Gobierno andaluz PSOE – IU: comienzo de vergüenza, final ignominioso / Pedro Alberto García Bilbao

Posted on 2015/01/28

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Andalucía - Sevilla - Palacio de San Telmo 00


Cuando se formó gobierno, abril-mayo de 2012, escribimos:

Gobierno andaluz PSOE – IU: comienzo de vergüenza, final ignominioso.
Pedro Alberto García Bilbao

Para salir de esta situación se precisa una convocatoria de Frente Popular y mandar a casa a toda la dirección de IU PCE en Andalucia, pues han demostrado no estar a la altura. Se hace precisa una reflexión sobre lo sucedido.

Susana Diaz ha despedido de forma IGNOMINIOSA a Izquierda Unida. El proceder de la presidenta andaluza constituye una dolorosa lección de lo que se puede esperar de un partido como el PSOE, responde a los más crudos intereses electoralistas y denota el profundo desprecio por IU y los valores que representa que anida en ese partido. Una alianza, por muy necesaria que sea, exige siempre saber con quien se está tratando; Susana Cristo legionario Díaz, ha demostrado que sí sabía con quién, mientras que la dirección de IU fue incapaz de sopesar el paño. Entraron en el gobierno de forma vergonzante, se mantuvieron en él mostrando en todo momento que ellos estaban más interesados en participar que el propio PSOE y quisieron solucionar el descrédito interno y las dudas en su propia organización intentando diluir la responsabilidad de formar alianza o mantenerla apelando a referenda. La consulta sobre seguir o no en el gobierno era políticamente absurda. Si tienes buenas razones para mantener la alianza las explicas abiertamente y las defiendes dando la cara, con firmeza y convicción. Como no tenían ni firmeza ni convicción en lo que hacían, sino solamente una colección de patrañas, jugaron a hacer cómplices del despropósito a su base militante, con la socorrida idea mágica del referéndum. Es una estupidez del mismo género que la del referéndum «por la república», que no es más que un placebo inocuo para desactivar la lucha republicana.

Olvidaron además que no es lo mismo gestionar una presencia en un gobierno que embaucar a los militantes en juegos de aparato para justificar a una dirección que no cree en lo que hace. El juego les ha quedado demasiado grande desde el principio y el PSOE les cogió la medida fácilmente. Este era un final anunciado. Les han puesto en la calle con el mayor de los desprecios. Resultan patéticas las alusiones a las leyes previstas en el Pacto de Gobierno, prácticamente sin desarrollar. El PSOE les largó la gestión de la Memoria Histórica porque consideraba que era mucho más fácil para IU PCE hacer de cortafuegos, evitandose así el desgaste que le supone al PSOE esta labor.

Maillo, cabeza visible de IU en estos momentos en Andalucía, acaba de declarar en un alarde de indecencia y de falta de sentido común que, «pese a todo», IU estará disponible para cortar el paso a la derecha, ofreciéndose de nuevo para un pacto pese a todo lo que ha sucedido.

La capacidad política de Valderas y Maillo se agota más allá de la lucha interna para preservar sus puestos en el aparato; no están a la altura del reto de entrar en un gobierno con una fuerza como el PSOE, que de izquierda tiene el nombre y es cómplice destacado de la destrucción social del país. Para frenar a la derecha y forzar políticas de izquierda hay que actuar con extraordinaria valentía, con firmeza y principios. Es preciso saber decir no y que cuando te miren a los ojos envíes un mensaje claro y rotundo. No ha habido nada de eso. El PSOE ha jugado con esta dirección de IU desde el principio. Para frenar la entrada del PP bastaba con apoyo externo. Entrar y permitir que el PSOE marcase los límites de la acción de gobierno fue un error desde el principio.

Con estos dirigentes y esta línea política no es de extrañar que el campo electoral esté empezando a poblarse de propuestas vacías que crecen al calor del descontento y la frustración, denostando a la izquierda y combatiendo sus valores y su tradición de lucha.

Para lograr parar a la derecha hay que derrotar a las políticas de derecha y eso incluía no tragar con la timorata política del PSOE. Valderas llegó a declarar que los recortes del gobierno central debían ser aplicados porque eran legales, demostrando no tener ni la más remota idea de las posibilidades de acción política cuando se está en un gobierno. Ha demostrado no ser más que un Maquiavelo de aldea, un Mazarino de pacotilla, una caricatura de lo que ha de ser un dirigente de izquierda.

En las negociaciones para un gobierno en las condiciones que se daban había que haber sabido jugar fuerte e imponerse y crear una situación en la que si el contrario —el PSOE—  rechazase la propuesta se hubiera visto obligado a echarse en manos del PP o a convocar anticipadas pero cuando a IU le conviniese. IU pudo jugar fuerte, pero no quiso, ni siquiera se les ocurrió considerarlo, tales eran sus deseos de entrar en el gobierno. Hoy se cosecha lo sembrado.

Un comienzo de vergüenza, un final ignominioso. Se ha lucido el compañero Valderas.