Sentencia caso Manada: «Vuestra partida ha quedado » / Por María Esquitin

Posted on 2018/04/27

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Por María Esquitín

Cuando se conoció el caso de “La Manada” muchas mujeres sentimos que había llegado el momento de pararnos y de plantar cara a un sistema que nos ningunea sistemáticamente; no es que antes no intentáramos cambiar las cosas, sino que lo hacíamos de otra manera, de puertas adentro y entonces dimos un paso al frente, salimos a la calle y le dijimos YO SI TE CREO, que no estaba sola: ESCUCHA HERMANA ESTA ES TU MANADA.

Hoy hemos conocido la sentencia de este “polémico” caso en el que, como siempre ocurre, se intentó vilipendiar a la víctima para exculpar a los violadores, a los que nos vendían como unos buenos hijos; incluso hemos podido saber que uno de los jueces pedía la libre absolución de estos cinco hombres que doblaban en tamaño y peso a la una niña de 18 años a la que metieron en un portal, la desnudaron, la penetraron oral, vaginal y analmente uno detrás de otro y simultáneamente eyaculando dentro de ella porque ni se molestaron en utilizar preservativo, grabándolo en vídeo y compartiéndolo entre risas… la dejaron allí tirada y desnuda, no sin antes robarle el teléfono móvil… y uno de los jueces quería que quedaran libres.

¿Por qué este juez quería que fueran libres?, ¿por qué este HOMBRE quería que no fueran acusados y obtuvieran la libertad?, ¿cómo ante un relato como el que ella hace y tras ver los vídeos puede decir que ella disfrutaba a juzgar por los gemidos que ella emitía y al ver la expresión de su cara?, ¿cómo?… está claro que la educación machista que aún perdura en nuestros días tiene mucho que ver, pero para mí sólo existe una explicación para que estas actuaciones se hayan normalizado: el mal llamado PORNO EXTREMO.

A día de hoy la pornografía que inunda internet es cada vez más violenta y más agresiva. El sexo lo basan en el sometimiento extremo de las mujeres, tanto es así, que en los últimos días se podía ver un vídeo en las redes sociales que denunciaba como había aumentado la oferta y demanda de videos pornográficos en los que mujeres supuestamente musulmanas y refugiadas, accedían a tener sexo a cambio de… ¿comer?,  ¿seguir con vida?.

Abundan también los vídeos de violadores, y las violaciones en grupo, con golpes e insultos: son algo muy de moda también.

Eso, no es sexo extremo como lo llaman, “harcore”, no… son violaciones y agresiones gratuitas a mujeres que quedan muy, muy lejos de ser sexo consentido. Es cómo cuando un putero va en busca de mujeres que son prostituidas y las violan previo pago, eso: tampoco es sexo, ellas no disfrutan, a ellas no les gusta, ellas no te quieren… tienen una necesidad y eso, y no otra cosa las lleva a estar siendo penetradas por ti: la pobreza y la miseria es lo que abrazas y sobre lo que tú te corres.

A los puteros eso no les importa, ellos también ven ese porno y también creen que cuando ellos se masturban delante de una pantalla viendo como violan a mujeres asimilan los gemidos de dolor de ellas con los de su propio placer onanista, y así terminan creyendo que ellas disfrutan porque son unas zorras a las que les gustan que les peguen y se la metan bien metida por todas partes… así, y no de otra manera llegamos a las palabras del juez Ricardo González: ”…ha quedado claro que daño, dolor no sintió usted…”

Esta niña, porque con 18 años recién cumplidos era una niña, entró en shock y ante el miedo que sitió se sometió por el miedo de qué podría pasar; e aquí sus propias palabras en el juicio: “…fue cuando empecé a sentir más miedo. Me vi rodeada por aquellos cuatro, noté que me quitaban la riñonera, sujetador y me desabrochaban el jersey atado a la cintura. Empecé a sentir más miedo cuando me agarraron de la mandíbula y me acercaron para hacer una felación, y otro me agarraba de la cadera y me bajaba leggins. En ese momento estaba totalmente en shock, no sabía qué hacer, quería que todo pasara rápido y cerré los ojos para no enterarme de nada y que pasara rápido…Me sometí para que acabara…Cuando me vi rodeada sentí miedo, no sabía cómo reaccionar y reaccioné sometiéndome…recuerdo a uno que decía “quillo, quillo, me toca a mí“…”

