Entrevista al voluntario comunista Aleksandr Krot. RP de Lugansk

Posted on 2015/08/03

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Entrevista a voluntario comunista:
“De dos ladrones similares escogimos al que no se mete en nuestra alma”.

Sobre los conocidos acontecimientos en el Donbass del 2014 han surgido varios mitos que carecen de fundamento. Mucha gente, que no tenía ninguna relación con la etapa inicial del levantamiento y que se alimentaban de la información que aparecía en los medios, tomaban una u otra posición y se convertían en “expertos” por sus opiniones categóricas. En contrapunto a estos “expertos” y para llenar los vacíos que existen en la historia caótica de aquellos días, nosotros decidimos entrevistar con uno de los participantes de los primeros choques en la región de Lugansk – Aleksandr Krot, ex-miembro del PCU hoy combatiente del Destacamento de Voluntarios Comunistas – DKO (#404) de la brigada “Prizrak”.

¿Cuéntenos, cómo comenzó la guerra para usted?

Los nacionalistas levantaron la cabeza no en el 2014, sino en 2012-2013, cuando realizaban sus desfiles y marchas con antorchas. El primer choque lo tuvimos el 14 de octubre – el día de UPA (fuerzas colaboracionistas de Bandera) – del 2013.

Este día algunos miembros de “Svoboda” provenientes de varias ciudades de las regiones de Lugansk, Dnepropetrovsk y Zaporozjie decidieron realizar la marcha con las antorchas en la ciudad de Stajanov. Eran unos 30 hombres. Gritaban “moscovitas a la horca”, “Bandera héroe” y demás. Nosotros ese día junto con los Cosacos y los Comunistas de Stajanov les cerramos el paso, a pesar de la negativa de la policía. Este era realmente el primer choque, la primera batalla de la guerra civil cuando llegamos “pared contra pared”. Por un lado – cosacos y comunistas, por otro – los de “Svoboda” bajo la protección de la policía.

¿Cuando comenzó el Maidan, que pasaba en Lugansk?

Muchos de aquí viajaban a Kiev; al anti-maidan, para apoyar el gobierno. Pero no lo hacíamos por apoyar al Partido de Regiones ni a Yanukovich – los teníamos atravesados en la garganta. Lo hacíamos por defender nuestro derecho a nuestra cultura, a nuestra opinión, porque entendíamos, que si ganase el Maidan – Ucranía se convertiría en un estado fascista. Comenzarían a destruir los monumentos y a encarcelar a los molestos. Ya con frecuencia habíamos escuchado amenazas en nuestra dirección: “Tomaremos el poder y los mandaremos a todos con Stalin”.

¿Y después del Maidan?

Al principio todo ocurría según la situación – si aparecía una marcha o desfile – nos uníamos y la dispersábamos. Pero después del Maidan esta gentuza de Kiev comenzó a viajar de una ciudad a otra y tomar los órganos del estado, regionales y locales, por lo que decidimos formar milicias permanentes. Para que siempre un grupo estuviera de guardia y poder limpiar la ciudad de los visitantes fascistas. Así en las ciudades de la región de Lugansk se fundó la milicia actual, justo para la defensa de estos intrusos.

El siguiente paso fue la destrucción de los monumentos de Lenin. Así, con todo nuestro derecho construimos campamentos de tiendas de campaña cerca de los monumentos.

Recibimos un permiso oficial de las autoridades y la policía para formar los grupos que patrullaban la ciudad y trabajamos en conjunto con la policía.En toda la región aparecieron los campamentos alrededor de los monumentos de Lenin, también en la ciudad de Stajanov. En torno de estos campamentos aparecía más gente, decenas y luego centenares se unían a las milicias. Se llamaban “narodnaya druzhina” (milicia popular).

