Tras la rotura de negociaciones de Garzón con Podemos / Al Servicio de la República 11 de octubre 2015

Posted on 2015/10/11

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Al Servicio de la República ASR 11 de octubre de 2015

Tras la rotura de negociaciones de Garzón con Podemos

La única forma de lograr avanzar es derrotar al bloque electoral que apoya la austeridad y los recortes. Es decir, al PP, el PSOE y Ciudadanos. ¿Y los demás en liza? Pues debemos reconocer que los que han «comprendido» y defendido a Tsipras y la Syriza que se plegó, no parecen muy de fiar y eso incluye a Podemos claramente y a un AeC y Garzón que no acaban de situarse claro. Para poder lograr derrotar al bloque de apoyos a los recortes y la austeridad hay que lograr en primer lugar derrotar al PSOE, pasokizarlo, superarle en votos al menos. Podemos desistió pronto de atacar al PSOE y le ha salvado en la práctica, contribuyendo a la idea de que el PSOE es imprescindible para el cambio. Quisiéramos recordar que incluso en una elección tan polarizada como la de Catalunya, ¿quién ganó? Ganaron los partidos partidarios de aplicar recortes y que no cuestionan ni la UE en su forma actual, ni el euro y el eje BCE/FMI/UE: es decir, Convergencia, ERC —que apoyó los recortes de CiU—, el PSC, C´S, PP, más los «comprensivos» con Tsipras; esto en Catalunya. ¿Y en España? ¿cómo podemos lograr derrotar a todo este tinglado?
Hay una respuesta: construyendo una alianza con la estructura de un frente popular con tres puntos claros

  1. No a los recortes y austeridad, cuestionando si es preciso el euro y la UE actual
  2. Un programa social de emergencia
  3. Un programa político de Ruptura que permita avanzar hacia la República.

Si el conglomerado de IU, Garzón, AeC, PCE y otras fuerzas de ese entorno desean salir de esta confusión general la salida es clara: girar a la izquierda, reforzar las señas de identidad de la izquierda y apoyar una iniciativa de frente popular sobre esas tres bases: no a los recortes, programa social, estrategia republicana. ¿Probabilidad de que sigan ese camino? Nulas.

El conglomerado IU/AeC/PCE ha estado empeñado desde el 15M en intentar encabezarlo pues las renuncias estratégicas de ese movimiento naranja no les eran nuevas (renuncia a la república, renuncia a la victoria, renuncia a la lucha de clases, renuncia a cuestionar el sistema en su acción política institucional), y encabezar el estado de opinión que infló ese globo, podría asegurar una nueva fase en la que se su aparato de partido pudiera sobrevivir. Ese fue el cometido exigido a Garzón cuando fue cooptado a Madrid y al puesto de diputado. La aparición de Podemos y su irrupción en las Europeas implicó una derrota seria de esa pretensión.

Los brutales ataques y descalificaciones de P.Iglesias a la izquierda en general, y a Izquierda Unida y los comunistas en particular, le señalaron como lo que claramente representan, una apuesta cínica, sin escrúpulos y anticomunista, que juega con el deseo de cambio de la gente. Pese a tales ataques y descalificaciones, el conglomerado con cabeza visible en Garzón insistió una y otra vez en llegara a acuerdos con ellos e intentó capitalizar la experiencia de las candidaturas de unidad popular surgidas tras la implosión de los aparatos locales de Iu en muchas localidades y que alcanzaron notable éxito. La propuesta de AeC relanzada desde arriba gracias al aparato y contactos de IU sobre sectores disidentes de Podemos y la ingenuidad de muchos grupos locales, ha buscado un acuerdo con Podemos desde la renuncia ideológica total a sus propios valores de origen, asumiendo el 15M y la hegemonía de la estrategia podemita. Al rechazar Podemos el acuerdo global, previsible pues para su proyecto les es vital aparecer con sus siglas propias en las generales, el conglomerado pasa a un plan B consistente en presentarse por su cuenta, afirmando de palabra su condición de fuerza de izquierda, pero sin rectificar ni su linea estratégica ni sus objetivos.

En la práctica, a escasas tres semanas de cerrarse las candidaturas a las Generales, las fuerzas de izquierda con mayor presencia o con representación, o están grave crisis interna, o mantienen proyectos con objetivos y estrategias de unidad, electorales y políticas que no defienden ni la ruptura, ni la república, ni la firmeza política precisa para defender y aplicar las medidas que se precisan. Esta es la realidad ante nosotros. Asistimos ante el predominio ideológico del sistema que busca una reforma constitucional que les resulte funcional, y la consolidación política de un bloque de partidos que apoye todos los recortes y la austeridad.

Solamente una línea de acción estratégica que se base en la ruptura y la república como objetivos puede hacer avanzar el programa social que se precisa. Es por ello que urgimos a todos los partidarios de hacer frente a esta situación a unirse con claridad; a un lado los partidarios de la ruptura con todo este tinglado, al otro los que no. Y romper con el tinglado tiene dos piezas: frente popular y república. Las dos estarán ausentes en estas elecciones una vez mas. Tarea nuestra es evitarlo.