GRECIA: GANA LA DERECHA DE SIEMPRE, SE CONFIRMA LA TESIS DEL KKE

Posted on 2012/06/17

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[ A. Ribas ] En estos momentos los titulares de la prensa europea vociferan que en Grecia han ganado los partidarios del “rescate” y del “euro”, mostrando al que quiera entenderlo la naturaleza ideológica y de clase de los medios de comunicación. Y anuncian, también, un gobierno de coalición entre ND y PASOC, sin esperar la formalidad de la proclamación de los resultados ni las declaraciones oficiales de los interesados, dejando así bien claro quién manda en las democracias capitalistas y que la derrota de Syriza estaba tan cantada como el resultado del referéndum OTAN en la España de 1986, cuyo pucherazo sí se hizo necesario, a diferencia de las elecciones de hoy en Grecia, donde aparentemente ni siquiera lo han tenido que considerar. A esta hora un primer comentario:

Si la burguesía democrática y la pequeña burguesía progresista griegas no han sido capaces de comprender que Syriza era el partido que representaba sus intereses en la fase actual de la degeneración capitalista en Grecia, y este domingo han dispersado parte de su voto entre lo que queda del putrefacto Pasoc (querencia masoquista por volver a la “casa común”), la Nueva Derecha, opción clasista y colindante de orden y adhesión conservadora, y la abstención (siempre la abstención antes que dar un paso a la izquierda), es que en Grecia, tal y como anticipaba el KKE, las condiciones de un cambio todavía no están maduras, no ya para una salida al margen del institucionalismo burgués, como analizan los comunistas, sino ni siquiera en el marco de un reformismo progresista como el de Syriza, que ha dicho en todos los idiomas que no quería romper las amarras con el cosmopolitismo europeísta. Es doloroso decirlo, pero la victoria de Nueva Democracia prueba que los griegos aún no han renunciado a sus falsa ilusiones y que, a veces, se está mal porque todavía se puede estar peor. Lamentablemente, las posibilidades de una segunda oportunidad para Syriza son remotas. Irrumpió electoralmente gracias a la eutanasia por exigencias del guión de la socialdemocracia, y constituiría una sorprendente rareza política que el cartero vaya a visitarla dos veces.

Pero la magnitud de la crisis la da el sorprendente comportamiento histérico de la derecha griega y de sus homólogos europeos, que han hecho de Syriza un peligroso enemigo a batir hoy domingo, cuando dicha coalición sólo podía ser para el capitalismo un repuesto provisional, a la espera de su cooptación, fractura interna o alguna medida más extrema de las que estas bestias se guardan en la faltriquera para aplicar a los transgresores, en el caso de no allanarse a sus exigencias. ¿O es que acaso alguien se ha podido creer que Grecia iba a poner condiciones al capital? ¿O es que acaso alguien se ha podido creer que le iban a dejar el paso franco a Syriza sin pactar previamente las condiciones de su acceso al gobierno? ¿O es que acaso alguien se puede creer que la violencia contra los trabajadores se va a resolver por las buenas?

Sin embargo, la crisis funciona como la tectónica de placas: cuanto más se demore el estallido mayor será la acumulación de energía y la explosión más violenta.