Estímulos emocionales vs. pensamiento racional en el gran juego en Oriente Próximo / Elisa Pocaprisa

Posted on 2017/04/08

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Dice Losurdo que el juego político se dirime hoy en medio de estímulos emocionales para evitar el pensamiento racional. Esta es la función de miles de fotos y vídeos de bebés y padres/madres sirias desde hace seis años. Y de tantas otras cosas. Y es efectivo. No miramos detrás del escenario cuando nos ponen algo así. Parece ser.

Primer actor: el gas iraní o africano, que llegará por gasoducto a Europa. Los gasoductos atraviesan miles de Km. Y pueden pasar por Siria y Turquía. Y, si pasan por Siria, es conveniente tener allí un gobierno títere. Pero Al Assad no es un títere, ergo…

Segundo actor: Talibanes y derivados, financiados y formados por el bloque occidental (es decir, nosotros) desde la guerra de Afganistán (79, contra la URSS). Y desde entonces.

Escena primera: Siria, república árabe laica (como Irak, como lo había sido Egipto), plural (como lo fue Libia). En la “ola” de las “primaveras árabes”, las protestas contra el único gobierno laico que sobrevive en la región, se convierten en guerra civil y acaban por mostrar un trasfondo infestado de mercenarios religiosos.

(narrador): – desde 2001, y a un ritmo creciente, se producen en Europa una serie de atentados por parte mercenaria (¿religiosa?). Nota al pie (no hay): buscar “Gladio”. La población europea entra en pánico. Normal.

Música de fondo: La OTAN, esa que no desapareció al desaparecer el Pacto de Varsovia, sino que multiplicó sus bases en el espacio ex-soviético cercando a Rusia (más gas, sólo que estos tienen misiles y va mejor aislarlos antes), pasa de la ONU. Desde Yugoslavia, más.

Hace su juego bajo mando americano. La ONU también tiene culpa: declaró la “zona de exclusión aérea” en Libia para facilitar su expolio. Y asistimos al asesinato extrajudicial de Gadafi, impasibles, a la hora de comer. Hay que tenerlos cuadrados.

Pero es que la OTAN tiene aquí sus bases para el Mediterráneo, el escudo antimisiles y un gobierno servil que, “soberanía”, no lo sabe pronunciar. Y, cuando lo pronuncia, caso de Carrero Blanco, sale volando (no es un chiste).

No tiene sentido alguno que el ejército sirio use armas químicas contra la población civil. Sobre todo, porque estaba ganando terreno sin necesidad de nada semejante.

En conclusión: a mí, como a cualquiera que tenga dos neuronas, me revuelve la bestialidad que nos obligan a ver cada día. Pero yo, y ojalá muchos, sé que la única forma de dejar de ver bebés mutilados, ahogados, ensangrentados, asustados; es finiquitar la OTAN. Es ingenuo pensar que basta con quitar a Trump del medio (¿no fueron el “negro” Obama y la “feminista” Hillary quienes nos retransmitieron en directo el brindis por otro asesinato extrajudicial?). Librarse de la OTAN tiene que convertirse en un objetivo realista.

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