Sobre una canción de amor, «Sólo por miedo», de María Salgado (letra: Juan Pablo Silvestre) / Pedro A. García Bilbao

Posted on 2013/01/30

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Una vida más tarde comprenderemos…

que la vida perdimos… sólo por miedo

María Salgado ilumina la vida con su voz, es una voz cálida, luminosa, vibrante, que toma cuerpo a nuestro alrededor y nos acoge. «Sólo por miedo», es una de sus interpretaciones más logradas, una de esas canciones que nos deja avec le coeur au bord des jeux, pues su poder de evocación es absoluto y alcanza tanto a quien así se haya sentido como al que sienta la nostalgia de no haberlo vivido, nadie escapa. «De que sirve la calma, si no me salva. Cuanto vale mi alma, si no cabalga. Donde va la esperanza si no me alcanza (…). Qué salvaje el deseo cuando te veo, quien pudiera decirte lo que te quiero, cuanto te quiero». La guitarra que acompañan en comunión casi perfecta a la voz, se pone a su altura, de forma que ambas nos ofrecen un conjunto inseparable.

Si bien las estrofas finales se explican por si mismas, el uso de ciertas antítesis en las primeras pueden ocasionar un choque al lector. La interpretación de la letra debe tener en cuenta no solamente  el juego de contrarios de las dos primeras estrofas, donde se cruzan calificativos positivos (bueno, sincero, brillante, exquisito) con sustantivos con carga negativa (miedo, delito), o situaciones inciertas (futuro oscuro, barca a la deriva), sino también la situación derivada de lo que encierran las dos últimas en las que se evoca un amor que encuentra dificultades para poder materializarse. El uso de rima y ritmo es muy adecuado, como es de desear en lo que ha nacido para ser cantado, y le da a lo que se glosa un rápido paso a nuestro entender, es canción que llega fácil a nosotros, y que nos alcanza sin necesidad de un acto consciente de reflexión, siendo por ello, quizá, útil este intento de análisis, pasado ese primer instante de fascinación, habida cuenta de lo inquietante de algunas de las imágenes.

La letra habla de una situación en la que uno de los amantes expresa «quíen pudiera decirte cuanto te quiero»; es de aquí de donde debemos extraer el significado del juego anterior. El amante no puede decirlo fuera del universo de su amada y él, no puede «gritarlo». Pese a la dificultad, no se renuncia al sentimiento, y ello lleva a considerar «bonito» el miedo, el miedo a que el sentimiento cause mal a la persona amada y que refrena por ello al amante, «si es sincero», es decir, ese «miedo», que es por el otro, es ya una prueba de amor y sacrificio, de renuncia, pues no pudiendo materializarse la uníón, el miedo sentido por el que ama, es una afirmación del alcance de su entrega. Es un miedo que, por tanto, no lesiona, que protege al ser querido y por eso es hermoso.  El futuro es brillante si es oscuro; en este contexto, un futuro oscuro puede serlo por muchas cosas, o bien por no albergar esperanza alguna, o bien por ser incierto, y si es incierto llevara sufrimiento y angustia, pero la incertidumbre no significa certeza total de fracaso, significa tan sólo que nada hay seguro, ni el fracaso siquiera. Es muy pobre consuelo, pero para el amor acosado es mejor la incertidumbre de un futuro oscuro, que no la clara certeza de un futuro sin esperanza alguna; esta sería la razón del calificativo «brillante» aplicado en este caso: amor acosado que sabe encontrar  un rayo de esperanza en medio de la más absoluta oscuridad para no venirse abajo. Pocas veces se ha logrado explicar tan bien este sentimiento como en esta pieza.

El delito que se grita en el último verso es un delito de amor, de amor prohibido, es el imposible amor que se canta, en el que ya un sólo beso es delito. Gritar en castellano tiene varias acepciones, una es el acto físico del grito, un grito es algo que sobresale, que sobresalta, que sorprende, y puede significar sorpresa, alegría, dolor. Pero gritar algo puede ser también mostrar orgullo por ese algo. Gritar tu dolor es expresión que trasciende el acto físico, lógico, reactivo a una agresión, puede ser también una elección, eliges gritarlo, no callarlo. Gritar tu alegría, tu decepción, tu acuerdo, tu sentimiento es hacerlo público, no ocultarlo ni a uno mismo al menos. Y el delito de amor es exquisito, se nos dice, esto es, sublime, cuando lo grita, lo que también puede significar cuando se vive, cuando se hace, cuando se encarna; el acto de amor es en sí mismo un grito de los amantes, y que se vuelve sublime. Se asume el amor difícil, se está orgulloso de él, y se grita, es decir, se asume con todas sus consecuencias sin vergüenza alguna, aunque pudiera ser que fuese un grito quedo, mudo, que no deba hacerse público por las circunstancias que podrían amenazar a la otra parte.

