Lo que el mundo y sus líderes políticos deben aprender del mayor brote de ebola de la historia / OMS

Posted on 2014/10/12

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Imagen creada por la microbióloga Cynthia Goldsmith y distribuida por el Centro para el Control y Prevención de enfermedades que muestra el virus del ébola Efe / Cynthia Goldsmith


Lo que el mundo y sus líderes políticos deben aprender del mayor brote de ebola de la historia / OMS

Seis meses después de la declaración del brote de ebola

¿Qué debemos aprender de este brote, que ha estado en los titulares durante meses, sobre el estado del mundo en general? ¿Qué dice a los líderes mundiales y a los ciudadanos que los eligen, sobre el estado y la situación de la salud pública?

La Directora General de la OMS, la Dra. Margaret Chan, señala seis puntos concretos.

En primer lugar, el brote pone en evidencia los peligros que plantean las crecientes desigualdades sociales y económicas en el mundo. Los ricos obtienen la mejor atención. A los pobres se los deja morir.

En segundo lugar, los rumores y el pánico se propagan más rápido que el virus. Y esto cuesta dinero. El virus del Ebola provoca un miedo casi universal. El miedo amplifica considerablemente los trastornos sociales y las pérdidas económicas mucho más allá de las zonas afectadas por el brote.

El Banco Mundial estima que la gran mayoría de las pérdidas económicas durante un brote se deben a los esfuerzos descoordinados e irracionales de la población por evitar la infección.

En tercer lugar, cuando un virus devastador y mortal golpea a los más desvalidos y se propaga sin control, el mundo entero está en peligro. Nuestras sociedades del siglo XXI están interconectadas, son interdependientes y están vinculadas electrónicamente de una forma sin precedentes.

Este hecho quedó patente cuando el virus llegó al centro petrolero y de gas natural de Nigeria, la ciudad de Port Harcourt. Nigeria es el cuarto mayor productor mundial de petróleo y el segundo proveedor más importante de gas natural del mundo. Si el brote se reaviva de nuevo, podría ensombrecer las perspectivas económicas mundiales.

En cuarto lugar, la desatención de los sistemas y servicios fundamentales de salud durante decenios tiene como efecto que una convulsión, como un fenómeno meteorológico extremo o la propagación descontrolada de una enfermedad, pueda postrar a un país frágil.

Esos sistemas no se pueden establecer durante una crisis, ya que se derrumban. Un sistema de salud deficiente provoca que la población no tenga resiliencia alguna ante las diversas convulsiones que están ocurriendo en el mundo con una frecuencia y virulencia cada vez mayores, ya sea por un cambio en el clima, conflictos armados y agitación social, o un virus devastador y mortal.

Los agentes patógenos se aprovechan de los sistemas de salud pública deficientes

La OMS es consciente de que en los tres países más afectados se está produciendo un elevado número de muertes por otras causas, como el paludismo y otras enfermedades infecciosas, o por una capacidad nula para garantizar partos seguros.

No se conoce con exactitud la magnitud de esta «emergencia en la emergencia», ya que los sistemas de seguimiento de las estadísticas sanitarias, que ya de por sí no eran muy buenos, se han desmoronado por completo.

Ahora bien, es importante entender un punto: esas muertes no son «daños colaterales». Todas ellas forman parte del problema central: no existían las infraestructuras fundamentales de salud pública, y esto es lo que ha provocado que el virus se expanda sin control.

En términos más sencillos, el brote pone de manifiesto que uno de los agentes patógenos más letales que existen puede aprovechar cualquier deficiencia de la infraestructura sanitaria, ya sea la insuficiencia del personal de atención de salud o la falta casi total de salas de aislamiento y de establecimientos de cuidados intensivos en gran parte del África subsahariana.

La OMS lleva al menos dos decenios insistiendo en esos argumentos. Ahora empieza a haber indicios de que han dejado de caer en saco roto.

