Sobre la propuesta de referéndum / El camino de hierro

Posted on 2012/09/23

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Desde algunos partidos y organizaciones se pide la convocatoria de un referéndum sobre los llamados recortes sociales, entendiendo dicha consulta como un requisito democrático indispensable para la aplicación de la política de saqueo a la que somos sometidos.

Aunque en principio se podría pensar que es muy democrático lo de votar, no deberíamos olvidar quién manda aquí. Este régimen que sufrimos no es una democracia, es un chiringuito fascista al que le pintaron cuatro paredes después de la muerte del caudillo, un chiringuito diseñado a mayor gloria de los explotadores.

Y lo de mandar no es una cuestión exclusivamente policial, de fuerza bruta, que desde luego la usan, el Estado está lleno de fosas comunes que nos hablan a las claras, pero los que mandan también nos educan en su ideología desde que venimos al mundo, ya saben, “la ideología dominante es la ideología de la clase dominante”.  Por eso las revoluciones cuando triunfan siempre aplican grandes esfuerzos en el plano de la educación, y gracias ello los obreros saben lo que hacen cuando participan en la sociedad, cosa que ahora no sucede. Incluso podemos ir más allá, nuestra supervivencia depende de esos señoritos que nos gobiernan, es decir, estamos sometidos a la extorsión cotidiana de los explotadores, los cuales pueden dejarnos de patitas en la calle si les da la ventolera. Quien haya leído un poco de historia del movimiento obrero sabrá que todo trabajador involucrado en la defensa de los intereses de sus iguales siempre estuvo sobre la cuerda floja. En Asturias, por ejemplo,  existió el famoso “gabinete negro”, una comisión creada por la patronal, aunque también participaban obreros traidores, que tenía por objetivo la elaboración de listas de trabajadores que se significaban políticamente y a los que se les negaba por ello el trabajo en todas las empresas asturianas. Este famoso gabinete funcionó a principios del siglo XX, pero quien crea que hoy no se dan fenómenos similares se equivoca, sin ir más lejos no son pocos los departamentos de recursos humanos que tienen como política de empresa investigar la vida de los trabajadores, antes y después de ser contratados, es decir, hoy es peor, incluso se ha institucionalizado la práctica.

Por todas estas razones, y otras que podríamos señalar, como el soborno, el clientelismo y demás, lo de la libertad para votar es tan cierta como la libertad de prensa, lo que no nos dicen es quién puede ejercer esa libertad, y naturalmente no somos nosotros sino nuestros explotadores, los burgueses, quienes son muy libres de votar, de fundar un diario o de irse de vacaciones una vez al mes para descansar de las vacaciones del mes anterior. La clase obrera no es libre, es una clase explotada y subordinada a la burguesía, de ahí que voten contra sus intereses cada vez que tienen la oportunidad, con sangrientas excepciones. Todo esto se olvida fácilmente, incluso los hay que preguntan con cinismo por qué los trabajadores no votan por los partidos comunistas, dando a entender que los obreros rechazan el comunismo decantándose por otras opciones supuestamente más moderadas y razonables como la socialdemocracia. Naturalmente estos señores no quieren recordar que los partidos socialdemócratas forman parte del régimen burgués y como tal cosechan.  Por cierto, una parte tan fundamental que cuando falla la cara amable del régimen la burguesía tiene fuertes dolores de cabeza. Como estamos viendo hoy, los socialdemócratas llegaron hasta nuestros días viviendo del trabajo que hicieron los comunistas a principios de siglo pasado, pero la gasolina se acaba, ya no hay una cuarta vía con la que engañar a nadie, tendrán que hacer esfuerzos mayores de camuflaje,  e incluso así, dada la coyuntura, está por ver si dichos engaños pueden consolidarse.

Es decir, plantear una consulta sobre los llamados recortes es, en mi opinión, una locura que podemos pagar muy cara, eso en el improbable caso de que la burguesía consintiera tal cosa. Si la maquinaria del régimen se pone a funcionar podría ganar la consulta, no olvidemos que con un 51% tiran millas y aquí paz y después gloria.  Y en ese caso, y estaremos de acuerdo en que debemos analizar todas las posibilidades, ¿cuáles serían las consecuencias? Pues una legitimación de dicha política que haría perder fuerza a las movilizaciones que hoy avanzan, dificultaría nuestro trabajo. Y en el caso de que la consulta arrojase un resultado positivo eso no significaría nada, la burguesía seguiría en el poder y actuaría como tal, manipulando, engañando, en fin, lo de siempre. Seguirían en su línea de un modo u otro.

Por cierto, cuál sería el eslogan de campaña del PSOE de cara a la consulta, tal vez “Recortes de entrada no”. O quizás “Vota por nosotros, recortaremos con mano izquierda”.  Eso sí que sería un espectáculo. Si se fijan el PSOE está haciendo una oposición de muy baja intensidad, casi inexistente, se comportan como lo que son, un partido de régimen. Los trabajadores honestos que están involucrados en el PSOE, y me consta que todavía los hay, tienen que plantearse seriamente el lugar en el que están parados, la gravedad del momento lo exige.

La solución a nuestros problemas no pasa pues por una consulta. El socialismo, y esa es precisamente la solución a nuestros problemas, tampoco vendrá a través de una consulta. Ojalá pudiera ser así. Todas nuestras fuerzas deben orientarse hacia la organización de la clase obrera, lo cual se hará en un entorno cada vez más hostil y difícil. Entre tanto, el desempleo, la explotación, los desahucios, la privatización de lo poco que queda, la decadencia y desaparición de los servicios públicos, etc., todo irá a peor. No tenemos que pedir permiso a la burguesía, así como ellos no nos piden permiso para defender sus intereses.