El quiebro interno del verso, con esa doble rima por verso, hacia sí y hacia el resto de la estrofa («que belleza la vida, cuando se olvida», «que profunda la herida si está dormida») le da una energía especial a la canción, que fluye con ritmo y convierte cada sílaba en un sol que ilumina. La forma potencia el fondo, y el fondo se ve favorecido por ella, brillando sin ambages. En esta segunda estrofa se abunda en la contraposición de elementos que pueden chocar aparentemente, una vida que se olvida ¿es hermosa?, cómo puede ser profunda una herida si está dormida o cómo puede ser segura la deriva…, pero la respuesta nos está cercana, nos llega, pues ya sabemos, siquiera de forma inconsciente, que nuestro amor es un delito y que es la vida que se nos impone, quien nos aleja de materializarlo…, olvidar la vida, las obligaciones, las imposiciones, los impedimentos, nos permitiría soñar que el encuentro anhelado es posible. El amor que es vida, la vuelve hermosa, si logra olvidar lo externo que lo impide o dificulta. La herida del amor imposible está dormida pues ha debido ser apartada para poder seguir adelante, pero sigue ahí, está dormida, pero a la vez, profunda insondable, tanto como intenso es el sentimiento que fue reprimido por el miedo a dañar al otro del que se habla en la primera estrofa. En el verso que cierra, «que segura una barca a la deriva, a la deriva», se alude al deseo de dejarse llevar, abandonar el control, entregarse sin pensar, dejando todo intento de frenar los acontecimientos, la seguridad nace de la confianza en el lazo que une a los amantes y en la pasión que les impulsa, una fuerza tal que podría, tal vez, arrastrarles a la salvación si no se lucha contra ella.

La posición temporal del amante la podemos encontrar en el estribillo que además da nombre a la canción: «Una vida más tarde comprenderemos que en la vida perdimos…  sólo por miedo». Ha pasado ya toda una vida, o al menos el periodo central de la vida, su juventud y primera madurez, y desde un alto en el camino, se mira atrás y se observa no que se perdiera la vida, sino la vida con la persona amada, pues ese perdimos no es genérico, sino que se refiere al «tu y yo» del que se habla más tarde. La vida perdimos, —nuestra vida, la de ambos amantes, juntos—, pues no fue posible, sólo por miedo. Por miedo a enfrentar las dificultades, a poner en riesgo al otro , por miedos quizá más íntimos. Pero esto ocurre, esta lucidez se alcanza, «una vida más tarde», cuando se ha pasado toda una vida con otro, lejos, separados. Reflexión que es una connotación de los amantes y que contiene un mensaje al que oye el lamento: no dejes pasar la vida, no renuncies a ella, sólo por miedo, ten el valor de vivirla, de serle fiel, lucha por tu amor si llega a tí y no cedas, pues corres el riesgo de darte cuenta de lo que has perdido «una vida tarde», con el retraso de una vida.

El lamento de la tercera estrofa entronca con el estribillo directamente, lo continua. Contiene un reproche a la actitud de renuncia que ha adoptado el amante. De que sirven las renuncias, los gestos, la entrega, el sacrificio, si a la postre, nada logra cambiar las cosas y acercar al ser amado; es un paso previo a la desesperación, a la aceptación de la derrota o si no aceptación, sí su constatación. De que sirve todo si no te consigo, de que sirve la calma, si no me salva, o el temple probado de mi alma si no logro llegar a tí; el amante se mantiene firme, pero el dolor de la ausencia y la lucidez de la que vida ya ha pasado y no pudo compartirla con ella, le llevan a preguntarse «a donde va la esperanza…,  cuando no te alcanza».