Luego en Lugansk los nacionalistas trataron de tomar el edificio del gobierno y dispersar nuestro mitin y chocamos con ellos, había muchos delegados de Stajanov allí. Los del SBU arrestaron algunos activistas de las milicias populares. Esto, por supuesto, ha enardecido al pueblo, máxime que los arrestos eran infundados.

¿Qué peticiones tenían las milicias populares?

Nosotros pedíamos defender al pueblo de Sur-este del desmadre de los fascistas, que no destruyeran los monumentos, no apropiarse de nuestras instituciones electas y lo más importante – no queríamos aceptar la cultura que nos estaban imponiendo. Les decíamos así mismo: “Si quieren creer en Bandera – háganlo en Lvov. Nosotros aquí tenemos nuestros propios héroes. Vivan a su manera y déjennos vivir tranquilos”. Eso es lo que queríamos. También la gente quería la federalización. Nadie hablaba de unificarse con Rusia. Sólo se hablaba de federalización. Con estas peticiones salíamos a los mitines. Todo esto era para defendernos del abuso de Kiev. Pero comenzaron las detenciones de los activistas, completamente infundadas.

¿Quienes eran los activistas de las “druzhini populares”? ¿A que clase social pertenecían y que orientación tenían?

Aquí en el Sur-este había tras fuerzas – comunistas, cosacos e imperiales. Su procedencia – mineros, jubilados y pequeños empresarios. También algunos empresarios medianos, pero pocos. La fuerza principal a nivel de organización y dirección eran las células comunistas locales. A diferencia con los cosacos e imperiales, teníamos cuadros preparados, inclusive algunos diputados, que conocían como se podía proceder de manera legal. Así que las células comunistas locales, a pesar de la orden del centro de no intervenir en nada, a pesar de Simonenko, han encabezado todo el movimiento. Los funcionarios gubernamentales en su mayoría adoptaron la posición de espera, la policía – cuerpo de oficiales – estaban en nuestra contra. La juventud se nos acercaba a nuestro llamamiento de defender nuestra cultura del desenfreno fascista. La clase media y la clase profesional o trabajaban para el bando opuesto, o se han retirado.

Hay que señalar que hasta la toma del SBU en Lugansk, los medios locales o nos ignoraban o hablaban mal de nosotros. En ese tiempo yo era el único periodista en toda la región que escribía sobre lo que estaba ocurriendo en un medio informativo de Stajanov. A finales de marzo comenzaron las detenciones con acusaciones de separatismo. Aunque por entonces sólo se hablaba de federalización. La mayoría de los activistas detenidos eran de Stajanov. Es cuando la gente en Lugansak salió a la calle a exigir que liberen a los detenidos. Estábamos furiosos – ¿porque a unos les permitían tomar alcaldías; SBU, matar a la policía sin que se les detengan – y a otros no se les permitía defender a los monumentos y las alcaldías? La gente salió el 6 de abril. Al principio la gente no pensaba tomar el edificio, querían hacer un mitin, pedir que liberen los detenidos, llegar a un acuerdo con las autoridades. Pero como fue ocurriendo en el futuro, la gente, contrario de lo que querían los organizadores – Bolotov y Kariakin, comenzó el asalto. Los organizadores inclusive trataban de impedirlo, gritando: “¿Qué hacéis? Ellos entendían que esto traería para ellos graves consecuencias. Pero el pueblo, contrariando la voluntad de sus líderes, se organizó y tomó el edificio del SBU.

Luego de la toma, nosotros exigimos, en primer lugar, la federalización de la región. Pero comenzaron a circular los comentarios: “¿Y porque no nos unimos a Rusia? No tomamos el SBU para quedarnos en Ucrania”. La federalización parecía insuficiente. Pero los líderes – Bolotov (el primer dirigente de la República Popular de Lugansk), Kariakin (presidente del Consejo de la República) aún estaban negociando con el régimen sobre la federalización, a través de Kipinkarov, presidente del PCU regional y Efremov, dirigente de la fracción del “Partido de la Regiones” en la Rada.

