Contradicción: Diccionario soviético de filosofía

Posted on 2016/01/10

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Contradicción: Diccionario soviético de filosofía, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965, pp- 84-86

Contradicción

Categoría que expresa en dialéctica la fuente interna de todo movimiento, la raíz de la vitalidad, el principio del desarrollo. Es precisamente el reconocimiento de la contradicción en las cosas y en los fenómenos del mundo objetivo lo que distingue la dialéctica de la metafísica. «…La dialéctica es el estudio de la contradicción en la esencia misma de los objetos…» (V. I. Lenin, t. XXXVIII, pág. 249). Las contradicciones dialécticas que se reflejan en el pensar, en los conceptos y en las teorías, han de distinguirse de las denominadas contradicciones «lógicas» que expresan la confusión del pensamiento y su falta de consecuencia.

Contradicción entre el trabajo físico y el intelectual

Relaciones históricamente establecidas entre las personas, consistentes en el hecho de que el trabajo intelectual se separa del físico, y los hombres dedicados al trabajo físico, es decir, los productores, se convierten en objeto de explotación por parte de las clases dominantes. Dicha contradicción surge en el período inicial de la sociedad esclavista. La división del trabajo y, en particular, la separación del trabajo intelectual respecto al trabajo físico, constituía en aquel entonces un fenómeno progresivo, ya que el dejar libres del penoso trabajo físico a una parte de los individuos, permitía que éstos se ocupasen del cultivo de la ciencia, del desarrollo de la cultura, &c.

En las formaciones económico-sociales de carácter antagónico, la separación indicada adquiere la forma de antagonismo social, de clase: ocuparse del trabajo intelectual se convierte en privilegio de las clases dominantes, mientras que el trabajo físico queda como destino de las clases explotadas. Tal contradicción alcanza singular gravedad en la sociedad burguesa. Bajo el capitalismo, las clases explotadoras ejercen su dominio sobre las personas dedicadas al trabajo físico valiéndose de la intelectualidad y no directamente. La intelectualidad se encuentra enfrentada al proletariado y a la vez unida al mismo por intereses comunes de lucha contra el yugo de los monopolios y el peligro de la guerra. Aunque el avance de la técnica y de la ciencia, bajo el capitalismo, hacen posible reducir la jornada de trabajo y aumentar el tiempo dedicado al desarrollo espiritual de las masas trabajadoras, tal posibilidad no puede convertirse en realidad. Al contrario, bajo el capitalismo, el progreso de la técnica y del rendimiento del trabajo no hacen sino ahondar las contradicciones entre el trabajo intelectual y el trabajo físico.

En el régimen socialista, esta contradicción desaparece. El haber acabado con la explotación del hombre por el hombre, el haber incorporado las amplias [85] masas a la dirección del Estado y a la vida cultural, el proceso que convierte cada vez más el trabajo en una obra creadora en la cual se aproximan el hacer físico y el hacer intelectual, todo ello, junto con las otras condiciones de la vida humana bajo el socialismo, supera la vieja oposición entre el trabajo físico y el trabajo intelectual. Desaparece asimismo la hostilidad entre las personas dedicadas al trabajo físico y los intelectuales; la intelectualidad misma, surgida de las capas trabajadoras, cambia su esencia social. No obstante, en el régimen socialista persiste todavía una diferencia esencial entre los dos tipos de trabajo indicados, que se traduce en cierta discordancia entre el nivel cultural y técnico de la intelectualidad por una parte y el de la clase obrera y del campesinado por otra, en el distinto carácter de su trabajo. Esta diferencia no presupone el antagonismo de intereses y no posee el anterior contenido social.

En el proceso de la edificación del comunismo, se van borrando gradualmente las diferencias entre el trabajo intelectual y el físico. La condición decisiva de que así sea radica en la creación de la base material y técnica del comunismo, en la transformación del carácter mismo del trabajo, con lo cual desaparecen las labores físicas pesadas, que son ejecutadas por máquinas, y la producción requiere trabajadores que posean una formación técnica al nivel de los ingenieros y elevados conocimientos culturales y especiales. La reducción de la jornada de trabajo deja tiempo libre para el desarrollo nolifacético, físico e intelectual, del hombre. Desaparecerá la vieja división del trabajo que encadenaba a los hombres a una rigurosa especialidad; habiendo recibido una elevada preparación, el hombre elegirá libremente su trabajo y podrá pasar de una profesión a otra. La intelectualidad, en tanto que capa de la población, especializada en el trabajo intelectual, desaparererá. Todo ello significará que el trabajo físico y el trabaio intelectual se habrán fusionado por completo.

