Un guijarro en el cielo o la imagen de nuestro mundo / Juan Vázquez Navarro

Posted on 2015/07/22

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La canica azul


Yo quería hablar de Julivert, pero las noticias marcan agenda: en cinco puntos abordo cómo nos hemos visto y cómo nos vemos a lo largo de la “Historia Contemporánea”. Añado alguna reflexión sobre la Educación Secundaria en España, sus objetivos y sus métodos de cooptación.

La imagen adjunta ya la referencié en el pasado en este foro y se corresponde con la “canica azul”. Ojo, yo traduje erróneamente “Blue Marble” por “mármol azul”, pero “Marble” es significante común para referir esas bellas esferas de juegos infantiles. La “canica azul” fue la primera fotico tomada de nuestro planeta completo en su semi-dimensión, en su conjunto, de toda la Historia-Astrofísica, la História-Geológica, la Historia-Contemporánea y de siempre jamás por los siglos de los siglos.
Desde hace un tiempo vengo aquí sosteniendo que no siempre el título te otorga la excelencia en la materia y que careciendo del mismo, proliferan quienes dominaban y dominan saberes y artes superando a los licenciados-vidriera, bachilleres, “master” e ingenieros-doctores. Campo abonado a la excelencia es el del cine. Y un animal de película, un guionista brillante y excelso que eleva nuestro espíritu global es Al Reinert, coautor del hilo conductor de Apollo 13 (1995).

Esta mente genial, ha escrito un texto precioso sobre cómo se hizo posible la fotografía de la canica azul tomada en diciembre de 1972. Guarden el enlace (que ya compartí hace un tiempo) porque merece la pena el texto.

1) De la historia de la fotografía me interesa todo, pero en especial, la Misión de Apollo 17 me llamó siempre la atención porque fue la primera y única y última vez que una persona ajena al Ejército, a los aviones, iba al espacio y llegaba a la Luna. Y muy oportunamente, su profesión era la de geólogo Harrison Schmitt) formado en el Caltech, Oslo y Harvard, que tenía que haber sido instructor de geología de campo de más astronautas.

La última misión Apolo (XVII) aterrizó con la misión más científica de todas. La potencial guerra con la URSS se disipaba y la necesidad de contrapropaganda antisoviética desaparecía, por lo que se clausuraron las últimas dos misiones previstas subsiguientes. Al menos su misión contrareloj les permitió muestrear rocas y sedimento fino con martillo, sondeos y otros medios. Se pueden ver las imágenes de martillazos por la superficie lunar, fundando la geología planetaria de campo.

La geoquímica, había florecido tras el proyecto Manhattan de la bomba atómica y se desarrollaban los espectómetros de masas para radioisótopos para datar rocas e isótopos estables, para miles de aplicaciones, incluída la reconstrucción climática. Urey fue profesor de Wasselburg (del que ya os comenté aquí), quien fundó “Geochimica et Cosmochimica Acta” y creo grandes equipos para recibir todo aquel carrusel de muestras de las expediciones Apollo. Hace unos meses leí en “Geochimica” “en prensa” que habían descubierto materia orgánica querogénica de alto peso molecular en la muestra 74220,0 de 1kg que Schmitt recogió, al ver un color naranja llamativo. Después del increíble esfuerzo científico, de ingeniería y presupuestario, resulta indignante que a la gente se la engañe con la idea de que nunca hubo misiones espaciales. La materia orgánica procede probablemente de micrometeoritos y no está relacionada con la de la Tierra. Imagino que han mandado el artículo a Geochimica y no a Science en homenaje a Urey. [Ver artículo original]

2) Al Reinert nos muestra el carácter que los tres astronautas que pudieron hacer la foto arrastraban con sus biografías y se pone a conjeturar cual de ellos fue quien tomó la instantánea con la Hasselblad de 70 mm. Los tres reclaman la autoría y no guardan muy buena opinión de los otros: Eugene Cernan, el comandante, Harrison “Jack” Schmitt, el piloto del módulo lunar y Ron Evans, el piloto del módulo que continuaría en órbita y no pisaría la Luna.

