Las causas reales (y ocultas) del subdesarrollo social de Catalunya / Vicenç Navarro

Posted on 2015/09/15

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Vicenç Navarro. Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona

I. Dónde estamos en Catalunya ahora: el gran declive del bienestar y calidad de vida de las clases populares catalanas

Para saber dónde vamos tenemos que saber dónde estamos y de dónde venimos. Comencemos, pues, por analizar dónde estamos. ¿Qué está ocurriendo hoy en Catalunya? Y los datos hablan por sí mismos. Nunca antes, durante la época democrática, habíamos visto de una manera tan marcada el deterioro del bienestar y de la calidad de vida de las clases populares, que constituyen la mayoría de la población que vive en Catalunya. El desempleo ha alcanzado unos niveles nunca antes vistos. Más de la mitad de los jóvenes está en paro, sin poder encontrar trabajo, y prácticamente uno de cada cuatro adultos está en situación de desempleo, manteniendo las tasas mayores de desempleo adulto y juvenil en la UE-15 después de Grecia y España.

Una de las causas de esta situación ha sido una gran destrucción de los puestos de trabajo desde que se inició la crisis en 2007[1]. La mayor destrucción ocurrió a partir del gobierno CiU. Solo en dos años, 2011-2013, se destruyeron 236.000 puestos de trabajo, en parte como resultado de la reforma laboral aprobada por CiU y el PP en las Cortes Españolas (la mayoría de los cuales correspondía a contratos indefinidos)[2]. La gran mayoría de los nuevos puestos de trabajo (que es un número menor al de puestos de trabajo destruidos) son, sin embargo, trabajos precarios con contratos temporales. Por otra parte, y desde que se inició la crisis hasta 2013, el número de personas en el paro que llevaban buscando trabajo por más de dos años sin encontrarlo aumentó un 1.000%. Y también ha aumentado el número de familias en las que todos los miembros activos de la unidad familiar buscan pero no encuentran trabajo. Dos años después del gobierno CiU, este número había alcanzado una situación sin precedentes, con un 42% de las personas en paro que se encontraban en esta situación. Lo que estas cifras muestran es el enorme dolor humano que se ha creado durante la crisis, habiendo contribuido en gran medida a este dolor la reforma laboral aprobada por la coalición CiU.

[1] Informe sectorial i de mercat de treball a Catalunya, noviembre 2013, CCOO.

[2] Informe sectorial i de mercat de treball a Catalunya, noviembre 2013, CCOO.

II. La caída de los salarios y el enorme crecimiento de las desigualdades

Esta situación es causa y a la vez consecuencia del enorme debilitamiento del mundo del trabajo catalán, lo cual explica la enorme bajada de los salarios, la más acentuada en España después de Andalucía. Este descenso, más la disminución del número de asalariados y el gran deterioro del mercado de trabajo catalán, explica que las rentas del trabajo, como porcentaje de las rentas totales en Catalunya, hayan descendido de una manera muy significativa, siendo en el año 2012 (el último año que se publicó este dato) uno de los más bajos de España y de la UE (52% de la renta total de Catalunya). Este bajón de las rentas del trabajo (como porcentaje de las rentas totales) ha sido a costa del aumento de las rentas del capital, y muy en especial de las rentas superiores que derivan sus rentas de la propiedad del capital. Estos propietarios y también gestores de este capital (y muy en especial del capital financiero) han crecido muy significativamente (y muy en particular en los últimos años del mandato del gobierno CiU).

Como consecuencia, las desigualdades de renta han aumentado de una manera muy marcada, siendo Catalunya el país con mayores desigualdades después de Grecia, Portugal y España, con uno de los coeficientes de Gini –que mide el nivel de desigualdad (a mayor número, mayor la desigualdad)– más altos de la UE-15 (32,6), habiendo crecido un 10% desde que se inició la crisis (como punto de comparación, Suecia tenía un Gini del 24,9 en el mismo año)[3].

