Declaración de I.B. Ivanov, ex segundo jefe de EM de la Milicia de Novorossia. Denuncia la traición sufrida.

Posted on 2014/10/10

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[Nota: la ROBC es la sucesora de una organización paramilitar de la Guardia Blanca zarista y antibolchevique.  I.B.Ivanov ha sido un estrecho colaborador del cor. Strelkov y un oficial valeroso que lo ha dado todo por asegurar la victoria de la resistencia del Donbass; esto es algo absolutamente cierto y que nadie puede negar. La denuncia que hace en esta declaración es extremadamente grave. Su retirada de escena no implica tanto un avance de las posiciones de izquierda como un afianzamiento de los sectores más corruptos y vendidos a los oligarcas. La situación no es fácil dada la extrema debilidad de las fuerzas de izquierda, penetradas por otra parte por la confusión y las contradicciones. El carácter de la rebelión y su suerte siguen en juego]

Declaración de I.B. Ivanov, representante de la Unión Militar Común de Rusia (ROBC siglas rusas) (RCMU) y anterior subjefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la República Popular de Donetsk
8 de septiembre de 2014

Durante días, la audiencia ha insistido en algunas preguntas: ¿qué ha sido del programa “Diario de la milicia” de la televisión de la República Popular de Donetsk, que Kiev había declarado como “arma informativa de los terroristas” y por qué su presentador ya no sale en la cadena? No me cabe duda alguna de que cualquier espectador medianamente avispado ha notado los cambios en la vida interna de la RPD y puede incluso hayan conectado ambas cosas.

No es un secreto para nadie que a mediados de agosto se produjo una serie de eventos que pueden calificarse como un golpe de Estado en Novorossiya, algo que cambió radicalmente la cara política de la propia República. El programa “Diario de la Milicia” fue cancelado poco después a petición expresa del nuevo presidente del Consejo de Ministros y recién nombrado Comandante en Jefe Aleksandr Zakharchenko. Sus órdenes son también la razón de que quien escribe estas líneas tuviera prohibido aparecer en televisión o hablar públicamente sobre lo que pasa en el frente o en la vida interna de Novorossiya.

El cierre de “Diario de la Milicia” no es más que un dato más en una cadena de eliminación del trabajo ideológico establecido por la milicia cuando Igor Ivanovich Strelkov era su Comandante en Jefe. No puede ser coincidencia que desde los primeros días del nuevo liderazgo resonaran en las altas esferas del Consejo Supremo y del Consejo de Oficiales de la Armada las llamadas del nuevo Comandante en Jefe a eliminar el Departamento Político de la Milicia (creado bajo mi supervisión) y a sustituirla con otra estructura de fundamento ideológico radicalmente diferente (en lugar de la estructura patriota-Ortodoxa y estrictamente no partidista anterior).

Debido a estos eventos, algunos oficiales del equipo de Strelkov y yo decidimos hace unos días entregar nuestra carta de renuncia, decisión que entró en vigor inmediatamente.

Ni a muchos de mis compañeros y yo, miembros o no del Sindicato Militar Común de Rusia, nos es indiferente la forma en que luchamos. Es una cosa luchar bajo el mando de un oficial ruso en el que confían ciegamente la milicia y la población en nombre del objetivo claro y específico de la liberación de Novorossiya. Pero es otra cosa completamente diferente es continuar con el servicio militar bajo el mando de personas dudosas nombradas por una tercera parte, conocidos en la RPD como traidores, por sus maniobras oscuras contra el anterior Comandante, y que solo pueden llevar a la población de Novorossiya al desastre político.

Yo, personalmente, me marcho con la certeza del deber cumplido porque, junto con otros miembros del Sindicato, me uní a la milicia en su momento más complicado, en un Slavyansk ya sitiado, y dimito solo cuando nuestro ejército ha machacado al enemigo y ha pasado a la ofensiva. Vinimos para proteger a Novorossiya el difícil periodo cuando la milicia se enfrentaba a armadas de blindados, aviación y artillería con armas ligeras, lanzacohetes antitanque obsoletos y la fortaleza de espíritu, mientras que ahora mismo, el ejército de la RPD dispone de tanques y diferentes vehículos de artillería, incluyendo lanzacohetes Grad.

