Explicando la posición republicana. Necesidad de una amplia Alianza aquí y ahora /Colectivo Al Servicio de la República 6/10/16

Posted on 2016/10/06

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En breve se va a consumar la entrega final del PSOE al PP; de una forma u otra, el PSOE no parece que vaya a oponerse a un gobierno PP; no hay muchas probabilidades de que ese proceso se detenga de forma significativa. Por entrega entendemos que resulta ya explicita la hegemonía neoliberal y la satelitizacion del PSOE por esa agenda, ya nadie puede llamarse a engaño; desearíamos sinceramente que eso no fuese así, pero la realidad se impone. Esto implica el fin de las «ilusiones» de gobiernos progresistas con colaboración del PSOE en las que se centró la hipótesis estratégica de Podemos. No ha sido, no va a ser.

Se está produciendo un cambio cualitativo en la relación de fuerzas tal cual se presenta abiertamente. Los republicanos planteamos ya antes de diciembre de 2015, que la batalla política se estaba dando entre un bloque defensor de la agenda neoliberal, es decir, los partidarios de mantener en lo esencial la arquitectura de la deuda, del euro, de defensa, de recortes sociales, de privatizaciones y desde luego, si incluimos la cuestión del régimen en España, de mantener el consenso de base sobre la necesidad de mantener la impunidad del franquismo, respecto de otro grupo, que no bloque, los que estaban en contra.¿Quienes estaban o están en contra, quiénes los dispuestos a resistir esa deriva? Pues ciertamente se podría decir que hay un sentimiento de rechazo a todo eso muy extendido, pero no bien articulado.

La irrupción de Podemos, y de las confluencias, permitió emerger ese rechazo con notoria presencia parlamentaria, pero no puede olvidarse que su dirección ha impuesto renuncias significativas al programa de resistencia: no se cuestiona la deuda (origen, estructura, legalidad), no se cuestiona la cuestión del euro y la política económica europea en lo esencial, y desde luego el tema de la impunidad franquista no es considerado; en la cuestión republicana la opinión de P.Iglesias y su grupo es la misma que la de Juan Luis Cebrián, no es importante, se trataría ahora «no de República, sino más o menos democracia» y «la República es algo que divide y separa y debe ser retirada de la agenda política». En estas condiciones, la propuesta de Podemos no puede afirmarse que sea de ruptura, sino de reforma claudicante, un nuevo PSOE en la práctica. Lo que ocurre es que su éxito de comunicación política —en un contexto muy concreto y facilitado por aliados interesados en los medios televisivos un momento determinado—, se ha traducido en una gran representación parlamentaria, sentida —eso sí— como un peligro y como intrusos por el poder. Pero al poder no le basta con esas renuncias de Podemos; no les basta con que hayan aceptado la cartilla que les leyó Bonó y Zapatero y los golpes de pecho ante el embajador norteamericano. Ya hemos visto lo que exige el poder a sus instrumentos, subordinación total y cooptación desde arriba como requisitos previos para poder contar con alguien. No importa cuanto se giré a la derecha, cuantas renuncias se hagan, el Poder escoge a los suyos; les seguirán considerando unos outsider peligrosos por mucho que sigan haciendo renuncias.

Esta nueva «izquierda» —coincide en eso con la vieja del aparato postcarrilista— ha renunciado (peor incluso combatido y despreciado), a la República aquí y ahora como objetivo estratégico, y no desea sacar consecuencias de la ilegitimidad del régimen del 78: lo ha hecho Podemos y el conglomerado IU PCE, pero son sobre todo decisiones de alcance tomadas en ese sentido por sus respectivos núcleos dirigentes, no se corresponden con el sentir sincero de buena parte de sus seguidores, entre quienes consideramos que hay una mayoría que rechaza la monarquía y cuanto significa. El hecho que afirmamos es que en estas circunstancias, la resistencia al plan neoliberal en marcha debe ser capaz de articular y coordinar a cuantos estén dispuestos a resistir, desgraciadamente la línea estratégica de Podemos prescinde explícitamente de temas clave como esos, y siendo hegemónica en su red de alianzas impone a ésta sus limitaciones; han fagocitado de hecho al PCE y a IU, quienes por otra parte, además de algunas libertades verbales y de atrezzo, coincide con ellos en no cuestionar ciertas cosas tales como la necesidad de orientar la primera linea de la política en términos republicanos.

