Carlos Paris reelegido presidente del Ateneo de Madrid: «La única ideología del Ateneo es la libertad». Mayo de 2013

Posted on 2013/06/09

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Carlos París, presidente del Ateneo de Madrid (EFE)

Recién investido presidente del Ateneo de Madrid, el filósofo y escritor Carlos París (Bilbao, 1925) encara su cuarto mandato al frente de la Docta Casa. Una nueva etapa en la que tendrá que lidiar con una situación económica acuciante debido a la drástica reducción de ayudas públicas. París, catedrático emérito de Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid, cree necesaria la formación de un frente común que lleve a “una concreción política del descontento” y se muestra preocupado por el carácter sectorial de las protestas sociales.

¿Qué retos tiene el Ateneo en la sociedad actual?

El Ateneo debe ser un centro de creación, debate y crítica. Tenemos que preocuparnos por la cultura, por combatir críticamente la falta de libertad que tiene la cultura, pero no la burda falta de libertad de las dictaduras, sino que en este caso es más insidiosa, de guante blanco, perpetrada a través de los poderes económicos.

¿Cree que la cultura está siendo maltratada en nuestro país?

Esta política de recortes, que a mi modo de ver es completamente equivocada, se olvida de que la cultura es un factor no solamente de progreso espiritual sino también material. La cultura es algo económicamente rentable y, sin embargo, vemos diariamente cómo se está perjudicando ya no solo a instituciones como el Ateneo, sino también a actividades como el cine, el teatro o las investigaciones científicas. Considero que es una situación terrible que nuestros científicos más valiosos se estén marchando fuera o que se estén cerrando centros de investigación. No cabe duda de que la sanidad requiere de una atención inmediata y urgente pero cabría señalar que la cultura y la educación también son necesidades imprescindibles para que este país no se venga abajo.

¿Le preocupa que se utilice la cultura como arma política?

“La cultura es un factor no solo de progreso espiritual sino también material”Yo creo que la cultura ha de tener una dimensión política importante y en este sentido los ateneos han sido desde siempre un lugar de debate político. Soy crítico con la idea heredada de la ilustración que incide en la ingenuidad de creer de que basta con la educación y el desarrollo de la ciencia para cambiar la sociedad. Desde mi punto de vista es necesaria e imprescindible la política. Uno de los méritos del Ateneo de Madrid es precisamente que se trata de un lugar en el que siempre se ha desarrollado una actividad política importante y pluralista. No olvidemos que esta casa ha tenido presidentes como Cánovas del Castillo o que ha sido uno de los lugares donde se fraguó mas activamente la Segunda República.

¿Está politizado el Ateneo?

 

La única ideología del Ateneo es la libertad, nada más. El pensamiento ateneista está basado en la ilustración, en la idea de que el desarrollo de la ciencia y de la cultura es un camino para el progreso social. Hay una frase famosa pronunciada hace ya muchísimo tiempo que venía a decir que el Ateneo es el lugar en el que se puede decir lo que no se puede decir en la calle. Afortunadamente hoy día también en la calle se pueden decir bastantes cosas aunque haría falta decir más y que no fueran reprimidas.

Hablando de la calle, ¿cuál ha sido la relación del Ateneo con el 15-M?

En el Ateneo se fraguó en parte el 15-M. Algunas de la reuniones previas sobre todo de la plataforma ¡Democracia Real Ya! tuvieron lugar en el Ateneo. Luego, cuando se instalaron en la plaza, les visité y les ofrecí las instalaciones del Ateneo, de tal forma que ha sido un espacio abierto para el 15-M. Pero pese a que he respaldado públicamente este movimiento, también soy crítico con él. Creo que adolece de otra propaganda muy insidiosa consistente en desprestigiar la política, algo a lo que, por otra parte, muchos políticos han contribuido. En cualquier caso no se debe prescindir de la política, hace falta una concreción política del descontento.

¿Un frente común?

“La cultura ha de tener una dimensión política importante”Me preocupa que toda esta movilización social se está dando en gran parte sectorialmente, es decir, la sanidad por un lado, la educación por otro, la cultura… Mientras estemos en actividades de tipo parcial y no en un movimiento general no podremos revertir la situación, es necesario fraguar un movimiento de solidaridad de los trabajadores intelectuales y manuales. Las protestas son una actividad muy importante pero tienen que estructurarse políticamente como una gran alternativa.

¿Cree que el compromiso mostrado por el Ateneo con las movilizaciones sociales ha podido pasarle factura a la hora de recibir subvenciones?

 

Evidentemente hemos tenido un apoyo más fervoroso en genereal de las izquierdas, pero creo que la actual política conservadora no es tan sectaria en este aspecto como para que sea la causante del recorte de subvenciones. Puede haber más o menos recelos pero honestamente creo que el motivo ha sido más bien esa política de recortes en cultura con la que estoy en evidente desacuerdo.

En los últimos meses se han difundido rumores sobre la quiebra y cierre del Ateneo. ¿Cuál es la situación real de la Docta Casa?

“Hace falta una concreción política del descontento”

En el último presupuesto, sabiendo los recortes que se están llevando a cabo, nuestra petición se redujo bastante y era sólo de 300.000 euros. Fue apoyada por IU y también por el PSOE pero la mayoria del PP se opuso y nos dejaron sin subvención. Otras ayudas como la del Ayuntamiento y la Comunidad se han visto también mermadas. En el caso del consistorio se nos debe la subvención desde el año pasado y la Comunidad ha reducido muchísimo su aportación, que es de 50.000 euros.

Pese a todo, tenemos el apoyo de la inmensa mayoría de los socios, como se ha visto en las elecciones, y hemos puesto en marcha un plan de viabilidad que nos está permitiendo salir adelante. De modo que se puede decir no solamente que se ha mantenido el Ateneo abierto, sino que se ha incrementado el número de actividades que acoge.

Tras la polémica suscitada por la intención de subastar las litografías de Goya y las recientes elecciones, parece que el ambiente está algo crispado. ¿Qué se puede hacer para recuperar la unidad en el seno del Ateneo?

Es difícil porque hay un sector obstinado en hacerse con el control del Ateneo, más preocupados por sus intereses que por la institución. A la coyuntura económica que padecemos se le ha añadido el hecho de que hay un grupo de socios que desean a toda costa hacerse con la dirección. Si en la época de bonanza no tenían posibilidad de criticar la economía más que buscándole tres pies al gato como vulgarmente se dice, ahora han encontrado su momento y ha habido una ofensiva completamente falta de espíritu ateneista tratando de atacar a la actual junta de Gobierno que presido. Me temo que esa obstinación va a continuar, de modo que hemos de intentar darle mayor estabilidad y hacer una importante labor de persuasión.