Otra manera de medir este crecimiento de la desigualdad es ver las veces que la renta promedio del 20% de la población catalana que tiene más renta es más elevada que la del 20% que tiene menos renta: pasaron a ser de 4,7 veces en el inicio de la crisis (2007) a 5,7 veces en 2013, un incremento de un 21%. El promedio de la UE-15 fue de 4,9 veces. Esta desigualdad de rentas, la mayor de la UE-15 después de Grecia, España y Portugal, es incluso mayor cuando se compara la renta del 10% de la población catalana con más renta y la del 10% de los catalanes con menor renta. Desde el inicio de la crisis al 2012, los más ricos (10% superior) pasaron de tener 7,65 veces más que los pobres (el 10% inferior) a 15,35 veces (un incremento nada menos que de un 100%)[4]. Las diferencias entre los más ricos y los más pobres, unas de las más altas de la UE-15, han sufrido el mayor incremento conocido en la UE-15, después de Grecia, España y Portugal.

[3] Idescat i Eurostat.

[4] Idescat i Eurostat.

III. Consecuencias: en muy pocos países la diferencia de mortalidad por clase social es tan acentuada como en Catalunya

El valor de estas cifras adquiere toda la importancia que merece cuando se analiza la consecuencia de tales desigualdades en cuestiones de vida y muerte. Algunos de los barrios más pudientes de Barcelona (tales como algunos de los de Sarrià-Sant Gervasi, burguesía y clase media de renta alta) tienen una esperanza de vida entre los hombres de 82,7 años, que son 28 años más (no días, sino años) que la que tiene el vecindario, hombres, de algunos barrios de Sants-Montjuïc, clase obrera (54,9 años), y 24 años más en el caso de las mujeres[5]. En otras palabras, la gente con mayores recursos en Catalunya vive alrededor de entre 24-28 años más que las personas de clase trabajadora de bajos ingresos (el promedio en los países de la UE-15 es 7 años, y en España es 10 años). Hablar de cohesión social en Catalunya (como constantemente acentúa el discurso oficial del gobierno de la Generalitat) carece de credibilidad.

En realidad, la brecha de riesgo a la pobreza aumentó mucho durante la crisis, siendo mayor que la existente en España y en el promedio de la UE-15. Tras tres años de gobierno de CiU, en 2013, 95.000 familias no tenían ningún ingreso, el mayor número en España después de Andalucía, siendo el porcentaje de la población vulnerable a la pobreza y/o a la exclusión social uno de los más altos en aquella comunidad europea. Casi uno de cada cuatro niños en Catalunya vive en situaciones de pobreza y/o de exclusión social. Y cuando analizamos el tipo de pobreza específica, como la pobreza energética (que quiere decir que no pueden tener calefacción o luz en casa), o la pobreza alimentaria (que significa que la población no puede acceder a los alimentos básicos por falta de recursos), las cifras se disparan para alcanzar niveles nunca antes vistos, entre los más altos, de nuevo, de la UE-15.

[5] Agència de Salut Pública de Barcelona.

IV. El Estado del Bienestar catalán: su subfinanciación y gran deterioro durante la crisis

Pero esto es solo una cara de la moneda. La otra cara es la enorme reducción de la protección social, que quiere decir, las transferencias de fondos públicos a la población para protegerles frente al infortunio, frente a la pobreza y/o frente a la inseguridad, mediante medidas como el seguro de desempleo, que hoy cubre menos de la mitad de la población en paro, y que deja a las familias desprotegidas, situación que afecta a una de cada cuatro. Esta reducción de recursos públicos ha afectado de una manera muy notable al bienestar de la mayoría de la población, y muy en particular de las clases populares. Hemos visto los recortes de gasto público social más acentuados que hayan ocurrido en España y, también en la UE-15, recortes que han ocurrido en los servicios públicos tales como sanidad (con un 14,5% de gasto menos que al inicio del periodo de CiU), educación (un 17,1% de gasto menos que al inicio del gobierno CiU), escuelas de infancia (mal llamadas guarderías), servicios domiciliarios a las personas con discapacidades, vivienda social (un 60% menos de gasto que al inicio del gobierno CiU), servicios sociales y servicios de prevención de la exclusión social (un 34% menos de gasto que al inicio del gobierno CiU), y muchos otros, servicios ampliamente utilizados por dichas clases populares.

Ni que decir tiene que estos recortes (de 3.456 millones durante el mandato de CiU) han afectado muy negativamente a la accesibilidad y la calidad de tales servicios, con una considerable destrucción de empleo público. Mírese como se mire, la Catalunya social se ha deteriorado de una manera muy marcada, con el consiguiente daño a la calidad de vida del pueblo catalán.