Por nuestra parte no es pretensión nuestra tener la razón absoluta, lo que quisiéramos es poder persuadir a cuanta más gente podamos y hacer llegar a todas las organizaciones que la situación actual a la que estamos llegando todos, exige cambios de estrategia para poder hacer algo más resistir. Si alguien desea realmente vencer y«derrocar» a la reacción somos los republicanos. Lo que proponemos es ni más ni menos que una política de estado. De Estado republicano. Aquí de lo que se trata es de derribar la Monarquía y edificar la República, y esto es algo que no puede esperar. Hay que hacerlo además simultáneamente al gobierno del día a día y haciendo frente a los desafíos del presente.

Lo que modestamente planteamos es que las políticas sociales y económicas que hay que adoptar para resolver problemas concretos desde un ayuntamiento, autonomía o desde el estado central, deben ser consideradas como parte de un plan de acción para la República. No hacer eso implica ser asimilado y además supone un esfuerzo inútil no hacerlo. ¿No es acaso cada día más claro que para poder hacer políticas sociales y económicas de urgencia a nivel nacional, es preciso derrotar al bloque real de poder, articulado en las Cortes por PP, Cx y, no se olvide, por el PSOE realmente existente? ¿O al bloque oligárquico nucleado entorno al IBEX35 y la Corona? ¿Entonces? Desde luego si hay un plan de acción republicano. Sería de interés conocer los que defienden o plantean los demás, si es que hay alguno además de las propuestas placebo de referéndum y proceso constituyente que nada significan.

A los republicanos nos queda la palabra, poco más. No vamos a renunciar a ella, ni a compartir lo que hemos aprendido tan duramente. Proponemos a todos una Alianza que no excluya actuar sobre las debilidades objetivas del régimen del 78. Una Alianza basada en la forma de organizarse del Frente Popular, es decir, de forma simétrica, respetuosa, con bases claras y sin imposiciones, entre quienes compartan unos puntos básicos: un programa social, un programa de acción sobre la cuestión del régimen (república e impunidad) y un programa de acuerdos sobre la cuestión sobre las nacionalidades. El Frente Popular histórico logró coordinar en una coalición electoral y en un proyecto a fuerzas muy distintas, hizo falta perder una guerra para romperles. Entonces y ahora, el principal cemento de esa Alianza son las personas dispuestas a resistir. Son los dirigentes los que están fallando.

Los republicanos tendemos nuestra mano, no queremos hegemonizar nada, solo deseamos compartir nuestra experiencia, aprender de las de los demás, y proponer una forma para avanzar juntos, sin que se vete la cuestión republicana y el necesario fin de acabar con la impunidad del franquismo, verdadero punto débil del régimen del 78. La propuesta se llama frente amplio de unidad, se llama Alianza Repúblicana. Quienes consideren que todo va bien, que están bien representados en las actuales fuerzas y que no es preciso haber nada más, están desde luego en su derecho, pero den saberse que no todo el mundo comparte esa posición. Es hora de decir que la ruptura democrática se llama República y que ante el bloque de poder oligárquico se precisa una unidad más amplia. Creemos que el momento lo exige, Es hora de hablar alto y claro, no estamos todos, y a todos necesitamos, es hora de un frente de resistencia para vencer. Mostramos nuestra disposición para establecer contactos con todas las fuerzas políticas y, desde luego con cuantas personas y colectivos, compartan esta posición o vean necesario conocerla. Tan sencillo como eso.