Garzón ya tiene su Suresnes y el que se mueve no sale en la foto. ¿El principio del fin de IU? / Blog Elviejotopo

Posted on 2015/06/16

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Garzón ya tiene su Suresnes y el que se mueve no sale en la foto. ¿El principio del fin de IU?
“El que se mueva, no sale en la foto”, versión 2.0

El consejo político de Izquierda Unida finalmente tomó la decisión que había anunciado. Por 113 votos a favor, 45 en contra y 3 abstenciones, acordó -hoy domingo, 14 de junio- desfederar a IUCM (izquierda Unidad de la Comunidad de Madrid). En la práctica esto significa que 5.000 militantes dejan de pertenecer a Izquierda Unida, es decir, son expulsados. Por mucho que se suavice la decisión diciendo que pueden solicitar de nuevo la afiliación, lo cierto es que de entrada significa la expulsión en masa. Pese a esto, el Coordinador General de IU de Aragón (lleva en el cargo desde 2002) y también diputado autonómico desde hace más de 12 años, Adolfo Barrena, tiraba de cinismo al declarar que “no se ha expulsado a nadie”, según palabras textuales suyas tal cual informa y las recoge publico.es
Suena a pitorreo. Es tiempo de los mercaderes y oportunistas políticos. El mismo Adolfo Barrena que se empeña en hacer creer que lo negro es blanco, en el pasado mes de febrero se situaba como número dos de Izquierda Unida -después de Garzón-, al ocupar el cargo de Secretario Federal de Organización. De esta forma el de Málaga ya tenía a alguien de confianza como subalterno principal. El barón aragonés de IU lleva ya unos cuantos añitos en el trono maño de la organización, a pesar de lo cual es de los que se han subido al carro de la renovación y la refundación; lo importante es seguir cortando el jamón, aunque lo demás cambie.

Barrena, igual que muchos de los 113 que decidieron seguir el juego a Garzón, sin duda debe saber que también en Izquierda Unida tiene validez aquel dicho de Alfonso Guerra, que resumía el funcionamiento de una estructura autoritaria como era el PSOE: “el que se mueva, no sale en la foto”. Un Alfonso Guerra que controlaba el aparato del PSOE con autoritaria mano de hierro; la disidencia pasaba a ser injuriada y calumniada, hasta quemarla social y personalmente. Aquella manera guerrista de llevar su partido no era muy diferente a la obsesión de Carrillo por liquidar cualquier disidencia interna en el PCE y a su pasión por las purgas. Todo apunta a que en esta nueva IU que emerge de sí misma con vocación de desaparecer, sus principales dirigentes saben aunar la tradición guerrista y carrillista, cuyo ADN compartido es el autoritarismo y el verticalismo.

Alfonso Guerra y Santiago Carrillo, representan dos modelos autoritarios para aplastar la disidencia política. El primero se hizo célebre al resumir su “mando y ordeno” en una frase histórica: “el que se mueva, no sale en la foto”; es decir, el que disiente es aplastado y marginado.

Un amor y una lealtad excesiva por IU nos ha conducido a no querer ver algo que cada vez es más evidente: IU es ahora, más que nunca, también una estructura autoritaria, por mucho que los dirigentes se empeñen en hacer creer lo contrario (y por mucho que haya militantes que se crean que pintan algo en las decisiones de altura).

Ha sido una decisión contraria a los estatutos de IU, pero el respeto por las normas internas se ha convertido ya en algo opcional para aquellos que controlan la organización. Lo importante es salir en la foto para seguir disfrutando del patético minifundio de poder que permite vivir de la política; y quién sabe, a lo mejor si se sonríe adecuadamente al salir en la fotografía, hasta se puede trepar un poquito más y acrecentar la huertita de poder personal.

El que se mueva, no sale en la foto, versión 2.0, versión IU, por cortesía de los que están llamados a liquidar IU.

El problema, ¿es realmente el “problema”? ¿Cuál es el tema de fondo?

Se equivocan aquellos que piensan que el problema es el problema. Me explico.

Tenemos por un lado el problema explícito. Los casos de Gordo, Pérez y demás aspectos que supuestamente constituyen “el problema” de todo lo que ha originado esto. Es lo que se ha querido visibilizar. Y es algo real, no lo niego. Que IUCM necesitaba cambios es difícil de negar, aunque si empezamos a mirar en otras muchas partes también cuecen habas.

Sin embargo, lo anterior (podéis añadirle todo lo que os dé la gana) es apenas una disculpa que enmascara movimientos de fondo y que tapa el problema principal implícito. Éste va más allá de IUCM y tiene que ver con el conjunto de IU (por eso digo que el verdadero problema de fondo es otro). Lo que está realmente en juego, de manera opaca, es la estrategia activada por el sector dirigente de IU, con Alberto Garzón a la cabeza, para controlar la organización en todo el territorio e imponer un plan político determinado. Un sector dirigente que, por lo que hemos visto, es ya dominante en IU. ¿En qué consiste este plan? Desde mi punto de vista, la intención es conducir a IU a un punto final en el que tiene lugar su disolución.

