Reseña del libro “Land and Resource Scarcity. Capitalism, struggle and well-being in a world without fossil fuels” La luchas futuras por el control de la tierra

Posted on 2014/01/07

1



[En febrero de 2013 se publicó la traducción al inglés de la obra Exner. A., Fleissner, P., Kranzl, L., Zittel, W. (Hg.) Kämpfe um Land. Gutes Leben im post-fossilen Zeitalter, Mandelbaum Verlag, 2011, una monografía sobre las luchas —que ya están en curso— por el control de la tierra cultivable y los recursos en el inmediato futuro y en el marco del capitalismo actual. Está teniendo un cierto impacto en entornos especializados pero una vez mas estos temas no parecen recibir la atención que merecen donde debería. Situamos en el blog la reseña publicada por Luis González Reyes (Ecologistas en acción) y la reseña del propio Andreas Exner en Social Innovation Network a raíz de la traducción.]

Luis González Reyes // Papeles // Fuente: www.rebelión.org Este año ha sido editado en inglés esta obra coral. Un libro que parece pensado sobre todo para personas activas en los movimientos sociales, pero también con inquietud ante la situación de crisis global que estamos viviendo.

El primer elemento a destacar del texto es que, contra lo que suelen ser los libros en los que cada capítulo está escribo por distintas personas, en este caso el trabajo de edición ha permitido que unos capítulos se enlacen bien con otros, no se repitan ideas y el resultado sea un bloque coherente con ideas fuerza claras y trabajadas a lo largo de toda la obra. Una segunda virtud del libro es que abre bien la mirada para intentar dar una visión compleja de la realidad. Se abordan de forma entrelazada aspectos sociológicos, económicos, ambientales, energéticos o psicológicos. Solo este tipo de análisis son los que permitirán encontrar salidas satisfactorias a la crisis civilizatoria en la que nos encontramos.

La tesis central del libro es que, en el contexto de creciente dificultad para acceder a los combustibles fósiles y a distintos recursos estratégicos, el control de la tierra va a ser un elemento estratégico central. Tras justificar extensamente esta afirmación, el libro lanza una serie de reflexiones sobre posibles estrategias a seguir por parte de los movimientos sociales desde la perspectiva del decrecimiento solidario. Estas estrategias necesitan trascender al capitalismo, que no tiene posibilidad de dar soluciones justas y, mucho menos, en un mundo con los recursos disponibles cada vez más escasos.