Este deterioro social, por cierto, no es solo consecuencia, sino también causa del deterioro económico, tema del que casi nunca se habla en los medios públicos de la Generalitat. La bajada de salarios y los recortes de gasto público son la mayor causa de la gran disminución de la demanda doméstica, que ha causado el descenso tan marcado del crecimiento económico y la más larga Recesión que Catalunya haya tenido durante la época democrática. La evidencia de ello es muy extensa y convincente (véase mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Editorial Anagrama, 2015, que acaba de aparecer en las librerías).

Este breve examen del deterioro de la situación social tiene que terminar con una observación de capital importancia. El daño causado por estos recortes ha sido particularmente acentuado como consecuencia de que el gasto público social (que cubre el gasto en transferencias y servicios públicos del Estado del Bienestar, citados en el párrafo anterior) en Catalunya ya era muy bajo antes de que se iniciara la Gran Recesión, siendo Catalunya uno de los países que tenían un gasto público social por habitante más bajo de la UE-15.

V. ¿Por qué este deterioro de la Catalunya social? Lo que se oculta en los medios de información de la Generalitat de Catalunya (TV3 y Catalunya Ràdio) y otros medios privados de información conservadores y liberales (que son la mayoría)

Los indicadores del declive social son tan contundentes que pocas personas pueden cuestionar la gravedad de la situación. La gran diferencia de opiniones surge en la explicación del porqué este declive tan acentuado en un Estado del Bienestar tan poco desarrollado. ¿Por qué este subdesarrollo, y por qué este deterioro de lo poco que ya teníamos?

En realidad, la explicación es fácil de ver, y nos viene dada por el análisis de lo que ocurre en los países del sur de Europa, tales como Grecia, Portugal y España (incluyendo Catalunya). Estos países se caracterizan todos ellos por tener mercados de trabajo de escasa calidad, con bajos niveles de población ocupada, elevados niveles de desocupación, paro y precariedad, y donde el gasto público social por habitante ha sido muy bajo. En ellos, las clases populares han tenido poco poder, mientras que las clases pudientes (lo que se llamaba antes clase capitalista, término que no se utiliza por considerarse erróneamente anticuado) han tenido mucho. En otras palabras, han sido países (a diferencia de los países escandinavos, donde el gasto público social por habitante es muy elevado) donde las derechas han mandado mucho y las izquierdas poco. Todos ellos tuvieron dictaduras ultraderechistas (fascistas o fascistoides) y todos ellos tuvieron procesos de transición de la dictadura a la democracia en condiciones muy favorables a las derechas que controlaban el proceso de transición. Esto pasó en Grecia, pasó en Portugal y pasó en Catalunya y en el resto de España.

El retraso social de Catalunya está basado en esta realidad. Las derechas (una coalición de un partido liberal, Convergència Democràtica de Catalunya –CDC–, y un conservador cristianodemócrata, Unió Democràtica de Catalunya –UDC–) han gobernado Catalunya durante el 80% del periodo democrático. Con la excepción del periodo de gobierno tripartito (que, por cierto, redujo el gran déficit de gasto público social que tiene Catalunya versus el resto de España y el resto de la UE-15), CiU ha gobernado Catalunya casi siempre. Ahí está la explicación de este enorme retraso social y también de lo especialmente dura que ha sido la respuesta de la Generalitat de Catalunya a la crisis, con el elevadísimo deterioro del mercado de trabajo y del Estado del Bienestar.
La derecha catalana, hegemonizada por la coalición liberal conservadora, que pertenece a las mismas familias políticas que el Partido Popular (y también, por cierto, que el nuevo partido Ciudadanos, también un partido liberal), ha aprobado las leyes en las Cortes Españolas y en el Parlament de Catalunya responsables del subdesarrollo y deterioro del Estado del Bienestar. Tales intervenciones públicas incluyen las reformas laborales (que tenían el objetivo nunca explicitado de reducir los salarios y cuyas consecuencias he documentado en la primera parte del artículo), las leyes de equilibrio presupuestario, aprobadas por CiU en las Cortes Españolas, y los presupuestos de austeridad aprobados en el Parlament de Catalunya, así como las políticas fiscales y tributarias (sumamente regresivas), también aprobadas en las Cortes Españolas y en el Parlament de Catalunya, que han acentuado el escasísimo impacto redistributivo de la Generalitat de Catalunya. Estas políticas fiscales y regresivas son responsables, como he mostrado anteriormente, de que Catalunya sea uno de los países más desiguales de la UE-15.

