Análisis Venezuela 2012: Chávez gana, pero la derecha gana terreno / A. Ribas

Posted on 2012/10/08

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Este análisis lo tomamos del blog de A.Ribas Jekyll y Hyde

VENEZUELA: GANÓ CHÁVEZ PERO LA REVOLUCIÓN PUEDE MORIR DE ÉXITO

[texto actualizado] En este día y a esta hora, Chávez ha obtenido la victoria en las elecciones presidenciales de Venezuela con 7.440.088 votos, frente a Capriles Radonski (6.151.544), que equivalen en términos porcentuales al 54,42% y al 44,97%, respectivamente. Se trata de una diferencia muy significativa con arreglo a los baremos internacionales pero en absoluto para la realidad social del país, ya que revelan que la oposición ha sido capaz de superar una vez más su techo electoral, tendencia que ya se venía observando desde el 2009, cuando en la votación de la Enmienda Constitucional alcanzaron los 5.193.839, despegando de un “suelo” que se les atribuía en 4 millones de votantes.
Chávez, gracias a la gran participación electoral (la abstención ha sido esta vez de sólo el 19,1%), con 3.670.052 votos válidos más que en las presidenciales del 2006, sólo sube 131.008 votos, mientras que la oposición lo hace en 1.830.472. Puede inferirse plausiblemente que la oposición derechista, que a diferencia de las clases populares siempre vota a piñón fijo por los suyos, ha logrado calar esta vez no sólo en los sectores de las clases medias que le son propios socialmente, sino también en algunos sectores populares, pues el incremento de sus votos únicamente puede proceder de ex chavistas que han mejorado su estatus y giran a la derecha desde el chavismo o la abstención. En las presidenciales de 2006, Chávez obtuvo su mayor distancia histórica de la derecha con el 62,8% y un total de 7.309.080 votos, y la oposición el 37,2%, con 4.321.072.
La cuestión, pues, no es que ayer haya subido el voto de la derecha, sino que, en el análisis de la composición de clases, además de que no puede haber en Venezuela un 40% de oligarcas, como ha señalado Fidel Castro en varias ocasiones, tampoco puede ser que haya un número tan alto de clases medias que, en parte, no procedan necesariamente de las filas de los nuevos ricos nacidos socialmente durante el período chavista; de ahí que sea verosímil afirmar que la derecha está “pescando” con éxito en el electorado bolivariano y la abstención, como la había instruido hacer EE.UU.
 
Finalmente, si consideramos que en las elecciones no presidenciales el voto chavista suele retraerse significativamente, en las próximas elecciones regionales que se celebrarán el 16 de diciembre, para elegir a los Gobernadores y a los Legisladores a los Parlamentos de las Entidades Federales durante el período 2012-2016, la oposición, de extrapolarse los datos (cosa que es verdad que no siempre puede hacerse), podría alcanzar éxitos importantes como fueron, en el caso de las anteriores, las gobernaciones de Estados emblemáticos como Zulia (que ya poseían) y Miranda; e incluso podría reducir también, en su momento, la distancia con la actual mayoría de Chávez en la Asamblea Nacional o hasta neutralizarla seriamente.


Dada la alta participación de ayer domingo y de las observaciones que acabamos de hacer sobre estos resultados, en Venezuela parece como si la revolución, lentamente, pudiera estar muriendo de éxito, ya que, a medida que mejoran sustancialmente, gracias a la revolución bolivariana, las condiciones de vida de la clase trabajadora, la parte menos concienciada políticamente de ésta, que parece ser la más numerosa, fascinada por la cultura del consumismo compulsivo que domina en el país después de trece años y que no ha dejado de alimentar el pragmatismo funcionalista de sus dirigentes, está pasando del chavismo o de la abstención recalcitrante al voto conservador.
 
Son los revolucionarios bolivarianos quienes deben tomarse en serio lo que pudiera estar pasando en su país y refutar con argumentos bien fundamentados estas, a caso, muy subjetivas aproximaciones a su realidad política, al fin y al cabo hechas desde el extranjero; pero que no van a ser seguramente ni las únicas ni las más inquietantes. Nuestro deseo es el de ser desautorizados por ellos con sugerencias más auspiciosas. ¡Viva la revolución bolivariana!