Elecciones en Holanda 2012: polarización política, triunfo liberal y la izquierda se mantiene. Breve dossier / Vv.Aa

Posted on 2012/09/18

0



Dos artículos de análisis sobre las elecciones generales celebradas en Holanda en Septiembre de 2012. Ha formado gobierno —contra todo pronóstico— la fracción conservadora del Partido Liberal (existe otro Partido Liberal en otras posiciones) y la marcha ascendente de la izquierda del Partido Socialista —una escisión izquierdista— se ha visto truncada (repiten escaños, 15). Han sido unas elecciones en clave europea, en las que ha habido una gran polarización política izquierda-derecha y en la que los populistas de extrema derecha han sido batidos. La revista Sin Permiso ha publicado estos dos artículos, traducidos por G. Buster. / Pedro A. García Bilbao

“Donde haya injusticia, allí nos encontraran” Declaración del Partido Socialista holandés después de las elecciones de 2012 // Un análisis de Alex de Jong

Radicalización en los Países Bajos / Nicolai Caiazza

“Donde haya injusticia, allí nos encontraran” Declaración del Partido Socialista holandés después de las elecciones de 2012 // Un análisis de Alex de Jong

Un combativo Emile Roemer se dirigió a cientos de miembros del Partido Socialista en la sede  Paard van Troje (Caballo de Troya) de La Haya. El SP conservó sus 15 escaños, a pesar de la feroz competencia con el PvdA (Partido Laborista) y el VVD (liberales de centro derecha). “Sí. Estoy muy orgulloso de este partido y de los millones de personas que votaron por nosotros”, dijo Roemer. “Y sí, yo también estoy decepcionado, lo que es lógico cuando hace tan poco tiempo estábamos tan alto en las encuestas. Pero la decepción durará alrededor de cinco minutos Nuestra campaña para las próximas elecciones comienza -como siempre ocurre en el SP- hoy “.

Durante su discurso Roemer agradeció su apoyo a los millones de personas que votaron hoy al SP y felicitó al VVD, al  PvdA y al nuevo partido 50 plus (Partido de los Pensionistas ) por sus resultados electorales. “Hemos luchado una buena campaña”, dijo Emile Roemer. “Más gente que nunca ha participado. Hemos estado en cada ciudad, cada pueblo, cada calle, cada fábrica. Quiero agradecérselo a todas esas personas. El número de nuestros voluntarios ha aumentado, el de nuestros miembros ha crecido enormemente y nuestro mensaje cuenta con un amplio apoyo. Lo que aún no ha logrado es convencer a la gente que nuestro partido puede realmente gobernar. Ese es el próximo paso “.

Roemer concluyó su discurso con una promesa a los millones de personas que han confiaron su voto al SP. “Tenemos una deuda con estas personas”, dijo. “Ellos han puesto su fe en nosotros, que es el mayor elogio que la gente puede darte. Vamos a seguir luchando, y donde haya injusticia, allí nos encontraran. Estemos en el gobierno o no, irán contra nosotros, dentro y fuera del parlamento. Este partido es tan sólido como una casa. Ayer, hoy y mañana”.

Una resaca en lugar de un terremoto

El Partido Socialista (SP) holandés ganó 15 escaños en las elecciones legislativas de los Países Bajos el pasado 12 de septiembre, los mismos que tenía antes. Con los pronósticos de hace dos semanas frescos en la memoria – cuando el SP, de acuerdo con las encuestas de opinión, obtenía unos 35 diputados, alrededor del 24% de los votos, y los medios de comunicación internacionales como The Economist hacían sonar la alarma sobre el dirigente del SP Emile Roemer y el carácter de “extrema izquierda” del partido – los resultados finales han sido una decepción para las gentes de la izquierda holandesa. Pero no debería haber sido una sorpresa.

Las encuestas predecían un terremoto político. Por un momento, parecía que el tradicional partido social-demócrata, el Partido del Trabajo (PvdA) sería superado por uno de los partidos a su izquierda. Para entender por qué no fue así y en su lugar el partido gobernante de derechas obtuvo una gran victoria y que el segundo gran ganador fuese el Partido del Trabajo, tenemos que analizar qué tipo de seísmo predecían las encuestas.

El SP no es muy parecido a la Syriza griega o el Front de Gauche francés, por citar dos partidos europeos con los que se  ha comparado.. Su programa electoral era progresista social-demócrata, que propone medidas como el crecimiento del gasto público en vivienda social, medio ambiente y transporte público, así como un aumento del salario mínimo. Por lo que se refiere al cambio de las relaciones de propiedad, hubo algunas propuestas de revertir (parcialmente) una serie de privatizaciones que tuvieron lugar en las últimas dos décadas (por ejemplo, los ferrocarriles y el servicio postal). No hubo ninguna propuesta de nacionalizar, por ejemplo, partes del sector financiero.

