¿Por qué llora Podemos? Los medios te dan, los medios te quitan: a propósito de Podemos, Ciudadanos y UPyD

Posted on 2015/04/25

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Fuente: El Blog del Viejo Topo, 24 de abril, 2015 // Uno de los artículos más patéticos que he podido leer últimamente, es “La carta que nos queda: republicanizar el populismo”, escrito por el profesor de la Universidad Complutense y militante de Podemos Carlos Fernández Liria. Al final explicaré por qué. Vayamos antes a un par de detalles que la mayoría de la gente suele pasar por alto: 1º) el papel desempeñado por una gran bolsa oscilante de votantes, que es la que suele decidir quién va a gobernar; 2º) el devenir de los partidos promovidos por los medios como peones del ajedrez político, caso de UPyD, Podemos y Ciudadanos, entre otros.

La oscilante y caprichosa bolsa de votantes a merced de los vientos mediáticos.

El voto del ‘hagan lo que hagan, yo les voto’. A lo largo de las tres décadas largas que llevamos de restauración borbónica, el nivel de “fidelidad” del electorado del PP y del PSOE ha sido siempre bastante considerable, marcando un umbral por debajo del cual ambos partidos es difícil que caigan. Aun en el momento actual, a pesar de estar sufriendo la imagen de estos dos partidos un duro golpe, muestran un nivel de resistencia más sólido de lo que nos gusta pensar. Es difícil creer que puedan caer por debajo del actual umbral que muestran las encuestas (por muy cocinadas que estén). Tanto el PP como el PSOE (mucho más el PP, por supuesto), tienen un alto porcentaje de votantes dispuestos a creer lo que quieren creer y que no cambiarán su voto. Es una parte de la pesca que ya está vendida y es la mayor parte. También la izquierda -en sentido estricto-, posee un umbral mínimo (aunque bajo) de votos por debajo del cual es impensable que caiga, pero es otro tema. La bolsa oscilante. En este largo período (para aclararnos: post-UCD), ha existido siempre una amplia bolsa de votantes en parte indecisos, y en parte oscilantes, que han ido pasando del PSOE al PP y del PP al PSOE cíclicamente, facilitando la alternancia del bipartidismo. Y salvo en algunas de las citas electorales, esta bolsa es la que ha decidido el color del gobierno. Tras el desgaste del PSOE felipista, el viento mediático la llevó al PP de Aznar, y tras el desgaste de éste, al PSOE de Zapatero y de ahí al PP de Rajoy. Hay quien calcula en torno a 2 millones de votantes el volumen de esta bolsa; hay quien afirma que es algo más grande y quien sostiene que es algo más pequeña. Pero, en resumidas cuentas, lo importante es:

A) es la parte del pescado que no está vendida. B) es el sector más influenciable por los medios de comunicación, porque sin ser hooligans del PP o del PSOE, se mueven en función de ese viento mediático y de una percepción de la realidad que crean los medios. C) es un sector abonado para el ninismo (ni derechas ni de izquierdas), seducido por eso que llaman la centralidad del tablero (término difuso y muy cuestionable), cuya libido política es especialmente sensible a lo nuevo, ya sean caras nuevas o cualquier cambio de look político; muestra pasión por el maquillaje político. D) en circunstancias normales, es un caladero de pesca del PP y del PSOE (en función de la etapa del ciclo político, pescará uno o pescará el otro); ambos partidos saben que el control de esa bolsa es vital.

Los medios te dan, los medios te quitan.