En el primer capítulo (“Exiting the multiple crisis through ‘green’ growth?”) se describe la crisis actual como múltiple, entrelazando sus partes económicas, ambientales y políticas. En esta descripción se hace especial incidencia en la importancia de la energía y la dimensión espacial en el capitalismo, mostrándose como la salida a la crisis energética no puede ser dentro del marco del capitalismo, sino bajo otros paradigmas. “The end of the black epoch” hace un recorrido detallado sobre el pico de extracción del petróleo, gas y carbón. También distingue entre las calidades energéticas de distintos tipos de combustibles fósiles líquidos (por ejemplo entre los agrocarburantes y el petróleo convencional) y sólidos (diferentes tipos de carbón). El capítulo detalla los lugares del planeta donde estos recursos son y serán más abundantes y, por lo tanto, tienen y tendrán una importancia geoestragética más central. En cambio otras zonas, como Europa, tendrán muchos más problemas de acceso a la energía. El siguiente capítulo (“The stuff of the green revolution”) aborda la dependencia de la agricultura industrial de los fertilizantes sintéticos y, en concreto, la importancia clave del pico del fósforo. Además, también recalca la inevitable reducción de la producción agroindustrial como consecuencia del pico del petróleo. En cuarto lugar, el libro trata, partiendo de un análisis histórico, la minería. Muestra como ha estado relacionada con el patriarcado, la esclavitud, el capitalismo y la guerra. Además aborda los impactos ambientales de la minería. Y, siguiendo la línea de los dos capítulos anteriores, trata el pico de varios minerales básicos, como el cobre, y la dependencia del petróleo de la minería actual. Esto implica que el desarrollo de las energías renovables tendrá serios problemas de disponibilidad de metales básicos en el futuro, sobre todo en espacios como Europa. Por último, el capítulo repasa cómo las luchas sociales están consiguiendo entorpecer algunos de los proyectos mineros. Este capítulo lleva el título de “Mining between comeback and dead end”. Una vez hecha esta descripción del contexto ambiental y sus implicaciones socioeconómicas, el libro argumenta cómo el control de la tierra va a ir adquiriendo cada vez una centralidad mayor (“Land and the centrality of biomass”). Al igual que en el capítulo anterior, este comienza con un recorrido histórico del uso de la biomasa y los conflictos sociales por el control de la tierra, destacando la importancia de los cercamientos para el nacimiento del capitalismo. En este recorrido se señala como el inicio del uso masivo de los combustibles fósiles marcó un punto de inflexión en la concepción social y económica de la tierra y la biomasa, que pasó a un segundo lugar. Pero, con la llegada del pico de los combustibles fósiles, la importancia del control de la tierra vuelve a ser clave, algo que se está reflejando en el incremento de las luchas alrededor de ella. Esto último es justo el tema central del siguiente capítulo (“The new land grab at the frontiers of the fossil energy regime”). Aquí se entrelaza el modelo alimentario en crisis que ya se había abordado, las dinámicas y necesidades inversoras del capitalismo global y el pico del petróleo, para justificar un nuevo ciclo de cercamientos, sobre todo en lugares como África, llevados a cabo por grandes capitales con el apoyo de instituciones como el Banco Mundial. El capítulo muestra algunos casos concretos en el África subsahariana, tanto de acaparamiento de tierra, como de luchas sociales exitosas hacia la redistribución. El capítulo séptimo (“Possible futures among dictatorship, chaos, and living well”) abre la puerta a lo que podría ser la tercera parte del libro, en la que se hace una prospectiva de futuro y, sobre todo, se lanzan reflexiones estratégicas para los movimientos sociales emancipadores. Este capítulo argumenta que el futuro no está escrito y que, aunque lo abordado hasta ahora podría configurar un escenario poco halagüeño, este depende en última instancia de las luchas sociales que se desarrollen, igual que ha sido en el pasado. Para hacer este ejercicio de política ficción se manejan varios escenarios posibles y se analizan tres países concretos (Japón, Corea del Norte y Cuba) que han pasado, con muy diferentes conclusiones, situaciones de escasez de recursos energéticos. La tesis principal que defiende el texto es que, cuanto más importante es la solidaridad en la sociedad y más bienes comunes siguen existiendo, mayores facilidades hay para una salida emancipadora a la crisis energética y viceversa. “De-growth Solidarity: the great socioecological transformation of the twenty-first century” parte de resumir la interrelación entre la tierra, los recursos, el capitalismo (y su necesidad intrínseca de crecimiento) y las luchas sociales que se vienen recalcando a lo largo de toda la obra. A partir de ahí, reflexiona sobre cómo avanzar hacia el decrecimiento solidario en un mundo con cada vez menos recursos energéticos. Este decrecimiento solidario está caracterizado por una economía solidaria en bienes comunes que permiten la reciprocidad. El punto nuclear de esta transición lo sitúa en cómo articular relaciones cooperativas en distintos niveles, sobre lo que lanza reflexiones. Finalmente, “A strategy of double power: the state and global regulation” parte de una análisis del papel del Estado en la articulación social y en el capitalismo. A partir de ahí reflexiona sobre su posible desarrollo en una transición basada en el decrecimiento solidario. Por una parte, el Estado puede servir para impulsar políticas desde arriba, pero a la vez hay que articular la sociedad para crear autoorganización que vaya disolviendo el Estado. Esta propuesta se concreta en la gestión de recursos a nivel global. Este último tercio del libro es el que se presta más a la discusión. La primera parte aporta datos actualizados y bien escogidos para describir la crisis global actual, pero probablemente a quien ya ha leído sobre el tema no le aporte nada cualitativamente nuevo. La segunda refleja un elemento central del marco de juego futuro (y cada vez más presente): la tierra. Pero es la discusión estratégica sobre la que los movimientos necesitamos más discusión. Al respecto, el texto ofrece aportaciones relevantes, aunque es necesario profundizar más en ellas. También hace falta analizar con más detalle algunas de de las implicaciones del pico de los combustibles fósiles, como la relocalización de la economía y de las sociedades, algo sobre lo que no entra el libro más que tangencialmente. Por último, además de discutir sobre estrategias posibles, también es útil imaginar los escenarios posibles con algo de detalle: ¿cómo serán las aglomeraciones humanas?, ¿en qué sentido se transformarán los Estados?, ¿cómo cambiarán las subjetividades sociales?, ¿cómo será la economía?, ¿cuáles serán las emociones dominantes en el cuerpo social?, ¿qué tipo de relaciones internacionales dominarán?, ¿cómo evolucionarán las relaciones de dominación? Esto es útil, pues permite dotar a la discusión estratégica del contexto posible en el que se va a mover. Este ejercicio no lo realiza este libro pues escapa de sus objetivos, pero el texto dota de herramientas teóricas y empíricas para poder llevarlo a cabo, lo que es una virtud más del texto. * El libro Land and Resource Scarcity. Capitalism, struggle and well-being in a world without fossil fuels ha sido editado por Andreas Exner, Peter Fleissner, Lukas Kranzl and Werner Zittel (Routledge. New York, 2013) Luis González Reyes es miembro de Ecologista en Acción Fuente: Revista Papeles nº 123 —- Otra Fuente:

This book brings together geological, biological, radical economic, technological, historical and social perspectives on peak oil and other resource scarcities. We argue that these scarcities will put an end to capitalism (as we know it) and alternatives must be created. It combines profound natural science with emancipatory thinking, focusing on bottom up alternatives and social struggles to change the world by taking action. The authors are economists and political scientists, ecologists and people with technical backgrounds. The volume introduces some original contributions to the debates on peak oil, land grabbing and social alternatives, thus creating a synthesis to gain an overview of the great crises of our times. Abstract Well-being after peak oil is possible! In 2008, the full impact of the capitalist eco-crisis came to the fore: rising oil and food prices, a further push of millions into misery discredited the hope that capitalist prosperity will ever return. Since 2010, the prices for energy and food are on the rise again and half of the “subterranean forest” in the form of oil is already cut down.  Capital’s never ending hunger for cheap energy has meant access to land has become imperative. However, the usable surface of our planet is limited and is the basis of livelihoods for many people, particularly the people of the South. The wave of new land grabs for agrofuels and the consumption of milk and meat modelled after the western food regime has disastrous consequences: the perspectives of entire populations are crushed. An alternative is possible: it consists of Solidarity Economies and social innovations. Land should be used as a commons, with the right to food as a priority. This book is based on a scientific project supported by the Austrian Climate and Energy Fund and explains the results of newest research on resources, crises and alternatives in a language accessible to a broad audience. Contents 1. Multiple crises: Why land gets scarce and increasingly important Elmar Altvater & Margot Geiger Capitalism has entered a phase of multiple crises affecting energy, climate, food, profits and political legitimacy. Fossil fuels were paramount to the enfolding of capital’s logic of endless growth. With climate change and the peaking of fossil resources, this logic comes into question. Capital seeks to find solutions for its dilemmas in conquering new land and expanding its resource frontiers. Increasingly land use conflicts are the most visible and dangerous result. In order to make renewable energy a real solution to our ecological and social problems, the capitalist mode of production must be overcome. 2. Biomass: the core of our energy future Lukas Kranzl, Gerald Kalt, Christian Lauk & Andreas Exner Biomass in the form of food and fibres has been the most important resource of humankind since the agricultural revolution of Neolithic times. Access to fossil resources has alleviated this constraint only for a short period, large areas of the Global South never lost their dependency on biomass. Fossil resources are technically superior over renewable ones, thus capital is deeply linked to its use and slows down the energy revolution. Inevitably, biomass is the backbone of our energy future. As such, a resource base centered on the use of biomass has to be coupled with a drastic reduction in the consumption of energy and matter. However, the smart designs for resource efficient biomass production chains needed can hardly be achieved within capitalism. Synthetic nitrogen, which is essential to highly productive agriculture currently requires fossil gas. It could be produced using bioenergy instead, but this would require a collective decision to secure the right of food, which is unlikely under capitalist conditions. 3. Final days of the Black Age: the fossil peaks Werner Zittel According to recent research Peak Oil occurred in 2008, and Europe will probably reached peak gas in 2010. This European peak will not be compensated by imports. Peak Coal is likely to happen around 2020, if current tendencies of energy consumption prevail. While fossil resources get physically scarce, the energy return on energy invested decreases. Furthermore, exporters will retain an increasing share of their fossil fuels for domestic consumption. Thus, it seems likely, that only a minor share of today’s fossil fuels will appear on the world market by 2030. At this point, Europe might get only a smaller percentage of fossil resources, and at much higher prices than today. 4. Resources of the Green Revolution: nitrogen, potassium and phosphate Werner Zittel Despite worldwide goals to quickly reduce hunger, undernourisment is on the rise. Unlike pre-capitalist times the current hunger crises result not from under-production, but from under-consumption due to constraints on effective demand. Money is scarce, not food. Although enough food could be produced for “peak population” of about 9 billion, people in 2050, under capitalist conditions, the impact of fossil fuel scarcities can prove catastrophic. Firstly, the current regime of food production heavily relies on fossil fuel-based transport, secondly, the production of nitrogen currently requires fossil gas and thirdly, phosphate mostly comes from mineral resources that get scarce around 2030. Additionally, the quality of phosphate ores declines and its exploitation becomes ever more energy intensive, while the mining of potassium, also a macro-nutrient of plant growth, is very harmful to the environment. 