En cuanto a las medidas de austeridad promovidas por la Unión Europea, el SP rechazó una de sus pieza centrales, el “Pacto de Estabilidad y Crecimiento Europeo”, que exige que el déficit presupuestario de los países de la UE esté por debajo del 3% por ciento en 2013. Pero el partido se comprometió con el mismo objetivo, sólo que dos años después, en 2015.  Y también aceptó como inevitable el aumento de la edad de jubilación de 65 a 67 años a partir de 2025.

La base del Partido Laborista gira hacia la izquierda

El programa del SP está a la derecha de lo que el Partido Laborista holandés defendía en la década de 1970 y no es tan diferente de lo que uno puede oír en los círculos de Hollande en el Partido Socialista francés.

Que se sigua colgando la etiqueta de “extrema izquierda” al SP, aunque claramente es la fuerza política más izquierdista en los Países Bajos, es un indicador del estado de ánimo político general y el equilibrio de fuerzas. Y demuestra hasta qué punto los otros partidos, incluido el Partido del Trabajo y los Verdes, han evolucionado a la derecha (con la posible excepción del pequeño Partido de los Animales, un grupo pro-derechos de los animales).

El SP es el único partido en el parlamento holandés que rechaza el neoliberalismo. A pesar de la relativa moderación del programa del SP, la derecha aun echaba espumarajos por la boca cuando las encuestas mostraban que podría convertirse en el mayor partido del país.

Un gran número de personas que declararon a los encuestadores que votarían por el SP eran simpatizantes del Partido Laborista. Existe una tendencia a largo plazo de los votantes del Partido Laborista, hartos de las traiciones de esta “tercera vía” social-liberal del partido, a girar más hacia la izquierda. Este cambio hacia el SP de una parte considerable de la antigua base social de la social- democracia supone un avance importante en la izquierda y el movimiento obrero holandés.

Entre los sindicalistas, por ejemplo, el SP es ahora más popular que el Partido Laborista. A medida que el Partido Laborista se ha desplazado a la derecha, los partidarios decepcionados del PvdA han encontrado un SP dispuesto a desempeñar el papel que antes jugaba la socialdemocracia. Y esta vez, un mayor número de votantes del Partido Laborista dijeron que votarían al SP, porque parecía tener la oportunidad de convertirse en el mayor partido de la izquierda. Si el SP se hubiera convertido en el partido más grande, habría impedido que el actual primer ministro del VVD, de la derecha extrema neoliberal, Mark Rutte, hubiera obtenido un segundo mandato.

“Roemer o Rutte”

“Roemer o Rutte”, fue el mensaje central de la campaña del SP. No era la primera vez que la participación en el gobierno era un tema central en la campaña del SP. En 2006, el partido obtuvo un número récord de escaños (25), en un ambiente de entusiasmo similar al que vimos hace unas semanas. Entonces, los otros partidos lograron excluir al SP de la formación de un gobierno de coalición y achacaron al supuesto “radicalismo” y “falta de voluntad de compromiso” del SP su marginación.  A fin de evitar que se repitiera, la dirección del PS decidió hacer una serie de concesiones, eliminar su imagen radical y demostrar que estaba preparado para gobernar. Este enfoque pareció acertado… por un tiempo.

Sin embargo, dado que a la gente no se le pidió votar por el programa de la SP y sus soluciones para la crisis, sino sobre quién debería ser el futuro primer ministro, el “experimentado” Partido Laborista se fue afianzando cada vez más como la  opción lógica para muchos de ellos. En el momento en que el Partido Laborista sobrepaso por los pelos en expectativa de votos al SP en las encuestas, los votantes comenzaron a abandonar masivamente a Roemer por el líder del Partido Laborista, Diederik Samson,  que parecía tener más posibilidades de evitar un segundo mandato de Rutte.

La campaña de los medios de comunicación de la derecha

La campaña de la derecha en los medios de comunicación contra el SP sin duda jugó un papel esencial, pero esta campaña era totalmente predecible. Las historias de fantasmas de la derecha acerca de cómo el “maoísta” Roemer iba a “convertir los Países Bajos en Grecia” y cómo las políticas del SP eran de un radicalismo irresponsable fueron creíbles para mucha gente, incluyendo a muchos que se consideran de izquierda, y muestran cuán profundamente arraigada esta la ideología neoliberal en este país. Esta campaña no sólo alineó a toda la derecha detrás del VVD, también asustó a muchos votantes potenciales  del SP,  que volvieron a los brazos del supuestamente “más responsable” Partido Laborista.

