Elecciones presidenciales en Francia 2012: Sarkozy derrotado en Francia. Podría ganar en la segunda vuelta con el apoyo de la extrema derecha / Pedro A. García Bilbao

Posted on 2012/04/22

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La pinza entre neoliberales y fascistas puede derrotar a la izquierda francesa.

A las 20.30, y sin datos reales todavía, salvo el de una fuerte participación,  las encuestas a pie de urna marcan la derrota de Sarkozy (26,10 %) por escaso margen ante Hollande (28,3%)  la extrema derecha del Front Nationale de Marine Le Pen obtendría un tercer lugar con el 18,5% y el Front de Gauche de Jean-Luc Melenchon un cuarto puesto con un 11,7% de voto. Estos porcentajes podrán variar obviamente, pero las tendencias son estas con claridad. El ascenso del Front National desborda los temores de los neoliberales de Sarkozy y el Front de Gauche no logra ocupar el tercer puesto. Hollande gana, algo que un socialista no había logrado nunca en la primera vuelta de unas presidenciales.

 

Estos resultados, de confirmarse, responden a ciertas dinámicas. Quizá la más importante sea que el trasvase en el centro político entre la derecha y el partido socialista está roto, no hay indicios de trasvase de voto al partido socialista desde un hipotético centro. El PS recupera votos de la abstención y sube notablemente.

Sarkozy acusa el desgaste de la crisis y se convierte en el primer presidente de la Vª RF que pierde en primera vuelta. Y muy posiblemente pierde voto hacia la extrema derecha liderada por Marine Le Pen; que la extrema derecha fascista obtenga un 18% es un resultado aterrador, pues su discurso electoral es una mezcla de lugares vacios, adornados de nacionalismo racista y de un populismo embrutecedor. Para Marine Le Pen, los culpables de la crisis, de las perdidas de trabajo y nivel de vida de la clase media francesa, son los inmigrantes y alterna ese discurso racista con críticas a las élites que traicionan a la nación, lo que es, sencillamente, un discurso fascista «de manual». A recordar que en el pasado, el Front National llegó a superar al Partido Socialista y pasó a la segunda vuelta.

Una de las consecuencias del alto voto a la derecha y la extrema derecha es que el debate electoral se vuelca más hacia la identidad nacional francesa, la inmigración y la seguridad que hacia los mercados, los recortes y la necesidad de la rescatar la fraternidad y la solidaridad republicana y combatir la dictadura de los mercados.

Por la parte izquierda, el Front de Gauche experimenta una notable subida de votos llevando a la coalición a un cuarto puesto, pero sin lograr batir a la candidatura del Front National, lo que le hubiera permitido no solo influenciar mucho la campaña de Hollande sino situar el discurso y las preocupaciones de la izquierda ante las agresiones de los mercados en posiciones imposibles de ocultar. A destacar que de todas las fuerzas presentes en estas elecciones el FdG era la primera vez que concurría. En las anteriores presidenciales, la secretaria del Partido Comunista, Marie-George Buffet, obtuvo un 1,93%, cinco veces menos que Melenchon, por lo que puede hablarse de un éxito de esta ambiciosa apuesta estratégica del PCF.

Bayrou, el quinto candidato mejor situado, con un 8%, —obtuvo un 18% en las anteriores presidenciales— alerta sobre el peligro de la extrema derecha y pide a todos los republicanos y demócratas que se unan y apoyen a los candidatos que mantengan posiciones centradas y alejadas del extremismo. Procedente de la derecha republicana, Bayrou se presenta con su MoDem (Movimiento Democrático) y se le puede considerar más cercano a los posiciones de Sarkozy que a las de Hollande, aunque la conservadora postura del PS ha facilitado en el pasado el coqueteo con Bayrou.. Explica Bayrou que escuchará a ambos candidatos y que actuará en consecuencia. Es el gran derrotado de las elecciones de 2012, pierde 10 puntos, pasa a un 5º puesto y por detrás de los comunistas y sus aliados republicanos de izquierda, por lo que su capacidad de influencia queda limitada.

 

La ecologista Eve Joly —en una línea entre fundamentalista verde y antizquierdista—, del mismo partido verde que Daniel Cohn Bendit, obtiene un 2,3%, lo que es un notable fracaso de esta opción de los que ya se identifican como ecoliberales. Poitou, del Nuevo Partido Anticapitalista, tras la escisión que llevó al Front de Gauche a buena parte de su militancia y a lo que se ve, de votantes, sacó un 1,20%. La candidata troskista de Lutte Ouvrier, Nathalie Artaud, obtuvo un porcentaje inferior al 1%, lo que marca varias cosas si se tiene en cuenta el buen resultado de LO en otras elecciones anteriores; básicamente lo que podemos ver es que el Front de Gauche  ha atraído votos de izquierda hasta ahora dispersos.

