Sobre Bernard-Henri Lévy / Desconocido

Posted on 2013/11/28

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Este comentario a un texto de V. Navarro sobre Bernard-Henri Lévy es un fiel reflejo del personaje. Es de autor anónimo:

Fuente: ¿Donde está Bernard-henri-levy? 

«Bernard-Henri Lévy es el equivalente a un Sánchez-Dragó o a un Savater francés. Un tío completamente sobrevalorado intelectualmente y omnipresente en los medios (gracias a una promoción muy calculada y constante por parte de sus mecenas), autodenominado filósofo y gran seguidor (según él) de JP Sartre, pero con muy poco crédito en los ambientes académicos. En la práctica su trabajo se basa en repetir y reinterpretar argumentos clásicos dirigidos a un público más bien ‘poco culto’, pero total y debidamente descontextualizados o hasta dándoles la vuelta como a un calcetín, con el fin de justificar burdamente al poder y a la moral establecidas y más conservadoras. Vamos: cojo a Sartre y de donde él deducía la necesidad del comunismo yo con toda la cara deduzco la necesidad de mantener el actual establishment. Todo siempre desde supuestas “posturas progres” y desde una estética izquierdista e intelectual muy bien cuidada. Es, digámoslo así, un quintacolumnista de la izquierda (respetado en el PS, despreciado por el resto de grupos) que se mueve como pez en el agua por los platós de TV y en los grandes diarios nacionales en manos de grandes grupos editoriales, cuya finalidad es la misma que el mismo discurso ‘anti-mayo del 68’ de Sarkozy.

Es del mismo patrón que el otro gran “progre de la derecha Sarkozysta”, el mayor tergiversador que ha visto el mundo intelectual francés reciente: su compañero André Glücksmann. Un tío capaz de decir sin ruborizarse que los terroristas islámicos suicidas del 11S en el fondo no son fanáticos religiosos (no nos engañemos) que podrían compararse en ciertas cosas como en sus motivaciones con el fanatismo religioso católico en Francia que buscan la re-catolización del país, sino que eran “nihilistas” (como los que defienden el laicismo o la libertad e igualdad sexual, le faltó decir, aunque no había que imaginar mucho a qué apuntaba). Todo disfrazado de un oscuro lenguaje estableciendo comparativas irrisorias con Nietsche y Madame Bovary, que le sirven para concluir lo más absurdo imaginable: que un terrorista islámico no actúa por un sólida fe, sino por falta de creencias y de referentes. Toma ya.
Pues Lévy es lo mismo, aunque es algo más inteligente. No hay un solo discurso suyo, NI UNO SOLO, que no parta presuntamente de los postulados intelectuales más demócratas, liberales o incluso de izquierda, y que no acaben defendiendo la postura al respecto de la derecha cristiana y conservadora sarkozysta.

Esta es la verdadera catadura moral de este tipo. Es un demagogo, un tipo que escribe lo que le piden, un vividor al servicio del poder.»

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