¿En qué condiciones tendría lugar tal disolución? Dos maneras posibles:
A) Disolviéndose IU directamente en Podemos.
B) Mediante una disolución tanto de IU como de Podemos, acompañada de la creación de un nuevo partido ajustado al modelo de partido orgánico defendido por Monereo o algo parecido (Monereo uno de los cerebros en la sombra de todo). Personalmente me inclino a pensar que se trata de esto último.
Entra dentro de lo posible (cada vez estoy más convencido) que todo esto sea algo ya acordado (al menos en parte) entre notables de Podemos e IU desde hace tiempo (¿desde el principio?). La sintonía con el podemismo de ciertos líderes de IU es obvia; a unos se les nota más y a otros menos. En cualquier caso, los indecisos se adaptan como buenos camaleones: si te mueves, no sales en la foto.

Para que todo esto sea viable, la corte política que acompaña a Alberto Garzón, necesita controlar IU, lo cual exige a su vez el control de IUCM. Saben que sin un control férreo de la federación madrileña, estos planes podrían fracasar. La pérdida de militantes les trae sin cuidado. Con la desfederación de IUCM abren la posibilidad de refundarla ejerciendo la tutela desde el primer momento, eliminando cualquier resistencia que pudieran encontrar (de ahí la negativa a solucionar los “problemas” a través de una asamblea extraordinaria, por ejemplo). Algo que ya Garzón advirtió en Twitter hace algún tiempo, cuando afirmó que sobraban todos aquellos que no aceptasen los cambios que los suyos defendían, dando todo un ejemplo de talante democrático y de defensa de la pluralidad (sarcasmo). Aquel día, cuando vi el tuit de Garzón, no puede dejar de pensar en la frase de Alfonso Guerra, “el que se mueva no sale en la foto”; diríase que el de Málaga toma como ejemplo al que fue lugarteniente de Felipe González.
IU está acabada, dicen los líderes de IU

La posible disolución de IU, ¿es una elucubración? No. En absoluto. Cualquiera que haya seguido los artículos de Monereo en los dos o tres últimos años, se dará cuenta que el modelo por el que apuestan las cúpulas de Podemos e IU está en sus escritos. Lo mismo cabe decir de algunas intervenciones de Julio Anguita. Pero si nos vamos a declaraciones recientes, recordemos las palabras de Ramón Luque, secretario de Acción Electoral de IU (recogidas en elpais.com):
“IU ha cerrado el ciclo político que le dio origen. Después de noviembre se va a la fundación de una nueva fuerza política”.
En el mismo diario se recogen también las palabras de Manuel Monereo:
“IU, en este formato actual, no tiene futuro, está agotada”.“Hay que construir algo nuevo. Podemos e IU deben fusionarse en una tercera cosa”. “Nosotros tenemos todo lo que ellos no, y viceversa. Ellos tienen audacia, caras nuevas. Nosotros somos viejos pero tenemos organización, miles de cuadros, presencia en todo el país. Y somos especialistas en travesías del desierto”.
Lo más indigno de todo esto no tiene que ver con razones políticas, sino con el pastoreo y chuleo al que han sometido a las bases militantes y simpatizantes. Resulta inadmisible en una organización de izquierdas y viene a mostrar la falta de respeto que los dirigentes de IU tienen por una militancia entusiasta que todavía cree en IU, dispuesta a dejarse la piel por IU. Mientras la intelligenza de IU se apresura a certificar el estado de coma de la organización y prepara el nuevo invento con el podemismo, las bases de Izquierda Unida permanecen al margen. Eso sí, quizás llegado el momento se las llamará para que den su simbólica bendición una vez cocinado el pastel.

Todo este verticalismo y hacer y deshacer entre notables de espaldas a la militancia, no es impedimento para que luego escuchemos declaraciones con las que se pretende hacernos creer todo lo contrario. Caso este último de una baronesa de IU y de confianza de Garzón, Yolanda Díaz, quien no se ha cortado en afirmar que estos procesos deben empezar “por abajo” en “cada una de las localidades”, “Desde lo más pequeño hasta lo más grande, con el protagonismo de la ciudadanía”… (europapress.es). Renuncio a poner calificativos a la retórica hueca de la coordinadora gallega de IU, ya que me temo que serían demasiado fuertes.

