Así mata el Ébola / Sociología Crítica

Posted on 2014/08/12

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Imagen creada por la microbióloga Cynthia Goldsmith y distribuida por el Centro para el Control y Prevención de enfermedades que muestra el virus del ébola Efe / Cynthia Goldsmith


[Sociología Crítica. Esta es la descripción de los efectos de una infección de Ebola en el organismo . La leí por primera vez en 1998 cuando se publicó en España la obra de Richard Preston, Zona caliente, que reconstruía todos los casos que se había producido hasta entonces, desde los científicos alemanes de Marburgo, los yugoslavos, los casos en Washington y los sucedidos en África incluidos los de los europeos que murieron allí inicialmente. El caso Marburgo fue aterrador, se contagiaron a partir de simios traídos para experimentación en un centro de máxima seguridad y hubo un 25% de muertes entre el personal del laboratorio y hospitalario afectado, se llevaron a Londres muestras en medio de unas excepcionales medidas de seguridad y fue allí donde se identificó el agente infeccioso y se le puso nombre; se ha dicho que fue injusto usar el nombre de la ciudad donde se sufrió el primer ataque conocido y tal vea sea cierto, hoy los protocolos para nombrar han cambiado. Sea el Marburgo o el Ébola, nos encontramos ante las peores fiebres hemorrágicas conocidas, extremadamente infecciosas y letales.  En África, o mejor dicho, en condiciones de control mínimas o deficientes, las tasas de mortalidad están ente el 25% y el 90% de los infectados. La rapidez de la muerte ha sido durante años la principal barrera a la expansión de la enfermedad; los casos en zonas rurales aisladas se veían aislados por la muerte de sus víctimas, pues no les daba tiempo a llegar a zonas habitadas. Ya no es así, ahora se encuentra en zonas más pobladas, y de ahí la alarma de estos días.

Se está diciendo que el paciente evacuado desde Sierra Leona a España es el primer caso en Europa. No es cierto, pues los casos de Marburgo y Belgrado entre personal médico especializado fueron los primeros. Hasta el momento todos los casos que se han producido tuvieron lugar en grupos cerrados y no se ha dado todavía el escenario de un infectado en movimiento libre y sin control.

 Las sutiles diferencias entre el Ebola y su pariente cercano el Marburgo, en realidad tienen que ver más con cuestiones de estructura bioquímica que con sus efectos. En España tuvimos una alarma por un posible caso en Valencia hace algo más de un año y se activaron los protocolos de seguridad. Nada ha impedido que el Centro especializado en Medicina Tropical del Hospital Carlos III fuese desmantelado y su personal especializado haya sido recolocado en medio de la orgía de privatizaciones de este gobierno. ¿El Ébola, la variante Marburgo? ¿Pero creen ustedes que en el gobierno de la Comunidad de Madrid hay alguien que supiera qué es esto? ¿Qué esta gente sabe leer siquiera? ¿Que les importa lo más mínimo algo de esto a estos miserables? ¿Creen ustedes que uno de los gerentes psicópatas de los hospitales privatizados está en condiciones de dar instrucciones al personal médico sobre cómo actuar? ¿O que las directrices de los «economistas» neoliberales son las que deben definir lo que es y cómo se mantiene la Salud Pública? ¿Creen ustedes que son los «economistas» los que están preparados y no los médicos y personal sanitario para decidir qué hacer, cómo hacerlo y qué se necesita? Pero el hecho indudable es que traen a España un enfermo de Ëbola cuando en nuestro país no disponemos de ningún centro de investigacíón y clínico con nivel 4 de bioseguridad, el que se precisa para investigar y tratar con condiciones óptimas estos casos o estudiarlos. Y el que teníamos, el Instituto Carlos III era de nivel 3 —aunque con un excelente personal— y lo acababan de desmantelar para montar un geriátrico. Es sencillo, son unos ignorantes y unos irresponsables. 

Les podrá parecer aterrador lo que sigue.  Lo es. De lo escrito, la licencia poética es la segunda palabra, cuando les llama «misteriosas» a las siete proteínas, lo demás es un descripción bastante ajustada]

«Las misteriosas siete proteínas que contiene el Ebola operan juntas como una máquina inexorable, un tiburón molecular, y consumen el cuerpo. Conforme progresa la infección, comienzan a aparecer coágulos de sangre en la corriente sanguínea, la sangre se espesa y va más despacio, y los coágulos comienzan a pegarse a las paredes de los vasos. Es lo que se denomina «pavimentación», porque los coágulos van encajando entre sí y forman un mosaico que forra el interior de los vasos sanguíneos. El mosaico engorda y va soltando nuevos coágulos, los coagulos se mueven por la corriente sanguínea y son arrastrados a los capilares, donde se atrancan. Esto corta el riego sanguíneo a diversas partes del cuerpo, dando lugar a puntos muertos en el cerebro, el hígado, los riñones, los pulmones, los intestinos, los testículos, el tejido mamario (de los hombres lo mismo que de las mujeres) y toda la piel. En la piel se forman puntas rojos, Ilamados petequias, que son hemorragias subcutáneas.