Los medios de comunicación son los grandes arquitectos de la arena política. Detrás está lógicamente el capital que controla los medios. Es importantes que consideremos que son mucho más que un simple negocio, como dicen los que justifican la participación en el circo tertuliano y la moda de permitir que los líderes de la izquierda salgan del casting mediático. Los medios son el principal instrumento de control político y el principal agente de socialización política. Si solo se tratase de un simple negocio, os aseguro que el capital financiero no habría acudido a socorrer empresas de medios en estado ruinoso (léase por ejemplo “Medios. El Cuarto Poder, abducido” o “Un cuarto poder de rodillas ante el Banco Santander”). Los medios tienen, como dije antes, una especial influencia sobre esa gran bolsa de votantes que oscila según sople el viento. Y con ella ha trabajado para influir y condicionar la vida política. Pero tal influencia únicamente funciona con lo que llamamos partidos atrápalotodo (ver “¿Qué es un partido atrápalotodo (catch-all party) y qué es la transversalidad?”). ¿Por qué? Por las características de estos partidos, especialmente por tres de estas características (hay más, por supuesto):

  • Son partidos más que ideológicamente débiles, con una ideología intencionadamente difusa, ambigua. La pérdida de músculo ideológico se debe a que cuanto más ambiguos resultan ideológicamente más votos captan.
  • Son partidos en torno a la figura del líder; dependen de su condición carismática.
  • Son partidos que pierden el vínculo de identificación con ciertos sectores sociales (la “class-gardée” dice Kirchheimer), para ganar el favor de votantes muy diversos (de ahí que cultiven el interclasismo y un lenguaje vago en torno a categorías conceptuales como “la gente”, “los ciudadanos”, etc.).