Contradicción entre la ciudad y el campo

Relaciones históricamente establecidas que expresan el gran atraso del campo respecto a la ciudad en el sentido económico y en el cultural; contradicción entre los intereses radicales de las masas trabajadoras del campo y los de las clases explotadoras dominantes. La contradicción enre la ciudad y el campo se ha producido como consecuencia de la división social del trabajo (división del trabajo) y alcanza sus caracteres extremos en la sociedad capitalista. La base económica de dicha contradicción estriba en la explotación de los campesinos, a quienes ésta conduce a la ruina. «La ciudad ha dado al campo, bajo el capitalismo, aquello que lo ha corrompido política, económica moral, físicamente, &c.». (Lenin, t. XXXIII, pág. 426). En la sociedad socialista, como resultado de haberse puesto fin a toda clase de explotación y de haberse transformado la agricultura organizándola sobre principios socialistas, desaparece también la contradicción entre la ciudad y el campo.

La ciudad, representada por la clase obrera, obra como amiga, aliada y dirigente de los trabajadores del campo, les ayuda a superar su atraso de siglos. Se modifica el carácter del trabajo agrícola, cada vez más parecido al trabajo industrial. Aumenta la cultura en el campo, de modo incomparable respecto al pasado. No obstante, la existencia de dos formas de propiedad socialista (la de todo el pueblo y la cooperativo-koljosiana) hace que se conaerve una diferencia esencial entre la ciudad y el campo. Superarla y eliminar los límites entre clase obrera y campesinado koljosiano –hecho estrechamente vinculado al primero– son aspectos necesarios de la construcción del comunismo. En el programa del P.C.U.S. se, señala el camino concreto que permite superar tales diferencias. Lo fundamental consiste en crear la base material la técnica del comunismo, lo que contribuirá a elevar la propiedad cooperativa koljosiana al nivel de propiedad de todo el pueblo, a convertir el trabajo agrícola en una variedad del trabajo industrial, a mejorar las condiciones económico-sociales y el género de vida del campo hasta el nivel de la ciudad. Con todo, incluso bajo el comunismo persistirán ciertas diferencias, no esenciales, entre el trabajo industrial y el trabajo agrícola, debido a las peculiaridades específicas de cada clase de trabajo.

Contradicciones antagónicas y contradicciones no antagónicas

(del griego a1ntagwnisth1V: adversario). Clases, tipos fundamentales de contradicciones, características del desarrollo de la sociedad en distintas condiciones históricas. En la base de las contradicciones antagónicas, específicas de todas las relaciones sociales en la sociedad basada en la explotación, se encuentran intereses inconciliables de clases, grupos y fuerzas [86] sociales enemigos entre sí. Las contradicciones de este género se resuelven por medio de la lucha de clases revolucionaria y de la revolucion social que transforma el régimen social dado.

El rasgo característico de las contradicciones antagónicas estriba en que en el proceso de su desarrollo, se agudizan, se hacen más hondas y la lucha entre ellas llega hasta el conflicto agudo. No obstante, las formas en que el conflicto se resuelve son determinadas por las condiciones históricas concretas de la lucha. Son un ejemplo claro de estas contradicciones las que existen entre la burguesía y el proletariado en la sociedad capitalista, así como aquellas que se dan entre estados imperialistas; las últimas arrancan de la lucha existente entre los países capitalistas por los mercados y esferas de influencia, o sea de la competencia. Y aunque las contradicciones mencionadas en último término no son de clase y resultan, por ende, menos fuertes y agudas que el antagonismo entre proletariado y burguesía, llevan a la lucha violenta entre los imperialistas de países diferentes. En tales contradicciones se encuentran las causas de las guerras imperialistas por un nuevo reparto del mundo, por los mercados de venta, &c.

Las contradicciones no antagónicas expresan las que se dan no entre clases enemigas, sino entre clases y grupos sociales que poseen, además de contradicciones entre sí, una comunidad de intereses esenciales. El rasgo característico de tales contradicciones estriba en que, en su desarrollo, no se transforman forzosamente en una oposición hostil y la lucha entre ellas no llega hasta el conflicto. Pueden servir como ejemplo de tales contradicciones las que existían en la U.R.S.S., antes de la construcción del socialismo, entre la clase obrera, portadora del socialismo, y el campesinado como clase de pequeños propietarios. Las contradicciones no antagónicas no se superan mediante una encarnizada lucha de clases, sino a través de la transformación gradual y planificada de las condiciones económicas y de otra índole que las originan. Estas contradicciones, como las demás, cualesquiera que sean, también se superan por medio de la lucha de lo nuevo contra lo viejo, de lo progresivo contra lo atrasado, de lo revolucionario contra lo conservador. Con el cambio del carácter, del contenido de las contradicciones, cambian sólo las formas de su superación.

Pero la contradicción como ley del desarrollo no desaparece bajo el socialismo. «Antagonismo y contradicción no son de ningún modo una misma cosa. El primero desaparece bajo el socialismo; la contradicción persiste» (Recopilación leninista, XI, 1929, pág. 357).

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