[Ver video citado]



Contradiciendo a Reinert, que les entrevistó, quiero pensar que fue el geólogo quien se saltó todos los protocolos y tiró la foto. La imágen la cité hace ya un tiempo para recordar que los viajes a la Luna eran en realidad asuntos mucho más centrados en que “nos estamos alejando de casa” que en “nos estamos encaminando a un mundo nuevo” para los entrevistados viajeros lunáticos. La fotografía muestra un mundo sin referencias culturales, sin convenciones. La imagen estaba “invertida”, con la parte de superior de la cámara coincidiendo con el Polo Sur y además, se centraba la vista de la Tierra al sur del Trópico de Capricornio, ¡en África! justo de donde provenimos. Ni mercados, ni valores financieros, ni leyes de extranjería, ni nortes, ni sures, ni geopolítica.

Lo cierto es que esos principios contingentes se evaporan con sólo salir de la troposfera. Es una pena que tan poca gente lo haya hecho, estoy convencido de que nos irían mejor las cosas si fuera una experiencia universal tener esta perspectiva. La perspectiva, este concepto tan relevante en el Renacimiento. Por eso es tan relevante, en un periodo de globalización tan intenso y acelerado, trazar el origen de estas representaciones. A lo largo de los últimos años he podido conversar largo y tendido con un compañero con la cabeza amueblada de otra forma que la mía.

Carlos Cornejo es un Historiador del Arte y me ha convencido de que para nosotros es tan importante la realidad, como las “representaciones” que de la misma hacemos. Esto lo estudia uno con fruición en Geografía cultural, campo que no es el “mío”. Pero hasta que no “lo ves”, hasta que no lo experimentas no calibras la dimensión de esta importancia. Carlos acaba de defender la Tesis Doctoral sobre Sierra Nevada: “Los imaginarios geográficos de Sierra Nevada (siglos XVI-XIX): Modelos de representación y prácticas espaciales en la circulación global del conocimiento de la montaña”.

Pero su trabajo no es un clásico análisis de su geología, de su geomorfología, de datos biogeográficos, de demografía o de historia económica. Es un recorrido por las formas de representar, de vivir, de interpretar Sierra Nevada desde las más variopintas ópticas. Y como Historiador del Arte utiliza las imágenes (además de la literatura) para dimensionar todo esto. Poco tiene que ver la Sierra Nevada del montañero romántico que la del Botánico Willkom, las observaciones geológicas de McPherson o la de un esquiador. La realidad se difumina y se moldea en función de las formas de ver, los “ways of seeing” que decía Dennis Cosgrove (que en paz descanse). Así que tener una imagen global del planeta es algo muy relevante. Y conocer las formas en que estas imagenes fueron obtenidas también.

3) Hoy en la prensa se puede leer la noticia de que está disponible una imagen general de nuestro planeta. No se trata de los mosaicos que toman los satélites de órbita cercana, que nos barren a poco más de 100 km de altura y vemos cada noche moverse como estrellas tenues y rápidas.

Tampoco es suficiente la distancia que toman los satélites geoestacionarios, a 36.000km de distancia. Para tener una cierta perspectiva hay que salir más lejos, al menos hasta un punto intermedio entre la Tierra y la Luna.

Por eso sólo los astronautas del programa Apollo pudieron hacer esta toma (en su último intento) y por eso, la nueva misión (Deep Space Climate Observatory) inspirada por Al Gore y hecha posible a pesar del bloqueo político de la Administración Bush (nada es casualidad) y el relanzamiento del programa por parte de la Administración Obama. Esta nueva imagen está norteada, como Dios manda, con el Polo Ártico en la parte superior de la imagen, y longitudinalmente centrada en América, como corresponde a la perspectiva de quien planifica y ejecuta la idea. Es notable la diferencia con las características de la canica azul, más sujeta al azar de la realidad, con menos sesgos.

