Breves: «Del liberalismo como enemigo de la República» / Pedro A. García Bilbao

Posted on 2015/06/12

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La garantia de la libertad no es el respeto a la propiedad privada, sino el respeto a los derechos básicos derivados de la condición de ser humano. En un sistema que basa la libertad individual en la tenencia de propiedades, quien no las tiene vive despojado de libertad sobre su propia vida. La esclavitud fue al tiempo la forma suprema de propiedad y la de la mayor alienación que sufrir pueda una persona.

El liberalismo es un enemigo absoluto de los derechos humanos, pues niega que la condición humana sea suficiente para ser sujeto de derechos. El liberalismo teme al estado porque puede ser instrumento del derecho de los pueblos a sobrevivir, desean destruir al estado y volver al viejo sistema de ejércitos privados y de servidumbre de la población en manos de los dueños de la tierra y los medios de vida.

La República democrática y popular, es decir, la república republicana, es la única garantía de los derechos humanos básicos, pues se basa en la idea de la ciudadanía universal, de la igualdad politica de todos con independencia de cuanto dinero o propiedades se tengan, en la libertad para desarrollar la propia vida en armonía con el bien común y en la fraternidad solidaria para hacer frente a los sacrificios y a los buenos y malos momentos de forma que nadie esté sólo en caso de necesidad.

Que nadie se confunda con los usos diversos de la palabra liberal. En la España sometida al clericalismo y la Iglesia y con una monarquía reaccionaria, liberal significó mucho más que el liberalismo económico-político anglosajón; pero los liberales de hoy condenarían a muerte a Riego, de la misma forma que ocultan su nombre. Hemos de llamar a las cosas por su nombre, aquí y ahora liberalismo es lo que es, una fuente de miseria y alienación para la mayoría. La tradición republicana española ha sido casi borrada del mapa moral de la población por años de represión y oscurantismo primero y de profundas transformaciones sociales que, ligadas a la herencia franquista y a la influencia del capitalismo norteamericano desde los Pactos con Estados Unidos, han acabado por dejarnos inermes ante la actual ola neoliberal. Hoy llaman democracia a la forma que adopta el capitalismo en el mundo anglosajón.

Asistimos en toda Europa a una ofensiva brutal del liberalismo, expresión política del capitalismo, que busca la destrucción de la herencia de la Revolución Francesa, de la idea de bien común, de solidaridad y de derechos humanos universales.

Nos arrastran a una nueva Edad Media, con las multinacionales como nuevos señores feudales sin ninguna obligación con sus siervos, nos llevan a una sociedad sumida en el dolor y la precariedad, con las personas atomizadas en sus vidas, inermes ante los grandes aparatos del poder, la empresa, el dinero y la violencia institucional, sin pasado, sin futuro y sumidos en un presente continuo donde impera la desesperación, el egoísmo y ni soñar se puede que las cosas puedan ser de otra forma.

Este es el presente y el futuro que quieren lograr. Tarea nuestra es impedirlo.