Reflexiones republicanas ante el 14 de abril de 2013 / Pedro A. García Bilbao

Posted on 2013/04/12

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  1. Cualquier programa de emergencia para hacer frente a los recortes, el paro, la crisis los deshaucios exige la DERROTA política de los que controlan este régimen, de la banca, la patronal y los partidos que tutelaron la transición. Es un hecho. No hay programa alternativo sin la derrota de esta esta gente y un triunfo democrático de las clases populares. la TERCERA REPÚBLICA simboliza el combate contra la crisis y la derrota de los que saquean a la gente. No hay espacio intermedio. Poner fin a la impunidad del franquismo implica poner ante sus responsabilidades criminales y descabezar a la oligarquía bancaria, financiera y política que procede del régimen y se ha beneficiado de la crisis. Ellos lo saben y por eso la palabra República y el concepto de FIN de la IMPUNIDAD siguen proscritas. Debemos actuar donde son débiles. Es hora de la RUPTURA, y para ello es precisa la UNIDAD de ACCIÓN. Todos los partidarios de RESISTIR y VENCER, unidos explícitamente por recuperar la LEGALIDAD REPÜBLICANA, poner fin a la IMPUNIDAD, aplicar un Programa de choque anticresis y por la TERCERA REPÚBLICA. Es el único camino.
  2. La República ha de ser la consecuencia lógica de la derrota política del régimen actual que está basado en la impunidad del franquismo. Si continúan en el poder los que controlan la banca, la patronal y el aparato del estado no haremos nada. Juan Carlos Borbón está ya amortizado y decadente, les preocupa que siga y los que controlan el país desean un recambio en la figura de Felipe Borbon, de ahí los ataques al Rey desde la derecha. La República es necesariamente la alternativa a todo eso y debe basarse en la RUPTURA con los restos del franquismo, en la DERROTA de los que controlan económicamente el país y saquean a la población y en la VICTORIA de las clases populares. Para lograr las acciones políticas que se precisan para VENCER la crisis, poner fin a los desahucios, dar trabajo, salvar la educación y la salud pública, separar a la Iglesia del Estado, asegurar la energía y los transportes y prepararnos para lograr sobrevive a la crisis energética y ecológica que tenemos enfrente, para lograr todo eso, es preciso DERROTAR POLÍTICA y socialmente al grupo de poder dominante. Es un hecho. la REPÚBLICA es la expresión práctica de esa victoria.
  3. “La Corona estaba sin norte, el gobierno sin brújula, el Congreso sin prestigio, los partidos sin banderas, las fracciones sin cohesión, las individualidades sin fe, el tesoro ahogado, el crédito en el suelo, los impuestos en las nubes, el país en la inquietud, la revolución en actitud amenazadora, la prensa perseguida o silenciada y el poder condenado uno y otro día por los Consejos de Guerra que absolvían a los periódicos a ellos sometidos”.
    JUAN VALERA. Vísperas de la REVOLUCIÓN de 1868, la «gloriosa»
  4. La República implica una revolución. Es un cambio estructural, de eje del poder, no hay República sin ese cambio. Es lo que pasó en 1931, la oligarquía perdió el poder político y vino la República. La revolución de la que hablás era que además del poder político perdieran el poder económico y social nacido de su dinero, propiedades e influencias. Como sabían que el poder político republicano acabaría erosionado ese poder táctico suyo, por eso dieron el golpe entonces. No caigamos en el error de algunos en 1931 de rechazar la República porque no era lo bastante de izquierda. El 14 de abril supuso un cambio tremendo que puso en riesgo el poder tradicional. Ahora debemos actuar en esa misma línea.
  5. Republicano es el que lucha por la república, si hay diputados que no lo hacen, no valen. Debemos poner a cada cual ante su responsabilidad y exigir PÚBLICAMENTE, en DEBATE PÚBLICO ese tema
  6. El PSOE, como partido y estructura de poder está completamente perdido para la izquierda como alternativa de nada. Quienes en el seno del PSOE se sigan considerando de izquierda, socialistas o republicanos deben considerar que su presencia allí sólo trae confusión, ni van a ninguna parte, ni pueden influir en nada y en realidad solo confunden a la población. Entre un programa de izquierda realista que haga frente a la crisis en favor de la población y apoyar las políticas del PP, los cuadros y la dirección del PSOE siempre coincidirán con el PP. Lo han hecho antes de ahora y lo seguirán haciendo. Para luchar contra la crisis con éxito se debe reconocer la existencia de la Lucha de Clases, cosa que el PSOE, ese PSOE de Suresnes y atlantista, no hace, salvo para apoyar al poder. Las personas procedentes del PSOE que tengan honradamente deseos de romper con esas contradicciones deben saber que la República necesita de todos… y que el camino del socialismo pasa por llamar a las cosas por su nombre. Y el del PSOE es el de una fuerza del sistema. ¿qué no es el PP exactamente? Ya sabemos, pero no se hagan ilusiones, si estamos como estamos es por su culpa entre otras cosas.
