Sobre revoluciones naranja / Varios textos y documentales

Posted on 2013/09/24

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Instrucciones profesionales para grabar video en manifestaciones. (Origen: materiales norteamericanos de apoyo y formación «naranja»)

Otro documental

una historia sobre el poder de la gente para cambiar el mundo y sobre un hombre que durante más de 50 años ha ayudado a los pueblos a derrocar a sus dictadores. Su nombre es Gene Sharp y aunque él sea un desconocido en muchos lugares del mundo, sus 198 métodos para hacer una revolución han encendido la mecha en varios rincones del planeta.

El poder de la resistencia no violenta
Desde muy joven, su formación le llevó a querer transformar el mundo en un lugar mejor y a dejarlo en mejores condiciones que cuando lo encontró. Tenía muy claro que la mejor manera de luchar contra los regímenes autoritarios era hacerlo a través de la resistencia no violenta. Su sencillo manual “De la dictadura a la democracia”, traducido a 30 idiomas, ha traspasado fronteras clandestinamente. Las últimas tecnologías lo han extendido como la pólvora y su idea de que existe una poderosa alternativa al conflicto violento ha prendido en revoluciones como la serbia, la ucraniana, la iraní o las más actuales de la “primavera árabe”.

Armas económicas, psicológicas y sociales contra la opresión
“Como empezar una revolución” ilustra con testimonios y archivo, algunas de las formas de rebelión como el boicot económico, la desobediencia civil o las protestas, aplicadas en diferentes contextos políticos. Los activistas de las revoluciones serbia, ucraniana o la egipcia nos cuentan cómo siguieron los métodos de Gene Sharp y derrocaron a sus tiranos. Combatieron con armas económicas, psicológicas y sociales, la lucha más poderosa contra la opresión, la injusticia y la violencia.

Protagonismo recuperado gracias a internet
Las teorías de este erudito americano de 83 años continúan transmitiéndose masivamente en la actualidad a través de internet. Desde Birmania a Túnez, los logros han sido incuestionables y gobiernos como el de Venezuela o Irán le han acusado de trabajar para la CIA, en favor de la política expansionista de Estados Unidos.

Los actuales líderes de las revoluciones árabes, que en este momento se están llevando a cabo, cuentan cómo las teorías de Sharp calan en el pueblo y provocan, que la gente oprimida pueda alcanzar la libertad de forma autosuficiente.

Cambios democráticos están siendo demandados en todo el Medio Oriente.

¿Pero lo que parecen ser revoluciones espontáneas son en realidad un evento estratégicamente planeado, fabricado con antelación por “consultores en revolución”?
Los consultores en revolución son la peor pesadilla de todos los regímenes.

Srdja Popovic fue uno de los fundadores de la organización “OTPOR”, una escuela de formación en revolución.

Jugó un papel decisivo en el derrocamiento de Slobodan Milosevic en la década de 1990 y ha inspirado a una nueva generación de activistas.

Analistas políticos como William Engdahl están convencidos de que “OTPOR” es financiado por Estados Unidos.

“La gente de “OTPOR” nos dio un libro donde se describen todas sus estrategias”, dice Ezzedine Zaatour del levantamiento de Túnez.

Ese libro fue escrito por un estadounidense, Gene Sharp, y ahora es considerado el “libro guía de la revolución”, siendo utilizado por movimientos de oposición en todo el mundo.

Mientras “OTPOR” lanza su último programa, un juego de computador para el entrenamiento de la resistencia patrocinado por organizaciones estadounidenses, los líderes del mundo están expresando sus preocupaciones.

“A esto se le llama golpe suave”, insiste Hugo Chávez

fuente: Revoluciones de diseño

Hoy toca, todos de naranja: La Revolución Naranja en Ucrania, 2005.  Si usted recurre a la movilización social tirando de imagen de marca, a base de logo, camisetas de colores, coreografías,  y contenidos ideológicos no sociales, como si estuviera lanzando un producto comercial, sepa que pueden acusarle de estar inspirado u organizado por algunos de los estrategas de la denominada ingeniería social que ha dado lugar a las “revoluciones blancas”, como Gene Sharp o Srdja Popovic. Y ello, a su vez, puede entrar en la categoría de guerra en red. El origen histórico de todas estas prácticas y estrategias está en Ronald Reagan, quien en 1983 impulsó la denominada National Endowment for Democracy (NED) organismo que  en nombre de la “democracia” y por ende de los derechos humanos, financia organizaciones civiles en varios países del  mundo. 

