En memoria del Tte. Coronel Benito Reola, valiente gudari, republicano leal / Pedro A. Garcia Bilbao

Posted on 2015/04/05

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enireolaGracias al extraordinario trabajo de Ahaztuak 1936-1977 se ha podido establecer lo ocurrido con uno de los combatientes republicanos más valientes, disciplinados y heroicos. No exagero nada. Benito Reola Hermosilla, un gudari valiente, honrado, un hombre de la cabeza a los pies. Reola era guardia civil, hijo del cuerpo, veterano soldado de la guerra de África, pero sobre todo era un antifascista, un patriota republicano que se sentía identificado plenamente con la República y con su Euskadi natal; Reola era comunista y en su ideal por un mundo mejor, unió todo aquello que amaba. ¡Qué España aquella la de la República que dio hombres así! Leí sobre él hace años, pero no logré saber que le había pasado.

Reola estaba destinado en Euskadi al producirse el golpe de estado y se incorporó a la lucha antifascista desde el principio, llegando a Mayor de Milicias por su valía y capacidad de mando probada, había estado en la Escuela Popular de Guerra y tenía formación y experiencia militar, pero sobre todo había sabido estar con sus hombres en el Frente desde los primeros días. El lehendakari Aguirre le puso al frente de una de las dos Brigadas expedicionarias vascas que acudieron en ayuda de Asturias: una la mandó el mítico mayor Candido Saseta (ANV), la otra, el mayor Reola.

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El lehendakari Aguirre con mandos del EPR. El primero por la izquierda, Benito Reola.

 

En los combates por cortar el corredor de Grado, los gudaris atacaron con decisión, poniendo en grave peligro al enemigo, pero la ofensiva no logró sus propósitos faltos de armas pesadas y de apoyo. Saseta murió en combate. Reola y su Brigada tomaron los objetivos del monte Pindo que se les marcó en la zona de San Clodio y mantuvieron las posiciones cuanto pudieron. Resultaría herido grave en el pecho y hubo de ser evacuado a Bilbao para reponerse. Reola se reincorporaría al ejército y la retirada desde Vizcaya a Santoña de las tropas republicanas le cogió de comandante de la Escuela Popular de Guerra situada en esa localidad.

Como muchos combatientes vascos y antifascistas, Reola se negó a rendirse en Santoña y logró retirarse desde Santander hacia Asturias salvando así a numerosos combatientes. Infatigable organizador, formó un batallón con fuerzas de Infanteria de Marina y marineros de los barcos de la Armada que habían quedado bloqueados o habían sido hundidos. En septiembre de 1937, Benito Reola al mando de una exigua Brigada nucleada en torno al Batallón de Marina, defiende el sector de Peñas Blancas en uno de los flancos del Mazuco, posiciones en las montañas al este de Asturias que eran la clave para cortar el paso a las tropas franquistas. Raola y sus marinos resistieron 12 días ataque tras ataque, sometidos a constantes bombardeos de aviación y artillería. Fue uno de los combates más duros y sangrientos del frente norte. 16 batallones enemigos contra el equivalente a uno solo. Los testimonios de la dureza del combate y del alto precio que los requetes y falangistas tuvieron que pagar están recogidos en los diarios de marcha de los tercios y banderas intervinientes. Aplastados por las bombas de aviación, agotados suministros y municiones, los supervivientes se retiraron; la casi totalidad de la unidad había sucumbido.
Reola desapareció a finales de octubre. No estaba entre los que lograron retirarse en barco, tampoco se tenía noticia de que hubiera caído prisionero. Se le daba por desaparecido. Su esposa nunca recibió noticia alguna y moriría sin saber que le había ocurrido.

Ha sido en 2013 cuando a raíz de un contacto entre nuestros compañeros de Ahaztuak y la familia de Reola, su nieto Iñaki Tamayo Reola, se acabaría por hacer público lo sucedido con el teniente coronel Benito Reola Hermosilla, pues sería ascendido por méritos de guerra y probada entrega. Una intensa investigación de los familiares y de Ahaztuak había permitido averiguar lo sucedido, hacerlo público y rendirle homenaje.

Debo decir que tras años de conocer lo sucedido en Peñas Blancas con aquellos valientes marinos e infantes de marina, me pregunté siempre qué le había pasado a su comandante y siempre pensé que lo más probable fuera que resultase alcanzado por las bombas de la Condor que destruyeron sus últimas posiciones. No fue así.

Aproximadamente un mes y medio después de los combates, sobre el 1 de noviembre de 1937, dos cuerpos aparecieron tirados en una cuneta junto al pueblo leonés de Cuadros, en la zona fronteriza con el área de combates. Presentaban heridas de disparos en la cabeza. La guardia civil intervino y se realizaría un atestado, siendo enterrados los cuerpos en el cementerio local en una fosa común. Uno de los muertos portaba documentación a nombre de Benito Reola Hermosilla. El atestado afirma que las muertes se habrían producido en aplicación del Bando de Guerra. Los dos soldados, Benito y su camarada, había sido asesinados y arrojados a la cuneta. Habían logrado retirarse pero sin alcanzar las lineas propias, sobrevivido algunas semanas en terreno enemigo, localizados y asesinados. Reola no pudo volver a ver a su familia.

Descansa en paz hermano. No te hemos olvidado, ni a tí ni a ninguno de tus camaradas.

A Iñaki nuestra abrazo fraterno. A Marcelo y los compañeros de Ahaztuak quisiéramos deciros que estamos muy orgullosos de vuestro trabajo y hacéis honor a vuestro nombre luchando así por los olvidados.