Los acuerdos de Minsk son una traición a la lucha en Novorossia / Comité E. Lister

Posted on 2014/09/21

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«La única forma de combatir la traición y evitar la derrota es que el Consejo Militar de Novorossia tome el mando y se constituya como Consejo Militar Revolucionario» [Comité Enrique Lister de solidaridad con Novorossia]

10524557_746762218715654_108454168645897660_n[Comité Enrique Lister de solidaridad con Novorossia / 21 de septiembre de 2014 ] Es ya evidente. Les están traicionando. No tienen otra explicación los Acuerdos de Minsk, el desastre estratégico militar que supone la tregua, los sucesos en el frente con la huida de tropas enemigas, los intentos por quitarle poder al Consejo Militar, la ya nada equivoca claudicación de Moscú a hacer frente a los más «liberales».

Lo único que puede impedir la derrota total es la voluntad de resistir de la milicia de Novorossia y que el Consejo Militar que ha coordinado la lucha hasta ahora, pase a ser un Consejo Militar Revolucionario que tome el mando y adopte medidas enérgicas, este es el único camino, que por otra parte es el que tomaron en 197-18 los comandantes bolcheviques en el Donbas con Artem y Schorz entre ellos. Hoy la situación es muy distinta. Hay una presión brutal en Moscú para evitar la confrontación militar y eludir las sanciones al tiempo que miedo y rechazo a cualquier acción antiologárquica en el Donbas y es por ello que pretenden comprar un acuerdo imposible con el bloque anglosajón capitalista y sus satélites europeos al precio de dejar caer Novorossia; lo que pasa es que no saben como hacerlo sin que su propia población en Rusia se entere de ello.

A diferencia de la situación en mayo, hoy tal vez esa traición se base en forzar el abandono de cualquier posibilidad de victoria y convertir el territorio de Novorossia en una nueva versión de la Transnistria, una franja en zona fronteriza, sometida a control militar en unos enclaves y pasto de mafias y contrabandistas de todo tipo con los escasos recursos en manos de oligarcas locales; un triste final para tanto esfuerzo.

La situación militar es grave de nuevo. El frente ha retrocedido, Mariupol está libre, retrocediendo decenas de kilómetros los milicianos. La situación al este de la carretera de Mariupol Donetsk es delicada pues la franja fronteriza en manos novorrusas es muy estrecha y vulnerable, comprometiendo así Novoazov y la costa; en el aeropuerto de Donetsk sigue habiendo tropas enemigas, las tropas embolsadas en distintas partes del territorio liberado han logrado escapar en gran número y hay concentraciones enemigas en zonas cercanas al frente, se ha pasado de la derrota en el terreno del enemigo a la precariedad de las propias líneas y al reforzamiento de su ejército; este cambio de la situación militar es responsabilidad de algunos los dirigentes de Novorossia y de sus asesores militares que han contenido a los comandantes de la Milicia y boicoteado su Consejo Militar conjunto.

Fue la resistencia popular en el Donbas lo que trastocó todos los planes de los oligarcas y el pulso entre las potencias; unos pocos miles de voluntarios, de trabajadores y campesinos de la región más aplastada de Ucrania y del mundo eslavo han sido los que han protagonizado está última llamarada de dignidad, de decencia y de justificado orgullo antifascista. La respuesta al golpe criminal en Kiev y el fascismo en Ucrania llevó a una respuesta antifascista en el Yugo-Bostok donde confluyeron posiciones nacionalistas y revolucionarias, antioligárquicas, que desde la memoria histórica de la Gran Guerra Patria y la nostalgia de la URSS y la Gran Rusia —todo junto—  lograron que en Donetsk y Lugansk se pudiera organizar una resistencia efectiva.

Tras meses de guerra abierta y miles de muertos, cuando los intentos de aniquilación llevados a cabo por Kiev fracasaron en medio de una derrota militar evidente a manos de los milicianos del Donbass y un puñado de voluntarios, la traición es lo que amenaza realmente con aplastar el sueño. Se ha impuesto una tregua que ha supuesto renunciar a liberar todo el territorio y — desde luego— avances que pudieran facilitar la liberación de toda Ucrania. Novorossia esta limitada hoy a una porción del Yugo-Bostock arrasada por la guerra, con las infraestructuras destruidas y cientos de miles de refugiados, y seria hoy muy poco viable como territorio independiente, se hubiera precisado llevar la frontera a la línea del Dnieper para lograrlo.

Los acuerdos de Minsk suponen la derrota política, militar y económica de Novorossia y la aparición de un escenario donde los oligarcas recuperen el terreno y aniden las mafias sobre la miseria y la destrucción física y moral de los supervivientes.

La patética y nula respuesta del Partido Comunista de Ucrania y del Partido Comunista de la Federación Rusa, por mucho del sacrificio heroico de muchos de sus militantes que han acudido casi a nivel individual como voluntarios, ha contribuido a esta derrota en curso, ya muy difícil de revertir. Ha faltado clarisimamente una dirección político militar centralizada que le diera cuerpo a la resistencia, ha faltado lo que los propios camaradas del Donbás y algunos rusos han denominado exactamente con las palabras adecuadas, determinación bolchevique, es decir, la voluntad firme de hacer lo que haya que hacer hasta el final con inequívoca voluntad de victoria.

En Moscú se prohibió hace unas semanas un mitin de la resistencia novorussa, pero se ha permitido una campaña y una manifestación de los liberales pronorteamericanos para «pedir la paz» que no es otra cosa que la derrota de Rusia. Los mismos rufianes que fracasaron completamente en ver venir el golpe en Kiev, o algo peor, que lo vieron pero decidieron «negociar» entre «socios» con Occidente para ser engañados de nuevo, han decidido poner sus servicios e influencia en Novorossia para impedir que la victoria militar defensiva de Novorossia fuese una derrota política y territorial de los golpistas de Kiev. Si Moscú se ha rendido, si pretenden que el bloque anglosajón capitalista les va a respetar y a tratar como «socios» están muy equivocados. A la derrota y al engaño que van a sufrir está sumando con esta acción miserable en el Donbas una verdadera ignominia. Entre la guerra y la vergüenza, han escogido la vergüenza y no van a impedir la guerra.

Solo hay un camino. Reconocer que los Acuerdos de Minsk son un fracaso, formar un Consejo Militar Revolucionario que tome el mando militar en Novorossia, que Rusia reconozca Novorossia, exigir a Europa país por país que denuncie el carácter golpista de Kiev, facilitar la defensa de Novorossia, llevar el frente a la línea del Dnieper liberando más territorios y desde una posición de fuerza buscar entonces la paz. La situación actual es, sencillamente, una derrota en Novorossia y la entrega total de Moscú a los planes de sus enemigos.