En realidad, el partido dominante dentro de la hasta hace poco coalición gobernante en Catalunya, CiU, ha sido CDC, un partido liberal que, como cualquier otro partido liberal, ha sido especialmente sensible a los grupos económicos y financieros que dominan la vida económica de Catalunya y que le financian, como muestran los múltiples casos de corrupción (lo que explica que tenga muchas de sus sedes embargadas). CDC es la versión más dura del pujolismo, que es una formación de carácter caciquil y clientelar semejante a la derecha del sur de Italia.

Esta breve discusión del porqué el retraso y declive de la Catalunya social tiene que incluir un dato importantísimo. La gran mayoría de las políticas citadas anteriormente que han dañado a la Catalunya social han sido aprobadas por partidos catalanes (y muy en especial CDC y UCD) en las Cortes Españolas, con la colaboración y en apoyo de propuestas de las derechas españolas, y en ocasiones del PSOE (en la fase final de su mandato, cuando la respuesta a la crisis fue idéntica a la que siguieron las derechas más tarde, lo cual ocurrió también con el gobierno tripartito). El maridaje y complicidad de las derechas catalanas (de sensibilidad conservadora y liberal) con las derechas españolas (de la misma sensibilidad, las cuales han tenido un gran dominio de los aparatos del Estado español, de la misma manera que las derechas catalanas han dominado los aparatos de la Generalitat de Catalunya) ha sido la causa del enorme retraso de la Catalunya social y de su enorme deterioro.

El pensamiento liberal cree que el sector comercial privado es más sensible a las necesidades del ciudadano y es más eficiente que el público, y en consecuencia, los partidos de tal tradición política recortan los gastos públicos y privatizan los servicios públicos. Un ejemplo de ello son las políticas de recortes de gasto público y de privatizaciones por parte de los gobiernos conservadores-liberales catalanes y españoles. El responsable de la sanidad pública catalana, el Sr. Boi Ruiz (jefe de la patronal hospitalaria privada antes de ser consejero), aconsejó al inicio de su mandato que la población contratara algún seguro privado de sanidad para resolver el enorme déficit de gasto público sanitario, déficit que él acentuó con sus recortes. Las consecuencias de tales políticas son muy fáciles de ver.

Según el último informe (septiembre de 2015) de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, Catalunya tiene uno de los gastos sanitarios públicos más bajos de España, tiene uno de los mayores números de pacientes por médico de atención primaria, tiene uno de los mayores tiempos de espera para ver al especialista y también para conseguir una cita en los centros de atención primaria (CAPs). Es también la comunidad autónoma y el país de la UE-15 que tiene un gasto público sanitario más bajo y privado más alto.

Hay que aclarar que estas políticas neoliberales de recortes de gasto público, privatizaciones, desregulación del mercado de trabajo, y otras, que se han estado aplicando en Catalunya y en el resto de España por parte de los partidos conservadores y liberales (así como por partidos que se autodefinen como socialdemócratas), también se están promoviendo por los partidos pertenecientes a las familias políticas liberales que hoy dominan la gobernanza de la Eurozona. Encajan perfectamente con su ideario y son plenamente coherentes en la aplicación de estas políticas.

VI. Las respuestas de las derechas. La externalización de las responsabilidades y el cuestionamiento de los indicadores

Como es predecible, las derechas que han gobernado Catalunya durante la gran mayoría del período democrático, representando los intereses de los mayores grupos financieros y económicos, así como de la clase dominante que siempre ha mandado en Catalunya (las famosas 400 familias que el Sr. Millet, buen conocedor y beneficiario de la oligarquía catalana, reconoció que son las que mandan en Catalunya), atribuyen el subdesarrollo y declive de la Catalunya social a causas externas a Catalunya. Específicamente, consideran que Catalunya ha sido expoliada por España, mostrando que el déficit fiscal (que ellos llaman “expolio” de Catalunya por España), es decir, la diferencia entre lo que Catalunya paga en impuestos y cotizaciones y lo que recibe del Estado español (que tanto el Presidente Mas como el Sr. Junqueras fijan en 16.000 millones de euros al año) es la causa de la subfinanciación del Estado del Bienestar catalán. Debido al control de los medios de mayor difusión en Catalunya por parte del establishment independentista, este mensaje se ha estado promoviendo por tierra, mar y aire, cuarenta y ocho horas al día, habiendo calado en grandes sectores de la población que ven o escuchan tales medios.