Para saber más: El negocio de la revoluciónEstados Unidos a la conquista del Este,Cómo empezar una revolución y, en último término, La doctrina del shockEn libro electrónico se recomienda: Las revoluciones de colores, por Carlos González Villa; yBranding Democracy, de Gerald Sussman. También es muy interesante el blog: Color Revolutions and Geopoliticsde  Eric Pottenger and Jeff Friesen, con numerosa documentación; se recomienda, entre otros posts: “The Technique of a Coup d´État” (2010)”“How Do You Escape a Color Revolution? Replace Emotional Reaction With Intellectual Sobriety”, y “The Mythology of People Power”

OTPOR, LA ACADEMIA DE LA SUBVERSIÓN PACÍFICA

“Sería muy excitante organizar una revolución en España”

Daniel Iriarte, Belgrado, El Confidencial,  16.09.2013

¿Y si la revuelta popular que derrocó al presidente egipcio Hosni Mubarak no hubiese sido tan espontánea como pareció en un primer momento? ¿Y si grupos de activistas hubiesen sido entrenados en Europa en técnicas de subversión no violenta desde varios años antes del levantamiento en Egipto? Eso es lo que asegura el serbio Srdja Popovic, director del Centro de Estrategias y Acción No Violenta Aplicada (CANVAS, por sus siglas en inglés). Y sabe de lo que habla, porque fue él quien les entrenó.

Popovic, nacido en Belgrado en 1973, fue uno de los líderes del movimientoOtpor! (“¡Resistencia!”) que, mediante movilizaciones populares, consiguió hacer caer al entonces presidente Slobodan Milosevic en el año 2000. Tras un breve paso por la política en las filas del Partido Democrático, Popovic fundó CANVAS junto con su socio Slobodan Djinovic, para, en sus propias palabras, “entrenar a activistas en cómo organizar un movimiento político y social de contestación”.

El legado de Otpor, para bien o para mal, pesa todavía en la sociedad serbia. Cientos de miles de personas participaron en el movimiento para descubrir, una vez derrocado Milosevic, que había sido generosamente financiado por unos Estados Unidos bastante impopulares en la Serbia del momento, muy afectada por la campaña de bombardeos de la OTAN durante la guerra de Kosovo del año anterior.

“Todos fuimos parte de Otpor, aunque yo solo tenía 14 años. Luego descubrimos que aquello lo habían pagado los americanos”, cuenta a El Confidencial Velja, un joven de Nis, una de las ciudades más afectadas por los bombardeos. “Qué más da. Había que sacarse a Milosevic de encima a toda costa. Yo no me arrepiento de lo que hicimos”, comenta su amigo Djura.

Se lo señalamos a Popovic cuando asegura que su organización no recibe fondos de ningún gobierno. “Esto es totalmente diferente. Aquello era un movimiento político financiado por organizaciones pro-democracia de todo el mundo”, reacciona. “La única relación es que los dos fundadores de Otpor, Slobodan y yo, así como algunos de nuestros entrenadores, son gente que viene de Otpor. No hay ningún vínculo directo”, afirma.

Cómo derrocar a un dictador

“En 2003 comenzamos a recibir invitaciones”, explica Popovic, especialmente de gente que había visto el documental Bringing Down a Dictator (Derrocando a un dictador, de 2001, sobre la caída de Milosevic). Las primeras peticiones, dice, vinieron de Bielorrusia y Zimbabue. “Al principio era una especie de hobby. Pero entonces pasó lo de Georgia”. Allí, ese mismo año se produjo la llamada Revolución de las rosas: tras la victoria electoral de Eduard Shevardnadze, que según la oposición fue fraudulenta, unas masas lideradas por jóvenes estudiantes lograron hacer caer al Gobierno y llevar al poder al prooccidental Mijaíl Saakashvili. Los antiguos activistas de Otpor jugaron un importante papel como asesores del movimiento antigubernamental.

Y así fue como decidieron profesionalizarse, creando CANVAS. “En 2003, mi mentor y padre político, Zoran Djindjic, fue asesinado por un francotirador enfrente del parlamento, lo que fue una especie de línea roja para mí”, explica Popovic. “Para mí ya no había ningún desafío en la política. Djindjic, que era mi inspiración, estaba muerto, y Milosevic estaba en el Tribunal de La Haya y no parecía que pudiese volver al poder”. De modo que lo dejó.

Desde entonces, la organización tuvo una progresión meteórica: participaron en la Revolución Naranja de Ucrania en 2004, en la Revolución de los Tulipanes de Kirguistán en 2005, y entrenaron a los activistas libaneses que iniciaron el movimiento de protesta que culminaría con la salida de las tropas sirias del Líbano ese mismo año. También asesoraron a los opositores antichavistas en Venezuela ante el referéndum de 2007.

CIA, George Soros y el negocio de la revolución

Pero debido a este pasado, no han faltado quienes les han acusado de vínculos con lo que él llama “los sospechosos habituales”: la CIAGeorge Soros… Por ejemplo, el documental austriaco de 2011 The revolution business  (“El negocio de la revolución”) les muestra como una herramienta al servicio de la política estadounidense y financiada por aquel país. Algo que ellos niegan radicalmente. “Aquel tipo (el director de El negocio de la revolución) pasó dos meses con nosotros y conoce perfectamente la verdad, pero no le interesa mostrarla”, asegura Popovic.

Considero la no violencia superior no sólo moralmente, sino también en eficacia”, afirma Popovic. En parte porque la lucha no violenta es “muchísimo más inclusiva”, pero también porque, de acuerdo con un estudio de Harvard (que, según vemos en la hemeroteca, a Popovic le encanta citar), cuando un autócrata es derrocado mediante una revolución pacífica el resultado es una democracia estable en el 43% de los casos, frente a apenas un 4% cuando este es apartado del poder mediante la violencia. Para él, la línea entre qué es violencia y qué no lo es está clara: “La destrucción de propiedad”.

