Bloqueo económico en Novorrusia: ¿qué hacer? / Alexander Gorokhov

Posted on 2014/12/02

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Odna Rodina / Publicado en slavyandgrad /  Antes de imponer un bloqueo económico en las repúblicas de Novorrusia, el régimen de Kiev podía pretender que estaba luchando contra terroristas y separatistas en las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk y que estaba protegiendo a la población civil de esa amenaza. escribe .

Los miembros del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania han aprobado recientemente una resolución que priva a la población de Donbass de seguridad social, financiación presupuestaria, servicios bancarios, medicinas, transportes y empresas públicas. En esta situación, solo un espectador parcial y poco sano sería capaz de no ver que la junta de Kiev libra una guerra contra su propio pueblo.

Tras fracasar en su intento de aplastar la resistencia de las regiones a base de artillería pesada o bombardeos aéreos, Kiev ha optado por recurrir a una guerra de desgaste. Decir que estas decisiones del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania son ilegales, que es inmoral e indecente privar a los mayores de unas pensiones por se han ganado por una vida entera trabajando para Ucrania o que los radicales ucranianos serían responsables de la muerte de enfermos o heridos por la guerra abandonados sin medicamentos es como decir a un lobo que es ilegal matar ovejas.

La decisión de la junta de Kiev de lanzarse a matar compatriotas vino provocada por el asesinato de miembros de las fuerzas especiales Berkut y tropas del Mnisterio del Interior en en las calles Bankovaya y Grushevskiy y la brutal masacre del 2 de mayo en Odessa. La decisión vino también motivada por la negativa de un desgraciado que se hace llamar médico de tratar de sus heridas a un oficial Berkut a quien se le había arrancado un ojo ante las miradas de miles de personas durante las protestas de Euromaidan. Las pensionistas de Kiev que el 18 de febrero entregaron ladrillos a los militantes del Sector Derecho para que fueran lanzadas contra policías que podrían incluso ser sus nietos también favoreció esa deriva, determinada por la propia ideología del golpe, que implicaba que Ucrania sería un país fascista o despoblado.

Que los gobiernos de Donetsk y Lugansk fracasaran en detectar que esta decisión se había tomado tiempo atrás no elimina la necesidad urgente de abordar los problemas a los que se enfrentan. Por desgracia, Novorrusia no es el único Estado no reconocido cuya madre patria trata de subyugar con ayuda del genocidio y el bloqueo económico. Pero además de la eterna cuestión de ¿quién es el culpable?”, subyace otra pregunta no menos importante: ¿Qué hacer?

En primer lugar, debería empezar a operar un sistema financiero para poder pagar beneficios sociales y salarios y para operaciones de comercio internacional. La República Popular de Donetsk ya ha establecido su Banco Central y Lugansk también planea hacer lo mismo. Aunque este sea un elemento central del sistema financiero, el principal problema es el de crear un sistema monetario. Cualquier proyecto basado en la hryvnia es impracticable en las condiciones de bloqueo impuestas por Kiev. Las repúblicas deberían introducir el rublo o crear su propia moneda. Ninguna opción está exenta de problemas, pero eso no es lo principal. Un país que ha perdido más del 50% de su potencial industrial e infraestructura vital y que se enfrenta a un posible desastre social y humanitario tiene que reactivar su actividad económica con la mayor rapidez posible, pero es imposible realizar esta tarea sin suministro de dinero. La introducción de una moneda alternativa podría ser una solución, para lo que hay numerosos ejemplos. En 2006, se listaban al menos 150 sistemas similares. La moneda alternativa puede usarse junto a una moneda tradicional, siempre que las repúblicas se unan al rublo, o de forma independiente como moneda regional.

En cualquier caso, la principal tarea es expandir la actividad económica de las comunidades con dificultades para acceder al capital financiero. El llamado dinero gratuito que no acarrea tipos de interés ni recargos es la opción más interesante. El trabajo del economista alemán Silvio Gezel describe los principios operativos de este sistema del que Novorrusia podría beneficiarse. La ventaja de estos bonos reside en lo inviable de sacarlos del circuito económico con propósito de acumulación y cualquier intento de ahorro casero bajo el colchón implica pérdidas. La población se inclina entonces por gastar su dinero, con lo que se fomenta la actividad económica.

La ciudad austriaca de Wörgl fue, en los años 30, escenario de un experimento similar, en el que, tras encontrarse con una tasa de paro de más del 30%, el alcalde sustituyó los chelines del presupuesto municipal por bonos de interés del 1% mensual. La población local se vio obligada a gastar sus bonos con rapidez, con lo que se creó empleo. La ciudad se convirtió en la única ciudad austriaca con pleno empleo. La población logró pavimentar sus calles, restaurar el sistema de aguas, plantar árboles, renovar edificios y construir un puente, que sigue en pie hoy en día junto a una placa que dice con orgullo: “Construimos este puente con nuestro dinero”. Esta inscripción parece escrita específicamente para el pueblo de Novorrusia, que se ve obligada a reconstruir su región.

Es evidente que es imposible hacer nada de esto sin el rublo y los bancos rusos, pero un sistema regional paralelo haría posible revivir de forma ágil la pequeña y mediana empresa, crear empleo y permitir a la población subsistir en el mercado doméstico. Es probable que los Estados no reconocidos de Donetsk y Lugansk no puedan firmar acuerdos financieros o comerciales directos con Rusia. En esto no están solos. De los casos similares como Transnistria, Abjasia y Osetia del Sur, Rusia solo ha reconocido a las dos últimas recientemente. Novorrusia puede firmar acuerdos internacionales con ellas y Rusia puede enviar productos, medicinas, alimentos o maquinaria vía Osetia del Sur o Abjasia, con lo que parecería que Novorrusia trata con esos dos Estados. Y el tiempo dirá el resto.