Sobre la tregua / Borís Rozhin (coronel Cassad)

Posted on 2014/09/21

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Borís Rozhin (coronel Cassad) Traducido del ruso por Iñigo Aguirre [Amigos de la RP de Donetsk]

1. Como ya se ha dicho aquí en más de una ocasión, la trayectoria de esa línea que conduce a algo parecido a una “Gran Transnistria” viene condicionada por el deseo de la Federación Rusa de evitar la confrontación directa con occidente, y es eso lo que representa precisamente el principal resorte del proceso de negociaciones. Es evidente que esa “nueva Transnistria” no permanecerá dentro de Ucrania.

2. El futuro de Novorossia no deja de ser aquí poco más que una moneda de cambio: según el acuerdo al que lleguen, el futuro será de uno u otro modo. Si no se ponen de acuerdo, será otro.

De la dirección política de Novorossia poco es en realidad lo que depende; se encuentran en una situación de subordinación ante la actual línea política de Moscú, y dependen por entero de los envíos de ayuda humanitaria. Cierto es que sigue existiendo el factor de la “gente con armas”, quienes tiene una visión profundamente negativa de lo que está ocurriendo, pero por ahora, ese descontento es solo de palabra.

3. Por lo que respecta a ese lamento fariseo de “viene el invierno y la cosa va a empeorar”, el suministro a la población en la zona de retaguardia es posible en caso de que se mantuviese la guerra; por algo hay en la RPD y RPL más que suficientes regiones completamente libres de la presencia de tropas de la Junta y poco afectaría que hubiese guerra en la región del Dniéper para que se viesen afectados el suministro de víveres o combustible a Krasnodon o Yenakievo. Recomponer allí la normalidad y seguir expulsando a la Junta no son conceptos autoexcluyentes. Por eso cuando oigo que alguien argumenta eso de “pronto llegará el invierno”, es como para dudar de la salud mental de esa persona (si no contamos a los personajes a sueldo, que están obligados a difundir esa sandez a través de los medios). Si tan fuerte fuese ese deseo de salvar la vida a la gente como dicen, ha habido posibilidades de sobra si hubiesen entrado las tropas en primavera, o se hubiese mejorado el funcionamiento del “supermercado de armamento” en verano. Ahora resulta que hemos estado al principio observando desde la melancolía como mataban a miles de personas y destruían la infraestructura necesaria para la supervivencia de dos millones personas, para luego salir con el lamento de “se acerca el invierno, hay que poner fin a esto”. Puede que sea correcto en las formas, pero en el fondo no deja de ser una burla.

4. El hecho de que se esté produciendo la salida de tropas de la Junta que estaban cercadas muestra bien a las claras que debe haber acuerdos, que no se han hecho públicos, sobre la demarcación del territorio controlado por Novorossia y la Junta. Por supuesto los comandantes de campo van a estar en total desacuerdo con que en lugar de la deseada Novorossia les vayan a dejar un pedazo roído, menguante y destruido por las bombas de los dos territorios. De ahí las exigencias del tipo “expulsad aunque sea a la Junta de los territorios de las regiones de Donetsk y Lugansk”. La Junta mientras tanto se ve obligada a abandonar las zonas donde habían quedado cercadas sus tropas, mientras, de camino, continúan destrozando las infraestructuras del Donbass. En resumen, para el 20 de septiembre, se había ya perdido la posibilidad de acabar con las importantes agrupaciones de tropas de la Junta, que habían quedado cercadas en esos sospechosos salientes, siendo esta sustituida por un “papel que no representa nada”.

5. Los que justifican el acuerdo, llevan tiempo desde el principio, diciendo que el acuerdo no es más que un trozo de papel insignificante, luego, que Kuchma no es nadie, luego, que no lo ha firmado nadie de los que realmente lo tienen que firmar y que quienes lo han firmado no tiene el estatus. En realidad estamos asistiendo a un plan dividido en etapas, que se está aplicando en la medida de las posibilidades y que contempla algo parecido a la configuración de un pedazo de Novorossia. El papel de Kuchma es el de “amortiguador” para atenuar el efecto de desconcierto generalizado, para que el pueblo no termine de perder la chaveta, al ver que enfrente de Zurabov (embajador ruso en Ucrania, N de la T.) estuviesen los Yatseniuk, Turchinov o Poroshenko.

Todos los que han intentado hacer ver que ese papel es algo irrelevante, en el mejor de los casos se han estado autoengañando, y en el peor están sirviendo a una determinada línea, dirigida a crear en torno a ese papel un determinado camuflaje informativo.

6. Aún con todo, esas esperanzas de que al precio de intercambiar Novorossia a cambio de un respiro en la escalada de las relaciones con occidente y frenar la resaca de las sanciones, parecen ya hoy ilusas. Occidente, con su presión en el terreno diplomático y económico, de facto ha salvado ya a la Junta de la derrota militar directa en el Donbass, y ahora desde su posición dominante, intenta imponer su variante de la resolución del conflicto, sin olvidar de paso a Crimea, que sigue representando una cómoda excusa para introducir cualquier paquete de sanciones que se les ocurra. Todo ello, unido a su posición reforzada en el Donbass, ofrece a los EEUU un cómodo y barato instrumental para seguir presionando a Rusia, mediante la Junta fascista de Kiev, que va a mantenerse en el poder. Aquellos que confiaban en que la guerra acabaría en otro tribunal de Núremberg, pueden por ahora ir olvidándose. Si uno de los principales patrocinadores de los asesinatos masivos es hoy visto por Moscú como alguien al que poder estrechar la mano, como un político “al que es necesario salvar”, está claro que la mayoría de los principales designatarios y ejecutores de esta sangrienta carnicería se irán de rositas, aunque tampoco se puede excluir que algunos personajes del tipo Kolomoiski, Korban, Filatov, Lyashkó, Semenchenko, Yarosh y demás, puedan en ese proceso acabar pagándolo. Siempre hay tiempo para designar a algún cabeza de turco.

El descontento de los fascistas con determinados aspectos de la confabulación, poco importa: las marionetas norteamericanas, cuando de monedas de cambio a nivel global se trata, no tiene derecho a voto. En otras condiciones podrían perder otra serie de regiones y si Washington moviese determinados hilos, por mucho que Lyashkó siguiese escribiendo en facebook, las masas se acabarían sumisamente tragando esa solución.

7. Está por ver si el presente acuerdo, confabulación, llega realmente a cuajar. Tanto en la propia Novorossia como en Rusia hay una seria oposición a esa línea. Por algo ha habido que lanzar esa campaña informativa titulada “qué bueno y estupendo es ese papel que no significa nada”. La estupidez o la necesidad de servir a la línea de la defensa de los intereses comerciales de la oligarquía rusa que se encuentra amenazada, es un caldo de cultivo más que suficiente para dar difusión a ese punto de vista. Claro que en vista de que es línea resulta absolutamente impresentable, por ahora es extremadamente complicado hacer que cuele por la vía rápida: Tienen mucho miedo a que se rompa la cuerda. Las ranas hay que cocerlas a fuego lento, para que a la gente no le dé tiempo a entender que en lugar de Novorossia, van a acaban en una nueva deprimente Transnistria. Solo queda esperar la decisión conjunta que puedan adoptar los militares.

http://colonelcassad.livejournal.com/1802384.html