A las 21.10, en entrevista en directo desde los bastidores de la Place Stalingrade donde ha ofrecido un mensaje a sus camaradas —como el mismo ha dicho— , Jean Luc Melenchon explica que la campaña ha permitido crear una gran una fuerza politica, bien enraizada socialmente, que ahora existe una alternativa de voto para la izquierda que está dispuesta a combatir y que eso se verá en las próximas legislativas. Preguntado sobre si apoyará a Hollande del Partido Socialista en la segunda vuelta, Melenchon responde que el Front de Gauche dará el mensaje antifascista que exige la nueva situación y que combatirá por supuesto a Sarkozy y lo que representa, lo que se puede entender como que centraran la actuación política en desgastar a Sarkozy más que en apoyar directamente a Hollande. Atrás quedan los sueños de un duelo segunda vuelta entre el Partido Socialista y el Frente de Izquierda, y el de una tercera plaza en su caso, aunque sí ha logrado algunos de sus objetivos:

  • consolidar la estructura del FdI como fuerza política estable
  • lograr una base para las legislativas
  • subir a dos dígitos el porcentaje de votos
  • superar al centrista Bayrou
  • ser la segunda fuerza de la izquierda, lo que permite ejercer influencia sobre el PS.

Hollande ha ganado en la primera vuelta; con su 28% obtiene el mayor tanto por ciento de un candidato socialista en esta fase. En Tullle, a las 21.20, Hollande ofrece una valoración, ya sabiendo que ha derrotado a Sarkozy. Hollande se puso serio y señaló que los franceses han votado un cambio, que Francia tiene graves problemas, alerta igualmente sobre el peligroso ascenso de la extrema derecha, pues ello amenaza la República y a todos los ciudadanos cualquiera que sea su origen. Se presenta como el candidato de la unidad por el cambio, de la izquierda, de los ecologístas, pero sobre todo el de todos los ciudadanos partidarios de la defensa del bien común frente a los privilegios. Señala igualmente que la República debe hacer frente a la transición energética, a los problemas de la economía pensando en la justicia social y en la solidaridad. Se presentó en Tulle sin triunfalismos, apelando a todos los que quieren un cambio y alertando sobre el peligro de la extrema derecha.

A las 21.46, Sarkozy comienza su mensaje saludando el civismo demostrado por la ciudadanía con la alta participación (un 80%) y señala de inmediato que comprende la  angustia y sufrimiento de los franceses por el paro, la crisis, la deslocalizaciones de empresas, que marcan el momento presente. Es por eso, dice, que llama a la confianza en el futuro y en Francia, pues es el momento de hacer frente a la situación. Señala su determinación a hacer frente a todos estos temores y peligros. Sobre cómo proceder en la segunda parte de la elección, afirma que todo debe ser debatido y propone tres  debates en la segunda vuelta, sin temor, sobre los temas sociales, sobre la economía, sobre las cuestiones internacionales. La crisis debe ser vencida, y para ello, apuesta por un Presidente de todos, sin espíritu partisano, habla a todos los franceses, todos los que sientan la palabra Francia deben saber que en la segunda vuelta se presentará dispuesto a hacer frente a lo que preocupa a los franceses. En la segunda vuelta, los dos candidatos elegidos por los franceses deberán confrontar sus programas —de ahí la propuesta de debates— y, atención a esto, pues dice mucho de Sarkozy, «sus personalidades».

Las encuestas marcan un posible triunfo en 2ª vuelta para Hollande, del PS, con un posible 54%, frente a un 48% de Sarkozy, pero las cosas no parecen fáciles. La alta participación genera un escenario especial dificil de repetir en una segunda vuelta. La necesidad de un cambio es tan fuerte para todos los actores en Francia que el reagruoamiento de votos va a ser muy fuerte. Para todos los europeos el resultado francés es de gran importancia. La derrota de Sarkozy tendría un impacto tremendo en el dominio neoliberal de la Union Europea y podría significar una erosión del cepo de Bruselas sobre las políticas sociales. Si es reelegido, el desanimo, la angustia y la desesperación citadas por Sarkozy en esta noche de elecciones se extenderán. Hollande, por su parte, representaría un grave problema para la política europea de la Alemania de Merkel y supondría un verdadero terremoto político, por mucho que la socialdemocracia europea no sea sino un cómplice de la actual situación; se ha deteriorado tanto todo que un cambio en el Elíseo sería una gran noticia para quienes deseen otra Europa. Quedamos a la espera de la segunda vuelta.