El problema de estos partidos es que, por sus características, son altamente dependientes de los medios de comunicación. Su suerte depende del apoyo o rechazo de los medios. Son el juguete político en manos de la industria mediática. Y por ello no debe extrañarnos que sea esta industria la que haya promovido tales partidos. UPyD El primer gran experimento mediático en tiempos recientes, fue el partido UPyD, surgido en 2007 en torno a la figura de Rosa Díez, una persona que lleva toda su vida viviendo de la política. Rosa Díez se fue del PSOE vasco cuando no consiguió imponer su postura (lo cual me recuerda a cierto señor que quería liderar la lista de IU para las europeas y al no conseguirlo montó un chiringuito político). Inicialmente tonteó con la asociación Ciutadans de Catalunya (germen del actual partido Ciudadanos), pero un ego obeso como el de esta política y el apoyo y aplauso que recibía de los medios conservadores, la animaron a montar su propio circo, naciendo así UPyD. Un partido ni-ni: ni de derechas ni de izquierdas, cuya ideología la definen en base a etiquetas como: progresismo, socioliberalismo, reformismo, centrismo radical, constitucionalismo, transversalismo, patriotismo español, etc. Todos los ingredientes para una buena ensalada política atrápalotodo. De la noche a la mañana, UPyD alcanza cierto éxito en base a que los medios conservadores se volcaron con especial energía con Rosa Díez, como parte de una estrategia para quitarle votos al PSOE. Votos, ¿de dónde? Votos de esa gran bolsa oscilante que mencionaba antes y que ha sido el caladero de pesca de UPyD. Hubo una época en que tales medios metían a Rosa Díez hasta en la sopa, en una etapa post-aznárida en donde la bolsa oscilante de votos era más fácil que se inclinase del lado del PSOE que del PP. La función de UPyD, por la cual tales medios promocionaron a este partido, fue desgastar al PSOE de Zapatero, toda vez que no era una amenaza electoral para el PP. Pero… los medios te dan y los medios te quitan. Una vez que UPyD dejó de ser útil, desde antes ya de las elecciones europeas del pasado año, los mismos medios que habían arropado a este partido, comenzaron una campaña de presión que en principio fue muy sutil, pero que luego fue subiendo de tono a medida que iban pasando los meses. Presión, ¿en que sentido? En el sentido de forzar el entendimiento entre UPyD y Ciudadanos (mucho antes de que a Ciudadanos le hiciesen la brutal promoción mediática que este año recibió). En cadenas como la COPE e Intereconomía, era frecuente escuchar a tertulianos insistir en que UPyD y Ciudadanos debían unirse o al menos entenderse electoralmente; parecía una obsesión en las tertulias de unos medios que actúan a favor del PP. Al principio esta “consigna” se escuchaba -como decimos coloquialmente- de buen rollo. Pero el buen rollete fue cambiando a causa de los oídos sordos de Rosa Díez. Entonces empezaron a desfilar los críticos de UPyD que, lógicamente, insistían en el mismo mensaje de confluencia con Ciudadanos. Cuanto más tiempo pasaba y más sordera mostraba Rosa Díez, más duro se iba haciendo el mensaje y las intervenciones de los críticos. Hay un momento en que Rosa Díez cede a la presión de estos medios y dialoga con Ciudadanos, como posiblemente recordéis. El resultado fue nulo: Rosa Díez se cierra en banda, rechaza cualquier posibilidad de acuerdo y, a partir de ahí, se levanta la veda contra ella en los medios que tanto la habían mimado, con intervenciones y críticas realmente muy duras y con protagonismo de críticos de UPyD o de gente que abandona ese partido. El resultado final es que actualmente UPyD es poco menos que un moribundo político como partido. Los medios te dan y los medios te quitan. Por cierto, buena parte de los que abandonan UPyD están entrando en Ciudadanos. Y en esto surgió Podemos A principios de 2014 se hizo público (nunca mejor dicho lo de “público”) el lanzamiento de un nuevo partido: Podemos (aunque al principio decían que no eran un partido). Básicamente Podemos ha ido basculando hacia esa composición de partido atrápalotodo. Especialmente después de las elecciones europeas, considerando y constatando que tenían amarrado una buena parte del voto de la izquierda (además, ante una IU en crisis inducida, quizás, por un sector en sintonía con el partido de Pablo Iglesias), Podemos se lanzó de cabeza sobre ese gran caladero de votos oscilantes, esa gran bolsa tan influenciable y controlable por los medios. La famosa “centralidad del tablero”, que dicen algunos. Fue realmente muy fácil. Lo que resulta relevante, es que durante más de un año nos hemos tragado verdaderos monográficos sobre Podemos en un amplio sector de medios de comunicación, llegando a un descaro obsceno en algunas cadenas como es el caso de La Sexta TV, contando además con un medio que ha actuado como periódico oficioso de Podemos: publico.es. Nos han metido a Podemos por las orejas hasta el aburrimiento. Si pudiera calcularse lo que costaría toda la publicidad mediática que ha recibido Podemos, nos saldría una cifra astronómica que difícilmente ningún partido podría pagar. Podemos, básicamente, ha sido un producto de marketing, una mercancía política promocionada en los medios. La escenificación mediática ha sido “de manual”, con esos debates tongo montados con Pablo Iglesias y tertulianos protofascistas (Marhuenda y compañía) que cada vez que abrían la boca le daban votos a Podemos (una dinámica que era perfectamente conocida por los guionistas y responsables de los programas). Aunque a los entusiastas y hooligans seguidores de Podemos, no les resulta extraño que la misma persona que controlaba La Razón (el marqués de Lara) controlase también La Sexta (es solo un negocio, suelen decir), lo cierto es que la estrategia política de fondo de estos promotores mediáticos de Podemos ha sido brillante, genial, merecedora de figurar en los manuales sobre medios. Una verdadera obra de arte de control político. Desde el punto de vista de los intereses de la derecha, Podemos ha resultado ser un negocio redondo:

  • Podemos sirvió para frenar en seco el avance de IU y reducir drásticamente la intención de voto, provocando además una crisis interna de la cual -parece- se está empezando a salir ahora. Ha tenido una cierta repercusión negativa en la recuperación electoral del PSOE. Podemos ha contribuido al frenazo en seco del tímido avance ideológico que se estaba produciendo en la izquierda y que permitía albergar un cierto optimismo moderado. Podemos ha sido un factor fundamental en la desmovilización social. Tras aparecer Podemos, las movilizaciones se acabaron. Un periodista del establishment como es Iñaki Gabilondo, lo expresaba muy bien en su programa en la SER (3-11-2014):

