Alas negras sobre Europa / Ricardo Sá Ferreira

Posted on 2018/08/12

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Ricardo Sá Ferreira

Hace 80 años el novelista francés André Malraux – que junto con Antoine Saint-Exupéry había organizado el reclutamiento de voluntarios extranjeros para volar con la República – escribía que “El fascismo ha desplegado sus grandes alas negras sobre Europa”.

En Portugal, Antonio Salazar ideaba y montaba un nuevo estado autoritario portugués – una dictadura – que declaraba “orgullosamente solos”. En Grecia, Ioannis Metaxás establecía una dictadura fascista que suprime todos los derechos democráticos. Mussolini tomó Roma y poco después sus tropas marchaban sobre Etiopía. Mientras que emperador de Etiopía, Haile Selassie, pedía auxilio a las democracias occidentales para frenar el expansionismo fascista, Winston Churchill expresaba su admiración por la eficacia de la campaña italiana en Etiopía. Como las víctimas eran africanas, las reacciones de Europa y de Norteamérica fueron tibias. Poco después Hitler rompía el Tratado de Versalles enviando tropas al lado del Rin. El fascismo expandía y Hitler miraba hacia el oriente buscando más “Lebensraum”. En respuesta las democracias occidentales se limitaron a emitir débiles y estériles protestas. Ya en el exilio, el emperador Etíope Haile Selassie decía – de manera casi profética – “Hoy nos sucedió a nosotros. A ustedes mañana”.

En una Europa oscura rehén del fascismo, España se convirtió en un faro de esperanza con la victoria del Frente Popular en 1936. España era sinónimo de progreso y modernidad que anteponía la democracia a la incertidumbre, la igualdad ante la exclusión y la solidaridad. Esos fueron los valores que, con el alzamiento militar de Franco, hizo con que miles de combatientes internacionales se alistaron para defender la República. Sabían que España era un ensayo general para los años que venían.

El gobierno de Blum en Francia evita intervenir al lado del bando republicano por miedo de desestabilizar su gobierno y perder el poder. Francia miraba al Reino Unido que insistió en mantener una posición neutral ante el desarrollo de la barbarie. Mientras tanto Mussolini y Hitler suministraban a las tropas de Franco con aviones, tanques y armamento para testarlos para la guerras que venían. La República, aislada, cayó ante la indiferencia de la comunidad internacional como había pasado con Etiopía. Lo único que hicieron fue emitir débiles y estériles protestas.

Esos oscuros años 30 quedan lejos, pero esas mismas alas negras han despegado sobre Europa. Ni ganando la Copa del Mundo Francia se libra de Le Pen. Al norte de los Pirineos la extrema derecha se consolida como alternativa y busca reinventarse bajo el lema de “Rassemblement National” (Unión Nacional). La popularidad de Macron baja y se sitúa entre los 34% y los 39% tras los escándalos de su guardaespaldas, el caso Benella y las acusaciones de despilfarro mientras pide a los franceses que se aprieten el cinturón. Mientras Macron aplica la austeridad selectiva de la derecha francesa anuncia una moción de censura.

Se mire por donde se mire, Le Pen se consolida como alternativa a Macron al ganar la batalla cultural en Francia. De acuerdo con un estudio en Junio, 66% de los entrevistados cree que los valores tradicionales no están lo suficientemente protegidos en Francia, el 60% cree que hay demasiados inmigrantes y el 48% cree que el Islam y los musulmanes tienen demasiados derechos.

El motor económico de Europa endurece su discurso anti migratorio. El partido de la Alternative für Deutschland (AfD, Alternativa para Alemania) en las últimas encuestas obtiene un 16% rozando los talones de la Socialdemocracia Alemana que logra el 18%. La izquierda alemana presenta indicios de estagnación electoral (Die Linke tiene 10% y Los Verdes el 12%), ha propuesto una plataforma política, #fairLand, al estilo de La France Insoumise o de Unidos Podemos para contrarrestar el ascenso de AfD. Aún así, es la extrema-derecha que marca los tiempos, ya que el centro del gravedad de la política alemana está en la migración donde no hay consenso ni siquiera en la izquierda alemana. La plataforma #fairLand ya presenta sus primeros problemas: mientras que unos defienden una política migratoria inclusiva, otros contestan que “Alemania no puede acoger a todos los peticionarios de asilo”. La izquierda alemana tiene 3 citas electorales muy importantes el próximo año en Turingia, Brandeburgo y Sajonia que servirán de ensayo general para las elecciones nacionales.

La Italia del los partisanos antifascistas y del padre fundador de la Unión Europea, Altiero Spinelli, se cristaliza el populismo de derechas. El Governo del Cambiamento (Gobierno del Cambio), – la coalición entre el Movimiento 5 Stelle y la Lega Nord – apuestan por doblegar el brazo a la Unión Europea con un discurso proteccionista y antiinmigración. Este es el gobierno que anunció que realizará un censo de personas gitanas con el objetivo de deportar a todos lo que están ilegalmente en el país. La presencia de Salvini en el Consejo de Europa ha hecho con que el centro de gravedad del política europea esté en Roma: sólo se discute cómo se echa a los migrantes, si lo externalizan a Libia o si lo hacen en la frontera sur. Merkel, que había sido tan dura con la Grecia de Alexis Tsipras, destruindo a cualquiera que cuestionaba la viabilidad del Euro y el funcionamiento de la Unión Europea ahora tiene pies de pluma con la Italia de Salvini.

Steve Bannon, el estratega de extrema derecha de la campana de Donald Trump, abrirá una sede en Bruselas para lanzar “The Movement”, una plataforma pan-europea que busca relanzar la ultraderecha en el viejo continente. Su primer objetivo es crear un supergrupo parlamentario que obtenga un tercio (250 escaños) de los 751 escaños en el Parlamento Europeo

El fascismo ha vuelto desplegando sus grandes alas negras sobre Europa y la España del 15M, la Francia de los movimientos sociales combativos, la Italia del “Mai più il fascismo” y la Alemania de los “Refugees Welcome” le pueden frenar el vuelo. Porque queremos una Europa que sea sinónimo de bienestar y de progreso, porque queremos una Europa en común. Ahora, sólo los pueblos pueden rescatar Europa del proyecto fallido de las élites.

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