¿Quien teme al Frente Popular Republicano? / Cesar Alfonso Viñas (RPS)

Posted on 2012/08/06

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La República, como toda idea fuerte, justa, elevada, generosa y potente tiene que irse esculpiendo, tiene que irse labrando a mazazos en el ánimo de los republicanos. La República se va haciendo a fuerza de vivir: por el heroísmo de sus partidarios y a fuerza de las traiciones de sus desleales.

Hay Leyes como la Constitución de 1.978 que no son sino apariencias de Ley.

Los republicanos, como Sócrates, no paramos de preguntar de manera insistente por la injusticia sobre la que se asienta la Constitución de 1.978.Los republicanos nos preguntamos todos los días ¿qué es la Justicia? La Constitución de 1.978 condenó a muerte a la del 31, nunca derogada; condenó a muerte por segunda vez a las almas que piden justicia desde las fosas comunes y las cunetas de España.

Sócrates fue condenado a muerte por parecerle insuficiente la democracia ateniense; por no parar de preguntar en el ágora por la insuficiencia de la Ley y se mató él mismo obedeciendo una mala Ley que él no había intentado cambiar de manera revolucionaria. O cambias la Ley o la obedeces, eso decía el Filósofo.

Así los republicanos resultamos molestos porque llegamos a la plaza pública como Sócrates donde están reunidos los del 15m y les preguntamos ¿dónde está la República en vuestras propuestas? ¿cómo vais a llevar a cabo vuestras peticiones en una monarquía corrupta heredera del fascismo?; o les decimos a IU ¿por qué sólo sois republicanos el 14 de abril? o al PCE ¿cómo vais a llevar el comunismo acabo con la Constitución del 78 a la que tanto os aferráis?; o cuatro fachas o cuatro anarco-capitalistas incultos y descerebrados de marea verde te dicen que la bandera de la República es la misma que la del águila franquista. ¡A cuántas manifestaciones hemos ido los republicanos con la tricolor y nos han dicho que esa reivindicación, la de la III República no toca!; “es que esto es una manifestación de profesionales de la enseñanza, es que esto es de ciudadanos no de política”; como si ciudanía y política no fueran unidas, como si la República no hubiese hecho nada en su Historia por la Educación Pública; como si a los maestros de la República no les hubiesen asesinado los fascistas del 36, los padres y abuelos de la actual oligarquía y burguesía española del 2.012

A los del movimiento por la Memoria Histórica les decimos: ¿no se os ha ocurrido que si luchamos por la III República y derogamos la Constitución del 78 y acabamos con la impunidad de franquismo desaparecerían todas las trabas para investigar y levantar las fosas comunes donde yace el pueblo español que defendió la Democracia, la II República, de aquellos antiespañoles que prepararon el golpe de Estado durante el bienio negro cedista?

Los republicanos siguiendo a Kant no nos doblegamos a una Ley franquista, la del 78, por una generosa recompensa en el Parlamento, pues perderíamos la dignidad; el pacto de silencio tras la Transición supuso la pérdida de dignidad de muchos partidos que eran de izquierdas durante la II República. Sabemos que por muy generosas que sean las recompensas o muy duros los castigos siempre está la opción de conservar la dignidad. Así un buen maestro republicano o anarquista dice “yo no acepto el plan de incentivos de la Junta de Andalucía” por muy atrayentes que sean los pluses y no pierde la dignidad como ciudadano y docente.

Lo mejor de España lo ha hecho el pueblo y cuando el pueblo no ha participado en la obra política nacional todo ha sido un artificio, como la Transición española teledirigida desde Washington y Berlín que nos concedieron la Carta Otorgada del 78 (como hiciera Napoleón Bonaparte con José I y su Carta Otorgada en la España de 1.808).

Lo que hay que hacer es abrir el corazón español y limpiarlo de la costra monárquica de la cual padece y decir al pueblo español que las grandes obras de España las ha hecho él. En España tenemos que acabar con las aristocracias y los privilegios.

¿Por qué no va a ser capaz otra vez de levantarse la bandera de la República española y ondear contra todos los Botines, Borbones, Juan Marchs, tiranos omnipresentes?

¡Enarbolad una bandera de libertad, la tricolor, enfrente del oligarca, del cacique omnipresente en la Historia!

A los que nos llaman guerra civilistas: Tolerancia, virtud primera de los republicanos. Nosotros no predicamos la guerra civil, nosotros no queremos más guerra que la guerra política y legal, pacíficamente desenvuelta entre ciudadanos.

Nosotros somos republicanos y por tanto demócratas. Pero tolerancia no quiere decir blandura y doblegarse a la Constitución del 78 para mantener en el poder, tras una segunda Transición, a los botines, Marchs, borbones,… ni para instalar a tecnócratas del FMI, el BCE y el MED al frente del Gobierno español, ni para conquistar un espacio de poder en las Cortes. Las guerras civiles las empiezan los fascistas con ayuda de capital extranjero cuando pierden algo de su poder; los republicanos defendemos la Paz y la Democracia pero a la vez la Revolución republicana del pueblo y la lucha de clases.

Se teme el triunfo popular. Se le teme. No lo pueden disimular. Para impedirlo nada mejor que revoluciones de colores, movimientos como 15 M, DRY y toma el Congreso dirigidos por el poder para desarticular y debilitar al movimiento republicano. Temen el posible Frente Popular. Este es el artilugio político que se ha establecido para cortar el paso a la democracia republicana: revolución de colores dirigidas por el Capital.

La República, como toda idea fuerte, justa, elevada, generosa y potente tiene que irse esculpiendo, tiene que irse labrando a mazazos en el ánimo de los republicanos. La República se va haciendo a fuerza de vivir: por el heroísmo de sus partidarios y a fuerza de las traiciones de sus desleales.