La tasa de mortalidad entre estadounidenses blancos de mediana edad se dispara / el confidencial

Posted on 2015/11/04

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véase: Pequeños pueblos en EE.UU: Apartheid Racial, Decadencia Cultural y Neoliberalismo

Fuente original: Rising morbidity and mortality in midlife among white non-Hispanic Americans in the 21st century, Anne Case1 and Angus Deaton1, Woodrow Wilson School of Public and International Affairs and Department of Economics, Princeton University, Princeton, NJ 08544

Algo terrible sucede con los estadounidenses blancos de mediana edad. Algo que no pasa entre la población de otras edades ni en otro grupo racial. Tampoco en sus semejantes de otros países ricos.

03.11.2015 – 12:15 H. El confidencial

Algo terrible está sucediendo con los estadounidenses blancos de mediana edad. Algo que no ocurre entre la población de otras edades ni en otro grupo racial o étnico. Tampoco entre sus ‘semejantes’ de otros países ricos. Su tasa de mortalidad está creciendo, no disminuyendo. Y lo hace hasta unas cifras que, en la época actual, solo pueden compararse con los efectos del VIH/sida.

El brusco aumento en las tasas de mortalidad entre estadounidenses blancos de mediana edad se ha cobrado casi tantas vidas en los últimos 15 años como el sida. La alarmante tendencia, ignorada hasta ahora, ha golpeado sobre todo a norteamericanos de entre 45 y 54 años sin estudios superiores, en un fenómeno que no tiene parangón en otros países desarrollados ni en otros grupos de población en EEUU, según señala una investigación publicada este lunes y que recogen los diarios ‘The Guardian’ y ‘The New York Times’.

A pesar de que las causas no se comprenden del todo, el incremento en la tasa de mortalidad está relacionado con un aumento de los suicidios y el abuso de drogas y alcohol, impulsado por un mayor acceso a analgésicos potentes, heroína más barata y de mejor calidad (su consumo en EEUU se incrementó un 79% entre 2007 y 2012, según la revista médica ‘The Lancet’) y un aumento de las cargas financieras.

El fenómeno supone un giro radical tras décadas de caídas a nivel global en las tasas de mortalidad, una tendencia lograda a través de una mejor atención sanitaria y estilos de vida más saludables que han mejorado la salud pública entre otros grupos sociales de EEUU y en otros países ricos.

“Para nosotros ha sido una auténtica sorpresa. [Los datos] nos hicieron caernos de la silla”, declara Anne Case, una profesora de Economía en la Universidad de Princeton que trabajó en la investigación. Desde que descubrieron esta tendencia, Case y su colega Angus Deaton -ganador el mes pasado del Nobel en Ciencia Económica 2015- han compartido sus conclusiones con profesionales de la sanidad. “Queríamos asegurarnos de que no estábamos pasando algo por alto. Todos se quedaron estupefactos”.

Las muertes se disparan desde 1998

Las conclusiones de la investigación emergen de la comprobación de encuestas elaboradas a nivel nacional en EEUU y otros seis países ricos: Reino Unido, Australia, Francia, Alemania, Suiza y Canadá. Muestran que entre 1978 y 1998, la tasa de mortalidad para norteamericanos de entre 45 y 54 años cayó un 2%, un porcentaje relacionado con las mejoras sanitarias y acorde con la tendencia en el resto de países.

Sin embargo, a partir de 1998 la tasa de mortalidad entre blancos estadounidenses comenzó a ir contracorriente. Mientras caía en otros países, creció un 0,5% anual entre norteamericanos blancos no hispanos. Las consecuencias no se limitan a personas de entre 45 y 54 años. En el segmento de población de 35 a 44 años, la tasa de mortalidad dejó de caer en el año 2000. Y, entre aquellos con 55-59 años, la caída se redujo a un 0,5% anual.

El analisis ofrece la evidencia más rigurosa hasta la fecha de causas e implicaciones del declive en la salud y la riqueza en los americanos de bajo nivel educativo

Si se cifran estos porcentajes, el aumento en las tasas de mortalidad de los blancos estadounidenses de mediana edad significa que, desde 1998, medio millón de personas más han muerto, fallecimientos que no habrían ocurrido si se hubiera mantenido la tendencia anterior. El número de muertos es comparable a los 650.000 estadounidenses que perdieron la vida durante la epidemia de VIH desde 1981 hasta la actualidad, según los investigadores.

Case y Deaton descubrieron que la tasa de muertes relacionadas con drogas, alcohol y suicidios ha aumentado entre hombres y mujeres blancos de mediana edad con independencia de su nivel educativo. Pero los investigadores aseguran que aquellos que no han completado la educación secundaria se llevan ‘la peor parte’: las muertes por sobredosis y alcohol se cuadruplican, los suicidios aumentan un 81% y los fallecimientos por dolencias hepáticas o cirrosis crecen un 50%. Solo entre los estadounidense con una licenciatura o estudios de doctorado la tasa de mortalidad sigue decreciendo.

El analisis del doctor Deaton y la doctora Case ofrecería la evidencia más rigurosa hasta la fecha de las causas y las implicaciones de un acontecimiento que ha desconcertado a los demógrafos en los últimos años: el declive en la salud y la riqueza en los americanos blancos de bajo nivel educativo, concluye el ‘New York Times’. “Esto es una señal gráfica de que algo se ha torcido en estas familias norteamericanas”, declara al diario Samuel Preston, un profesor de Sociología de la Universidad de Pensilvania.

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del FB

Pedro Alberto García Bilbao se truncan esas vidas a causa del hundimiento moral causado por la enfermedad, la rotura familiar, la soledad, la pobreza, la decadencia, las nulas expectativas (sin seguro medico, sin pensiones —que ni están ni se las espera—), el aislamiento, es un cúmulo de factores…, sin familia, sin un amparo cercano, por sencillo que sea, sin recursos y muchas veces, sin formación, se dejan morir o, se precipitan en un abandono que les mata.

Antonio Bruno Rodriguez Rodriguez Uff… Creo que en los USA se da una serie de factores por los que esta noticia no lo es tanto y me parece casi hasta normal:
– Es un país inmenso con muchas zonas con temperaturas extremas (dependientes de AA y de calefacción). A escasez de energía se pasa más calor y más frío, y si le sumas el cambio climático tienes sequías o lluvias torrenciales.
– La alimentación depende de grandes multinacionales que buscan el máximo beneficio. Si se tienen que lavar los pollos con cloro y engordarlos con hormonas para matarlos en 2 semanas, se hace. Las consecuencias en la alimentación se notan.
– Contaminación: un país con un despilfarro tan brutal de energía debe estar contaminado… Cáncer y enfermedades autoinmunes.
– A todo eso se le suma un sistema sanitario deficiente y caro en el que la principal causa de quiebra de la gente son los costes de tratamiento de enfermedades de larga duración.
– Justo entre los 40 y los 55 es cuando “la máquina humana” empieza a fallar, las lesiones se curan más difícilmente, etc.

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