Sobre el artículo «Ante el momento actual: republicanismo, democracia integral y convergencia social» de Andres H. / Pedro A. García Bilbao

Posted on 2015/01/01

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En un reciente artículo —«Ante el momento actual: republicanismo, democracia integral y convergencia social»— Andres H. ha publicado una reflexión que no puede pasar sin respuesta; hay cuestiones muy pertinentes en ese texto que merecerían establecer un diálogo, pero hay otras que exigen una toma de posición clara para que se sepa de qué estamos hablando. ¿En qué país se quieren hacer todos esos cambios? ¿En España? Pues en la España realmente existente el régimen del 78 es una realidad y la cuestión republicana tiene componentes que no son solamente «teóricos» y que exigen respuestas y estrategias políticas, institucionales y electorales.

Es, ciertamente, un bien escrito trabajo donde se ofrece una exposición sobre la vigencia del republicanismo como teoría política, la necesidad de lograr el empoderamiento de la ciudadanía, o las reformas que harían posible una «democracia integral», pero sobre todo el artículo desea expresar la necesidad de lograr una amplia base ciudadana para lograr el cambio social y político necesario, tarea que «va más allá de siglas», y precisa superar la tensión izquierda-derecha que se resiste a abandonar una cierta izquierda anclada en el pasado; el sujeto activo de ese cambio hacia una democracia integral en lo social, político y lo económico, sólo puede ser —según Andrés H.— la ciudadanía «empoderada», superando divisiones de partido y siglas; el fenómeno 15M y Podemos han sido o son instrumentos salidos desde abajo para facilitar el avance en ese sentido.

Ciudadanía activa y empoderamiento serían las claves de la transformación, las viejas políticas y la vieja izquierda son frenos a superar o desactivar. [Para valorar todo esto hemos de superar la repugnancia causada por el término «empoderamiento», un engendro postmoderno cuyo sólo uso ya denota con claridad el tipo de mercancía que se extiende ante nosotros.]

En todo el artículo no se realiza ni una sola referencia al origen, funcionamiento y dinámica de las estructuras de poder en España, es decir de la cruda realidad que afrontamos y que condiciona cualquier tipo de respuesta. Si se pretende ofrecer una línea de conducta para cambiar las relaciones de poder en España convendría explicar cual es el análisis del que se parte —el diagnóstico— para poder así ponderar mejor la validez de la propuesta —la prescripción—.

Se ofrece un espacio en el artículo a la teoría republicana, una novedad en según qué análisis pero se pasa inmediatamente a «reconstruir» todo el discurso hacia los términos del nuevo «ciudadanismo» postmoderno, olvidando por el camino que la república no es solamente una construcción teórica, sino que una república es una estructura de poder real, y para los republicanos que lo somos y tenemos voluntad de lucha, es un proyecto de estado enfrentado al régimen de la Transición que padecemos. Tanto Podemos como Izquierda Unida, curiosamente, consideran que la lucha republicana no es una prioridad en estos momentos y en todo el debate público sobre la necesidad de unidad electoral para vencer en las elecciones y derrotar a las políticas neoliberales en el poder, el asunto republicano es totalmente secundario.
En el artículo se parte de una concepción muy peculiar de lo que son los sujetos del cambio, y se establece una especie de correlación simplista entre disponer de herramientas sociales y voluntad de lucha. Una ciase media en precario, asustada por el miedo a desclasarse, golpeada por la crisis, apolitizada, con un franquismo sociológico latente que se manifiesta en prejuicios antipartidos y antipolítica y que está siendo utilizado más que combatido, ¿es un sujeto de cambio fiable o la base social para todo tipo de experimentos poco claros? Es, desde luego, una considerable parte de la realidad social existente, pero ¿actuar políticamente basándose en en renunciar a combatir esa situación de prejuicios y apoliticismos? ¿Buscar mayorías basadas en la mentira y la manipulación como supone instrumentalizar tanto el miedo como la esperanza desde una ambigüedad calculada?
Tanto el 15M como Podemos, como desde luego Izquierda Unida a su propia manera, buscan romper el hilo rojo de la memoria e impedir que los valores republicanos y de izquierda que sobreviven a pesar de todo en el cuerpo social sean los principios rectores que condicionen las estrategias electorales y políticos. Hay verdadera alergia a emplear palabras y conceptos claros; República, Frente Popular, fin de la impunidad, unidad popular.

Cuando al concepto de ciudadanía se le despoja del de república, cuando en la situación española actual se prescinde de incorporar a la ecuación la naturaleza del régimen actual basado en la impunidad del franquismo, si se olvida el veto a cuanto tiene que ver con la República y el laicismo, cuando se olvida la existencia de la lucha de clases y sus efectos, cuando se le perdona la vida a la izquierda y sus valores, cuando se emplean las miserias del carrillismo y las traiciones de la transición para poder neutralizar así a la izquierda del régimen —completamente incapaz a lo que se ve de superar esa torpe herencia—, cuando se hace todo eso y se envuelve en la palabrería postmoderna de las revoluciones naranja, es entonces cuando no se está en condiciones de ofrecer soluciones válidas ni de pretender orientar ningún proceso de cambio.