Dejo mi puesto como oficial del Servicio de Combate del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas con la conciencia tranquila. Cualquier otro oficial competente familiarizado con el Estado Mayor puede reemplazarme en mi puesto. Hay otras cosas que me preocupan más. Los cambios drásticos de personal que se han producido en la República solo pueden describirse como un fiasco político y amenazan con consecuencias trágicas para el futuro de Novorossiya. No estamos hablando de “reemplazar el idealismo de ayer por el pragmatismo de hoy”, como defienden algunos. Por desgracia, se trata de reemplazar a un equipo bastante profesional, que ha probado su valía en una situación de emergencia, formado por políticos y militares decentes, por representantes locales del crimen y la corrupción.

De los actuales líderes de la RPD, solo puedo poner la mano en el fuego y hablar con respeto del nuevo Ministro de Defensa, el coronel V. Kononov. Por desgracia no juega el papel decisivo en el liderazgo de la República que sí jugaba su antecesor. El rol de Ministro de Defensa ha sido reducido a la función de experto militar bajo el Comandante en Jefe, Primer Ministro Zakharchenko y el viceprimer ministro, el general retirado de la KGB Antyufeev…

El nivel profesional, intelectual y moral de la mayor parte de los nuevos oficiales de la República es inaceptable. Por supuesto, todos ellos están lejos de ser líderes en los que Donbass puede confiar o a quienes seguirían con confianza tanto el Ejército como la población civil, como era el caso de I.I. Strelkov.

Cuando nos unimos a los voluntarios de la milicia, vimos una tarea no menos importante para nosotros más allá de la victoria militar sobre el enemigo. Siempre hemos creído que después de todo este sufrimiento, la población de Novorossiya debería tener garantizado su derecho a la libertad de expresión y justicia social con respecto a su fe, aspiraciones y tradiciones nacionales e históricas. La lucha no debería buscar solo evitar el genocidio, etnocidio, ucranización o el terror de las marionetas de Kiev, sino que debería buscar también aliviar la opresión económica que ha ejercido la oligarquía y el sistema corrupto heredado de la Unión Soviética, tan típico en la Federación Rusa y, aun en mayor medida, en Ucrania. En Slavyansk primero y en Donetsk después, la milicia popular se dirigía firme y decidida en esa dirección, concretamente librando una dura lucha contra el crimen y la corrupción.

Si la primera tarea, la victoria militar, se resuelve en el campo de batalla, la segunda tarea, la eliminación de la corrupción y el crimen y la creación de un modelo político, económico o social para Novorossiya, parece ya extremadamente difícil de conseguir tras los cambios políticos, ideológicos y de personal ocurridos en la República.

Nada de lo dicho hasta ahora implica duda alguna de la necesidad de continuar la lucha sagrada por la Fe, el Honor y la Libertad que saber distinguir el grano de la paja. La cuestión para los patriotas rusos no es si apoyar la lucha de Novorossiya o si esta lucha es necesaria ante el nuevo clima político nacional, sino cómo conseguir el máximo ante las actuales condiciones adversas.

Cada miliciano en el frente sabe que no estamos luchando contra el pueblo ucraniano. La actual guerra ha sido provocada desde el principio por Occidente y se lleva a cabo contra su propia población por aquellos hipnotizados por la propaganda ucraniana. Alimentado desde Occidente y favorecido por el CPSU, la herejía sectaria del separatismo ucraniano trajo una cosecha de sangre a las tierras eslavas. Hay que acabar con esta maldad.

Quienes maniobran, desde el otro lado del océano, a sus marionetas están dispuestos a continuar con la autodestrucción de Ucrania hasta el último soldado ucraniano. Pero pese a todos esos cantares, este fratricidio es la mayor calamidad. Hemos hablado repetidamente de la necesidad de buscar un final rápido para la guerra civil. Pero esto no debe resolverse violando los derechos que el pueblo de Novorossiya se ha ganado con su sangre.

Que sean los historiadores y los estrategas de sofá discutan lo que el RCMU pudo hacer o no en esta guerra. Cumplimos con lo que consideramos que era cuestión de honor de soldados y nuestro deber con el pueblo ruso. Pero esto no termina aquí, la lucha continúa.

I.B. Ivanov