«1 de octubre: Entre dos fuegos» / [Comunicado del Partit Republicà d´Esquerra 20/09/17]

Posted on 2017/09/21

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A raíz de la convocatoria por parte del Gobiernode la Generalitat para el 1 de Octubre de un referéndum de autodeterminación en Cataluña, punto culminante del proceso que vivimos desde hace ya unos años y que el gobierno español pretende impedir por todos los medios, estamos asistiendo a una escalada de tensión entre la Generalitat y la Moncloa, que se ha trasladado también a la sociedad civil, de consecuencias todavía imprevisibles pero que sin duda tendrán un impacto profundo en la sociedad catalana y española, y que de momento, ya está dejando claro el fracaso rotundo del régimen de 1978.

Para los republicanos y federalistas que creemos en la necesidad de celebrar un referéndum acordado, pero también en la búsqueda de soluciones y alternativas políticas a los conflictos, asistir al espectáculo lamentable que estamos viviendo, donde ya incluso a nivel de calle el diálogo razonado ha quedado sustituido por un fanatismo y un maniqueísmo que viene a justificar cualquier acción mientras acorde con los objetivos políticos de los unos o de otros, resulta agotador y desalentador, ya que sentimos como este conflicto profundiza cada día más en el alarmante fractura social que se está sufriendo en la sociedad catalana.

Por un lado, la desproporcionada reacción represiva del gobierno del PP, que, aunque previsible, da una pátina de autoritarismo a los acontecimientos que hace estremecer. El régimen del 78 está mostrando ahora más que nunca su condición de régimen heredero de la dictadura. Más grave e injustificada es todavía la acción represiva cuando el gobierno Rajoy ha negado en redondo a tratar el conflicto en Cataluña de una manera dialogada, democrática y acordada. Persecución de alcaldes, requisa de urnas y papeletas, prohibición de actos, utilizacion de la fiscalía con fines políticos y partidistas, asalto de la Guardia Civil a las instituciones catalanas … todo ello constituye un asalto a principios básicos de una democracia que ellos dicen defender. Estas acciones merecen todo nuestro rechazo y son una muestra de la incapacidad del régimen de 1978 para entender su realidad plural, resolver el encaje de sus pueblos y establecer una convivencia fraterna y justa en nuestro país. Los republicanos siempre lo hemos denunciado y lo denunciaremos, y seguiremos proponiendo nuestra alternativa republicana y federalista.

A pesar de la aspiración legítima de organizar un referéndum de autodeterminación, no parece que la vía unilateral impulsada por la ley del referéndum y, sobre todo, la ley de transitoriedad aprobadas por el Parlamento de Cataluña de forma legalmente dudosa (sin mayoría suficiente y pisando los derechos de la oposición y las minorías) que prevén la declaración de la independencia dos días después del 1 de octubre si gana el sí -cualquiera que sea el porcentaje de participación- sea la manera más idónea y democrática de resolver la situación . Entendemos que la convocatoria del 1 de octubre no reúne los requisitos para ser un referéndum vinculante y democrático con garantías, sino que más bien parece una repetición más del 9-N con la diferencia que, si se hace, se hará en condiciones de estado de excepción.

Además, no deja de ser lamentable el hecho de que hayamos llegado a esta situación en la que en nombre de la “desobediencia” esconde la actuación irresponsable de los dirigentes del proceso, que han abandonado la vía de la estrategia y la política y nos han conducido imperativamente al referéndum unilateral, sabiendo cuáles podían ser las consecuencias: el enfrentamiento directo con el Estado español, que tiene la fuerza represiva y está dispuesto a utilizarla. Pero por muy romántico que parezca desobedecer, se deben medir bien las fuerzas, el grado de apoyo popular, el reconocimiento internacional, y el coste que puede tener conducir a lo que se ha llamado “choque de trenes”. Sin quitarle responsabilidad al gobierno del PP, que la tiene y mucha, jugar a hacer chocar trenes no parece algo muy prudente cuando ninguna de estas variables parece ser decisivamente favorable al proceso, a no ser que lo que se esté buscando sea precisamente el conflicto en sí mismo. El “mambo”, como le llaman los de la CUP, que al fin y al cabo es lo que retroalimenta el conflicto y polariza aún más la sociedad, beneficia electoralmente a los independentistas pero también al PP, que es al final quien impide que se pueda hacer un referéndum acordado.

Nadie puede aceptar que hacer una votación en estas condiciones, sin ningún tipo de garantía, pueda vincular al ganador a poder hacer una declaración unilateral de independencia (DUI), no se puede tomar una decisión tan trascendental para el futuro político del país sin asegurarse de que se cuenta con un apoyo mayoritario, contrastado y reconocido de la ciudadanía. Además, es necesario que las votaciones se puedan hacer en condiciones de normalidad, y con la plena confianza de que el resultado será reconocido por todos los actores. Preguntar a la ciudadanía cuando no se puede garantizar que se pueda aplicar lo que se decida es absurdo y hace perder todo el sentido a un referéndum.

Por todo ello, como republicanos y defensores de los principios democráticos, entendemos que participar en un pseudoreferèndum que no tiene las mínimas garantías democráticas, que será activamente boicoteado por el gobierno español, y que no puede mostrar en modo alguno la voluntad del pueblo de Cataluña porque una amplia parte de la sociedad catalana no se siente llamada a participar o directamente no lo podrá hacer, no puede servir como excusa para imponer el plan político de los independentistas. Hacer las cosas de esta manera no resolverá los problemas de Cataluña y dividirá aún más la sociedad, que se encuentra ya gravemente polarizada, y puede tener consecuencias gravísimas.

Algunos partidos y grupos defienden que lo que se ha organizado para el 1 de octubre no es el referéndum que queremos, pero que puede ser válido como movilización política en protesta contra las acciones y inacciones del gobierno central, y defienden participar -hay. A pesar de que comprendemos y respetamos esta postura, entendemos que el 1 de octubre no se ha convocado como movilización, sino como referéndum vinculante, y que implica como consecuencia la declaración de independencia en 2 días, lo que quiere decir que participar implica dar legitimidad y validez a la convocatoria y a las consecuencias que se pueden derivar, como una DUI.

Por estos motivos, con el respeto a quien quiera participar el 1 de octubre como un acto de movilización ciudadana, desde el PRE no podemos estar ni del lado del inmovilismo y la represión ni del lado de la vía unilateral que pretenden imponer los procesistas por encima de todo y de todos. En este sentido, emplazamos a todos los actores a que busquen una solución política para que en un futuro se pueda convocar un referéndum vinculante en Cataluña, siguiendo el modelo escocés, con todas las garantías democráticas, reconocido por el gobierno central y por la comunidad internacional , con una campaña abierta donde el sí y el no expongan y contrasten argumentos, y abandonar la política de confrontación que se está siguiendo por parte de unos y otros, y que sólo nos conduce a un callejón sin salida.

También emplazamos a todos los republicanos de los pueblos hermanos de España a que se movilicen en contra de las acciones represivas del gobierno central, que se organicen para hacer posible una IIIª República Federal en España y apoyar para que algún día pueda celebrarse un referéndum de autodeterminación pactado en Cataluña.

Salut, seny i República!

Partit Republicà d’Esquerra

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