El final de la canción es al tiempo una manifestación de nostalgia y de afirmación de que todo ha merecido la pena, pese a la vida que no se vivió. No se desahucia la esperanza (tremendo este idioma nuestro, donde se la esperanza debe abrigarse o puede ser desahuciada) del todo, y se afirma la alegría gozosa del amor. La historia sigue viva, sigue existiendo un presente para los amantes, quien sabe si un futuro, el miedo que se expresa, es miedo porque nada se ha olvidado, siguen juntos pese a las dificultades, pese a los temores; es sincero» pues sigue respondiendo al amor por el otro al que se sigue deseando proteger. Y si ha de protegerse es porque el lazo no se ha roto.

El verso «qué salvaje el deseo cuando te veo» se conjuga en presente,y nos dice que se ven, mantienen el contacto, pasará lo que sea que pase, pero ambos amantes se encuentran, pueden verse; es en el presente, es ahora, no un recuerdo, no está acabado el juego, pues el amor todo lo puede. Salvaje significa, entre otras cosas, algo capaz de vulnerar toda regla, es un deseo que puede arrastrarlo todo a su paso. Sigue vivo, muy vivo, pese a todo el tiempo pasado, oportunidades perdidas, impedimentos y barreras. «Quien pudiera decirte lo que te quiero, cuanto te quiero», encierra un reconocimiento de las dificultades, pero también una esperanza, la de que las cosas pudieran cambiar si pudiera decírselo, si ella —«la persona amada» supiera «cuanto te quiero», siendo esta la vez primera que el amante usa la primera persona, haciéndolo para afirmar de forma rotunda que su sentimiento es pleno, seguro, rotundo. Hay un enlace aquí con el estribillo. Con una vida de retraso han sabido que perdieron, «sólo por miedo», el haberla podido vivir juntos, pero en el hoy quizás fuese suficiente que ella supiera cuanto es amada. La salvación no estaría en que la persona amada sepa que lo es, que eso ya lo sabe o intuye, sino «cuanto» lo es, con cuanta entrega, profundidad, respeto, devoción y todos los atributos que acompañan al amor sincero. Para algo así, nunca es tarde… Jacques Brel quien desarrolla aspectos de estos sentimientos en «La tendresse», nos dice que «por un poco de ternura [empleada como sinónimo de amor sublime], ofrecería el tiempo que me restase de juventud, en este verano que se acaba. ¿Porqué crees, hermosa, que lanzo mi canción a los rubios rizos de tu frente, por encima de mi angustia…» [Pour un peu de tendresse / Jt’offrirais le temps Qu’il reste de jeunesse / A l’été finissant /Pourquoi crois-tu la belle / Que monte ma chanson / Vers la claire dentelle / Qui danse sur ton front / Penché vers ma détresse /Pour un peu de tendresse..] 

Maria Salgado logra en esta «Solo por miedo» evocar sentimientos que han vivido muchas personas y consigue tocar el corazón de quienes la escuchan, ya no es la canción, la belleza formal o el detalle pasajero, es la vida misma de cada persona la que puede verse reflejada. Como Daniel Guichard o Jacques Brel en Francia, ha tenido un gusto exquisito al escoger las letras de sus canciones y las emociones que desea compartir, en las que se debe recordar siempre a los autores de las letras siempre situados en un segundo plano pero sin los que toda esta belleza no sería posible (Juan Pablo Silvestre, en «Sólo por miedo», la italiana Patricia Calvi en «La Tendresse» de Daniel Guichard y el propio Brel en la canción del mismo nombre y tema que popularizó por su lado)

Sólo por miedo

Sólo por miedo (María Salgado)

Que bonito es el miedo cuando es sincero
que brillante el futuro cuando es oscuro
que exquisito el delito cuando lo grito
cuando lo grito.

Una vida más tarde comprenderemos
que en la vida perdimos
sólo por miedo.                   (Estribillo)

Que belleza la vida cuando se olvida
que profunda la herida si está dormida
que segura una barca a la deriva
a la deriva

(Estribillo)

De qué sirve la calma si no me salva
cúanto vale mi alma si no cabalga
dónde va la esperanza si no me alcanza
si no me alcanza

(Estribillo)

Que bonito es el miedo cuando es sincero
que salvaje el deseo cuando te veo
quíen pudiera decirte lo que te quiero
cúanto te quiero

(Estribillo)
Album: Doce formas de guisar las berenjenas
Intérprete: María Salgado
Letra: Juan Pablo Silvestre.
Tiempo: 2′ 41”