Entrevista a B.Litvinov (parlamento de la RP de Donetsk): De vuelta al mundo ruso / Slavyangrad

Posted on 2014/10/01

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Boris Litvinov, dirigente del PCU, nuevo presidente del parlamento de la RP de Donetsk.

Boris Litvinov, dirigente del PCU, nuevo presidente del parlamento de la RP de Donetsk.

[Litvinov, del que ya hemos escrito en estas páginas es el presidente del Parlamento de la RPD. Ha sido militante y cuadro del PC de Ucrania y desde el inicio de la nueva república se unió al Frente de unidad de toda la izquierda que apoya a la RPD.] 

Una entrevista de Konstantin Sivkov. Traducción de Nahia Sanzo para slavyangrad // Publicado originalmente en la edición número 35 (553) para el 24 de septiembre 2014
Más: http://vpk-news.ru/articles/21950

Boris Litvinov, portavoz del Soviet Supremo (Consejo supremo o parlamento de la República Popular de Donetsk, repasa la actualidad de Donbass tocando una gran variedad de temas relacionados con el presente y el futuro inmediato de las repúblicas populares desde el estado de las operaciones militares en pleno alto el fuego, la ayuda rusa o las perspectivas de futuro tanto político como económico.

¿Cuáles son los retos más importantes a los que se enfrenta la RPD ahora mismo? ¿Qué obstáculos dificultan su estatus como estado?

Definitivamente, la guerra es el mayor reto que tenemos hoy en día. Nunca quisimos la guerra. Nuestro único deseo era tener una vida tranquila y en paz, trabajar y educar a nuestros hijos. Pero no podíamos aceptar el golpe de Estado inconstitucional que se produjo en Kiev. Pero tampoco queríamos un conflicto con esos impostores y sus seguidores. Por eso decidimos distanciarnos e independizarnos de aquellos que querían prohibir nuestro idioma, nuestras costumbres, nuestro honor, nuestros héroes o que celebráramos los días en memoria de lo que amamos. Optamos por la independencia. Por eso miles de personas votaron en el referéndum del 11 de mayo, que nos dio suficientes argumentos para declarar la República Popular de Donetsk independiente de Ucrania. Queremos vivir a nuestra manera y no de la manera que los amos de Kiev o de Washington tratar de dictar. Amamos a Ucrania, pero no podemos aceptar eso en lo que se ha convertido Ucrania hoy en día. Queríamos un divorcio pacífico, pero, por desgracia, vino una guerra.

Ahora gente corriente de otras regiones de Ucrania viene aquí a matarnos y no entienden por qué deberían hacerlo. En algún momento de su servicio, se dan cuenta de que aquí no hay ni terroristas ni bandidos, sino gente exactamente igual que ellos: mineros, médicos, profesores. ¿Qué sentido tiene entonces la guerra salvo que se beneficien Poroshenko, Kolomoyski y Obama?

¿Qué futuro ve para el país, no solo en términos sociales o políticos, sino también geoestratégicos?

En primer lugar, quiero decir que la República Popular de Donets es y seguirá siendo un estado independiente y autónomo. De eso no hay duda y no vemos otra opción para nosotros, ni ahora ni en el futuro. Hemos adoptado una Declaración de Independencia y otras decisiones parlamentarias para implementarla. Así que cualquier negociación o decisión a nivel internacional en relación con la RPD solo puede verse a través de ese prisma. Y Kiev debe comprender que cualquier otra solución es inaceptable.

La revolución y la lucha que hemos empezado y que ahora perseguimos están marcadas por tres ideas principales. La primera es la vuelta al mundo ruso, a la vida comunitaria. Somos gente de espíritu y de ideas comunitarias. Otros han intentado, y siguen intentando, atraernos hacia el liberalismo, hacia una sociedad individualista dominada por el beneficio personal y la supervivencia del más fuerte. Al margen de nuestro origen étnico, somos rusos. La gente piensa en términos de comunidad tanto en Donbass como en Rusia, lo llevamos en la sangre, en nuestros genes.