El Ebola ataca el tejido conectivo con especial virulencia: se multiplica en las fibras colágenas. Las fibras colágenas son el tejido que mantiene unida la piel y sujeta los órganos entre sí. Las Fíbras colágenas del cuerpo se convierten en puré y los sustratos de la piel mueren y se licuan. En la piel se forman burbujas que crean un oceano de ampollitas blancas y rojas que se denominan sarpullido maculopapular. Aparecen en la piel rasgaduras espontáneas y la sangre brota por ellas. Los puntos rojos de la piel crecen de tamaño, y se extienden y confunden hasta convertirse en enormes moratones espontáneos, mientras la piel se ablanda y vuelve pulposa, desprendiéndose al tocarla sin hacer la menor fuerza. Hay hemorragias en la boca, hemorragias alrededor de los dientes y se pueden tener hemorragias por las glándulas salivales: literalmente, sangran todas las aberturas del cuerpo, cualquiera que sea su tamaño. La superficie de la lengua se vuelve roja brillante, luego se desprende y entonces o se traga o se escupe. Se dice que es extraordinariamente doloroso perder la superficie de la lengua. La piel de la lengua puede perderse durante los torrenciales vómitos negros. También pueden desprenderse el fondo de la garganta y el revestimiento interior de la tráquea, y los tejidos muertos caen hacia los pulmones o se escupen entre esputos. El corazon sangra hacia su interior; los músculos cardíacos se reblandecen y tienen hemorragias dentro de sus cámaras, y la sangre rezuma fuera del músculo cardíaco conforme el corazón late, e inunda la caja torácica. El cerebro se va atascando con células sanguíneas muertas, condición que se denomina «enfangamiento cerebral».

El Ebola ataca el revestimiento intenor del globo ocular y a veces se llenan de sangre los globos oculares, con lo que el enfermo se queda ciego. Se ven gotitas de sangre en los párpados: se puede Ilegar a Ilorar sangre. La sangre corre por las mejiIlas sin coagularse. Se puede tener una apoplejía hemisférica, en la que la mitad del cuerpo queda paralizada, lo cual es inevitablemente fatal en el caso del Ebola. Aunque los órganos internos del cuerpo se están obturando a consecuencia de la sangre coagulada, la sangre que sale del cuerpo no se coagula; da Ia sensación de escurrirse como se escurre el suero del requesón. Si se pone la chorreante sangre con Ebola en un tubo de ensayo y se observa, se ve que está destruida. Los globulos rojos están machacados y muertos. Como si los hubieran pasado por una batidora eléctrica.

El Ebola mata gran parte de los tejidos mientras el anfitrión aún está vivo. Desencadena una necrosis irregular y progresiva que se extiende por todos los órganos internos. El hígado se hincha y se pone amarillo, comienza a licuarse y se resquebraja. Las grietas recorren el hígado, atravesándolo y profundizando en el intenor, con lo que el hígado se muere por completo y se pudre. Los riñones quedan atascados por los coágulos de sangre y las células muertas, así que dejan de funcionar. Al no operar los riñones, la sangre se carga de orina tóxica. El bazo se convierte en un coágulo.de  sangre, duro y del tamaño de una pelota de tenis. Los intestinos pueden estar completamente Ilenos de sangre. El revestimiento interior de las tripas muere, se va desprendiendo y se defeca junto con grandes cantidades de sangre. En los hombres, los testículos se hinchan y se ponen de color azul y negro, el semen se sobrecarga de Ebola y a veces sangran los pezones. El virus es una catástrofe para las mujeres embarazadas: el niño es abortado espontáneamente, por lo general contagiado de Ebola, y nace con los ojos enrojecidos y sangrando por la nariz.

El Ebola destruye el cerebro de un modo más concienzudo que el Marburgo y las víctimas del Ebola sufren a menudo convulsiones epilépticas durante la úItima fase. Las convulsiones son ataques generalizados del grand mal: el cuerpo entero se crispa y se estremece, brazos y piernas se revuelven, a veces los ojos supuran sangre y siempre rotan dentro de las órbitas. Los temblores y las convulsiones del paciente es posible que esparzan o salpiquen sangre a su al rededor. Es probable que estas salpicaduras de sangre que produce la epilepsia sea una de las estrategias del Ebola para imponerse: hace que la víctima padezca ataques espasmódicos durante la agonía, con lo que reparte sangre por todas partes y aumenta las posibilidades de encontrar un nuevo anfitrión. Una especie de transmisión por salpicaduras.

El Ebola (lo mismo que el Marburgo) se multiplica tan deprisa y con tanta eficacia que las células infectadas del cuerpo se convierten en paquetes de microorganismos concentrados. Estos paquetes son camadas de virus dispuestas a madurar gracias a la célula. Se los denomina «ladrillos». Los ladrillos o paquetes aparecen al principio en el centro de la célula y luego emigran hacia la superficie. Conforme alcanzan la pared celular, se desintegran en centenares de unidades víricas y las camadas atraviesan la pared celular como un pelo y se dejan Ilevar por la corriente sanguínea del anfitrión. Las unidades empolladas se fíjan a las celulas de todo el cuerpo, penetran en su interior y siguen multiplicándose. El Ebola se multiplica en el corazón, en los inlestinos, en los ojos, en todas partes. Sigue multiplicándose hasta que extensiones enteras de tejidos de todo el cuerpo están repletas de ladrillos que incuban, con lo que entran en el torrente sanguíneo nuevas unidades de Ebola, y la amplificación continúa inexorablemente hasta que una gotita de sangre del portador puede Ilegar a contener cientos de millones de virus.

Después de la muerte, el cadáver se deteriora muy deprisa: los órganos internos, que llevan muertos o parcialmente muertos varios días, ya han comenzado a disolverse y se produce una especie de derretimiento relacionado con la conmoción: el tejido conectivo, la piel y los órganos, previamente punteados de zonas muertas, calentados por la fiebre y destrozados por la conmoción, comienzan a licuarse y los fluidos que rezuma el cadáver están saturados de virus Ebola.

FUENTE: ZONA CALIENTE, Richard Preston, Emecé Editores, 1994, Bogotá. pp 100-102