Reseña: «Noruega 1940: crónica de una campaña caótica», de Harry Plevy / Ole Jørgen Maaø, Universidad Nacional de Defensa de Noruega

Posted on 2018/05/16

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Plevy, Harry (2017): Noruega 1940: crónica de una campaña caótica,  Charleston, Carolina del Sur: Fonthill, 2017. Pp. 398. ISBN 978-1-78155-581-1.

Reseña por Ole Jørgen Maaø, Colegio de la Universidad Nacional de Defensa de Noruega. Publicado en Michigan war studies review

Noruega 1940 se centra en la mal llevada campaña militar británica en Noruega y alrededores entre septiembre de 1939 y junio de 1940. El historiador naval Harry Plevy [1] busca explorar su tema “de una manera integrada y completa” , con [atención a los] … imperativos estratégicos y políticos, así como las operaciones de combate … “(14), basado en fuentes primarias y secundarias [2] pertinentes .

El libro consta de cinco partes principalmente cronológicas: 1, “Imperativos políticos y estratégicos”; 2, “El inicio de la campaña de dos meses”; 3, “Luchando por el territorio noruego”; 4, “La lucha por Narvik y el norte de Noruega”; y 5, “Abandono de la campaña”. Está equipado con muchas fotografías de alta calidad, notas al final excelentes, una bibliografía y un índice. La principal fortaleza del trabajo de Plevy es su (demasiado) alto nivel de detalle, por ejemplo, respecto del debate en Gran Bretaña sobre si asignar fuerzas a Trondheim o Narvik o a ambos (capítulo 6), o la retirada de las tropas británicas en Romsdal. [3] (capítulo 10).

El meticuloso registro de Plevy de las acciones (e inacción) británicas en Noruega explota astutamente numerosos materiales de archivo, especialmente diarios privados y diarios de participantes. Tales relatos de testigos aportan una clara vitalidad a la narración.

Uno de los principales argumentos de Plevy es que la campaña de Noruega “demostró convincentemente la supremacía del poder aéreo en la guerra moderna” (14) y que la Royal Air Force (RAF) no se había preparado para este tipo de guerra y carecía de medios y tácticas puestos al día.

La campaña noruega también confirmó las limitaciones de la política de bombardeo estratégico de la RAF con aviones bimotores “pesados”. Estos aviones (Wellingtons, Whitleys y Hampdens) no tenían alcance para operar con éxito en Noruega; fueron diseñados y equipados y sus tripulaciones entrenadas, para bombardear a la luz del día contra grandes objetivos terrestres, estaciones de clasificación ferroviaria y similares. Tenían poca capacidad de defensa contra los cazas modernos y eran totalmente inadecuados para tareas de apoyo cercano o ataques precisos en apoyo de operaciones navales o terrestres. (141)

Estas cuestiones resultan acertadas pero el extenso libro de Plevy necesitaba el toque de un bisturí editorial. Sólo su introducción tiene sesenta y ocho páginas, y su texto principal de casi cuatrocientas páginas está impreso en una letra tan pequeña que apenas se puede leer y además, los muchos pasajes citados in extenso a veces eclipsan las propias palabras del autor (por ejemplo, 157-59).

Un fallo más serio es la aceptación acrítica de Plevy de sus fuentes. Por ejemplo, su confianza en las memorias de Harold MacMillan [4] sobre el supuesto “sentimiento general” (30) del pueblo británico a mediados de la década de 1930 es problemática. Aunque son, por supuesto, recursos valiosos, las memorias deben usarse con precaución: los recuerdos son volátiles y subjetivos, y los seres humanos son propensos a “corregir” lo que han presenciado a lo largo de los años.

Se hace deseable que el autor hubiese adoptado un enfoque más analítico en su tratamiento de los motivos y las acciones de no solo los británicos, sino también los alemanes, franceses y noruegos (entre otros) en la campaña de Noruega. Se puede objetar que Plevy expone que sólo pretendía que su libro fuese una crónica pura y simple, pero de hecho, a veces, muestra ambiciones más elevadas.

Como noruego, agregaría que escribir tal libro sin la necesaria comprensión de la parte noruega de la historia no es la mejor decisión. Aunque Plevy le da crédito a las tropas del general de brigada Carl Gustav Fleischer por la parte que jugaron en la breve liberación de Narvik (capítulos 12, 15), la mayor parte del texto carece de una perspectiva noruega. Por ejemplo, el autor afirma que las fuerzas invasoras alemanas fueron “ayudadas por la traición política internacional del noruego Vidkun Quisling y su Partido Nacional Socialista de Noruega” (325). Pero el intento de golpe de Quisling (9 de abril de 1940) a través de un discurso en la radio nacional, sorprendió tanto a los noruegos como a los alemanes. Además, aunque Quisling desempeñó un papel importante más tarde durante la ocupación alemana, su influencia y la de su partido político en la invasión alemana en sí misma fueron limitadas. El discurso radial de Quisling confundió a algunos noruegos, pero tuvo el efecto de endurecer la posición del Gobierno y el Rey y a rechazar las demandas alemanas, especialmente desde que los alemanes decidieron incluir a Quisling como parte del nuevo gobierno. Por lo tanto, no es del todo correcto decir que Quisling y su partido “ayudaron” a los alemanes en la campaña de dos meses en Noruega.

Esta falta de un punto de vista noruego en el libro refleja con precisión la conducta británica de la campaña; a los británicos les preocupaban muy poco las perspectivas noruegas o locales y criticaron a los miembros del gobierno noruego por su comportamiento durante una campaña que podría haberlos convertido en libertadores de Noruega en 1940 en lugar de 1945.

Noruega 1940 es exactamente lo que promete su subtítulo: una crónica. Pero, a diferencia de la campaña británica en Noruega, está crónica está bien investigada, planificada y ejecutada, aunque sin embargo, se hubiera beneficiado de una mayor concisión y atención en el análisis.

[1] Su trabajo anterior incluye Battleship Sailors: The Fighting Career of HMS Warspite Recalled by Her Men(Londres: Chatham, 2001) y Destroyer Actions: septiembre de 1939 a junio de 1940 (Stroud, Reino Unido: History Pr, 2006).

[2] Esp. TK Derry, The Campaign in Norway (Londres: HM Stat. Off., 1952).

[3]  Fig. 1, uno de los siete errores ortográficos en ese mapa.

[4] Winds of Change, 1914-1939 (NY: Harper y Row, 1966).

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