La segunda idea es que rechazamos la ley de la oligarquía, porque el poder del capital representa la dominación de la mayoría por parte de una ínfima minoría, lo que lleva a la esclavitud, a una mentalidad distorsionada y a divisiones entre el pueblo. El gobierno de la oligarquía lleva al fascismo. Al menos es lo que ha pasado en Ucrania. Y la tercera idea es recuperar la relación de amistad completa e integrada con Rusia.

Entendemos que a Rusia le interesa tener un país amigo y estable en su frontera occidental. Es comprensible. Tampoco es nuestra intención exportar nuestra revolución a las zonas vecinas de Ucrania en las que la población aún no ha despertado y no se han dado cuenta de que no pueden continuar como hasta ahora. Pero si un día nos piden que les asesoremos, compartiremos nuestra experiencia.

¿Cómo es posible que las fuerzas de Donetsk y Lugansk, que combinadas suman la mitad de efectivos, derrotasen al ejército de Kiev? ¿Cómo es posible que las tropas ucranianas quedasen embolsadas en un espacio tan limitado como el de la zona de combates?

En primer lugar, la moral de nuestros soldados es un aliado importante, que da a nuestras tropas una ventaja sobre el enemigo. Nuestra guerra es justa, nos estamos defendiendo contra un acto de agresión. La guerra que se ha declarado contra nosotros es depredadora. Dice que luchamos tres contra uno, pero nuestros mandos militares saben que el ejército republicano puede tener éxito en el campo de batalla incluso contra un ejército cinco veces superior en número.

Muchas veces, los soldados ucranianos enviados a Donetsk no quieren oponerse a su propia gente. Deje que le ponga un ejemplo. Pasó en Krasnoarmeisk. Me llamaron por teléfono en mitad de la noche unos soldados ucranianos que se habían aproximado a la ciudad en dos blindados. Me dieron su posición exacta y pidieron que los tomáramos como prisioneros. Primero pesé que era algún tipo de trampa y que en realidad no se querían entregar. Pero me explicaron que tenían esposa e hijos en Kirovgrad y que les habían advertido de que si se negaban a luchar, sus familias sufrirían represalias. No querían luchar, pero tampoco querían dejar expuestas a sus familias. Ser prisioneros de guerra les daba una salida honrosa.

Y ahora quiero decir unas palabras sobre la asistencia rusa. Las autoridades y la prensa de Kiev, y también algunos políticos occidentales, dicen que recibimos ayuda de Moscú. La única forma de ayuda rusa a nuestra lucha es ayuda no-militar a las áreas donde hay peligro de desastre humanitario. También recibimos asistencia de otros países. Llega ayuda humanitaria de Portugal, Francia, Grecia. Si no fuera por esta ayuda, tendríamos serias dificultades para dar de comer a nuestra gente y asegurar su supervivencia.

También tenemos un buen número de personas que se han tomado en serio la lucha contra el fascismo y se han unido a nosotros en la lucha. Además de ciudadanos rusos, hay voluntarios de otros países como Grecia, Serbia, Francia o España. De Rusia llegan principalmente hombres con experiencia militar previa, algunos de ellos profesionales de alto nivel. Rusia se beneficia de un abastecimiento de individuos bien entrenados y un sistema de preparación y una doctrina militar a todos los niveles. Se tratan todos los temas relacionados con la guerra en literatura disponible para el público y la prensa en Rusia. Jóvenes exmilitares han venido a defender al mundo ruso, a proteger lo que es, en realidad, la frontera rusa. Este apoyo experto ha sido instrumental a la hora de dar a nuestras fuerzas capacidad para contraatacar.

Ahora que se pueden contabilizar las pérdidas, vemos que una parte sustancial del equipamiento del ejército ucraniano ha sido destruido o capturado por las fuerzas rebeldes. ¿Cómo pueden las autoridades pensar que tiene opciones de éxito?

