El forum por el desarrollo del Tibet 2016. Entrevista a Pedro A. García Bilbao (Cátedra China)

Posted on 2016/07/26

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Entrevista a Pedro A. García Bilbao (Cátedra China)
pedro.garcia.bilbao@urjc.es

Si algo define el momento actual de Tibet es transformación, progreso y desarrollo

¿Qué ha sido el Forum por el desarrollo de Tibet Lhasa 2016?

Exactamente lo que enuncia el nombre. Un punto de encuentro de académicos, especialistas y periodistas de diversos países y puntos de vista, con el objetivo de trabar contacto con la realidad actual de Tibet y de establecer díalogo y conocimiento entre ellos. Patrocinado por el Consejo de Estado de la RP China y organizado por el gobierno autonómico de Tibet y el ayuntamiento de Lhasa, el Forum ha acogido a 140 participantes de 30 países en un evento que ha combinado trabajo en comisión y plenario con una completa visita a Lhasa y los valles de su entorno. Para muchos de los participantes extranjeros, incluidos personas que han estudiado profundamente la región y su problemática, ha sido la primera oportunidad para visitarla.

El Forum se ha centrado en el desarrollo de la región. ¿Es el desarrollo el principal problema de Tibet?

El desarrollo de la economía o de las posibilidades de vida y trabajo, no es un problema sino más bien la solución de muchos problemas a condición de que sea equilibrado y respetuoso con el territorio, sus gentes y su cultura y sus necesidades, lo que no siempre ha sido fácil lograr. Lo que desde luego se puede afirmar es que el desarrollo de la región es lo que define el momento presente de Tibet. China está llevando a cabo importantes inversiones en infraestructuras de comunicaciones y de desarrollo urbano en sus regiones y la muy alta meseta de Tibet no ha sido olvidada. Hay que pensar que estamos hablando de una region muy singular. Lo de Techo del Mundo no es solamente una imagen, la region tiene una altura media de 4.900 metros y el valle de Lhasa una altura de 3650 metros, la altura, el régimen climático, la distribución de la población, su identidad cultural y tradición, son elementos que configuran todo un reto. Se han construido autopistas de acceso, un ferrocarril de alta velocidad y un aeropuerto internacional y desde ahí se está articulando el territorio en profundidad. Es el tipo de actuaciones de conjunto y simultáneas que sólo una economía planificada como la China y con unas economías de escala propias de un país enorme, puede acometer. Si, desde luego, si algo define el momento de Tibet es transformación, progreso y desarrollo.

Pero sin embargo hay otras valoraciones. Hay numerosas noticias y opiniones en los medios de prensa que recogen tensiones entre la población han y la tibetana, además del contencioso internacional entre China y el pretendido gobierno en el exilio del Dalai Lama. ¿Cuál es la posición del gobierno chino a este respecto?

Le agradezco que me haga esta pregunta pues efectivamente en el mundo occidental esta cuestión está muy presente en la opinion pública y hay que dar respuesta. Me pregunta usted por la posición de la República Popular China. Es conocida sobradamente. La República Popular es fruto de la unidad de las tierras y pueblos de China que se habían disgregado con la decadencia del antiguo imperio, y en ese sentido Tibet es claramente una parte integrante e indiscutible de China como lo fue historicamente. No hay cuestión internacional aquí, el gobierno chino desea sinceramente diálogo con la población de origen tibetano que como fruto de las tensiones en los dias de la formación de la República acabaron en el exilio, ese diálogo existe y es positivo, pero de ninguna forma China acepta discutir sus fronteras. Fronteras que por otra parte no están en discusión internacionamente. ¿No hubo diálogo con Taiwan pese a todo, no hubo población china que quedó en la isla y un serio contencioso durante muchos años? Esto es en realidad más fácil de resolver. No se puede decir en modo alguno que Beijing no tienda la mano a todos, lo que pasa es que defiende su integridad territorial y no admite injerencias extranjeras.

¿Y las tensiones entre comunidades en el territorio?