Ahora bien, un elemento muy importante que ha pasado casi desapercibido en Catalunya y en el resto de España es que la mayoría de medios públicos de información de la Generalitat han transmitido no solo el argumentario independentista (que atribuye el subdesarrollo social de Catalunya al supuesto expolio de Catalunya por España), sino también el argumentario neoliberal. El economista más promovido por tales medios es Sala i Martín, un economista ultraliberal, ciudadano estadounidense que apoya en EEUU al Partido Libertario, de la ultraderecha estadounidense. Tal economista considera el Estado como el origen de todos los problemas, siendo el mayor defensor de la privatización de las pensiones (favoreciendo los sistemas de capitalización) y de los servicios públicos. Sus Lecciones de Economía son una promoción vulgar del neoliberalismo.

Es fácil de mostrar, como varios economistas catalanes críticos con el establishment catalán han señalado, que este déficit fiscal (el expolio) es mucho menor del que los Sres. Mas y Junqueras indican, siendo semejante al que se presenta en otros países de configuración federal. Y, aun cuando hay cuestiones legítimas y razonables de que hay componentes del déficit fiscal que deberían corregirse por ser injustos y discriminatorios, su tamaño es muy inferior (alrededor de 3.000 millones de euros al año) al enorme déficit de gasto público social de Catalunya (que es la diferencia entre lo que Catalunya se gasta per cápita en su Estado del Bienestar y lo que debería gastarse por su nivel de riqueza, diferencia que supone 19.000 millones de euros). El enorme retraso social se debe mucho más al expolio social que ocurre primordialmente dentro de Catalunya que al expolio fiscal. Es el expolio social el que es la mayor causa del bajo nivel de ingresos a la Generalitat de Catalunya, consecuencia de las políticas fiscales y tributarias aprobadas por los partidos conservadores-liberales y de su enorme tolerancia al fraude fiscal (sobre todo de tres grupos, que son enormemente influyentes en tales partidos, y que incluyen las grandes fortunas, las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, que representan el 0,12% de todas las empresas, y la banca, todos ellos muy próximos a los partidos gobernantes en Catalunya y en el resto de España).

VII. Este expolio social, que se hace en complicidad con las derechas españolas, es la causa del enorme retraso social de Catalunya (y de España)

Este expolio social ha sido la mayor característica del régimen pujolista que ha gobernado Catalunya durante la gran mayoría del periodo democrático, régimen caracterizado por un enorme clientelismo (emblemáticamente reflejado en el pujolismo y en la familia Pujol, que consideraban y consideran la Generalitat de Catalunya como su propiedad personal). Dicho clientelismo ha ido aparejado con una enorme corrupción, como muestra claramente el caso Millet, ex presidente del Orfeó Català, donde la interrelación entre el poder económico, financiero, cultural, mediático y político aparece con toda intensidad, situación que ha contado con la complicidad del sistema jurídico, como lo muestra que este caso se haya eternizado durante más de seis años.

Este enorme entramado, altamente corrupto, muy semejante al del PP en España, está en las bases del enorme expolio social, causa del gran retraso y deterioro de la Catalunya social. Ni que decir tiene que una condición sine qua non para la reproducción de este sistema ha sido el control de la gran mayoría de los medios de información en Catalunya, que ocultaban la podredumbre del régimen catalán presentándolo como el oasis catalán. Es más que lamentable que la Comisión Parlamentaria que analizó la corrupción que significó el pujolismo en Catalunya (nunca denunciado o criticado por el partido liberal gobernante, CDC), hábilmente dirigida por el parlamentario David Fernández, de las CUP, nunca analizara el comportamiento de los medios (tanto públicos como privados) que ocultaron tanta corrupción.

Y, por último, también hay que constatar la complicidad del Estado español, incluso cuando era gobernado por el PSOE, al no analizar lo que bien se conocía a nivel de calle, de que algo pasaba en los corredores del poder en Catalunya. Mirar hacia el otro lado fue una característica de los aparatos controlados por la derecha española, conscientes de que algo semejante ocurría en España.