IU está acabada. No lo digo yo. Lo dicen los líderes que controlan la organización. Lo siento por los militantes que tanta ilusión y energía ponen cada día. No se merecen dirigentes como estos.
El suresnes de IU y la deriva ideológica

El CPF (Consejo Político Federal) de IU, después de adoptar una resolución para la cual carecía de competencias, pasará a la Historia como un CPF golpista, como se decía en el artículo “IU a golpe de primarias abiertas”, publicado en vigocomunista.blogspot.com.es. Alberto Garzón y los suyos ya tienen el suresnes que buscaban, o al menos muchas bazas para materializar el suresnes de IU.

El giro político protagonizado por Podemos, para anclarse en un espacio socialdemócrata/socioliberal hasta ahora monopolizado por el PSOE, arrastra detrás a IU. El aparente éxito (muy discutible) de muchos emos en las elecciones municipales, esconde ya de hecho una preocupante deriva ideológica hacia una concepción interclasista de la política. Todo el ciudadanismo tan de moda, abstracciones conceptuales tan vacías como hablar de la “gente”, etc., que caracteriza la “nueva política” de Podemos y la que defiende el garzonismo en IU, no son items discursivos muy diferentes sobre los que se ha sustentado el PSOE durante algo más de los últimos 30 años.

Esta deriva es coherente con el modelo de partido que defiende Podemos, pero también el sector agrupado en torno a Garzón dentro de IU. Este modelo no es otro que el de los partidos “atrápalotodo”. Menciono tres rasgos de estos que se están dando en IU (y en Podemos, por supuesto):

Se produce una reducción drástica de la carga ideológica del partido como organización de clase, y se pasa a apostar por la ambigüedad ideológica para intentar captar más votos (de hecho, los emos municipalistas se han sustentado sobre esto y, a la chita callando, han supuesto un paso ideológico atrás, dentro de IU, de considerables dimensiones).
Fortalecimiento de los grupos de alta dirección, en especial de la figura del líder, su condición carismática y también su autonomía, hasta el punto de poder incluso situarse en un momento dado por encima de las propias normas.
Se devalúa el papel del miembro individual del partido, es decir, del militante. Lo que importa es el votante no militante (hay que “amoldarse” a los procesos electorales, decía Yolanda Díaz). El tradicional militante o afiliado, puede llegar a ser un hándicap en la meta catch-all que se marca el partido (botón de muestra lo que ha pasado en Madrid).
Con la disculpa de “nunca tendremos una ocasión como ésta”, Podemos y el sector dirigente de IU han pasado a jugar a ser PSOE, a reinventar el PSOE salido de Suresnes. Lo normal, antes o después, una vez que pase el sarampión político, es que muchos de los notables que protagonizan ahora este giro hacia la socialdemocracia y el modelo de catch-all party, terminen en el PSOE. ¿Apostamos?
¿El principio del fin de IU? ¿Y el PCE?

Alguien me decía no hace mucho: ‘mira, Izquierda Unida es una batalla perdida y lo que debemos es centrarnos en intentar recuperar el Partido’ (refiriéndose al PCE).

Que realmente IU está acabada lo dicen sus propios líderes. Y después de la actuación del CPF de IU y de lo que parece una claudicación de Cayo Lara ante las presiones ejercidas, empiezo a pensar que en efecto quizás este compañero tenía razón y que es posible que IU sea ya una batalla perdida. Es más que posible que su suerte ya esté echada y su destino final escrito. La paradoja es que las puñaladas que han de matar a IU, o que la están matando, vienen de sus propias filas. Parece que IU desaparecerá a la manera italiana.

¿Y el PCE? Quien está detrás de todo lo que estamos hablando, en buena parte es la propia nomenclatura del PCE. Y es curioso que sea el secretario general del PCE, José Luis Centella, uno de los responsables de la armarización, ocultamiento y estancamiento del Partido, quien diga: “El concepto de partido clásico no representa hoy la forma principal de participación de la ciudadanía” (elpais.com). Desde luego, con burócratas orgánicos como él al frente de un partido comunista, es difícil que una organización de clase como el PCE constituya una forma de participación.

Soy escéptico ante la posibilidad de que el PCE pueda ser tomado por las bases, depurados los cuadros dirigentes y el partido reorientado hacia lo que debiera ser un partido comunista. El rígido control que ejerce el aparato dificulta la tarea. Y, sin embargo, creo que es necesario intentarlo y simultáneamente, estrechar los lazos y vínculos con comunistas de otras organizaciones y sobre todo con comunistas sin carnet, no afiliados a ningún partido. Pero también con personas no comunistas de otras ideologías que comparten el anticapitalismo raíz. Debemos ser capaces de tejer una base izquierda más allá de las organizaciones y al margen de las histerias electorales que marcan el rumbo político de la izquierda convencional. Merece la pena pensar sobre ello.

@VigneVT

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