Cuando te enfrentas a un servicio de seguridad brutal”, dice -poco antes ha puesto el ejemplo del régimen de Bachar Al Asad, que cuenta con un ejército de unos 300.000 soldados-, “no puedes hacerle frente en combate”, dice. Lo explica con una analogía: el boxeador Mike Tyson. “Lo último que quieres hacer con Tyson es enfrentarle a él en un ring. La única manera de hacerlo es hacer que se enfrente a algo diferente. Yo intentaría desafiarle a pescar, al ajedrez”. De modo que CANVAS enseña a identificar los pilares de poder de un régimen, y a socavarlos mediante técnicas de lucha no violenta.

“Trabajamos por invitación. Nunca acudimos a un lugar donde veamos una crisis”, explica Popovic. “Nunca trabajamos con grupos que tengan un pasado violento. Hizbulá, por ejemplo, está ávido de que les entrenemos”, afirma. O al menos, matiza, lo estaba hace unos años.

“Nunca hemos entrenado a españoles”

“Proveemos servicios”, afirma rotundamente Popovic. Es tarea de los activistas que les contratan conseguir los fondos para pagar los cursos. “Para mí, España sería muy excitante, pero nunca hemos entrenado a españoles”, comenta, si bien dice haber participado en algunas conferencias y talleres en Sevilla, hace media década. Sí admite haber entrenado, en 2009, a los egipcios del Movimiento 6 de Abril y de Kefaya (“¡Basta!”), dos de los grupos que iniciaron la movilización que culminó en la ocupación de la Plaza Tahrir de El Cairo, y la posterior caída de Mubarak.

“Es el único grupo que ha venido a Belgrado”, asegura Popovic, puesto que normalmente, explica, son los entrenadores de CANVAS los que viajan al país de los activistas o a un tercer lugar seguro, cuando esto no es posible. Le preguntamos si, en algunos casos, los regímenes a los que se enfrentan estos opositores pueden llegar a considerar a los entrenadores una amenaza real, y actuar en consecuencia.

“Hasta ahora, no nos ha pasado nada serio. En algunos sitios se nos ha pedido que abandonemos el país, como en el Líbano. Slobodan Djinovic fue duramente atacado en televisión en Bielorrusia. Y nos han tumbado la web en dos ocasiones, una desde Irán. En el otro caso, no estamos seguros”, responde.

Popovic también afirma haber trabajado con tunecinos en talleres regionales, aunque “no fueron figuras muy importantes” en el levantamiento en Túnez. “Ya estaban exiliados cuando ocurrió lo de Mohamed Bouazizi”, el frutero cuya inmolación ante el acoso policial desencadenó la revuelta, dice. Según él, CANVAS nunca ha trabajado con libios, aunque sí con algunos sirios, también desde 2009.

Pero a veces, son los propios “alumnos” los que se dedican a pasar sus conocimientos a otros activistas. “Sé de egipcios que van y entrenan a palestinos, o a sirios. Cuando estas cosas suceden, no necesariamente pasan por nuestras manos”, explica. En otro momento de la entrevista, menciona también el caso del movimiento Oborona (“Defensa”), en Rusia, cuyo propósito declarado es la democratización del país mediante el derrocamiento de Vladimir Putin. A pesar de que utilizan el símbolo del puño tomado de Otpor y otros grupos, Popovic afirma que ellos no tienen ninguna relación con esa organización.

“En Egipto hay que eliminar los pilares de poder del ejército”

El líder de CANVAS no se priva de comentar la situación en Egipto tras el derrocamiento del islamista Mohamed Mursi a manos del ejército: “Si los egipcios me llamasen ahora, les diría lo que ellos mismos me dijeron hace cuatro años: que hay que eliminar los pilares de poder del ejército”, comenta, asegurando que allí se han limitado a “reemplazar a la persona, no el sistema”, por lo que una reacción en sentido opuesto entraba dentro de lo probable.

“Hay una cierta narrativa que asegura que la CIA o George Soros vienen aquí y les dan millones de dólares a unos serbios, que toman sus ordenadores portátiles, se montan en un avión y viajan a cierto país. Allí difunden sus ideas revolucionarias entre gente que normalmente no se queja y vive vidas felices, y de repente tienes a millones de personas en la calle”, dice Popovic. Los últimos en sumarse a esta teoría son los medios progubernamentales turcos, que han llegado a acusar a Otpor (que no diferencian de CANVAS) de orquestar simultáneamente las recientes protestas en Turquía y Brasil.

“La verdad es que me encantaría, porque nos daría poderes sobrenaturales. Todo lo que necesitarías para convertir todo el mundo en una democracia serían doce serbios, unos pocos millones de dólares y algunos años”, se burla. Pero, asegura, “para ganar, necesitas masas, creatividad, entusiasmo, y técnicas. Y sólo las técnicas pueden exportarse”.