Igualmente previsible era que el Partido Laborista, bajo la presión del SP, adoptase un discurso mucho más izquierdista que el que había utilizado los últimos años, intentando y logrando ganar de vuelta a muchos votantes. Al mismo tiempo atacó brutalmente al SP. Al SP le resultó muy difícil responder a estos ataques, ya que desde el comienzo de la campaña había subrayado lo mucho que tenía en común con el Partido Laborista, el partido socio más lógico del SP en cualquier coalición. La búsqueda de un perfil y un programa electoral moderado le costó al SP parte de su atractivo como el partido de la protesta social, sin que le permitiese al mismo tiempo batir al Partido Laborista en su propio juego como la opción “realista” y “responsable” para dirigir un gobierno progresista.

Raíces más profundas

El fracaso del SP de convertirse en el  mayor partido de izquierda tiene raíces más profundas que los errores de su estrategia electoral. Los 35 o 37 escaños de un total de 150 que las encuestas más optimistas preveían mostraban un partido cuya popularidad electoral temporal no reflejaba un cambio paralelo hacia la izquierda de la sociedad holandesa. Durante la última década el número total de escaños de la izquierda en el Parlamento (Partido Laborista, los Verdes y SP) fluctuó entre el 35 y el 43 por ciento. La excepción fueron las elecciones de 2002, cuando el país vivió un terremoto político real con el avance de la extrema derecha populista, islamofóbica, que representa ahora Geert Wilders, y la izquierda se redujo a 42 escaños.

Aunque el país ha sido testigo de algunas huelgas muy importantes  en los últimos años, especialmente de los profesores y los trabajadores de la limpieza, el número de días de huelga en el año 2011 fue el más bajo desde 2003. La tendencia de este año parece ser un poco diferentes. Los otros movimientos sociales han sido débiles también. A pesar del continuo atractivo de la extrema derecha (Wilders ha perdido muchos escaños en estas elecciones, pero se las arregló para mantener 15), el país ha visto muy pocas protestas antirracistas. Y a pesar de la implicación continua del ejercito holandés en la ocupación de Afganistán, el movimiento contra la guerra es prácticamente inexistente; era pequeño incluso cuando las tropas holandesas estaban todavía en Afganistán e Irak. En resumen, pocas personas han pasado por un proceso de politización y de lucha compatible con el tipo de giro a la izquierda que las encuestas parecían predecir. Tampoco el debate político en la sociedad holandesa muestra un giro a la izquierda.

Gobierno de derechas

Por ahora, el gran ganador es el VVD. El VVD ha  participado en el gobierno más derechista que el país ha tenido desde la Segunda Guerra Mundial y es el defensor más elocuente de las políticas de recorte y austeridad estricta. Y ganó alrededor de 10 escaños más, siendo el partido más votado en el parlamento. De hecho, nunca ha sido tan grande en el parlamento. Si el PvdA se hace pasar por “izquierda”, el VVD adopta un tono agresivamente de derechas, atrayendo a un número considerable de seguidores de Geert Wilders con su programa anti-inmigrante y de defensa de “la ley y el orden”. El segundo gran ganador es el Partido Laborista, que ha aumentado ocho escaños y se sitúa a sólo tres escaños del VVD. El escenario más probable es una coalición del VVD y los Laboristas, con al menos un partido más.

La principal pregunta para la izquierda ahora es qué balance hará el SP. Antes de las elecciones el SP giró al centro en cuestiones tales como la edad de jubilación para ser “aceptable” al Partido Laborista y sectores de la derecha como socio potencial de una coalición. Debido al sistema electoral holandés, todo gobierno tiene que ser una coalición de varios partidos, por lo general tres o más, para tener mayoría.

¿Decidirá el SP que necesita seguir girando hacia el centro,  o volverá a sus raíces como el partido de las protestas anti-neoliberales? Ambas opciones están aún ahí. A pesar de la decepción de las elecciones, el SP sigue siendo un partido muy fuerte, con una nutrida representación en el parlamento y miles de miembros activos. Si lucha sin desfallecer contra el consenso neoliberal de la política holandesa, puede desempeñar un papel importante y muy necesario en las luchas sociales de los Países Bajos.