  7. La JER (Junta Estatal Republicana) se ha dotado de un ambicioso programa de acción política y social en su asamblea de Rivas de hace dos meses. En la práctica la JER presenta un proyecto de recuperación de la legalidad republicana perdida, de fin de la impunidad del franquismo, de acciones económicas, políticas y legales que combatan duramente a la crisis y aseguren a la población sus derechos básicos. La JER ha expuesto la contradicción entre el actual régimen corrupto y la lucha efectiva por los derechos sociales y humanos básicos. Defender estos con éxito exige la derrota de los que manejan el régimen de la Transición, por lo que la única acción realista es lograr la Ruptura para poder sobrevivir, siendo la República la expresión de esa victoria. La JER exige por tanto que todos los partidos que apoyan su acción redefinan su línea estratégica y la pongan al servicio de la construcción de la Tercera República. No es una tarea fácil ni estará exenta de tensiones. La JER tiene el potencial para convertirse en el embrión de un gobierno provisional, pues su objetivo es lograr que el Franquismo sea declarado ILEGAL de una vez y la Jefatura del Estado vuelva a las Cortes y se recupere la República, llevando ante los tribunales a los que siguen defendiendo la permanencia de la legalidad franquista. ¿alguna duda sobre esto? Pues recuérdese que la legalidad de la Monarquía se basa en la Ley de Sucesión de Franco, el día que esa ley sea declarada nula, la monarquía quedará al descubierto y avanzaremos hacia la República. Nada de esto es fácil. La cuestión es: ¿Por qué callan sobre estas contradicciones quienes pueden exponerlas en las Cortes, en los ayuntamientos, en la calle, en todas partes? Debemos actuar como republicanos ys er consecuentes. No hay solución alguna a la crisis en este régimen. El problema no es Juan Carlos o Felipe o una improbable república bicolor, sino el tinglado entero, la madeja de intereses miserables, de corrupciones de todo tipo que nos gobiernan y condenan a la miseria. La República deberá ser implacable.
  8. Los escraches como tales nacieron en Argentina para denunciar a los verdugos de la dictadura militar que vivían de incógnito. Al manifestarse delante de sus casas, la gente lograba señalar a los asesinos y torturadores que vivían ocultos y en impunidad total, arruinándoles el incógnito y forzándoles a huir; en la práctica, los escraches argentinos pusieron de manifiesto lo injusto y complice de las leyes de Punto Final que taparon las torturas, humillaron de nuevo a las víctimas y protegieron a los criminales. Es por eso que un escrache es algo a defender claramente, pues supone actuar valientemente para señalar injusticias reales y denunciar o bien a criminales impunes o bien a los políticos y legisladores que amparados en la ley defienden la impunidad y la injusticia.
  9. Las acciones de protesta callejera ante quien ocupando un cargo público ha actuado de forma injusta, o percibida como injusta, entran en lo que en España hemos llamado siempre «cencerradas». Darle una cencerrada a alguien era hacerle saber el disgusto de los afectados por decisiones discutibles o injustas, mediante acciones públicas como hacer ruido, meter bulla, molestar y expresar públicamente disgusto. Esa es la idea de la protesta. Implica en primer lugar recordar al acrgo público que debe responder de sus acciones no solo institucionalmente, en el interior del parlamento, sino públicamente, en la calle, ante los ciudadanos. El cargo público lo es y como tal debe afrontar el disgusto que sus acciones puedan causar; si cree en lo que ha hecho debe defender públicamente su posición y dar la cara, va en su sueldo de parlamentario.
    Si votas una ley que arroja a la calle a la gente, que pone en la acera a los niños y ancianos a la par que protege a los poderosos, protestar públicamente y que los familiares y amigos cercanos se enteren de lo que has hecho es algo más que aceptable. Si tan seguro estás de que es justo, no te importará darle explicaciones a tus propios hijos. Las decisiones políticas afectan a la vida de la gente, y no se deben tomar si no se está dispuesto a defenderlas. La acción de los bancos y los diputados que les apoyan es tan vergonzosa, tan miserable que la protesta pública es una exigencia moral.
    Y si el PP teme a los escraches, que recuerde que los escraches a los criminales franquistas, a sus hijos y nietos que defienden los crímenes de la dictadura, a los policías torturadores y asesinos de la Político Social (146 vivos todavía) y a todos los que se han beneficiado de la dictadura y siguen saqueándonos en la banca y la patronal no han empezado todavía.