15-M: No dejan de dar motivos para desconfiar de ellos

Posted on 2011/09/19

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30-8-2011 / Hoy había una concentración en el parlamento andaluz con motivo de la pretendida reforma constitucional pactada por PP$OE de la forma más dictatorial posible, la del mercado.

A pesar de estar convocada por el movimiento 15-M con el que no comulgo, me pudieron mis ganas de lucha y protestar por algo que considero que hay que evitar. Salí de casa con mi bandera republikana cogida a un palo de escoba para ondearla bien alto.

Esperando el autobús en los juzgados empezó mi penitencia, pues tras la música de mis cascos escuché algo que no llegué a escuchar bien pero sonaba a algo como “viva España”, me giré y estaba pasando un puto crío de unos 15 años al que le pregunté “¿qué dices?”, y me lo volvió a repetir. La escena ya os la podéis imaginar: “¡¡¡puta España!!!” el sus cosas de facha, yo llamándole facha y diciéndole que se llevara esta mientras le sacaba el dedo y el terminando por hacer el saludo fascista. Que triste es ver que niños de esa edad lleguen a eso, pero teniendo en cuenta que de los padres aprenden que los comunistas son unos bastardos, que los mexicanos no sienten dolor si les pegan y que en sus colegios privados (muchos de ellos percibiendo además dinero público) les llenan las paredes con mensajes eclesiásticos, pues, aunque sea triste, es normal.

Sin desanimarme ni quitarme los cascos me subí al autobús que me conduciría a mi destino, pero nada más bajar del autobús y sin haberme quitado los cascos, dos personas empezaron a increparme por la bandera y a decirme que o la guardaba ahora mismo o me iba de la calle.

Al principio con muy buenas formas diciéndome que “en la asamblea hemos decidido no llevar símbolos”, a la que obtuvo una respuesta igual de educada por mi parte diciéndole que esa había sido su decisión, la mía era haber llevado la bandera, que yo no comulgaba con el 15-M (siempre la verdad por delante), y a su “pues entonces vete porque esto lo convocamos nosotros”, le respondí que yo estaba para protestar contra lo mismo que ellos, no estaba por ellos. Poco a poco me encontré rodeado por una turba de fascistas que se decían de izquierdas y que la bandera republicana la llevaban en el corazón, de hipócritas que luchan por una democracia real y la libertad de expresión la aplastan con el pensamiento único del grupo, de descerebrados que no le molestan los fascistas pero sí un republicano de izquierdas con su bandera que lucha por la libertad y contra la esclavitud. A medida que se iban congregando alrededor mía, fue aumentando la tensión hasta tal punto que me llegué a sentir agredido, mis respuestas correctas fueron dejando paso a mi cara en modo cabrón y a respuestas del tipo “no me habéis dejado quitarme los cascos y ya me estabais tocando la polla”, hasta que un señor ya entrado en años me dio la salida perfecta diciendo “sin símbolos sí, pero lo primero es la libertad de expresión”, y a la siguiente persona que intentó atacarme le respondí: “iros a tomar por culo, a mi a cabezón no me gana nadie y la bandera se va a quedar”.

Pero los fascistas siempre quieren ver su voluntad cumplida o la sangre del “enemigo” derramada, y el que yo me alejara de la turba no le impidió volver a la carga. Como buena nazi (por mucho que me dijera mentiras enormes diciendo ser de izquierdas con la bandera republicana en el corazón), cree que mintiendo mil veces, lo que dice se convierte en realidad e intentó dejarme como mentiroso diciendo que en ningún momento se me había dicho que o que quitara la bandera o que me fuese, pero gracias a ser un polemista y “estar ahí” (va en comillas porque va con segundas, para las personas que dicen que los revolucionarios hablan siempre desde un sillón y para las personas que, como yo, piensan que este movimiento es la mayor mierda por los miles de motivos que hay y no se acercan, hay que estar ahí para cambiar algo, pero no sólo ahí, eso sí es un error catastrófico), una persona vinculada al movimiento y que me conoció mientras les arrancaba carteles por mi barrio, empezó a defenderme diciendo que era verdad.

