Crítica del film: «La ciudad quemada» (A. Ribas, 1976) / Tomás Valero Martínez

Posted on 2016/10/14

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Fuente: www.culturahistórica.es

Introducción:

“En la breve historia de la cinematografía catalana desde la transición democrática hasta nuestros días, encontramos una película emblemática…Una película que destila tanta historia de Cataluña del momento de su génesis, como del período histórico en el que se desenvuelve su argumento, incluso considerando que se trata de un film pretendidamente histórico y que incide en una de las etapas decisivas de la historia catalana, puesto que se refiere al embrión del catalanismo moderno.” (RIGOL, Antoni. La historia de Cataluña en la pantalla: La ciutat cremada (1976) de Antoni Ribas. PPU. Barcelona, 1993. Pp. 83-100)”

La ciudad quemada se empezó a rodar en 1975, aún en vida de Franco. Tres fueron los proyectos previos que se propusieron para su rodaje:

  • La génesis de la familia Els Palau, filme que, bajo el mismo epígrafe, reproducía el período comprendido entre 1898 y 1926, desde la llegada de Cuba después de la derrota, de los soldados españoles, y la pérdida de la colonia, hasta el fin de la dictadura de Primo de Rivera.
  • La ciutat cremada, cuyo guión, heredero del anterior, se extenderá hasta el desencadenamiento de la Setmana Tràgica de Barcelona.
  • Una historia basada en el folclore catalán y en el fútbol, Crònica d’una societat, para conmemorar el 75 aniversario del Fútbol Club Barcelona. Finalmente, el club deportivo declinó la oferta, y eligió para el rodaje conmemorativo a otra productora.

La fórmula que Antoni Ribas empleó para procurarse la financiación necesaria fue la de los “cuenta partícipes”, productores individuales con cuyas aportaciones se cubrieron los casi cuarenta millones de pesetas (aproximadamente, 239.520€), gesto que mostraba el grado de implicación de la sociedad catalana en un proyecto propio. El mismo director aclaraba que la “financiación fue realizada a través de aportaciones de 200 y 300 mil pesetas (entre 1200€ y 1800€, respectivamente), entre un total de 102 inversores.

El rodaje de La ciudad quemada terminaba su espinosa andadura en abril de 1976. Las dificultades que Ribas afrontó para obtener la financiación necesaria, burlar la “nueva censura” y exhibir el filme, le animaron a contraer un cierto compromiso social, consciente de que era partícipe de un momento histórico propicio para exaltar los valores más elevados del resurgir nacionalista de una gran parte de la población catalana. Tal y como recuerda Rigol, “en el ámbito geográfico de la lengua catalana, La ciudad quemada significó también la espoleta que despertó reivindicaciones de carácter nacionalista.” (Op. Cit.). La película se estrenó en el cine Florida, en Barcelona, el 22 de septiembre de 1976. En Madrid, se estrenó en el cine Albéniz, el 8 de noviembre de ese mismo año. Tras su proyección internacional, cosechó premios como El Gran Premio Especial del Jurado del Festival de Cine de Montreal, en 1978; El Primer Premio del Festival Internacional de Cine de Biarritz, en 1980; y El Primer Premio del Festival de Cine de Locca, en 1981. Algunas de las exhibiciones iniciales estuvieron rodeadas de gran controversia. Uno de los más polémicos fue el estreno del filme en Palma de Mallorca, que recogía un artículo del diario La Vanguardia, publicado el día 29 de enero de 1977. El titular rezaba: “Agitado estreno de La ciutat cremada en Palma de Mallorca”. El artículo decía:

