Lo de Portugal es más grave de lo que parece / Varios

Posted on 2015/10/27

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Cuatro comentarios que alertan sobre la negativa del presidente portugués a encomendar formación de gobierno a la coalición de izquierda. Lo más probable es que el Partido Socialista (PS) acabe plegándose a lo que el sistema espera de ellos y la coalición no llegue a formar gobierno.

La partidos de izquierda ya mandan en el Parlamento portugués

/ JAVIER MARTÍN  en El País / 23 OCT 2015

En su primera demostración de fuerza, los tres partidos de izquierda portugueses hicieron ayer evidente su unión con el nombramiento de un socialista al frente del Parlamento. Esta elección es el primer pulso de la mayoría parlamentaria izquierdista al designado primer ministro, el conservador Pedro Passos Coelho, que ganó las elecciones sin mayoría absoluta. Los socialistas confirmaron ayer que tumbarán su programa de gobierno en la Cámara.

La figura de presidente de la Asamblea de la República (Parlamento) es importante, no sólo porque vela por el correcto funcionamiento de la Cámara, sino también porque es el representante del Estado en ausencia del presidente. Con el acuerdo parlamentario entre el Partido Socialista (PS), el Comunista (PC) y el Bloco de Esquerda cada vez más próximo, según informaban ayer los medios portugueses, el nombramiento del veterano Eduardo Ferro Rodrigues al frente de la Cámara supone una demostración de fuerza y de unión y un claro mensaje a Passos Coelho, que el jueves fue designado primer ministro y debe presentar en breve su programa de gobierno al Parlamento.

Ferro, de 65 años, varias veces ministro y en la última legislatura portavoz parlamentario del PS, consiguió 120 votos, cuatro más de los 116 de la mayoría absoluta; los tres partidos de izquierda reúnen 122, frente a 107 de la coalición de centroderecha de Passos Coelho. El candidato conservador a presidir la Cámara, Fernando Negrão, logró 108. Negrão presidió la comisión de investigación del escándalo del banco Espírito Santo.

Por primera vez desde la instauración de la democracia, hubo dos candidatos a dirigir la Cámara; y por primera vez un representante del vencedor de las elecciones —con mayoría absoluta o sin ella— no ocupará la presidencia de la Asamblea de la República.

La nueva Asamblea deberá oír en los próximos días o semanas el programa político del centrista Passos Coelho, que será tumbado

La designación del socialista no sólo es la primera demostración pública del acuerdo entre las fuerzas de izquierda, también se produce un día después de que el presidente de la República, Cavaco Silva, advirtiera de toda clase de riesgos de un pacto entre PS, Bloco y PC. Su apelación a que los parlamentarios socialistas no voten contra el futuro Gobierno del PSD-CDS no ha hecho mella en la primera ocasión que han tenido de demostrar sus intenciones. Fuentes del PS confirmaron ayer que tumbarán el programa de gobierno de Passos Coelho, y afirmaron que Cavaco ha creado una “crisis política innecesaria” al designarle primer ministro.

“Exigimos respeto a la soberanía de la Asamblea”, aseguró por su parte el nuevo presidente de la Cámara, en referencia al discurso del presidente del país. “No hay grupos parlamentarios de primera y de segunda. Ni coaliciones aceptables y otras que no lo son”, dijo sobre la apelación de Cavaco Silva a los diputados socialistas a refrendar el gobierno de Passos.

Un plazo de diez días

La nueva Asamblea, ahora constituida, deberá oír en los próximos días el programa de gobierno del conservador y pronunciarse sobre él. Nueve abstenciones le darían un respiro de un año. Sin embargo, el comportamiento de los diputados en la 13ª legislatura desde la Revolución de los Claveles de 1974 no le da muchas esperanzas de renovar su mandato.

Passos Coelho dispone de un plazo de diez días para presentar su programa al Parlamento desde que tome posesión. Si con toda probabilidad la mayoría de izquierdas le impide gobernar, la Constitución estipula que no podrá disolverse el nuevo Parlamento hasta pasados seis meses de su constitución, lo que supondría un Gobierno en funciones de Passos Coelho hasta abril y, luego, la repetición de las elecciones.