Ni que decir tiene que los principales medios de información (tanto públicos como privados) controlados por la derecha, que son la inmensa mayoría de los medios de información y persuasión de Catalunya, nunca citan esta causa del subdesarrollo social. En este país, Catalunya, hay, lo que es en la práctica, una dictadura mediática que hace dificilísimo, cuando no imposible, para las izquierdas tener acceso a tales medios. De ahí que el centro del debate en la campaña electoral hoy sea el tema nacional, con el fin de ocultar el tema social.

VIII. Por qué el tema nacional, y no el social, centra el debate político

El hecho de que el partido liberal CDC, en coalición (en la candidatura Junts pel Sí) con el partido independentista ERC (que ha apoyado los presupuestos de austeridad durante los últimos años), probablemente gane las próximas elecciones autonómicas en Catalunya se debe a su captación y liderazgo en el movimiento independentista, hoy un movimiento con gran capacidad de movilización. Es un error, por cierto, considerar tal movimiento como un mero apéndice del partido liberal y/o de ERC, aun cuando es innegable que su dirección en los años de la crisis, tanto de la ANC como de Òmnium, tenía una relación privilegiada con ambos partidos, caso muy acentuado en el caso de Òmnium Cultural, cuyo tesorero fue el Sr. Jordi Sumarroca, uno de los mayores benefactores de CDC, y cuya relación con ese partido está siendo investigada por los tribunales, como ha detallado El Triangle en “La presó dels Sumarroca” (04.08.15). Ahora bien, que la dirección de tal movimiento haya sido muy próxima y, en ocasiones, claramente instrumentalizada por la coalición CDC-ERC, no quiere decir, repito, que este movimiento haya sido una creación o un mero instrumento de tales partidos. Esta aclaración es fundamental que se comprenda, pues no se entiende en el resto de España.

IX. El movimiento independentista

En realidad, el movimiento independentista aparece con una intensidad creciente a partir de la decisión del Tribunal Constitucional de no aceptar elementos clave (y de gran carga emotiva, como considerar a Catalunya como una nación) en el Estatuto propuesto por el gobierno socialista de Pasqual Maragall, tras ser aprobado por el Parlament catalán, por las Cortes Españolas (tras ser “cepillado”, como dijo con chulería y arrogancia Alfonso Guerra), y ser aprobado en referéndum por el pueblo catalán. Esta decisión del Tribunal Constitucional fue celebrada con una enorme alegría por las derechas españolas, el PP, y por un silencio ensordecedor por parte del gobierno Zapatero. Ahí está el origen del crecimiento de la única alternativa que se veía posible: la independencia.

Como resultado del olvido de la historia reciente de este país (promovido políticamente por el Estado bipartidista español, durante y después de que ocurriera la inmodélica Transición), no hay plena conciencia en la población española de que las izquierdas, no solo las catalanas sino también las españolas, tuvieron y desarrollaron otra concepción de España, una España real que incluía los distintos pueblos y naciones de España, que estarían juntos por voluntad, y no por la fuerza. Hay que recordar que incluso el PSOE (y también el PCE) aceptaban otra visión de España, apoyando el derecho de autodeterminación para Catalunya, que es, ni más ni menos, que el derecho a decidir, que hoy es sumamente popular en Catalunya. Casi el 80% de los catalanes considera que el pueblo catalán ha de tener el derecho de ser consultado y decidir sobre su futuro, incluyendo su relación con España. Este es el principio básico del soberanismo, término que maliciosa y oportunistamente ha monopolizado el independentismo. Ser soberanista es defender la capacidad de decidir, para lo cual se tiene que poder optar entre varias alternativas, una de las cuales, lógicamente, debería ser el secesionismo o independentismo. Pero, según las encuestas, el pueblo catalán desea la soberanía, pero no es independentista. Quebec, en Canadá, por ejemplo, es soberanista, pero ha escogido no separarse de Canadá.

Esta visión de España es distinta, entra en contradicción y es opuesta a la España de las derechas y de las izquierdas jacobinas que, como consta en la Constitución Española, recurren al Ejército, máxima expresión de la utilización de la fuerza, como garante de la unidad. En esta visión, tal unidad se impone, no se consensua. Dicha visión apareció, como era predecible, cuando el Ministro de Defensa del gobierno del PP amenazó a las fuerzas soberanistas y a las independentistas con que enviaría al Ejército en caso de que no aceptaran la sacrosanta Constitución (que, por cierto, se redactó bajo la supervisión del Ejército). El hecho de que el PSOE cambiara, pasando de apoyar la autodeterminación a oponerse a ella (cambio que nunca ha explicado), se debió precisamente a la presión militar.

