales?

Dentro de algunas décadas todo el sistema simplemente se caerá en pedazos. En todos los informes ecológicamente relevantes las proporciones de desgaste y los pronósticos son cada vez peores, y esos hechos son conocidos por el público. Todos los pronósticos del Informe del IPCC de 2007 (Intergovernmental Panel on Climate Change – Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) ya fueron ampliamente confirmados por la realidad. Más allá de eso, aparecen problemas sobre los cuales los científicos vienen discutiendo desde hace tres o cuatro décadas y a los cuales se les ha dado suficiente publicidad, pero nadie sabe cómo resolverlos, por ejemplo, el de la erosión o desertificación de los suelos.

¿Todas las sociedades tratan el agotamiento de los recursos de forma semejante?

La línea divisoria ya fue sobrepasada hace mucho tiempo. Particularmente porque las sociedades que siguen nuestro modelo, esto es, las sociedades capitalistas, hace mucho tiempo que viven por encima de sus recursos, porque poseen la ventaja de una infraestructura cada vez mayor y, de ese modo, se encuentran en posición de ignorar sistemáticamente todas las posibles crisis futuras –sean climáticas, de escasez de energía o referentes a la alimentación de los pueblos. Todo está funcionando bien y las personas no perciben que por debajo de esas estructuras todo se está erosionando hace bastante tiempo. En verdad, lo que está ocurriendo es semejante al desmembramiento del bloque oriental europeo. Fue creada una política económica irracional, que exige el dispendio de grandes cantidades de dinero en proporciones tales que no podrán ser cubiertas por medio de ninguna creación de valor futura.

¿Cree que esa concientización de todos es la mejor forma de corregir esta cuestión?

Cuando se piensa en el problema de la desertificación conjuntamente con el del crecimiento poblacional es perfectamente visible con qué rapidez aumentará la escasez. Por tanto, es evidente que no basta tomar conocimiento de todo eso, sino procurar una forma de establecer prioridades políticas útiles que sean capaces de cubrir todas las dimensiones del problema.