4) Este mes de Junio hice un examen de oposición para Educación Secundaria en Castilla – La Mancha. El exame teórico presentaba una representación del Planeta Tierra con la toporgafía y la batimetría, marcando cuatro puntos, uno en el Rift africano, otro en una dorsal oceánica del Índico, otra sobre el Himalaya y otra sobre Japón. La pregunta tenía que ver con teoría de Tectónica de Placas. Pero yo quise primero hablar de la representación del Planeta, de la relevancia que tenía para empezar la imagen.

Mencioné que aquella era una representación artística o ideal, ya que la realidad era bien diferente y que en el espectro visible, la primera vez que alguien vio algo similar fue uno de los integrantes de la misión Apollo 17.

Hablé de toda esta historia de la canica azul (yo la llamé el mármol azul) y después me dispuse a explicar qué métodos ha dispuesto nuestra especie para configurar una idea cabal de la topografía terrestre mediante la trigonometría y la observación directa durante siglos y después mediante la batimetría oceánica gracias en gran parte a la tecnología radar-sonar desarrollada durante la II Guerra Mundial.

Después comenté el origen de la Teoría de la Deriva continental del yerno del climatólogo Wladimir Peter Köppen (Alfred Wegener), que murió en su intento de defender mediante topografía aquel movimiento. Y cómo gracias al paleomagnetismo y a las campañas oceanicas como el Ocean Drilling Project se pudo comprender el funcionamiento de las dorsales oceánicas, tal y como fui enseñado en la Facultad de Ciencias Geológicas por entusiastas que vivieron aquella revolución científica, como Francisc Anguita y gente del Departamento de Tectónica.

No esperaba aprobar el examen, ya que no sabía nada de la revista satírica del Cu-Cut, ni de Brancusi. Pero cuando comprobé que de 10 puntos del examen, mi respuesta de 8 folios sobre tectónica recibió 1,2 puntos sobre 3,3 como máximo, pensé que había varios problemas en la forma de evaluar y cooptar a la población que desea trabajar en la Educación Pública. Probablemente es una conclusión apresurada sin demasiados datos. Pero tengo la espantosa sospecha de que los contenidos sobre los que examina la oposición, el sistema de exmane y evaluación, el personal que juzga y en general los contenidos del Currículum Escolar en Educación Secundaria en esta disciplina mixta con tantas posibilidades, es a día de hoy un fósil inoperante.

El año pasado hice una prueba en Andalucía y obtuve una calificación muy generosa, la tercera o cuarta mejor de aquel tribunal. Dado mi entrenamiento empírico, la nula correspondencia entre expectativas y calificaciones obtenidas en ambos exámenes, sumado al contenido de los mismos me inclina a pensar que todo el sistema tiene serios problemas de objetividad, operatividad y eficacia para cooptar el talento y el buen hacer. Considero que ambas evaluaciones son arbitrarias, no tienen criterios claros, y sobre todo, son inoperantes tanto como el temario. Y creo que al comentarlo aquí puede que algún día sirva para reflexionar y puede que para colocar un grano de arena en la nueva arquitectura educativa que necesita nuestra sociedad. La pregunta de la tectónica de placas ni siquiera utilizaba modos de representación modernos, como el que muestro en la imagen de abajo, era un modelo topográfico rupestre que podía datar de 1975 (qué desastre).

5) Por último, no puedo dejar de mencionar que la representación planetaria a todas las escalas haciendo uso de imágenes de satélite, aéreas, geo-referenciación matemática e información espacial asociada ha experimentado una revolución planetaria con plataformas como Google Earth.

En Geografía pasamos de un mundo en que muy poca gente estaba acostumbrada a manejar este tipo de soportes y documentación a una democratización de esta información que ha resultado fundamental. No están escritos aún los efectos de esta revolución de la información espacial. Como siempre, genios como Horacio Capel consiguieron hacer un pequeño esbozo de las ideas que muchos llevamos pensando y comentando sin sistematización y hace un tiempo el malagueño afincado en la UB de Barcelona nos dejó esta maravilla: Geografía en red a comienzos del tercer milenio: para una ciencia solidaria y en colaboración. La democratización digital de la información espacial es terreno abonado para la Historia Contemporánea.

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