Pero este cambio no ocurrió así en las izquierdas catalanas y muy en particular en el PSUC. Hay que resaltar que las izquierdas catalanas han sido siempre, antes, durante y después del golpe militar, las que siempre han defendido una plurinacionalidad de España, con el derecho a decidir. Repito, ¡siempre! No fueron las derechas, sino las izquierdas las que lucharon en condiciones durísimas por la recuperación de la identidad, cultura y personalidad catalanas. Esto se ha olvidado y/o ocultado por las derechas que controlan los medios. En realidad, el separatismo ha sido muy minoritario en la historia de Catalunya. Ni el President Companys, un hombre claramente de izquierdas, ni el President Macià, pidieron la escisión, sino la redefinición de España, siendo federalistas, no separatistas. Lean sus declaraciones y lo verán.

Es, pues, una anomalía histórica que sea ahora la derecha (CDC), la sucesora de las derechas que colaboraron con el régimen dictatorial, la que lidere el movimiento de defensa de Catalunya, pues históricamente ha sido la izquierda y no la derecha la que lo ha hecho. Soy consciente de que ERC legitima esta dirección. Pero hay que ser conscientes de que si gana Junts pel Sí, el gobierno liberal responsable del enorme subdesarrollo social de Catalunya continuará gobernando Catalunya con el apoyo de ERC. Esta es una realidad que quieren ocultar.

La ANC es un movimiento popular predominantemente de extracción de clase media, un movimiento de protesta frente a la situación actual, que tiene que valorarse positivamente, siempre y cuando no sea instrumentalizado, como está ya ocurriendo, por las derechas, lo cual es probable como consecuencia de la gran presencia de CDC en su dirección. No es por casualidad que los documentos que han aparecido bajo su firma, el de defensa y el de sanidad, sean profundamente liberales y conservadores. Y nunca (repito, nunca) durante estos años de crisis, han hecho ningún acto de apoyo a las reivindicaciones populares. Lo más que han hecho para mostrar su sensibilidad social ha sido fotografiar-se con los dirigentes sindicales. Por lo demás ha habido un enorme silencio sobre el dramático deterioro de la situación social en Catalunya, creada, en gran parte, por las políticas aprobadas por el partido gobernante en Catalunya.

Pero hay que ser conscientes de que hay muchas sensibilidades en este movimiento, incluyendo sensibilidades de izquierda. Es importante potenciar estas fuerzas señalándoles a la vez que incluso lo que desean, la independencia de Catalunya, no lo conseguirán sin ayuda de fuerzas progresistas en el resto de España, que también hoy están presionando para que haya cambios en España, tales como la aceptación de que España es una entidad plurinacional. De lo que tales fuerzas independentistas de izquierda tienen que darse cuenta es que no puede alcanzarse la independencia por una vía antidemocrática, como lo está intentando Junts pel Sí. La ley electoral catalana, copia de la española, es escasamente proporcional, lo que explica que la vía de Junts pel Sí sea alcanzar una mayoría parlamentaria (que declare la independencia), y ello a pesar de que no cuenten con el apoyo de una mayoría del pueblo catalán, una vía inaceptable desde el punto de vista democrático y que crearía un enorme problema en Catalunya, solidificándose las dos Catalunyas.

De ahí que la única vía democrática sea la de conseguir y realizar el derecho a decidir, que la mayoría de la población desea. Derecho a decidir es también derecho a elegir, y una alternativa sería la independencia. Hoy el 80% de catalanes son soberanistas, pero solo el 42,9% son independentistas. El 50% no lo son.

Lo que debería hacerse es resolver los enormes problemas sociales que tienen las clases populares, causados por el maridaje de las clases dominantes de Catalunya y de España, que ejercen una enorme influencia sobre las instituciones políticas. De ahí que las clases populares de Catalunya y del resto de España deban aliarse en contra de tales clases dominantes, requiriendo una coordinación y no un enfrentamiento con las fuerzas políticas que están luchando al sur del Ebro. La liberación de las clases populares de Catalunya está relacionada con la liberación de las clases populares del resto de España. Así de claro.

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