Un par de veces las fuerzas del Ministerio del Interior trataron de retomar el edificio, pero se topaban con un muro humano y retrocedían. Luego comenzó lo de Slaviansk y la gente comenzó a decir: “¿Qué hacemos sentados en el SBU y pidiendo federalización? Está claro, que nadie nos la va a dar”. Muchos comandantes se dirigieron a varias ciudades de la región; yo me fui con Driomov a Stajanov, – y allí comenzamos a organizar la milicia de verdad, con armas. También se fueron Mozgovoy, Bednov, Leshiy y otros futuros comandantes de campo, mientras tanto Bolotov y Kariakin corrían gritando: “No hay que tomarse la alcaldía, la policía, etc”. Pero la gente insistía y las tomaba.

Es importante mencionar, que en ese momento no existían verdaderos líderes, nadie dirigía en ninguna parte a nadie. Los “lideres” trataban de mantenerse a flote, e inclusive aguantaban a la gente, pero el pueblo encontraba otros dirigentes. Como Bednov, Leshiy, Odessa, Foma, que en ese tiempo comandaban unidades de la SBU. En cada piso, en cada ala había su propio comandante, precisamente ellos comenzaron poco a poco a tomar el control de la región. Mientras Bolotov estaba susurrando con miedo. “Dios mío, yo no quería tomar ningún SBU”. Recuerdo cuando estuve en la reunión general de los comandantes, allí en primera fila estaba toda la presidencia del consejo y suspiraba. Les decían: “República Popular de Lugansk – nos separamos y construimos nuestro estado”. Ellos – “Esto va en contra de las normas jurídicas, nadie nos va a reconocer”. Yo me levanté y dije: “Tenemos un buen ejemplo del movimiento separatista – USA. Ellos dieron ese ejemplo para el mundo dicen. ¿Si para USA es permitido, porqué para nosotros – no? Al final Bolotov prácticamente se vio obligado a anunciar la República popular de Lugansk.

¿Cómo tomaron el control sobre la región?

En Lugansk después del SBU se tomaron la policía y el Consejo regional. Los líderes entendieron, que no hay camino atrás – en Ucrania y en Kiev lo único que les esperaba era detención y fusilamiento. Sería difícil explicarles a las autoridades que fue el pueblo que hizo todo esto. ¿Quién les creería? Entonces comenzaron a viajar a Moscú, para hacer tratos. Luego fueron tomados dos instalaciones de las fuerzas militares del Ministerio del Interior, comenzó la confrontación con las mismas fuerzas de seguridad en Aleksandrovka y con los puestos fronterizos. Primero tomábamos los objetivos civiles, después – los militares. A finales de junio ya teníamos el control completo de la región. La situación llegaba a lo paradójico: yo estaba en Stajanov, en el antiguo 6-to departamento de la SBU, teníamos dos blok-posts en la salida de la ciudad, pero teníamos que llegar allí vestidos de civil, porque por el camino nos podía arrestar la policía. Así era: la mitad de la ciudad era bajo nuestro control, la otra mitad era de ello. Nosotros no pasábamos por su territorio, ni ellos al nuestro.

¿De que manera se las arreglaban con los servicios básicos municipales en las ciudades bajo su control?