Ella, no se resistió y por eso ahora dicen que fue abuso y no violación …Diana Quer y Nagore Laffage Casasola si se resistieron…sus familias siguen llorando la muerte y ausencia de estas dos jóvenes que pelearon por ser libres y terminaron en un cementerio con el beneplácito de nuestra sociedad patriarcal.

Es importante decir aquí también que el mismo juez que quería la absolución por violación pedía dos meses de prisión por el robo del teléfono móvil: no le importaba, ni veía mal que cinco hombres le metieran la polla en la boca, en la vagina y en el ano uno detrás de otro y más de uno a la vez, pero que se llevaran su móvil sí, ¿la dignidad y libertad de una mujer vale menos que un teléfono móvil?, ¿eso es lo que nos dice el juez? ¿Qué un aparato tiene más valor que una persona?

Este, no es un hecho aislado y por eso las mujeres nos manifestamos y salimos a la calle, por eso gritamos, porque o hemos sido víctimas o conocemos a quien lo ha sido, aunque muchas veces no lo digamos por vergüenza, porque aún creemos que pudo ser culpa nuestra, porque a lo mejor dijimos algo, porque quizás no deberíamos haberles dejado que nos invitaran, porque quizás aquella falda era muy corta, porque no debería haber ido sola por la calle… pero nosotras no somos las culpables de que los hombres violen a mujeres, no somos culpables de que no sean capaces de guardarse sus deseos para ellos solos…

Dicen las estadísticas que en nuestro país, España, el país de las banderitas, se viola a una mujer cada 8h, es decir 3 mujeres al día son violadas. Sin embargo, sólo 1 de cada 6 es denunciada, y otras muchas mujeres creen  que como no ha habido violencia no han sido violadas, por lo que en realidad me inclino a creer que deben ser muchísimas más mujeres las que son violadas cada día y que las cifras se elevan cuando hay alcohol, drogas y fiesta de por medio.

Tras oír muchas historias este año hice una campaña en mi ciudad para evitar las agresiones sexuales en los carnavales, una campaña que por suerte viajó a más pueblos y ciudades que compartieron ese mismo mensaje de STOP AGRESIONES SEXUALES.

Sin embargo para hacerla efectiva en mi ciudad me vi sola: en un despacho me dijeron que eso no era competencia del ayuntamiento, una asociación de mujeres progresistas no quiso colaborar tampoco por miedo a que les quitaran la subvención que el ayuntamiento les había dado y el instituto con el que hablé necesitaba “algo más” para dejarme hablar a su alumnado sobre el consentimiento (algo que puedo llegar a entender) aunque al final si que compartieron las pegatinas que un grupo político me financió sin ninguna contrapartida, ni si quiera me pidieron poner su logo en ellas, porque valía más el compromiso con la causa que el rédito político que pudieran sacar con ello, algo muy digno por su parte teniendo en cuenta los tiempos que corren.

Mientras repartía pegatinas pude hablar con muchas personas, sobre todo mujeres de distintas edades que te contaban sus historias y las historias eran para llorar, y mucho.

No sé con cuantas personas hablé, pero lo que sí sé es que las historias eran, de un modo u otro la misma historia con distintos personajes. Abundaban las historias de mujeres que habían sido violadas por hombres conocidos aprovechando determinadas situaciones y la vulnerabilidad circunstancial de las mujeres; otras mujeres que habían sido violadas y que realmente sentían que aquel episodio incómodo de su vida era algo que ellas creían haber provocado de un modo u otro y puesto que no hubo agresión física interpretaron que no era violación: se culpaban de que un hombre las hubiera obligado a tener relaciones sexuales sin su consentimiento.

