[18/06/15 11:35:53] Pedro García Bilbao para Canal RT: «Grecia no plantea la negociación en términos de todo o nada».

Posted on 2015/06/18

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intervención en el canal RT sobre la reunión del Eurogrupo con el gobierno griego:

[18/06/15 11:35:53] Pedro García Bilbao para Canal RT: «Grecia no plantea la negociación en términos de todo o nada».

El objetivo del gobierno griego es sencillo: una disminución de los tipos de interés, un calendario de pagos flexible y una quita de la parte de la deuda que consideran no justificada.

El gobierno griego rechaza la idea de que disminuir las pensiones y algunas prestaciones básicas a la población puedan resolver algo. Consideran que lo único que puede ayudar a hacer frente a sus obligaciones es hacer razonable la deuda. Una deuda irracional nunca podrá ser pagada. Si a la deuda se le suman las obligaciones de mutilar las pensiones, el gasto público, el sector público y otras cuestiones clave, la economía griega no lograría despegar nunca.

La inmediata reunión del Eurogrupo con el gobierno griego es difícil que resuelva la situación. La salida exige intervención política y si se mantienen las posiciones, la reunión acabará sin acuerdo. El Eurogrupo no tiene un problema económico, lo tiene político, pues si Grecia consigue sus demandas otros países podrían exigir un trato parecido pues se demostraría que es posible otra política económica: es decir, que aunque fuese claramente viable desde el punto de vista económico la contrapropuesta griega, por motivos estrictamente políticos el Eurogrupo la está rechazando a día de hoy.

Las declaraciones de Merkel expresando su confianza en que Grecia llegará a un acuerdo son básicamente de compromiso. No parece que Merkel desconozca la firme posición del gobierno griego hasta ahora. Afirmar que habrá acuerdo es igual a no decir nada, son los términos del hipotético acuerdo lo importante.

La intervención en el debate del diputado Gipsy, de Die Linke, es importante. Las cuestiones de política económica de la Unión no son solamente cuestiones internacionales, son también asunto de materia interna, pues son los ciudadanos de cada país los que se ven afectados, es lógico pues que estos temas sean objeto de discusión en el Bundestag y que se abra un frente interno. En ese sentido Grecia no está sola en este conflicto.

La salida más posible al actual conflicto, y vista su evolución, es que Grecia consiga una quita de parte de la deuda y un nuevo calendario. Los sistemas complejos como es el conjunto EuroGrupo-Unión Europea-Sistema financiero temen las soluciones de ruptura. La firmeza griega se basa en esa certeza. El Eurogrupo teme la derrota política, el golpe a su autoridad; si hubiera seguridad de que esa salida se explicase como una prueba de la flexibilidad de la Unión, como una concesión, y sin que pareciese en modo alguno que se trata del logro de una política alternativa, en ese caso podría encontrarse un acuerdo; muy posiblemente el acuerdo posible del que hablaba Merkel se basara en esta idea.

El muy posible encuentro en San Petersburgo entre los presidentes Tsipras y Putin, noticia que se ha adelantado como posible, es un elemento de presión política. Una hipotética profundización de la relación bilateral entre Rusia y Grecia en materia económica sería un elemento que podrá ser interpretado como algo que daría a Grecia más margen para maniobrar en su trato con el Eurogrupo. No parece verosímil, a día de hoy, que haya una huida de Grecia hacia una más que improbable entente económica con Rusia que le diera viabilidad a las cuentas griegas. Este tipo de acciones aporta presión al juego diplomático y a la vez puede suavizar las presiones recibidas, pero no son, al menos no en este momento, indicativos cercanos de que se vaya a escoger otros caminos.

Es muy lícito analizar que podría ocurrir en el caso de una salida del Euro. El Reino Unido está desarrollando planes de contingencia y en cierto modo así lo ha anunciado, sin que podamos descartar que existan valoraciones en este sentido en otros países, por mucho que no parezca que esto vaya a ocurrir. En la medida en que entra dentro de lo posible, caso de no resolverse políticamente el conflicto actual, podría derivar la situación hacia esa salida, deberíamos analizarlo.

Salir del Euro significa que Grecia recuperaría soberanía sobre su política económica, incluida la posibilidad de emitir dinero. En estos momentos, todos los estados de la Unión Europea han cedido su soberanía económica y su política de emisión de moneda a una entidad externa, el Banco Central Europeo, que está fuera del control democrático derivado de los parlamentos y el voto ciudadano.

Si Grecia emite su propia moneda habría una enorme cantidad de problemas técnicos a resolver con una enorme inseguridad para el conjunto de la población, sus ahorros, sus relaciones económicas con el extranjero, la suerte de las inversiones en el país, de sus importaciones y exportaciones. Habría posibilidades de reconstruir el sistema y lograr una mejora de la situación, pero para que esta línea se consolidara y la moneda griega soberana fuese viable habría que acometer importantes reformas estructurales en el modelo económico y político. El simple hecho de salir del Euro no implica mejoría automática de la situación si la economía griega siguiera dependiendo del sistema mundial de crédito. Una Grecia con moneda propia puede seguir siendo un rehén económico: La cuestión es cómo se sale y cómo se permanece fuera. Hay muchos caminos y algunos de ellos si ofrecerían luz al final del túnel. La salida, el «grexit», no es un drama, puede ser, perfectamente, una oportunidad.

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