Las autoridades de Kiev dependen de la asistencia de sus patrones occidentales. Se oye que algunos tanques Leopard han entrado en territorio ucraniano. Puede que los veamos pronto. Esta información está por verificar, pero nuestra inteligencia dice que es cierto.

Se oyen informaciones que hablan de presencia de mercenarios extranjeros en los rangos ucranianos y oficiales de inteligencia extranjeros. ¿Puede confirmas esa información?

Es cierto. Sabemos que se han montado ejércitos privados para luchar contra la República Popular de Donetsk. El señor Kolomoyski es dueño de uno de ellos. Formó sus batallones privados con su dinero y los sigue financiando. Les ayudan asesores extranjeros y están virtualmente fuera del control del Gobierno central. También hay compañías de defensa privadas, de Estados Unidos, Polonia, Francia o el Reino Unido. Es interesante que haya ciudadanos franceses participando en la acción tanto en el lado del Gobierno de Kiev como en el de la República Popular de Donetsk. Muchos de los voluntarios han servido en sus países. Los 15 chicos franceses de nuestro ejército vinieron a nosotros porque odian el fascismo. Están seguros de que el fascismo se está levantando en Ucrania y tiene que ser aplastado. Hemos tenido una charla. Me contaron que de vez en cuando hablan con sus antiguos colegas franceses que ahora están con los batallones de Kolomoyski. Les pagan bien por hacer lo que hacen en Donetsk. Están en esta guerra por dinero, porque esperan buen dinero por estar en la lucha. Y Kolomoyski cumple. Así que hablan entre ellos y hacen la guerra entre ellos. Hay mercenarios extranjeros que controlan nuestro aeropuerto. Hemos capturado a muchos de ellos: polacos, estadounidenses e incluso francotiradoras de los países bálticos. Son unos cuantos.

Puede haber disturbios en Ucrania este invierno. ¿Cuál sería la postura de la República Popular de Donetsk si hubiera una revuelta popular?

Es posible, si se quedaran sin el carbón de Donbass y el gas ruso. En la presente situación, se presenta un invierno duro para Ucrania. Nosotros también lo pasaremos mal, pero al menos contamos con cierto trato preferente de Rusia, al menos en lo que respecta a la distribución del gas.

Con respecto a la posibilidad de una revuelta popular en regiones occidentales de Ucrania, muchas veces se nos han aproximado comandantes del otro lado. Cinco veces en total, no directamente, sino a través de intermediarios. Nos dicen “vamos a darles, vosotros desde vuestro lado, nosotros desde el nuestro”. Ellos tampoco necesitan este tipo de gobierno. Pero cuando dicen que tenemos que dar un empujón, nosotros ya hemos hecho nuestra parte. Nuestro objetivo político ya se ha conseguido y ahora nos fijamos en el aspecto militar. Y no vemos ningún paso por su parte. La población sigue hibernando. De momento, mientras les mantienen en silencio, no están dispuestos a dar ningún paso. Pero despertarán. Ya hay algún ejemplo. Tenemos unos 200 hombres de Dnipropetrovsk que están formando su propia Brigada Dnipropetrovsk. Odian vivir en el régimen de Kolomoyski. Dicen que están dispuestos a moverse y hacer en su territorio lo mismo que estamos haciendo aquí en Donbass. Tenemos hombres que vienen de Jitomir, Odessa, Nikolaev y zonas alrededor de Kiev. Vienen a nosotros, reciben entrenamiento militar y adoctrinamiento y después están listos para volver.

¿Hay gente en Donbass que apoya al Gobierno de Kiev y sus políticas proamericanas? ¿Cuál es su actitud? ¿Tratan de sabotear a las repúblicas?