“…en un anuncio aparecido en la prensa,…se afirmaba, por parte de la empresa (distribuidora), que no se disponía de copias en versión original catalana, de la que existían sólo dos, y que por lo tanto, se programaba la versión castellana. (…/…) No obstante, a media tarde de ayer llegó a Palma el director de la película, Antoni Ribas, con una copia en catalán, manifestando que no era cierta la argumentación de la empresa y que, por la noche, se presentaría en la sala de proyección para sentarse entre el público, y exigir el pase en la versión original. (…/…) En la sesión de noche…se ofreció la versión castellana entre las ruidosas protestas del público que interrumpió la proyección. Apareció entre los asistentes el director, luego el empresario, y más tarde, una pareja de la Policía Armada, mientras el público gritaba: Català, català, català, fora colonialisme! En el escenario, unos jóvenes enarbolaban la bandera catalana, y el cabo de la Policía Armada propuso una votación entre el público para saber si éste, mayoritariamente, deseaba la proyección en catalán o en castellano. Sólo cinco personas, que dijeron no entender el catalán, deseaban la versión castellana, pero se avinieron a abandonar la sala y recuperar su dinero… La película se proyectó en catalán tras agradecer los asistentes, el gesto de buena voluntad de los castellano-parlantes.” (La Vanguardia, 29/1/1977).

La indignación de los asistentes ante la proyección en castellano del filme, revelaba la existencia de una forma de censura encubierta, que no pocos, no sólo se resistían a tolerar, sino que a poco que podían, ventilaban abiertamente. Un año después del inicio del rodaje, Franco ya había muerto, y una gran parte de la población asociaba la muerte del dictador al fin de un capítulo de la Historia de España. Fueron muchos los que, entre vítores y hurras, descorcharon desenfrenadamente cuantas botellas de champán se pudieron procurar para celebrar el fin de la Dictadura. Pese a la euforia provocada por el cambio inminente, el productor Ferran Repiso insinuaba una forma de censura que se aplicó para obstaculizar la proyección del filme, al declarar:

“Tristísimo es el caso que nos une, el caso de una película que no se. prohíbe, pero tampoco se la declara inocente”

Algunos de los acontecimientos de ese período sugieren ciertos paralelismos históricos con los que el repasa el filme, tales como el retiro de España del Sahara o la concesión de la amnistía a los presos por delitos políticos contra el régimen anterior. La pérdida de las últimas colonias de Ultramar que refleja el filme recuerda, a su vez, la pérdida del Sahara, y del mismo modo, la concesión de la amnistía política evoca las reacciones populares contra el gobierno de Madrid y sus favoritos catalanes. Baste recordar algunos de los acontecimientos que envolvieron al rodaje de la película: El 26 de febrero de 1976, España se retira del Sahara tras la Marcha Verde organizada por Hassan II de Marruecos, y las negociaciones posteriores con la ONU que persiguen la descolonización del territorio. El 14 de noviembre, el Sahara Occidental pasará a manos de Marruecos y de Mauritania. El 4 de agosto del mismo año, el gobierno decreta una amnistía política a todos los presos acusados de cometer delitos contra el régimen de Franco. A estos acontecimientos se unen otros, que al grito de Llibertat, Amnistia i Estatut d’Autonomia!, las autoridades políticas responden con medidas paliativas que vienen a resarcir al pueblo de las lesiones sociales provocadas por una dictadura excesivamente dilatada. Tras los sucesivos pactos entre España y países comunistas y la legalización del Partido Comunista de España (PCE), se establecen las bases de la incipiente democracia, que se materializará, por fin, con la celebración de las primeras elecciones democráticas de la reciente Historia de España, el 15 de junio de 1977. El día 24 de octubre de ese mismo año, Tarradellas, al que muchos consideran el presidente secuestrado, es designado por decreto, President de la Generalitat de Catalunya. Las primeras palabras que pronunció desde el balcón de la Generalitat hicieron Historia: “Ciutadans de Catalunya: Ja sóc aquí!”. El 31 de octubre de 1978, se aprueba la Constitución, refrendada poco después, el día 6 de diciembre. El 25 de octubre de 1979, se aprueban los estatutos catalán y vasco. Por fin, el 23 de marzo de 1980, se celebran elecciones autonómicas en Cataluña, y Jordi Pujol es designado President de la Generalitat. Cataluña recuperaba su autonomía, y con ella, aunque no sin obstáculos, recobraba progresivamente las libertades de las que había sido desposeída durante cuarenta años.