Portugal – El presidente de la República en choque frontal con el Parlamento y la Constitución

/ Miguel Urbano, en Red Roja

La hipótesis de un gobierno de gestión fue exhaustivamente debatida en una atmósfera de intriga y densa especulación. Raramente en Portugal se habló tanto y tan impropiamente de «nuestra democracia » y de los «superiores intereses del país». Pura Retórica.

Portugal, asegurados derechos y libertades fundamentales, vive bajo una dictadura económica de la burguesía con máscara democrática.

El 15, al agudizarse la tensión entre Costa y los dirigentes de la coalición PSD-CDS, la mayoría de los observadores admitían que la solución más probable sería el llamado «gobierno de izquierda».

Subestimaban sin embargo la oposición de un sector importante del PS a un gobierno apoyado por el Partido Comunista y el Bloco de Esquerda. Francisco de Assis, vocero de esa tendencia, fue muy claro al manifestar su preferencia por un gobierno PSD-CDS.

La actitud de los medios cambió a partir del 17: pasaron a presentar el nombramiento de Passos como una certeza. En el Expreso, el semanario de la gran burguesía, el director, los directores- adjuntos y los principales editores tomaron partido ostensiblemente por esa solución.

¿QUÉ FUTURO EN EL HORIZONTE?

El desenlace (provisorio) es conocido.

En la noche del 22, Cavaco Silva se dirigió al país. Con un discurso más reaccionario de su carrera, digitó a Passos Coelho como Primer Ministro, invitándole a formar gobierno . Irrespetando la Constitución y la Asamblea de la República, insultó, sin nombrarlos, a los partidos de oposición. Para él, la izquierda termina en el Partido Socialista, ignorando ostensiblemente la existencia del Partido Comunista y del Bloco. Según Cavaco seria catastrófica la alternativa al nombramiento del dirigente del PSD, y, en una maniobra de chantaje político apeló a la disidencia de los diputados del PS, instándolos a viabilizar el programa del gobierno de la coalición de derecha.

Se puede afirmar que el tiro salió por la culata.

Con esa tentativa desesperada de salvar su partido, el Presidente de la Republica habló como dirigente de una secta provocando un efecto contrario al deseado: unió el PS en vez de dividirlo. Horas después, la Comisión Política de los socialistas mandató a su grupo parlamentario para presentar una moción de rechazo al gobierno de Pasos .Anticipándose, el PCP y el Bloco ya habían anunciado mociones de rechazo.

Los analistas con banca en la TV y los media, comentando la situación de vacío político que resultará del derrumbe del gobierno PSD-CDS se entregan ahora a frenéticas especulaciones.

Cavaco sugirió que no aceptará un gobierno del PS apoyado por el PCP y el BE. Tal intención configura un desafío frontal a la Constitución y al Poder Legislativo. Sería un acto de contornos dictatoriales, además incompatible con la anunciada decisión del Presidente de no colocar el País durante muchos meses bajo un gobierno de gestión condenado por el Parlamento.

Tremendas presiones serán ejercidas seguramente sobre el Presidente de la Republica para dar el dicho por no dicho, y, bajando a la Tierra, obligar a Antonio Costa a formar gobierno.

Anticipo que, sea cual sea el desenlace definitivo de la crisis institucional, no soy optimista. El acuerdo a ser firmado por el PS con el PCP y el Bloco no disipa los nubarrones acumulados en el horizonte. Pero justificar mi posición es doloroso.

UN PS CAMALEÓN

La mayoría de los comentaristas con banca en la televisión y los periódicos, preocupados con la impotencia del gobierno fantasma de Passos & Portas, se entrega ahora a especulaciones sobre el futuro «gobierno de izquierda» que considera inevitable. Pero será el mismo un «gobierno de izquierda»?

No lo creo posible.

El PS es actualmente un partido neoliberal como la mayoría de sus congéneres europeos. Cuando estaba en el gobierno realizó una política de derecha y cuando estuvo en la oposición fue cómplice de políticas de derecha.