Alex de Jong es editor de la revista de izquierda alternativa holandesa Grenzeloos

 

http://links.org.au/node/3026, 12 de septiembre de 2012

Radicalización en los Países Bajos / Nicolai Caiazza

El resultado de las elecciones de 12 de septiembre (1) ha puesto de manifiesto una clara polarización de clases en la sociedad holandesa.

El gobernante Partido Liberal (VVD), que fue obligado a dimitir en abril por falta de una mayoría parlamentaria, ha aumentado sus escaños de 31 a 41 (6%).

El Partido Laborista (PvdA), que había ido perdiendo apoyo en las últimas elecciones, ha revertido esta tendencia en la actual campaña electoral, confirmándose como el segundo mayor partido, con 39 escaños, un incremento del 5% con respecto a hace dos años.

El SP, el Partido Socialista, que se había preparado para tomar el relevo de los socialdemócratas como fuerza hegemónica de la izquierda, que en el inicio y durante primera parte de la campaña electoral había incluso superado en expectativa de votos al  VVD,  en los últimos diez días vio disminuir rápidamente sus posibilidades, manteniendo los 15 escaños que ya poseía.

El PVV de Wilders, considerado el niño prodigio de la campaña, capaz de seducir a la audiencia, fue desde el comienzo foco de todos los ataques. Una parte de los militantes del partido lo abandonaron con un portazo cuando se hicieron públicas y se confirmaron las noticias  de que había recibido financiación de los lobbies judíos de EE UU.  Asimismo, el PVV ha hecho una campaña de muy bajo nivel, casi tratando de no dañar al VVD, del que se escindió en su momento.

Groen Links, la Izquierda Verde, que habían apoyado activamente el acuerdo de Kunduz (2) del pasado mes de abril (políticas de austeridad y recortes del anterior gobierno que supusieron una importante transferencia de la renta nacional de la mayoría de la población a los grandes capitalistas), perdió siete de los diez escaños que tenia en la cámara baja, con una caída del 7% de sus votos.

Los Demócrata-Cristianos (CDA) continuaron su declive, el más importante entre los partidos que han abandonado sus pretensiones interclasistas para defender abiertamente intereses capitalistas. 13 escaños, una pérdida del 8%.

50plus (el partido que pretende representar a los jubilados), con solo unos meses de presencia pública ganó dos escaños.

El gobierno cayó en abril como consecuencia de la ruptura de la mayoría parlamentaria que había apoyado al PVV en sus políticas antipopulares de recortes a las pensiones mínimas, el poder adquisitivo, los subsidios de desempleo y asistenciales y  la ratificación del Tratado de estabilidad monetaria europeo (EME). Sin embargo, una vez caído el gobierno, la mayoría parlamentaria fue reconstituida temporalmente con el solo objetivo de aprobar las mismas medidas.

La campaña electoral ha estado volcada en las cuestiones relativas al mantenimiento del nivel de vida de la población. El debate sobre “Europa” ha sido eludido en su mayor parte. Por varias razones. Por un lado, el candidato del VVD,  Rutte, había sido completamente ambiguo en relación a la adhesión al Tratado EME. Primero con medias palabras y rechazos, para a continuación rebajar la aportación holandesa al Fondo de estabilidad europeo y concluir dejándola a la discrecionalidad del jefe del gobierno. Al final,  el Tratado ha sido ratificado por una mayoría parlamentaría diferente a la que había sostenido al gobierno dimisionario. De nada sirvió el recurso de Wilders ante el Tribunal Superior de Justicia impugnando la legalidad de la puesta en marcha de medidas de importancia fundamental para la política neoliberal del gobierno dimitido. El PVV, principal responsable, no fue sin embargo castigado por los votantes, que confirmaron sus 13 escaños, sino por el complejo financiero capitalista, que no le presto ningún tipo de apoyo económico para su campaña electoral y le negó toda visibilidad en los medios de comunicación. El dirigente del PVV Wilders, hay que recordarlo, ha sido el instrumento que ha permitido radicalizar a la derecha con su xenofobia, el apoyo incondicional a Israel y la denuncia de los abusos de “Europa”. El hecho es que a partir de un determinado momento la ecuación Europa-Euro-Bancos-recortes contra la población no ha funcionado más.