Como la hipócrita luchadora por la democracia vio que sus mentiras no colarían, se fue por la tangente y yo… bueno, ya tenía la cabeza muy caliente y no es algo que me guste, así que le dije que si le molestaba tanto, me trajese un cartel en el que poder escribir “anti 15-M” y ponerlo en el rinconcito donde se permiten las banderas, no tardó en traerlo. Pero cuando me dispuse a crear el cartel, debido a que tenía las manos ocupadas con mi preciosa bandera una tortilla de papas en una bolsa para celebrar después mi aniversario, le pedí a un chaval de las juventudes comunistas que también se trajo su bandera pero que la guardó porque se lo pidieron que me sostuviera las cosas y me dijo que no, porque si hacía dicho cartel se iba a ver obligado a sacar su bandera y posicionarse conmigo. Ahí empecé a reírme y a decirle que lo hiciera, que tranquilo, “los anti 15-M te permiten sacar tu bandera y también unirte a los 15-M cada vez que quisiera. A eso que volvió la tipa a ver como iba mi tarea de independencia y, muy dificultosamente con tanto bártulo y mi gran bandera tricolor amante de la libertad en mis manos, le devolví el folio y el boli, que no quiso aceptar preguntando el porqué y, mientras se lo daba al joven comunista le dije a ella que el otro no me dejaba, entonces el otro le dijo que si ponía ese cartel se uniría a mi y ella, con el miedo de volver a sentirse parte de un grupo minoritario con sentimiento de derrota y perdedora (que lamentablemente mucha izquierda tiene), decidió marcharse.

¿Qué clase de democracia quieren ellos quitando a unos políticos (sí, con todos los chanchullos del mundo mundial y con los medios de comunicación a su favor, pero votados al fin y al cabo) y aplastando la libertad de expresión con el pensamiento único del grupo? ¿Cuánto tiempo se van a llevar algun@s equivocados con este movimiento fascista?

Pues, aunque no les gusten y prefieran seguir “viéndonos en el sillón”, este republicano volverá el 15 de octubre con su bandera y a cuantas movidas realicen hasta que se queden en lo que son, 15 mierdas, sin dejar a un lado la auténtica lucha anticapitalista.

Tras marcharme de allí prematuramente, pues no se merecen tanto de mi tiempo con esas actitudes, y llevando aún la bandera en alto, tropecé con un señor mayor llamado Pepe al que con 5 años de edad los falangistas mataron a su padre y cada 14 de abril va al cementerio a la fosa común al acto que se realiza allí, acto que desconocía pero que el próximo no me perderé.

Y para todas esas personas amantes de una democracia real ya sin sentido alguno de la democracia, deciros una cosa:

“Joderos, porque aunque no nos conozcamos y en vuestro movimiento domine el lavado cerebral, dos camaradas comunistas de verdad hacen piña sin miedos, pues ambos sabemos que ninguno denunciará al otro, algo que no se puede decir de vuestro movimiento que lo mejor que sabe hacer son los talleres de comerse la boca los unos a los otros (literalmente, en serio, talleres de comerse la boca, creo que es la modalidad extrema del de “abrazos gratis” para personas con carencias graves de afectividad)”.

Y para las personas en kaos, me gustaría recibir explicaciones del porqué se ha eliminado este mismo artículo anoche cuando lo subí, ya que no simplemente no se ha colgado, sino que lo habéis eliminado. ¿Qué pasa, duele ver como la gente de izquierdas se están convirtiendo en fascistas dentro de este movimiento? A mi también me duele, como muchas de las noticias que podemos leer en kaos, pero para eso estamos, para intentar cambiar todo lo que hay que cambiar de este mundo.

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