Las primarias del general Rodríguez / Al Servicio de la República 16/11/15

Posted on 2015/11/16

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[Al Servicio de la República] 16 de noviembre, 2015

¿Qué circulo comparte el general Rodríguez con los dirigentes de Podemos?

Cuando se oye en estos días que A. Garzón y su Unidad Popular es la fuerza de izquierda y republicana que se necesita y a la que se debe apoyar, deberíamos tener en cuenta algunas cosas para ponderar tal juicio. Veamos el caso del general fichado por Podemos. Un general de la máxima confianza del sistema, de la OTAN y de toda la estructura de poder en España ha entrado como candidato en las filas de posibles diputados en un puesto casi seguro, acompañado además de toda una campaña en la que se le presenta como futuro ministro de defensa. ¿Qué tiene que ver lo del general podemita con Garzón? Pues bastante.

Podemos podría haber ofrecido ese puesto de posible diputado e hipotético ministro a uno de los militares de la UMD, es decir, de los militares demócratas que se la jugaron contra la dictadura y con una trayectoria de compromiso por las libertades impecable hasta hoy. El Colectivo Anemoi, por ejemplo, que ha destacado en estos años últimos por su compromiso dispone de cuadros militares en reserva con experiencia, con capacidad política demostrada y un compromiso republicano, ciudadano y político ejemplar. Pues no, no han ido a buscar a nadie de ese nivel de compromiso. Han escogido un general del poder. Han escogido un general del poder. Es verdad que no tiene el perfil de otros abiertamente reaccionarios, y que hasta ha colaborado con entidades como el Foro Milicia y Democracia, de la misma forma que un cierto número de ex-umedos formó parte del PSOE, llegando alguno a diputado; pero también es cierto que absolutamente ninguno de los que en su día se comprometieron con la UMD han podido culminar sus carreras militares y llegar al generalato. En alguna parte de esta historia, el general Rodríguez, foro más o foro menos, pasó ciertos filtros, «ofreció confianza» a quien debía. Es lícito preguntarnos si alguien ha escogido a ese general para Podemos. Una fuerza nueva precisa de un tutor. Y los tutores no siempre se escogen, sobre todo te los imponen. ¿Hubo primarias para el general Rodríguez? Parece que sí. ¿O no? ¿Cómo entra en contacto con los alegres chicos de los círculos alguien habituado al fajín protocolario y a las moquetas de los espacios ministeriales y del estado mayor? ¿Qué circulo próximo comparten?

Hemos de recordar que ha habido contactos comunes. Hace unos meses P.Iglesias tuvo una entrevista «cordial» con el exministro de Defensa J.Bono y el ex-presidente R.Zapatero; el poder político-militar, es decir, el nudo de la cadena que nos sitúa en el engranaje de la OTAN. Cuando se produjo esa entrevista, la interpretación que hicimos fue la de que se trataba de mostrar cordialmente al aspirante que había surgido con más fuerza de la esperable, cuales eran los limites del juego en el que se adentraba. Por lo que estamos viendo, es muy posible que ademas le hayan facilitado el nombre de algún recién jubilado con experiencia militar e internacional con todas las acreditaciones de seguridad que se precisan para que nuestros socios internacionales vean con tranquilidad cualquier imprevisto electoral. En otras palabras, es muy posible que alguien le haya dicho a Podemos a quien puede nombrar. Y por supuesto que esto no les ha causa trauma ideológico alguno, su «mochila» es de reglamento OTAN. «Respetaremos cada palabra y cada coma de los acuerdos con Estados Unidos», «Las bases norteamericanas dan trabajo», nos han recordado diversos dirigentes podemitas.

¿ Y Garzón y la Unidad Popular?

Digamos que a Garzón lo que le han dicho es a quien no puede. No puede nombrar a nadie como candidato a diputado o como candidato a ministro de defensa que resulte «inconveniente». Y de entre todos los «inconvenientes», los militares republicanos y de izquierda, antifascistas lo son particularmente. En realidad ni siquiera es preciso que Alberto Garzón y su Unidad Popular reciban consejos del poder, pues ya los tienen interiorizados en todos estos años de renuncias. ¿Se ha reunido Alberto Garzón con la Unidad Cívica por la República y con su presidente el coronel y catedrático de Derecho Constitucional Pitarch? ¿Ha ofrecido la posibilidad de participar en la lista de candidatos a algún oficial en la reserva de los que componen el Colectivo Anemoi? La respuesta es no. Ni remotamente. La Unidad Popular de Garzón no tiene este tipo de tentaciones, como tampoco las ha tenido la Izquierda Unida que con una docena de diputados en esta legislatura no ha tenido ninguno que tomase nunca la palabra en actos del 14 de abril o del 6 de diciembre para exponer un compromiso claro y decidido por la República.

El general Rodríguez no es criticable por ser militar en la reserva, Pitarch también lo es, lo son los coroneles y capitanes de navío de Anemoi. La diferencia radica en el compromiso político de cada uno. Podemos acepta un candidato que defiende una posición «responsable» en relación a la OTAN, una segunda parte de aquel «De Entrada, No» . La Unidad Popular excluye de sus conversaciones y contactos para la «unidad» el compromiso republicano, lo que alcanza a los militares republicanos. Quiza sea preciso recordar que en los contactos Iglesias-Garzón la cuestión ruptura y república no estuvo presente. y que se ha tratado de un pulso por «liderar» el 15M, envase ideológico disolvente de la izquierda, uno para construir un espacio político «post-izquierda» y por tanto reaccionario al gusto post-moderno, y el otro por lograr salvar el aparato parasitario de la izquierda del sistema que ha tragado todos estos años con la monarquía tapadera. Garzón no pudo humillarse más ante Iglesias y cuando se impuso la realidad de que Podemos no aceptaba otra cosa que la rendición sin condiciones, Garzón activó su «unidad popular», segunda edición de una Izquierda Unida sin voluntad ninguna de confrontar al sistema. Ni siquiera en estas condiciones extremas de ofensiva del sistema —con una mayoría PP. PSOE y Ciudadanos— , Garzón ha considerado replantearse la cuestión de si las categorías del 15M son válidas o no. El concepto de Frente Popular está proscrito. Y un frente popular es, además de un compromiso político, una forma de organizarse. En vez de escoger esa forma de articular la unidad, eligieron el colosal engaño de las primarias, tan fácil de manipular. Primarias con «primera vuelta», como nos demuestra el caso del general Rodríguez, o con renuncias bastardas como es el caso de Garzón y su «unidad popular» que rechaza y oculta el ejemplo histórico del frente popular.