“Si el crecimiento espectacular de Podemos refleja la magnitud de la ira ciudadana, ¿se imaginan esa ira ciudadana sin Podemos?, ¿se la imaginan descontrolada y suelta?, ¿se la imaginan en las calles? Los que ningunean a Podemos deberían valorar su contribución al encauzamiento de esa indignación en los márgenes de la democracia (…). ¿Se imaginan la ira ciudadana sin Podemos?” ¡Más claro, agua! En la misma línea que Iñaki Gabilondo se pronunciaba un odioso pepero como es Vicente Martínez-Pujalte en la caverna de 13TV: “hay una cosa que me gusta de Podemos, y es que son la institucionalización de la calle”.

Pero lo que nos interesa ahora, es subrayar que toda esa intención de voto que llegó a tener Podemos, en una parte considerable (además de “pescar” en la izquierda) estaba o sigue estando en esa gran bolsa de votos oscilante a la que hacía mención. Una bolsa que, ante el desgaste del PP, no le toca oscilar en las próximas elecciones hacia el partido de Rajoy. Por tanto, los medios del status quo no perdían nada promocionando a Podemos, porque nunca llegó a perjudicar al PP: en ningún momento Podemos ha supuesto una amenaza para la derecha y el capital, por mucho que en sus delirios y sueños sus seguidores piensen otra cosa. Y en cuanto el invento coletero mostró indicios de que pudiera llegar a salirse de madre, bastó con que empezasen a sacar algunos dardos para frenarlo en seco. Por muy hiperbólico que fuesen los casos aireados de Monedero y Errejón (cierto, se exageraron), lo cierto es que Podemos saboreó su propia medicina: el injusto y demagógico “todos son iguales”, que tanto éxito tuvo en el discurso promocional de los podemitas, se volvió en contra; quien juega con fuego, se acaba quemando. Poco a poco, los mismos medios que habían sido la autopista de Podemos, comenzaron a ponerle piedras. Y simultáneamente, tenía lugar el lanzamiento de otro producto que competía y compite por esa bolsa oscilante de votos: Ciudadanos. Entre lo uno y lo otro, van consiguiendo rebajar las expectativas de Podemos y seguirán haciéndolo hasta niveles en los que resulte inocuo (el gran perjudicado de toda esta operación es la izquierda; no olvidemos que IU llegó a tener en 2013 al PSOE a tiro de piedra en las encuestas electorales). Podemos es otro caso más de “los medios te dan y los medios te quitan”. Ciudadanos Ciudadanos es un partido cuyo origen está en una “plataforma cívica”, Ciutadans de Catalunya, creada en 2005. Durante tiempo su vida política se centró en Catalunya. Desde el primer momento gozó del apoyo entusiasta de los medios de la derecha española. Ideológicamente casi es un calco de UPyD: también se definen como centristas, socioliberales, constitucionalistas, antinacionalistas… Y como cualquier partido atrápalotodo gira en torno a la figura de un líder presentado como carismático y omnipresente en la vida política de la formación: Albert Rivera. Con el tiempo, Ciudadanos ha intentado expandirse por el resto del Estado, pero con apenas éxito. El despegue vertiginoso de esta formación tuvo lugar en las pasadas elecciones andaluzas después de que los mismos medios que habían promocionado a Podemos (excepto, lógicamente, publico.es) comenzasen con un bombardeo incesante de propaganda política. En este sentido, hemos vivido una historia parecida a la que se vivió con UPyD y luego con Podemos. La promoción mediática de Ciudadanos responde a una estrategia de los medios del capital para promocionar una alternativa que pesque en esa bolsa de votos oscilantes en la que el PP en las próximas elecciones nada tiene que hacer. Por otro lado, se está promocionando a un partido con el que el PP se entenderá fácilmente. Por último, ha sido una pieza en el tablero de ajedrez, para