Podemos contra la Unidad Popular. Un análisis y algunas conclusiones (1) / Pedro A. García Bilbao

Posted on 2015/06/28

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Podemos comparte con el régimen el objetivo de liquidar la izquierda, sus valores, sus símbolos y la memoria de sus luchas. Los quiere lejos de su organización y sus alianza.  Es el líder el que marca la línea estratégica, los círculos son claramente secundarios, cumplieron una función, pero no son fuente de decisión política de nada, sino la parte de base que sostiene la cúpula piramidal de Podemos.

Podemos dedica la mayor parte de su esfuerzo dialéctico a combatir a la izquierda, mientras la derecha es cada día más agresiva y anticomunista; el neoliberalismo se mantiene en estado de ofensiva ideológica continua. No se trata de que critique a líderes de IU por haber actuado mal o no haber sabido defender sus valores, es otra cosa: da por hecho que los han defendido, sin éxito por su rigidez, pero sobre todo porque esos valores y símbolos no servirían para llegar a la gente y señala el Lider que si se desea ganar es preciso para ello —desde su punto de vista— abandonar los valores y la identidad de izquierda: sus palabras demuestran un desprecio profundo y una incomprensión inaudita de lo que significa ser de izquierda.

Podemos rechaza la idea de Unidad Popular porque en ella están confluyendo los miles y miles de cuadros de la izquierda social que mantienen la lucha y sus valores pese a las mil traiciones en las que se basó la transición. Y no los quiere a su lado si no asumen su liderazgo carismático y su discurso ciudadanista. Unirse en Cataluña a Iniciativa, una fuerza que destaca por estar controlada una cúpula que arrojó hace ya mucho cualquier pretensión izquierdista, no es más que más de lo mismo.

Podemos no cuestiona este régimen, no cuestiona la monarquía-tapadera que sufrimos, sino que realiza un cálculo basado en sus prejuicios y sus limitaciones ideológicas, para concluir que defender la República es de «perdedores», te marca como «radical de izquierda»y que su proyecto político no puede avanzar por ese camino, limitándose a la «boutade» de proponer que el Rey se presente a las elecciones. El líder carismático de Podemos es incapaz de ver la República como un objetivo moral irrenunciable para toda persona democrática, separa Patria y República —igual que la derecha postfranquista española— y olvida la persistencia de la Impunidad Franquista que pudre el actual sistema español y es la clave de la actual relación de fuerzas desde un punto de vista de clase en la sociedad española.

Podemos, a través de su único actor político capaz de marcar línea ideológica, su líder carismático, está instalado en una línea postmoderna, antizquierda y antirrepublicana, que hace el juego al sistema capitalista y a su expresión en España que es la monarquía-Tapadera.

La Unidad Popular ha surgido de un sentimiento de unidad compartido para hacer frente a las agresiones y para lograr una ruptura con el actual régimen de cosas, ha salido adelante precisamente porque las direcciones burocratizadas y herederas de los equilibrios de la Transición se han visto superadas desde abajo. Confluyen en la Unidad Popular, en asambleas abiertas en todo el país, cuadros y activistas de toda procedencia pero con objetivos muy transversales y compartidos, sin que se esté vetando a nadie. La Unidad Popular es el nuevo Frente Popular, pero construido esta vez desde abajo, pues las direcciones lo vieron con recelo, incluida la dirección de Podemos. Podemos desprecia a las viejas direcciones post-carrillistas, de las que fue asesor de pago —como ha reconocido—, pero lo que pretende es sustituirlas y administrar el voto de resistencia y el de cambio a través de un discurso que busca la «centralidad», nuevo «palabro» para designar objetivos políticos despolitizándolos y vaciando de carga ideológica la lucha política. No les critica por traicionar esos valores, sino por obstinarse en defenderlos cuando según él son un lastre. En este sentido, Podemos es plenamente funcional a toda la estructura de fundaciones intervencionistas norteamericanas que desean desideologizar las sociedades europeas, volverlas similares a la norteamericana y aniquilar lo que ciertos politólogos llaman el «voto de resistencia comunista» que sigue existiendo pese a las limitaciones y traiciones diversas de sus expresiones políticas en forma de partido.

El profundo rechazo de Pablo Iglesias Turrión (PIT) a la izquierda y sus valores y tradición lo ha expresado en sus golpes al rostro de los líderes de IU, pero desde luego van más allá de críticas a personas concretas. No es una crítica a personas y dirigentes concretos, sino una enmienda a la totalidad de la izquierda como categoría política. Lo ha expresado con toda claridad en una reciente entrevista, donde afirma:

“Os avergonzáis de vuestro país y de vuestro pueblo. Consideráis que la gente es idiota, que ve televisión basura y que no sé qué y que vosotros sois muy cultos y os encanta recoceros en esa especie de cultura de la derrota. El típico izquierdista tristón, aburrido, amargado…, la lucidez del pesimismo. No se puede cambiar nada, aquí la gente es imbécil y va a votar a Ciudadanos, pero yo prefiero estar con mi cinco por ciento, mi bandera roja y mi no sé qué. Me parece súper respetable, pero a mí dejadme en paz. Nosotros no queremos hacer eso. Queremos ganar. Preocúpate de otra cosa.
“Me parecen respetables los que se conforman con el 5 por ciento, pero que nos dejen en paz. Siguen viviendo en el pesimismo existencial”.
Deja de estar tan preocupado con las cosas que nosotros hacemos y con lo que nosotros proponemos. Sigue viviendo en tu pesimismo existencial. Cuécete en tu salsa llena de estrellas rojas y de cosas, pero no te acerques, porque sois precisamente vosotros los responsables de que en este país no cambie nada. Sois unos cenizos. No quiero que cenizos políticos, que en 25 años han sido incapaces de hacer nada, no quiero que dirigentes políticos de Izquierda Unida, y yo trabajé para ellos, que son incapaces de leer la situación política del país, se acerquen a nosotros. Seguid en vuestra organización. Presentaos a las elecciones, pero dejadnos en paz. Habéis sido incapaces en muchísimos años de entender lo que estaba pasando, de hacer una lectura coherente. Quedaos en vuestro sitio. Podéis cantar la Internacional, tener vuestras estrellas rojas… yo no me voy a meter con eso. Es más. Hasta puede que vaya, porque a mí eso también me emociona y me gusta, pero no quiero hacer política con eso. Dejadnos vivir a los demás”. Ver Entrevista completa.

PIT está siendo muy coherente desde su inicio, cuando declaró obsoleta la tensión izquierda-derecha y su rechazo de los frentes de unidad porque entrañaban división, son ideas base de Primo de Rivera y su fascismo de diseño adaptado a España, el falangismo. También falange estaba en contra de los partidos políticos y de la lucha de clases, de dividir al pueblo en frentes y propugnaba una democracia de tipo orgánico pues la basaba teoricamente en la participación desde la base en «instituciones cercanas» como la familia, el sindicato y el municipio.

PIT ha reconocido haber cometido un error con sus declaraciones contra la izquierda «ceniza», pero el error no ha sido otro que mostrar lo que lleva dentro, en vez de modular y maquillar su discurso para buscar los mayores apoyos. Es lo que puede ocurrir cuando el cinismo se instala en el discurso político, no siempre le es fácil mantener el engaño.

Hay varias conclusiones aquí.

La primera de ellas es la debacle de la izquierda que tragó con la transición y que con sus errores y traiciones nos ha traído hasta aquí.

La segunda es que la frustración causada en la mayoría de la población por las agresiones neoliberales no pudo ser encauzada por la izquierda del régimen pues hacerlo sin despojarse de sus valores y símbolos hubiera sido disfuncional y peligroso para la estabilidad del sistema-

La tercera es que el movimiento 15M creado inicialmente para liquidar a la izquierda social y neutralizar a la izquierda del régimen, se escapó de las manos y permitió aflorar una nueva subjetividad por abajo y abrió una carrera entre las direcciones de la izquierda del régimen y los oportunistas de toda laya para ver quien podría encabezarlo.

La cuarta es que la izquierda del régimen que seguía sin asumir sus contradicciones internas, promovió a diputado a alguien salido de su base, con un perfil joven, con la pretensión de liderar una transformación similar a la sufrida en Italia por el PCI, cerrar una alianza interna entre el viejo aparato y sus diversas tendencias, refundando la organización en un baño de masas con el desideologizado 15M.

La quinta es que la expectativa de apoyos electorales crecientes ante el desgaste del PP y del PSOE, más el continuismo de su dirección con la herencia carrillista, les llevó a despreciar a los miles de cuadros expulsados, a las movilizaciones de base más críticas (vanguardias de las Mareas, marchas de la Dignidad), a los republicanos (a los que fue fácil neutralizar con la JER), a todos los otros partidos y fuerzas de izquierda, pero también a la iniciativa germinal de Podemos en los días de las elecciones Europeas.

La sexta es que el núcleo fundador de Podemos se despegó del entorno de IU y de Izquierda Anticapitalista para proponer su candidatura sabiendo que tenían los recursos básicos para iniciar una andadura autónoma y un cálculo ajustado a la realidad sobre el grado de frustración ciudadana que estaba siendo imposible para IU encauzar.

La séptima es que este calculo lo hicieron también sectores del régimen que temerosos de una subida de una IU que seguía sin estar completamente «normalizada« por su base, decidieron apoyar en los medios de comunicación al aspirante Podemos para cortar esa escalada.

La octava es que la irrupción de Podemos en las Europeas gracias a la izquierda volátil afectó no solamente a IU sino al PSOE y con ello a todos los equilibrios, además de permitir a Podemos una notable presencia autónoma en la política española

( sigue)

http://politica.elpais.com/politica/2015/06/27/actualidad/1435431741_411439.html