5. At the frontiers of exploitation: metals and mining Werner Zittel & Andreas Exner The history of metal exploitation is closely intertwined with the history of the exploitation of human beings from the Neolithic onwards. After the patriarchal transformation of “Old Europe”, metal production, which was mainly based on slave labour, became a crucial element for the system of social domination. It prepared capitalist logic and organization and was at the heart of colonialism. While metal production could be expanded for a long time in pushing the resource frontier ever farther away from Europe, it now shows signs of decline. Labour productivity in metal production suffers and the energy intensity of mining operations is rising. Rare earths are essential for high technologies including some of the technologies deemed renewable. And even high use metals such as copper might reach the point of depletion. Metal production has brought misery worldwide as most brutally visible in the Eastern Congo, current geopolitical strategies to counter metal peaks endanger human life and well-being on a massive scale. 6. The global land grab: the great displacement Andreas Exner Hunger crises caused by the in-built scarcity of money have accompanied capitalism since its advent in the 19th century. The proletariat was created by enclosures of the commons and thus capital is a social relation which subjugates wage labourers to the owners of the means of production. The proletarian condition is grounded in the crying shame of eviction, that pushed masses of people into hunger and put whole landscapes under the reign of death. In the face of capitals multiple crisis, hunger is on the rise again and will be further aggravated in the course of the global land grab. The land grab, focusing on Africa, can be seen as a pre-emptive reaction of capital to the depletion of its subterranean resources: direct access to land becomes decisive again. This was prepared by the World Bank and other “donors” and is legitimized by allegedly marginal land that is said to be available. However, a closer examination with Tanzania as a case study shows that land is mostly under use or could be used for food self sufficiency if labour shortages due to the patriarchal division of labour are overcome. In any case, the newly proletarianized will not be absorbed by a prospering economy again. 7. Scenarios of possible futures: dictatorship, chaos or well-being for all? Peter Fleissner & Andreas Exner Many peak oil proponents paint a dark future. James Howard Kunstler predicts a brutal neofeudalism and a catastrophic collapse of society. On the contrary, others speak of profits from the peak and are happy to imagine a green capitalism. Such prophecies neglect the social struggles that have shaped human history and will shape the course beyond peak oil. The choice of which future we would like to build is with us. The end of cheap oil does not determine the future any more than oil determined our past. The most important qualities of life, human relations, cultural development and the fulfillment of basic human needs do not depend on energy resources.  Peak oil proponents have developed a range of scenarios, some of them are merely technocratic and dangerously limit our collective imagination, others try to incorporate social factors but narrow themselves to a notion of green capitalism. Most interesting are the scenarios that take real energy crises and the divergent political reactions to them as their basis such as in a paper of Jörg Friedrichs. Cuba’s adaptation to its great energy crisis after 1989 is the best model we have for a transition to the post-peak oil world. Yet the Cuban model was linked to a growing world economy and produced its own internal contradictions between increasing market relations on the one hand and its reliance on non-market Solidarity Economies on the other. 8. Perspectives and conflicts: how can a viable transition succeed? Andreas Exner The world-historical situation between the fossil and the post-fossil era resembles the transition between the Medieval and the Modernity. A climate change resulting in an agrarian production crisis coincides with increasing elite competition and growing social resistance. Of course, the transition to the post-fossil era will happen in a much shorter period due to the almost complete dependence of capitalism on fossil fuels, especially oil and its overwhelming complexity and instability. A collapse of social infrastructures cannot be ruled out, since the capitalist system is inherently intolerant to a reversal of its logic of growth – which is likely to ensue after peak oil. In times of historical crisis, change starts from niches of radical social innovations. This was the case with capitalism and will be so for any alternative. The niches of a Solidarity Degrowth Economy combine egalitarian decision making, self-management oriented towards the fulfilment of concrete needs instead of profit and solidarity towards the society at large. The creation of niches of radical social innovations and the initial phase of their expansion is the responsibility of small groups of pioneers. They are able to initiate changes to social structures which enable a change in the social character of the working class, fostering further steps in the process of transition. The state does not play a leading role here, although it is an important element of a social milieu enabling Solidarity Economies. With the successive transformation of capitalist enterprises into cooperatives and the building of demonetized linkages between them, the urge and compulsion of growth will end and bring a solution to the multiple crisis.