Al inicio de la Revolución Portuguesa, el Partido Socialista, creado en Alemania Federal, auspiciado por el SPD de Willy Brandt, tenía un programa influenciado por el marxismo. Se justificaba entonces hablar de una «mayoría de izquierda» cuando socialistas y comunistas elegían mucho más diputados que la derecha.

Pero el PS, bajo la dirección de Mario Soares, reescribió su programa, cambió del rojo al rosa el color de la bandera, pasó a exorcizar el marxismo y «engavetó» al socialismo. En el Parlamento se alió con frecuencia a la derecha, primero al CDS, y después al PSD (en el llamado Bloco Central)

Empuñando el estandarte de una cosa llamada “Socialismo de Rostro Humano”, combatió sistemáticamente al PCP hombro a hombro con las fuerzas más reaccionarias de la sociedad portuguesa. Cumplió un papel decisivo en la destrucción de la Reforma Agraria y en la ofensiva contra las conquistas de Abril.

Álvaro Cunhal y Vasco Gonçalves identifican en Solares el principal responsable por la contrarrevolución. El PS fue en el Gobierno y después en la Presidencia de la Republica el instrumento de acción de su estrategia reaccionaria a que Guterres, Sócrates y Seguro dieron continuidad.

***

Puede un gobierno salido del actual Parlamento realizar una política tan nociva como la de Passos & Portas?

No.

Pero acaso el gobierno de Antonio Costa pretende desarrollar una política que corresponda mínimamente a las aspiraciones de las víctimas de la obra devastadora de la coalición PSD-CDS.

No lo creo. Es muy improbable que esa esperanza se materialice. Sean cuales sean los acuerdos a que lleguen los tres partidos, los riesgos (sobre todo para los comunistas) serán siempre grandes y la posibilidad de evitarlos escasa. Las áreas de entendimiento eventual entre proyectos diferentes son pocas. Es mi convicción que solamente la intensificación de la lucha de masas como prioridad de combate contra la herencia devastadora de los últimos gobiernos, puede abrir perspectivas de sobrevivencia al gobierno de Antonio Costa.

¿Pero aceptará la dirección del PS un cambio tan profundo de su estrategia tradicional? No parece probable.

Vila Nova de Gaia, 23 de Septiembre de 2015

Portugal: prohibido gobernar a la izquierda

/ Iside Gjergii  Il fatto quotidiano / Traducido del italiano para Rebelión por Susana merino

Los escándalos que están atravesando de elección en elección las democracias europeas en los últimos años de interminable crisis económica, están impulsando la emergencia de muchas dinámicas políticas-institucionales que permanecían subyacentes, como del galopante proceso de centralización de los poderes y las crecientes tendencias autoritarias de las instituciones.

Los que quieren señalar un ejemplo concreto de estas transformaciones solo se refieren al “caso griego” y a la manera en que las instituciones europeas, el BCE y la Comisión Europea en primer lugar, con la agresividad de sus dictados económicos y políticos han sometido al Gobierno y a las instituciones helenas, Sin embargo hace unos días ha aparecido otro ejemplo referido a otro país europeo, Portugal, que como Grecia ha sido sometido, durante cuatro largos años, a la “terapia” de austeridad de la Troika. Inversamente a lo sucedido en Grecia sin embargo, Portugal salió del programa de asistencia financiera en 2014 pagando su deuda a los bancos y a las instituciones de crédito. Los que han pagado, como siempre, masivamente han sido los trabajadores y los pensionados, que han sufrido drásticos recortes en su remuneraciones y en sus pensiones.

El Gobierno socialdemócrata de Pedro Passos Coelho impuso a fuerza de leyes medidas de austeridad extremas, más duras que las griegas. En las últimas elecciones parlamentarias de octubre ganó el Partido Social Demócrata, confirmado como el partido más importante del país pero sin mayoría parlamentaria. No fueron pcos los que pensaron que el Partido Socialista –que en los últimos años ha desempeñado un papel ambiguo (tronando de día contra las medidas de austeridad y votándolas de noche en el Parlamento)– habría ofrecido su apoyo a los socialdemócratas a cambio de algunas concesiones. En cambio, luego de prolongadas tratativas, declaró la semana pasada un pacto con el Bloque de Izquierda y el Partido Comunista que juntos podrían convertirse en mayoría en el Parlamento. Para adherirse a dicho pacto los socialistas pidieron y obtuvieron la renuncia de las formaciones de izquierda a los requerimientos de salir del euro y de la OTAN.