Sinopsis:

La ciudad quemada reproduce los acontecimientos históricos que se produjeron en Barcelona entre 1898 y 1909. En 1898, estalla una guerra entre los Estados Unidos de América y España, que se salda con la pérdida de las últimas colonias españolas en Ultramar, entre ellas, Cuba. La película hace una explícita alusión a la derrota militar de las tropas españolas, al presentar a una comitiva de soldados que llegan abatidos desde la isla caribeña. Entre ellos, se encuentra Josep, que lleva consigo una mochila con el dinero recaudado tras la venta del negocio de Els Palau en la isla. Josep conocerá, poco después a Remei y a Roser. Él y Remei contraerán matrimonio, pero Roser no cejará en su empeño por seducirle. Sea como fuere, Josep se incorpora a la familia Palau, pero nunca renunciará a su humilde origen. Los intereses empresariales de la burguesía catalana entroncan con las aspiraciones sociales del proletariado, se incardinan mutuamente para compartir un espacio común. La inestabilidad económica que provocó la pérdida de las últimas colonias españolas allende el Atlántico, obliga a la burguesía a apoderarse de nuevos mercados.

Paralelamente, la falta de orientación del movimiento obrero acarrea un cierto desorden social, pero no obstante esto, Solidaritat Obrera canaliza las reivindicaciones de su clase, y se erige como oposición a Solidaritat Catalana, que perseguía formar un bloque político burgués sólido, para contener las aspiraciones centralistas del gobierno de Madrid. Por su parte, la familia Palau vive en paralelo a los principales acontecimientos de la época en la que la película se ambienta, pero Josep constituye el verdadero vínculo con la realidad. La sensibilidad social que le caracteriza, le incita a participar durante los hechos de la Setmana Tràgica junto a un grupo de obreros en su lucha contra tropas del ejército que se disponen a reprimir la revuelta, como sucede simultáneamente, en el resto de la ciudad. No obstante, Roser, de forma desenfadada e ignorando los acontecimientos que evolucionan alrededor de ellos, acaba cautivando a Josep, que abandona finalmente la lucha, y en un acceso de pasión, hacen el amor sobre un tejado. El rapto de Josep por parte de Roser podría decirse que representa la indiferencia o el egoísmo propio de la clase acomodada que, aunque ha sufrido considerables pérdidas económicas, dispone de los recursos suficientes para recuperar el patrimonio perdido.

Contexto histórico:

Si bien el filme otorga un gran significado a los grandes acontecimientos del período histórico que trata, no obvia, por otra parte, detalles de no menos calado económico, político y social. No en vano, acontecimientos como la pérdida de las últimas colonias de Ultramar (Cuba, Puerto Rico y Filipinas) subvirtieron el “statu quo” de la sociedad de la época. La pérdida de Cuba tras la derrota de las tropas españolas en 1898 supuso, también, la pérdida de un enclave comercial con el que la burguesía catalana mantenía una consolidada relación comercial desde hacía mucho, y no fueron pocos quienes, como Els Palau se apresuraron a vender sus propiedades para salvaguardar su patrimonio, y buscar nuevos mercados. Además, acontecimientos como el “tancament de caixes” (cierre de cajas) en 1899, como negativa de las clases productivas catalanas a pagar los nuevos impuestos que aun entonces incluían el recargo de la guerra; el nacimiento en 1901, de la Lliga Regionalista (partido catalanista y conservador cuyos dos mayores representantes fueron Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó), la huelga de 1902; o el boicot al rey Alfonso XIII que las autoridades políticas habían previsto a su visita al ayuntamiento, y que unos vieron como una afrenta, y otros, como Cambó (al que la película muestra en actitud firme exponiendo al monarca que la ciudad no está satisfecha, y todos los problemas deben solucionarse desde Madrid, donde nunca tienen prisa), como una oportunidad para expresar sus reivindicaciones; ponían de manifiesto la agitación de la sociedad catalana.