Sí, hay gente así. Por ejemplo, en el referéndum el 89% de la población votó por la independencia. Unos 200.000 votaron en contra. Muchos no votaron. Muchos de ellos han abandonado Donbass para ir a Kiev o Dnipropetrovsk. Un total de algo más de 200.000 personas. Eso contra las más de 500.000 que han buscado refugio en Rusia. Los que se han quedado no muestran ninguna resistencia. Y hacen lo correcto para no provocar a la mayoría, considerando el ambiente, la guerra civil y las víctimas que se está cobrando.

Mariupol, un puerto clave en la costa del mar de Azov, está ahora rodeado por la resistencia popular. Es un centro para la distribución del gas hacia la República de Donetsk, importante para crear una ruta de suministro menos problemática. ¿Qué solución puede haber para este y otros focos de resistencia ucraniana con el alto el fuego en vigor?

Mariupol es importante para todos porque el transporte ferroviario no está, en general, operativo. Las rutas marítimas y fluviales cobran un papel importante. El suministro de energía y plantas térmicas por tierra sería problemático. Mariupol también es importante para Donetsk y Lugansk como puerto de acceso de las rutas de comercio internacional. Nuestras fuerzas habían rodeado Mariupol, pero algunas zonas aún nos dan problemas. Podemos avanzar en algunas zonas, pero cedemos terreno en otras y tenemos que luchar para recuperarlas. La situación alrededor de Volnovakha es complicada. Mariupol está fuertemente disputada. Es un objetivo importante para todos. Por ahora, estamos trabajando en ello. Tenemos que asegurar las rutas de suministro hacia Mariupol- esperamos poder hacerlo con una combinación de tácticas militares y negociación. Debe comprenderse que Mariupol es tan importante para nosotros como Donetsk.

En cuanto a las bolsas de unidades ucranianas aisladas, hay dos de ellas al sur de la línea Donetsk-Shakhtaersk-Snezhnoye. Sus rutas de suministro están cortadas, así que vemos soldados ucranianos que cruzan la frontera rusa o se rinden para poder ser intercambiados como prisioneros de guerra. Por eso tenemos más prisioneros de guerra que Kiev. En esa zona, Kiev solo tiene a su disposición grupos aislados incapaces de ofrecer resistencia alguna. Las unidades al norte de Shakhtaersk, en el triángulo de Debaltsevo-Kirovskoye-Shakhtersk y en la zona hacia Krasny Luch, sí que disponen de una fuerza y equipamiento sustancial. Solo están parcialmente rodeados y tienen rutas de suministro. Estas unidades son peligrosas porque por el momento no disponemos de fuerza suficiente para rodearlas. Hay problemas en los alrededores de Gorlovka y Yenakievo. Esperamos que, si el enemigo ataca, pueda ser capaz de abrir un hueco que deje separados Donetsk y Lugansk.

¿Cuál es su visión para el Estado y cuáles deberían ser sus fundamentos?

Esta sería una conversación larga. Para ser breve, seríamos una economía orientada a lo social, con una mezcla de propiedad pública y privada de los medios de producción, con el gobierno como regulador de la economía. El sector privado dominaría algunos sectores de la economía, como el de la alimentación, el comercio y los servicios. Los sectores estratégicos estarían bajo dominio público, lo que evitaría que tuviéramos que rogar a los oligarcas que compartieran parte de sus beneficios. Especialmente conociendo su tendencia robar y a esconder sus beneficios. Es un fenómeno global. Siempre apoyaremos la iniciativa de la pequeña y mediana empresa, así que deberíamos tener un modelo intermedio, un gobierno que controle la economía. Me gusta el modelo bielorruso. Otro modelo podría ser el de China, un modelo de propiedad mixta en el que la economía está estrictamente controlada por el Partido Comunista.

No queremos copiar y pegar lo que hacen otros. Queremos ser parte de la paz rusa. Pero cada país tiene que buscar su propio modelo económico diferente del resto. Pero hay una cosa clara: tenemos que estar juntos. Sí, podemos tener diferencias en cuanto al gobierno o a la línea ideológica. Pero la clave es seguir juntos en una comunidad.