De ninguna manera. Los funcionarios simplemente huyeron. Los primeros meses no se arreglaba ni se limpiaba nada. Los primeros pasos se dieron cuando Bolotov se fue para Rusia. Antes de eso las cosas se hacían de esta manera: si aparecía algún problema – el comandante de campo encontraba al funcionario, que estaba escondido en alguna parte, lo metía de narices, ejemplo, en la basura, este buscaba a los trabajadores, limpiaban la basura y de nuevo todos desaparecían. Si se dañaba algo – encontraban al técnico o su ayudante y le daban la orden de arreglar el daño bajo amenaza. Bolotov, en realidad no dirigía nada. Estaba sentado con cara de saberlo todo y leía los textos que le ponían. Los Ministerios eran sólo nombres. Las cosas las resolvían los comandantes de campo, si tenían deseos y posibilidades. Hubo intentos de la democracia directa en las comunidades – parlamentos, consejos, asambleas. Los cosacos de Stajanov hacían asambleas para los asuntos de importancia. El comandante proponía y preguntaba a la gente: “¿Están de acuerdo, hermanos?”. Y el pueblo tenía que responder, si o no. A los mismos alcaldes – alguien de la administración pasada – en algunos lugares escogían en estas asambleas. Pero igual, estos alcaldes no podían gobernar, ni hacer nada. Al final de las cuentas, todo dependía de los comandantes. Si quería ayudar – ayudaba. Si no quería o no tenía recursos – la vida en la ciudad se congelaba.

¿Cuando comenzó a construirse una estructura civil en la República Popular de Lugansk?

Después de la derrota del ejercito ucraniano poco a poco comenzó a crearse una estructura gubernamental propia – los ministerios realmente comenzaron a trabajar. Comenzó la creación del ejercito regular; que paga salarios, tiene consejeros y tiene suministro de armas y equipo.

¿Como califica la influencia de Rusia sobre el Donbass?

Diría que estamos muy agradecidos a los hermanos rusos por su inestimable ayuda – los voluntarios, los consejeros, las armas, el dinero, los especialistas. Sin su ayuda nos hubieran aniquilado y cerca de 90% de la gente quisieran vivir en Rusia y no en la actual Ucrania. Estamos muy agradecidos. Pero aquí no nos gusta el régimen oligarca-burocrático que se construyó en Rusia y que oprime todo.

Últimamente la gente aquí no ve gran diferencia entre el poder en Ucrania o Rusia. A los ojos del pueblo son iguales. La gente se pregunta: “¿Por qué estábamos combatiendo, si sólo vemos cambio de bandera?” Antes teníamos la bandera ucraniana y el nacionalismo ucraniano, ahora tenemos bandera rusa y el nacionalismo ruso. Claro, para nosotros el nacionalismo ruso es más cercano, igual que el burócrata ruso es más cercano que el ucraniano, que trataría de obligarnos a querer a Bandera. Pero en el plano social nosotros no ganamos nada. La Revolución fue sofocada. Sofocada, cuando vino Plotnitskiy y los consejeros rusos, las armas, el equipo, el dinero y todo. Como dicen : quien paga – encarga la música. Y para Rusia aquí no hace falta ni una república cosaca, ni soviética. Aquí se creó, lo que se creó – una dictadura.

¿Porqué no protestamos? Sabe, para mi el despotismo ruso es más aceptable que el occidental. Prefiero que me explote el funcionario ruso, que sale conmigo el día 9 de mayo, portando la cinta de San Jorge, que lo haga un funcionario ucraniano, que además va a obligarme a querer a Bandera. Entre dos males escogimos el menor. De dos ladrones iguales – escogimos al que por los menos no se nos mete en el alma. Ni siquiera escogimos – nos resignamos. Nadie nos dejó escoger. Al inicio todo se pensaba diferente. Este levantamiento realmente lo inició el pueblo. Pero, claro, la construcción de cualquier estado necesita de recursos financieros. Y nosotros no los teníamos.

¿Y si supiera que termina de este modo, que haría?

Igual hubiera participado. Como dije, es mejor vivir en la Rusia actual que en Ucrania de hoy. Esta situación es irreversible. Simplemente, sin Rusia no hubiéramos ganado. Teníamos frente a nosotros un ejercito grande, y aunque no todos querían combatir, los que sí querían, por el cerebro lavado por la propaganda, eran más que suficientes para aniquilarnos a nosotros – mal armados, con poca preparación y muy inferiores en número. No teníamos otra opción.

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