Asamblea Revolucionaria Popular Movistar / Dizdira

Posted on 2011/12/11

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Asamblea Revolucionaria Popular Movistar. Fuente: La cocina de Dizdira

Teníamos un poco olvidados el 15-M, la Democracia Real Ya y demás sucedáneos. Pero parece que la mafia mundial no. Al fin y al cabo se avecinan los tiempos de la crisis de verdad. Por eso es por lo que, supongo, se hace necesario emitir anuncios publicitarios como éste, cuyo objetivo primordial muy probablemente no es vender contratos de telefonía móvil, sino despistar al rebaño acerca de qué hacer cuando haya que decidir entre llamar por el móvil o comer.
Veamos el anuncio del que estamos hablando. Mucho cuidado para los que no estén acostumbrados a ver la TV. La estética pazguata hasta extremos intoxicantes del spot puede herir algunas sensibilidades.
En tiempos de la dictadura, las asambleas no estaban permitidas. Esto era algo de lo más lógico: las asambleas pueden ser el comienzo de una revolución. Por eso, cuando el sistema empieza a mostrar signos de insostenibilidad, lo primero que debe hacerse es evitar que éstas se produzcan.
Anuncios publicitarios como éste, en el que el objeto publicitado es más la asamblea que la telefonía móvil, parecen desmentir este principio básico. En estos momentos en que el sistema capitalista ha alcanzado un punto a partir del cual ya no puede disimular su verdadera naturaleza, ni siquiera a los afortunados habitantes del “primer mundo”, las asambleas populares deberían ser prohibidas en vez de fomentadas. ¿Cómo es esto posible?
La necedad del anuncio que propongo analizar es tal que no se hace muy difícil encontrar, gracias a él, el secreto del nuevo método para evitar que se produzcan asambleas populares. Dicho secreto consiste en la sustitución de las asambleas populares peligrosas para el sistema por asambleas populares inocuas o incluso beneficiosas. Sería algo así como sustituir munición real por balas de fogueo.
Fijémonos, sobre todo, en dos mensajes, no demasiado subliminales:
1- El anuncio deja claro que lo que debe hacer “la gente” es hablar y pedir cosas. Entonces una empresa privada, graciosamente, las concede. El anuncio olvida que la teoría de esta democracia en la que supuestamente vivimos, afirma que el pueblo no pidecosas, sino que las ordena, porque el soberano es el pueblo. Pero ¿qué clase de soberanía puede ejercerse sobre, por ejemplo, las telecomunicaciones si éstas no son propiedad del pueblo sino de un grupo de mafiosos?
2- El anuncio ofrece el modelo de lo que debe ser una asamblea eficiente.
a: Una asamblea interclasista, intergeneracional, que olvide cualquier ideología y cualquier interés individual o de clase pero no los prejuicios, los clichés o la necedad (hay en ella ejecutivos con corbata, guapas enfermeras, maduros y populares dueños de bar, argentinos artistas que la gente abuchea, niños ataviados con coronas McDonalds, venerables ancianos y muchos, muchos jóvenes, uno de los cuales es el líder, el moñas alfa de la manada de moñas.)
b: Una asamblea de la que cualquier actitud hostil, seria, inteligente está no solo ausente sino también rechazada. Es significativo (aparte de por su racismo) el detalle del artista noctámbulo argentino que es el único individuo que suscita las iras (eso sí, iras de buen rollo) de la plebe. No las suscita el encorbatado a sueldo de la mafia, sino el que se sustrae de la actividad productiva y, además, pretende ser demasiado listo (un intelectual, un artista…)
El telespectador debe comprender que con alegría, espontaneidad y estupidez se consiguen las cosas. Nada de violencia, nada de teorías complicadas, nada de plantearse los problemas de raíz. Los rebeldes violentos que no quieren diálogo, que quieren sangre, destrucción y la cabeza del tirano, están justificados en países exóticos como Libia o Siria, pero no en nuestras dulces democracias asamblearias Movistar.

Estos dos mensajes venden un producto: la revolución de fogueo. Un producto que, como en Teletienda, nos piden que cambiemos por el viejo, feo y engorroso método revolucionario de Lenin, tan pasado de moda y que provoca tan mal rollo.

¿Está harto de esos polvorientos manuales de marxismo, tan aburridos y difíciles de leer? ¿Harto de la incomodidad del monte, de las desagradables torturas en comisaria? ¡Olvídese de todo eso! Ahora usted puede salir a hacer la revolución los ratos libres de sábado, sin dejar su trabajo o sus hobbies preferidos. Sin horarios, sin estudiar nada, sin torturas, sin pasar frío ni penalidades. Grábela en su iPad y compártala por las redes sociales.
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