Ahora la cosa empeora considerablemente, porque con esta sentencia se está diciendo que no importa que lleves drogas para violar, que no importa que por chat con tus amigos hables de violar y de cómo hacerlo, no importa que salgan videos en los que se vea como abusan de una chica inconsciente, no importa que entre cinco hombres cojan a una mujer y la violen en grupo metiéndole la polla en la boca, en la vagina y en el ano uno detrás de otro y más de uno a la vez, no importa que te rías, que la grabes en vídeo y que lo compartas, que te vanaglories de haberlo hecho y animes al resto a hacerlo también…no pasa nada, porque si tenéis la suerte de que ella se quede en shock y no se resista por el miedo a lo que le pueda pasar NO SERÁ VIOLACIÓN.

Ese es el mensaje que se está mandando: viola en grupo, que no pasa nada si ella no se resiste aterrada por el miedo, aunque ella no consienta, no será violación… no pasa nada.

Esta sentencia no es algo baladí, no nos queramos engañar con que esto es un hecho aislado, no… esto se llama justicia patriarcal y estoy completamente convencida, al igual que muchas otras mujeres, de que esta sentencia y este juicio ha sido pagado por detrás, porque el machismo de este país no se sostiene por sí sólo si no es acompañado del capitalismo y ese tándem será quien haya financiado todo esto con el único fin de crear un precedente muy, muy, muy peligroso.

Pensad en el caso Bar España y en tantos otros de los que hemos oído hablar pero con los que realmente no ha pasado nada, ¿quién está en prisión por violar en grupo y destrozar la vida de tantas niñas y niños? Nadie… y ahora pensad un poco en lo que está pasando en la actualidad: la decadencia del PP y de la caída de Cifuentes por un vídeo de hace 8 años en el que robaba unos botes de crema en un supermercado… ¿ las personas acusadas y de las que se habla en todos esos casos de qué partido eran?, ¿se estarán allanando el camino por si salen a la luz más vídeos y se hacen acusaciones de verdad que les obliguen a sentarse en banquillo? ¿estarán con esta sentencia validando determinados abusos que tendrán un pena mucho menor sin atenuantes como el robo?

Tras el ocho de marzo en nuestro país algo cambió, y es que aquel día las mujeres salimos a la calle a gritar con todas nuestras fuerzas que queríamos tener nuestro lugar en el mundo no como un favor sino como un derecho legítimo que queríamos que fuera reconocido y por eso salimos a decir que SI NOSOTRAS PARAMOS SE PARA EL MUNDO. Después de aquel día muchas personas son las que se han querido sumar a la causa “de las mujeres” y lo pongo entre comillas porque no es una cosa de mujeres o el feminismo, si no de una sociedad enferma que aún consiente diferencias injustificables al considerarnos personas de segunda clase.

Tanto es así que las mismas personas que antes nos negaban o se reían de nosotras ahora se afanan en dar una apariencia de personas “progresistas” y “feministas”, cuándo todo queda en un paripé que nos hace más daño aún que su pasividad porque copan recursos de la lucha por la igualdad y contra la violencia de género que se van quedando por el camino en empresas “amigas”, asociaciones con marca política y/o religiosa y en sueldos de personas y cargos políticos que sin formación y conocimiento ejercen funciones que les son ajenas y que lejos de disminuir el problema sólo lo aumentan ya que se crea la impresión de que se gastan miles de millones en estas labores pero en realidad se ha ido quedando todo por el camino y nunca llega realmente el trabajo a donde tiene que llegar si no a donde se puede gastar y justificar sin tener que hacer mucho.

Después de esta sentencia no podemos por más tiempo quedarnos aquí sentadas a esperar a que nos violen o nos maten y deberíamos declarar la guerra a este sistema capitalista y patriarcal que nos quiere insultadas, humilladas, golpeadas y muertas o sumisas: ese y no otro es el mensaje que nos han mandado.

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