Luego del anuncio del pacto entre los partidos de izquierda el presidente de la república portuguesa debió encargarles la formación del Gobierno, como lo prevé la constitución. Se ha producido por el contrario un golpe teatral: el presidente Aníbal Cavaco Silva se ha negado a encargar la formación del Gobierno a la coalición de izquierda. Este es el argumento expresado por el presidente: “Durante cuarenta años de democracia ningún Gobierno portugués ha dependido nunca del apoyo de fuerzas políticas antieuropeas (…) de fuerzas políticas que quieren revocar el Tratado de Lisboa, el pacto fiscal, el pacto de crecimiento y estabilidad, el desmantelamiento de la unión monetaria y que Portugal salga del euro, además de salir de la OTAN (….) luego de haber enfrentado con grandes sacrificios el programa de asistencia financiera es mi deber prevenir el envío de falsas señales a las instituciones financieras, a los inversores y a los mercados”.

Por tales motivos el presidente Cavaco Silva ha pedido en cambio al partido socialdemócrata que forme un Gobierno en minoría. Los partidos de izquierda juran por lo tanto que no votarán lealtad a un Gobierno de ese tipo. Si algo así tuviera que suceder, sería el presidente el que en teoría debería cerrar el Parlamento y llamar a elecciones en los primeros seis meses del año próximo. Pero cualquiera sabe qué que otros golpes teatrales podrian ocurrir en Portugal. Y por otra parte, ¿para qué volver a convocar a elecciones si se prohíbe oficialmente que los partidos de izquierda gobiernen el país?

Por otra parte no hay que molestar al mercado ni a los bancos. Hay que dejar que sigan trabajando.

Iside Gjergii es socióloga y jurista.

Fuente: http://www.ilfattoquotidiano.it/2015/10/24/portogallo-alla-sinistra-e-vietato-governare/2157137/

Comentario de L.Alatriste en FB

El presidente de la República Portuguesa fue mucho más allá en su argumentación, al justificar la designación de Passos en la defensa del orden constitucional. Cavaco afirmó literalmente que la coalición de socialistas con comunistas y bloque de izquierdas se situaba fuera del ámbito constitucional. Alegó que los dos últimos (es decir, comunistas y bloque de izquierdas) no pueden acceder al gobierno, dado que ponen en cuestión “el proyecto de Unión Europea y de Eurozona” y la “OTAN”.

De este modo, el jefe de Estado luso no sólo se autoproclama como “defensor de la constitución” más allá de lo exigido por la carta magna portuguesa, sino que, y esto es lo fundamental, define de forma precisa un nuevo canon con el que habría de determinarse si un partido puede o no acceder al gobierno. Es muy interesante observar que ese canon no incluye a la constitución portuguesa, sino que, antes al contrario, está formado por un conjunto un tanto abigarrado y heteróclito de normas supranacionales: En concreto: (1) el Tratado de Lisboa (cosa con la que probablemente quería decir el Tratado de la Unión Europea y el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea), el Tratado (intergubernamental) de Estabilidad y Crecimiento (el llamado Fiscal Compact), la Unión Bancaria (fórmula vaga que conjeturamos incluye varios reglamentos de la Unión Europea, y especialmente el que apodera al Banco Central Europeo para actuar como supervisor prudencial de las instituciones Financieras), el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (compuesto de reglamentos y directivas de la Unión Europea) y el Tratado de la OTAN.

Según Cavaco, sólo quienes no cuestionan tales normas respetan la “opción estratégica del país” por integrarse en la Unión Europea y en la OTAN, que no sólo fue “fundamental para la consolidación del régimen democrático”, sino “que continúa siendo uno de los fundamentos de nuestra democracia y del modelo de sociedad en el que los portugueses quieren vivir: una sociedad desarrollada, justa y solidaria”.

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