Cuando los presidentes y primeros ministros de países no afectados hacen declaraciones sobre el ebola, atribuyen con razón su propagación y virulencia sin precedentes a la «falta de infraestructuras básicas de salud pública».

No existen incentivos para la investigación

Hay un quinto punto que llama especialmente la atención: La enfermedad por el virus del Ebola apareció hace casi 40 años. ¿Por qué los clínicos siguen careciendo de recursos y no disponen de vacunas ni tratamientos? Respuesta: porque la enfermedad siempre ha estado circunscrita geográficamente a naciones africanas pobres.

Prácticamente no existen incentivos a la I+D. Una industria guiada por los beneficios no invierte en productos para mercados que no pueden pagar.

Una vez más, la OMS lleva más de un decenio intentado dar notoriedad a esta cuestión, más recientemente durante las deliberaciones del Grupo consultivo de expertos en investigación y desarrollo: financiación y coordinación.

Ahora la opinión pública está viendo las consecuencias de la falta de inversión en I+D y del mal funcionamiento del mercado en las pantallas de televisión y en los titulares de los periódicos: clínicos de todo el mundo, sin recursos y enfundados en trajes para manipular materiales peligrosos, que intentan ayudar a personas pobres y desesperadas de África, para lo cual ponen en peligro sus propias vidas e incluso mueren.

Medidas rápidas para impulsar nuevas vacunas y medicamentos

Con respecto a las vacunas y terapias experimentales, la OMS ha actuado con rapidez al garantizar la aprobación ética y coordinar los esfuerzos de colaboración internacionales para impulsar los productos más prometedores.

Hace tres semanas, la Organización reunió a más de 100 de los principales expertos mundiales para tratar las numerosas y complejas cuestiones que rodean el uso de esos productos médicos experimentales. Como resultado de ello, este podría ser el primer brote de ebola de la historia al que se pueda hacer frente con vacunas y medicamentos.

En cuanto a las vacunas, las pruebas en voluntarios humanos ya han comenzado. Si todo sigue bien, dos vacunas podrían estar listas para su introducción progresiva a finales de este año. También se están elaborando entre cinco y diez medicamentos de la forma más rápida y segura posible.

Las cantidades de vacunas previstas para finales de año se consideran suficientes para poder influir al menos de algún modo en la evolución futura del brote.

La sangre de los supervivientes para tratar a los pacientes contribuye a conservar la esperanza

Los expertos debatieron también sobre las ventajas e inconvenientes de tratar a los pacientes de ebola con transfusiones de sangre entera extraída de pacientes que han sobrevivido a la infección. Ese tratamiento ya se ha utilizado empíricamente en el pasado, en un pequeño grupo de pacientes, con resultados prometedores.

El plasma de convaleciente también se examinó como un posible tratamiento alternativo. De las dos opciones, el uso del plasma de convaleciente es más complejo técnicamente y exige instalaciones y capacidades más sofisticadas. El posible uso de esa terapia experimental en Guinea, Sierra Leona y la República Democrática del Congo dependerá de la disponibilidad de técnicos con los conocimientos especializados adecuados.

Los expertos decidieron que se diera prioridad a los dos posibles tratamientos y se investigara más a fondo en ellos. La OMS ya está manteniendo debates con expertos sanitarios de Guinea, Liberia, Nigeria, la República Democrática del Congo y Sierra Leona. En esos debates se examinan los aspectos prácticos de realizar transfusiones de sangre entera y utilizar plasma de convaleciente de supervivientes.

Por último, el mundo está mal preparado para afrontar cualquier emergencia de salud pública que suponga una amenaza grave y prolongada. Esa declaración fue una de las principales conclusiones del Comité de Examen convocado, en virtud de las disposiciones del Reglamento Sanitario Internacional, para evaluar la respuesta a la gripe pandémica de 2009.

El brote de ebola demuestra sin lugar a dudas que esta conclusión era acertada.