La entrada en escena del peligro SP, aunque con un programa acomodaticio en algunos puntos estratégicos, como el papel de las misiones de guerra de la OTAN, el FMI,  o la aceptación estratégico del capitalismo como sistema, recogía en su programa puntos importantes como el programa de renacionalización de servicios públicos que han sido privatizados, como el sistema de salud, el transporte público en muchas regiones, los servicios de asistencia a la discapacidad en su propio hogar, congelación de las tasas escolares, mantenimiento del salario mínimo legal, la cancelación del aumento del IVA al 21%, etc. Todas estas medidas están en oposición frontal a las decididas por el poder central de la oligarquía europea. Ante el continuo aumento de las expectativas de voto del SP como partido alternativo y de gobierno, la reacción de los medios del establishment ha sido unánime y firme. Por un lado, las encuestas comenzaron a reducir sospechosamente las expectativas de voto del SP y de manera paralela el PvdA, que hasta entonces se había mantenido al margen de la campaña contra el SP, aceptando deportivamente la posible victoria de su rival, comenzó a hacer suyas partes de su programa, es decir, inició un giro a la izquierda, por así decirlo, que redujese el espacio político del SP, al mismo tiempo que incrementaba su perfil como “voto útil” de la izquierda. En el último tramo de la campaña, como dicen los ciclistas,  el PvdA comenzó a “tirar de la carrera.” Intencionadamente o no, el PvdA ha conseguido recuperar primero distancias con el SP, para superarlo casi en la línea de meta. Sin embargo, el SP no fue solo una víctima pasiva de estas maquinaciones, sino también en parte responsable de su derrota. Así, cuando los ataques de sus oponentes se hicieron más duros, como consecuencia de las declaraciones de Roemer de que no aceptaría multas de “Bruselas” si aplicaba su programa, en lugar de explicar el porqué de sus afirmaciones prefirió dulcificar sus palabras, contradiciéndose del todo. Por ejemplo, en relación con la edad de jubilación, el SP declaró que estaba dispuesto a que se elevase en los próximos años, pero que además no había ya vuelta atrás al aumento a los 67 decidido en el acuerdo de Kunduz . Al querer recoger la antorcha de la socialdemocracia, sin embargo, el SP se ha contagiado de unas de sus características típicas: el oportunismo.

Un hecho nuevo en estas elecciones fue la intervención activa del sindicato FNV. Hace meses lanzó una campaña contra lo que llama “el desierto social”, en referencia a la situación social creada como consecuencia de las políticas de recortes económicos y restricciones democráticas de las últimas décadas y que probablemente irán a peor. La dirección del sindicato está ligada al PvdA, mientras que muchos dirigentes de base pertenecen al SP. Es significativo que hace un mes y medio varios sindicatos industriales convocasen una huelga general el 11 de septiembre (es decir, un día antes de las elecciones) pero que la dirección de la FNV respondiese amenazando con retener las ayudas  en efectivo de la caja central de huelga y que convocase, en lugar de la huelga general, manifestaciones en varías ciudades el sábado 8 de septiembre. Unas manifestaciones a las que asistieron sólo unos pocos cientos de personas. Se trata sólo de un episodio en el actual conflicto interno del sindicato. La dirección de la FNV lleva meses en contacto con los representantes de las grandes empresas del  Club de los 11 (3) para tratar de reactivar el modelo holandés de diálogo social. El resultado de las elecciones parece estar en esta misma línea.

Ninguna coalición de derecha o izquierda es posible: a cada una de estas fórmulas de coalición le faltan un par de escaños imprescindibles para disponer de una mayoría estable. La coalición del VVD y el PvdA, como los viejos tiempos,  es posible sobre el papel y le permitiría disponer de una sólida mayoría parlamentaria de 80 de los 150 escaños totales. El inconveniente es que, si bien en los años ochenta todavía había algún margen de maniobra, ahora las relaciones de clase son tales que la política debe ejecutar directamente las órdenes de la clase capitalista mundial, erosionando cualquier base de apoyo material a los acuerdos con los representantes de los trabajadores.. Pero, al mismo tiempo, la capacidad de aguante de las masas ha llegado a un límite difícil de superar. Así que es previsible un período de confrontación social, porque la derecha está convencida de que ha ganado, que las fuerzas “anti-europeistas” han sido derrotadas y que, por lo tanto, puede exigir cada vez  más. Una confrontación que, como siempre, se acaba decidiendo fuera del Parlamento, y que tendrá lugar sobre todo fuera de él.

Notas:

(1) http://www.parties-and-elections.eu/netherlands.html. Para un análisis previo a las elecciones ver http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/wroth.pdf

(2) http://www.megachip.info/tematiche/democrazia-nella-comunicazione/8748-lagonia-del-modello-polder-1.html

(3) http://www.megachip.info/tematiche/fondata-sul-lavoro/8774-paesi-bassi-lagonia-del-qmodello-polderq2.html

Nicolai Caiazza es un periodista italiano de izquierdas residente en los Países Bajos.

Traducción para www.sinpermiso.info: Gustavo Buster