No hay que olvidar, sin embargo, que el desfile de acontecimientos que jalonan la película, toman un cariz predominantemente reivindicativo, que se asocia a un sector determinado de la población, que recuerda el cierre del Cu-Cut! y de La Veu de Catalunya, como un manifiesto contra la ausencia del catalán durante el franquismo en los medios de comunicación, que la aparición de periódicos como el Avui, resolverá de forma definitiva, y como alternativa al monopolio lingüístico del castellano durante la dictadura. Del mismo modo, la interpretación que hace la película del estallido de la Setmana Tràgica en Barcelona en 1909, dice mucho del fervor del nacionalismo catalán a favor de la autonomía territorial, y de la importancia política creciente de la capital catalana durante la Transición. Asimismo, la participación de Joan Manuel Serrat en una de las escenas de tan notable acontecimiento, bailando abrazado al cadáver profanado de una monja, expresa el anticlericalismo de principios de siglo, pero, al mismo tiempo, y dada la relevancia artística del personaje, encarna el momento de mayor proyección internacional de la Nova Cançó.

La figura del monarca español reviste más importancia que Lerroux (a quien desafortunadamente se interpone el Fútbol Club Barcelona a su llegada en tren a Barcelona tras la Copa de la Coronación). Alfonso XIII canaliza las quejas de la burguesía, y Lerroux se nos presenta injustamente (considerando la relevancia política que tuvo entonces), como una triste caricatura. La referencia, nada gratuita, a las aspiraciones de universalidad de corte anarquista de unos contertulios que practican el esperanto, no es comparable, sin embargo, con la preponderancia que concede el filme a la burguesía, en detrimento del mundo obrero catalán, al que se trata de soslayo a través de Josep.

No obstante todo lo anterior, sin duda, La ciudad quemada merece una atención especial como documento histórico de ficción, que, como se ha indicado al principio, dice en este caso, mucho más del momento en el que se rodó, que del momento histórico al que se remonta.

Ficha técnico-artística:

La ciudad quemada (Título original: La ciutat cremada). Director: Antoni Ribas. Nacionalidad: España (1976). Productores: Josep Mª Forn Costa y Ferran Repiso Ruiz para P.C. Teide y Leo Films. Jefe de producción: Carles Boué. Ayudantes de producción: Josep Guerrero, Josep Zamora y Josep R. Albarrán. Coordinación de la financiación: Josep Espar. Ayudantes de dirección: Miquel Sanz, Víctor Albarrán y Albert Giralt. Argumento y guión: Antoni Ribas y Miquel Sanz. Secretario de rodaje: Miquel Tristán. Operador jefe: Teodoro Escamilla. Cámaras: Joan Minguell, Josep Lluis Valls, Antoni Piñero, Xavier Ferrer y Tomás Moya. Ayudantes de operador: Carles Cabeceran y Víctor Guasch. Foto-fija: Manuel Muntaner. Regidor: Simeó Avance. Meritorios: Pere Roca y Antoni Algueró. Secretaria: Saskya. Maquilladores: Carme Menchaca y Joaquín Navarro. Auxiliar: Carme Correa. Música: Manuel Valls Gorina. Director musical: Antoni Ros Marbà. Coros: Clavé y Coral Sant Jordi. Asesoramiento histórico: Josep Benet, Josep Termes e Isidre Molas. Peluquería: Emilia López. Sastrería: Roser Viñas, Magdalena González, Amadora Agustín y Luis Álvarez. Montador jefe: Ramon Quadreny. Ayudante de montaje: Susanna Lemoine. Decoradores: Josep Massagué y Jordi Berenguer. Efectos especiales: Alfredo Segoviano. Carruajes: Pujadas. Atrezzo: Artigau. Vestuario: Peris Germans. Pelucas y joyería: Damaret. Zapatería: Valldeperas. Laboratorio: Cinemetraje Riera. Iluminación: Sapilsa y Unidad Móvil de Iluminación. Doblaje: La Voz de España. Director de doblaje: Joaquín Díaz. Ajustadores: Ricard Palmerola y Mª Antònia Oliver. Transporte: Blanch. Relaciones públicas: Georgina Cisquella y Maria Fava. Enlaces dirección-producción: Ramir Bescomte. Asesores de lenguaje: Bernat Viñas y Jordi Mir. Tema: Historia de Cataluña desde 1899 a 1909. Principales intérpretes: Xabier Elorriaga (Josep), Francesc Casares (Frederic), Pau Garsaball (Señor Palau), Montserrat Salvador (Señora Palau), Jeannine Mestre (Remei Palau), Ángela Molina (Roser Palau), José Luis López Vázquez (Enric Prat de la Riba), Adolfo Marsillach (Francesc Cambó), Josep Vivó (Dr. Robert), Ovidi Montllor (Emiliano Iglesias), Alfred Luccheti (Alejandro Lerroux), Teresa Gimpera (Señora Vallès i Ribot), Joan Manuel Serrat (Ramon Clemente García), Núria Espert (desarrapada), Marta May (desarrapada), Ricard Palmerola (Señor Roig), Patty Shepard (Sor Engracia), Mary Santpere (Madre de Rull-Artós), Ivan Tubau (Ferran), Lluis Fenton (Juan Rull-Artós), Rafael Anglada (Señor Esteve), Isidre Novellas (Mr. Arrow), Ferran Repiso (Jaume Carner), Joan Borràs (Puig i Cadafalch), Eddy Edwards (Met de la llanterna). Otros intérpretes: Montse Torres, Vicky Millán, Ferran Baile, Josep Solans, Víctor Guillén, Joan Ollé, Marta Flores, Carme Molina, Manuel Pronchut, Lluis Álvarez, Eduard Alcázar, Joan Santamaria, Damià Barbany, Miquel Gálvez, Mir Ferry, Aida F. Cancela, Joan Viñolas, Carles Bernabeu, César Ojinaga, Aleix del Peral, Pilar Montejo, Josep Ricard Albarran, Ivo Antonov, Florenci Calps, Xavier Melloni, Toni Fuentes, J.M. Alonso, Manuel Ballart, Joan Ribas, Ramon Tomsa Sabater, Ester Ribas, Llorenç Pedras, Pere Romero, Joan Subatella, Josep Rey, María Tordera, Jaume Blanco, Elisabet Masons, Armand Aguilera, Toni A. Comas, Georgina Sisquella, Ferran Millet, Ferran Espona, Santiago Maldonado, Saskya, Josep Zamora, David Vidal, Eudald Macià, Josep Lluís Banús, Robert Jusmet, Francesc Valenciano, “Pajarito”, Tonet Vila, Josep Campanales, Josep Ribas Seix, Josep Antoni Vilasaló, Doris Coll, Carlo Soler, Lluis Espinosa, Antoni Lara, Joaquim Gómez, Miguel Porter, Heribert Barrera, Josep Benet, Montserrat Roig, Marina Rossell, Jordi Solé-Tura y Josep M. Castellet. 35 milímetros. Color: Eastmancolor. Normal. Duración: 156 minutos. Estrenos: 08-11-1976, en el cine Albéniz (Madrid); 22-09-1976, en el cine (Barcelona). Largometraje. Espectadores: 1.447.377. Recaudación: 764.650,65€. Calificación: Mayores de 18 años. Empresa distribuidora: In-Cine. Fecha de autorización: 1 de marzo de 1977.

Bibliografía:

– BALLÓ, J.; ESPELT, R.; LORENTE, J. (1990). Cinema català 1975-1986. Barcelona: Columna.

– GUBERN, R. (1995). Historia del cine. Barcelona: Lumen.

– VV.AA. (1993). El cine en Cataluña. Una aproximación histórica. Barcelona: Centro de Investigaciones Film-Història. PPU.

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