Ni remotamente se atisba sombra alguna de tensión en este tema en estos momentos. La interpretación de un hecho puede hacerse con prejuicios e ideas preconcebidas y no es cuestión de aceptar prejucios sin más. Hay una visión heredada de la Guerra Fría que lleva a interpretar las cosas de una determinada forma. Ha habido problemas derivados de la inmigración, del choque entre la cultura tradicional y la moderna, entre el campo y la ciudad y de los problemas de la modernización y la industrialización, por supuesto que los ha habido, los ha habido en Estados Unidos, en España, en China y en cualquier país. Pero en la región autónoma de Tibet, en el marco constitucional de la República Popular hay instituciones de autogobierno, local y regional, hay respeto por la identidad local, su lengua y su tradición y desde luego la región tiene una problemática social, política y de identidad cultural mucho más segura, estable y llena de posibilidades de futuro que las que tienen las poblaciones budistas de, por ejemplo Nepal o norte de la India, regiones y problemas que no merecen apenas atención curiosamente. Es con el marco regional con lo que se debe comparar. Tibet es hoy claramente una zona segura y estable, con muchas posibilidades para lograr una vida con trabajo y posibilidades de educación y progreso para su población autóctona.

¿Cómo es la Lhasa actual?

Una ciudad moderna que ha crecido mucho en poco tiempo pero de forma ordenada. Se ha pasado de unos 25.000 habitantes a más de 300.000 en una década. El valle del río Lhasa es amplio, sometido a crecidas estacionales, la ciudad se ha construido con previsión y buen sentido, se ha preservado la zona histórica y los monumentos. El gobierno popular central no ha querido repetir en Lhasa los errores cometidos en el pasado en otras zonas de China y son visibles los esfuerzos por preservar el legado histórico. Lo que ocurre es que todo Tibet no tiene más de 4 millones de habitantes y las oportunidades abiertas por las inversiones y la construcción puede llevar a multiplicar esa cifra. Pero esto no se debe a ninguna maléfica intencion negatica de Beijing, sino a la propia lógica del desarrollo. La diferencia con otros países con parecidos problemas es que China dedica hoy a respetar su diversidad cultural y lograr un desarrrollo equilbrado mucho esfuerzo y dinero.

¿Cómo es el valle de Lhasa?

Tibet está asociado en la cultura popular europea y occidental a la cultura budista y a los paisajes de montañas enormes de nieves perpetuas. Lhasa está en el centro de un ancho valle del río de su nombre. Son tierras de aluvión, fruto de los aportes y los desgastes del río y sus crecidas en las altas montañas. No es un paisaje alpino, no son estrechos valles y altos picos que dejan en sombra el centro de los valles. No es ese paisaje. Es seco y predominan los colores terrosos más que el verde de los pastos: hay una estación seca y otra más lluviosa, pero es un clima continental extremo, con grandes heladas y un sol en ocasiones abrasador. Es la parte norte de la cordillera del Himalaya y es la zona más seca. Los grandes glaciares fruto de las nieves perpetuas en la alta montaña son gignatescos y alimentan el complejo sistema fluvial, pero la alarma está dada; están en retroceso allí tambien. En Lhasa y su entorno vemos anchos valles fluviales, flanqueados por montañas continuas que no aparentan ser tan grandes. Pero el fondo del valle está a 3650 metros y los modestos picos sobrepasan con facilidad los 4000 y los 4500 o 5000 metros de altura. Pasar de un valle a otro exigía, hasta la construcción de las tuneles y las autovias actuales que siguen el curso del Lhasa y del Brahmaputra —Tsangpo, en tibetano—, trepar a los pasos situados a esas alturas, incluso superiores. La vida ha cambiado con las autovias y los tuneles, es un hecho. Lhasa es una ciudad moderna, de corte chino como no puede ser de otra forma —la ciudad tibetana era inexistente incluso como concepto—, en cuyo corazón está el distrito de la vieja Lhasa, a la sombra del Potala y en torno al viejo monasterio. Lhasa se extiende a lo largo del río, y muestra sus barrios residenciales nuevos, su universidad, sus hospitales, sus zonas comerciales, sus autovías, su ferrocarril, niños y monjes se enfrascan con su teléfonos móviles y saludan a los visitantes con una sonrisa. La modernidad está aquí, para lo bueno y lo malo. Hay quienes parecen indignarse por ello; olvidan que la esperanza de vida era de 35 años en 1940, que el 95% de la población era analfabeta y que el régimen teocrático y señorial era profundamente despótico. Eso es algo del pasado. Hoy hay otros problemas, pero esos no, desde luego. La realidad es dialéctica, pero la armonía hay que construirla, o dicho de otra manera, los problemas vienen solos, las soluciones hay que buscarlas. Y China está dispuesta a hacerlo.

¿Que recuerdo traes de Tibet?

Muchos, fueron días intensos, pero hay algo que no olvidaré. La sonrisa de los tibetanos. De los jóvenes y los mayores, de mujeres y hombres, de todos. Te llega al corazón.

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