empezar a restarle apoyos a Podemos. Por lo que parece, un 99% de votantes de Podemos jamás votaría al PP, pero solo un 9% asegura que jamás votaría a Ciudadanos. Esto viene a reforzar la idea de que Ciudadanos y Podemos compiten por esa bolsa de votos ninis caracterizada por un electorado que nada en el pensamiento pre-reflexivo. La hipocresía y cinismo del lloriqueo de Podemos En el artículo que mencionaba al comienzo, “La carta que nos queda: republicanizar el populismo”, su autor, Carlos Fernández Liria viene a lamentarse del poco respaldo mediático que recibe Podemos, y del tremendo apoyo que recibe en cambio Ciudadanos. En otras palabras, nos suelta una patética llorera. Este mismo discurso, los podemitas lo repiten constantemente en las redes sociales y en todas partes. De hecho, incluso lo decían cuando los medios nos metían a Pablo Iglesias a todas horas. Pero vayamos al artículo de Fernández Liria. Después de reconocer que en las elecciones andaluzas se llevaron un jarro de agua fría (poco menos que aspiraban a ganarlas), Fernández Liria plantea que el fracaso (aunque él no emplea este término) no se debe a que Podemos “haya hecho algo mal”, sino que: “(…) viendo cómo Podemos crecía y crecía en las encuestas. Han movido ficha. Y han hecho una jugada muy buena, un jaque en toda regla. El Ibex 35 ha logrado colocar a Ciudadanos en la “centralidad del tablero”. Qué injusto y qué paradójico es todo. Ciudadanos se ha colado precisamente en un lugar que a Podemos le había costado un esfuerzo sobrehumano construir. Y les ha salido gratis. Más que gratis, han hecho un negocio bárbaro. Podemos ha construido una casa contra viento y marea y ellos la han ocupado tuneándola con los medios de comunicación a su favor y el dinero de los empresarios.” En primer lugar, el autor viene a reconocer lo que he dicho en esta entrada del blog: Podemos y Ciudadanos compiten por esa “centralidad” que no es más que esa bolsa de votos oscilantes y ninis fácilmente manipulables por los medios. En segundo lugar, y lo que es más importante, destaco el cinismo y la hipocresía de la que hace gala el autor del artículo, al criticar a Ciudadanos porque su ascenso haya sido provocado por “los medios de comunicación” y “el dinero de los empresarios”. Podemos es Podemos gracias a lo mismo que critica ahora Fernández Liria, quien ya se ha olvidado de todos los monográficos publicitarios de los que ha gozado Podemos desde su comienzo, gracias a los mismos medios del capital que ahora viene a criticar. Quizás a este insigne podemita, la corporación Atresmedia, propietario de La Sexta, le parezca una ONG (¿lo es?). Nos habla del dinero y del favor de los empresarios, cuando un empresario sospechoso de chanchullos financieros como es Roures (ver “Mediacapital BV. La oscura boutique financiera de Roures, padrino mediático de Podemos.”) es el que puso a disposición de este partido un medio digital y una plataforma de televisión.

¿Por qué llora Podemos? Sencillamente, porque ha dejado de ser el tonto útil de los medios del capital, los cuales, completando una perfecta estrategia política, han decido lanzar una herramienta política que les resulta más funcional (Ciudadanos). Puedo entender la decepción podemita, pero resulta cínico e hipócrita salir ahora con el cuento de que ellos nunca han contado con respaldo mediático. Es tomarnos por idiotas a todos los que durante más de un año hemos soportado el bombardeo promocional de Podemos en esos medios que ahora vienen a criticar.

Los medios te dan, los medios te quitan. Pero esta gente no parece querer enterarse. Prefieren llorar porque les han quitado la piruleta del marketing gratuito para dársela a otro.

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