Olvidaos de la alt-right, el problema es la alt-left / Blog La mirada del mendigo

Posted on 2018/12/08

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Blog La mirada del mendigo

“Desde los resultados del Domingo, estoy en un estado de mala hostia permanente y generalizada. Así que esta vez no me andaré con muchas florituras en el lenguaje. Voy directo al grano: tengo la impresión de que la izquierda ha sido tomada como un juguete por una caterva de imbéciles, han estrellado el vehículo y aún pretenden volver a hacerlo.

Es demencial que después de esos resultados, desde la neoizquierda no sean capaces de recapacitar y hacer autocrítica. Es más, se les ve decididos a perseverar en su alucinógeno viaje, haciendo quedar a la izquierda como un conjunto de payasos que la derecha tiene muy fácil ridiculizar y contraprogramar sus dislates.

Así que a partir de hoy declaro la guerra total a la alt-left, los progres comprometidos, la izquierda de la palabrería huera y el postureo solidario. Éste es, a día de hoy, el principal peligro de la izquierda. El avance de la derecha es sólo la consecuencia de haber sustituido un discurso sólido y reconocible por un conjunto de manías, fobias y etiquetas.

Denuncio públicamente la dicotomía falaz de recuperar la primacía en el discurso del conflicto capital-trabajo, o de luchar contra el sexismo, el racismo o cualquier otra forma de discriminación. ¡Falso! ¡FALSO! Hasta ahora nunca había existido conflicto entre todos esos movimientos, que eran uno solo en el seno de una ideología bien estructurada: la igualdad de los seres humanos por encima de accidentes somáticos o circunstancias en el alumbramiento (tiempo, lugar o coño del que salimos).

Durante décadas el feminismo, el antirracismo y la ecología han sido una consecuencia directa de nuestra ideología revolucionaria, y entiendo que la mayoría de los compañeros no veíamos conflicto ninguno en ello.

El conflicto nace cuando el feminismo y el antirracismo han sido ocupados, secuestrados por una reata de jóvenes activistas con una base ideológica circunstancial y acomodaticia y una cultura general ramplona (incluso en la misma historia de sus movimientos). Con el origen de coordenadas radicado en su ombligo, miden el mundo de las ideas conforme les atañe. En cuanto a la ecología, se ha transformado por un lado en una corriente ruralista, tecnófoba y decrecentista, y por el otro en el sucedáneo del animalismo.

El batacazo que llevamos años cosechando, dilapidando una enorme masa de crédito social cosechado durante lo más agudo de la crisis, no viene de que la gente rechace ideas igualitarias. Muy al contrario, al menos en el sector de la población del que esperamos sacar votos, las ideas feministas y antiracistas siempre habían gozado de fuerte ascendencia, y han sido asumidas por un sector enorme de la población. Incluso de muchos que ayer votaron derecha. El descalabro electoral viene a causa del profundo descrédito que la alt-left se ha ido haciendo merecedora. La razón no es que los andaluces se hayan levantado misóginos y racistas, sino una sucesión de análisis erróneos, de discursos estrambóticos, de charlatanería que sube la apuesta de la memez anterior para no quedar dentro del grupo como un tibio.

Realidad, realidad, realidad. Cada vez más el discurso de la progresía prescinde más de la realidad y construye castillos en el aire con sus heteronormatividades, sus patriarcados cisgénero y sus multiculturalidades integradoras. Una verborrea infecta que la gente recibe al principio con burlas, luego con rechazo, y finalmente con hartazgo. Capítulo en el cual yo también me hallo.

Estoy hasta los putos cojones de escuchar esa jerga progre que no designa nada concreto, que no sirve para desmadejar una cuestión sino para enredarla aún más. Me pongo en posición de defensa cuando hablan de un politólogo (el trasunto moderno de la figura del cura, es decir, un inútil charlatán); regurgito el desayuno cuando empiezan a conjugar el verbo empoderar en una acepción incorrecta calcada del inglés; y estallo ya cuando dejan caer la coletilla de con perspectiva de género hasta cuando hablan de compilar el kernel.

Y con la misma malicia que los sionistas acuñaron el término antisemita para escupírselo a todo aquel que niegue el derecho del estado de Israel a robar la tierra palestina, mecanismo del que los musulmanes han tomado buena nota (precisamente por el horror que sentimos por ser identificados como racistas), las hordas de SJW etiquetan de machista (y otros apelativos aún menos agradables) a todo aquel que procure poner coto a sus fabulaciones. Y claro, eso en la izquierda es el anatema, cualquier político activo siente terror de que le tachen de antifeminista y pollaherida. Han ocupado y redefinido el término feminismo, rellenándolo de sexismo, y expulsando de él a todos los que no comulgamos con el nuevo programa de discriminación positiva. El feminismo aún es necesario en esta parte del mundo, ya ni digo en otras más atrasadas, y lo están echando al pie de los caballos, ridiculizándolo y poniéndolo en bandeja para que la derecha más reaccionaria hinque con gusto los dientes en la presa.

Lo dicho con el feminismo podría servir para el multiculturalismo, enamorados de la sabiduría exótica que exhala el ayurveda y extasiados con la belleza de la religión de paz y amor. La libertad, la democracia, la ciencia o los derechos humanos son conceptos occidentales que debemos poner a la par con otras prácticas, tradiciones y formas de organización de otras sociedades (entre ellas, ahora sí empleado con rigor, el patriarcado), pues no hay ninguna superior a la otra y el que lo niegue es un racista.

Y de la corrupción de la ecología aún tengo mucho más que hablar, así que mejor me callo ahora o me atraganto con tanta bilis.

Todo lo anterior son sólo los ejemplos más destacables del cúmulo de botaratadas, magufadas, mamarrachadas acientíficas, puta palabrería de sacamuelas, en que se ha instalado la izquierda. No todo la izquierda, pero sí la que tiene los micrófonos, la que chupa cámara. Y realmente eso no es todo, se han hecho cosas bien, se ha perseguido la corrupción, se han defendido nuestros derechos como ciudadanos y trabajadores… pero todo esto ha quedado cubierto por la fanfarria del miembros y miembras, de la feminización de la política y las cuotas, de las felicitaciones por el Ramadán y resto de mierda políticamente correcta. Y la derecha, que por si alguien lo ha olvidado, controla los medios de comunicación, coge todas estas chifladuras y crea un ridículo muñeco de paja que muestra al público diciendo ¿de verdad pensáis votar a estos payasos?

Y es que tienen razón. Realmente, yo tampoco quiero que esta recua de imbéciles comprometidos con su ombligo gobierne a golpe de ocurrencia. Y como obviamente no voy a votar a la derecha, y no hay una izquierda rigurosa y competente que defienda mis intereses yo, de ser andaluz, también el Domingo me hubiera quedado en casa (es un decir, estaría donde suelo acudir cuando tengo algo de tiempo libre, embarrando las botas).

¿Sólo a mí este lema suena a chantaje?

Y ciertamente, no será. Ya os encargaréis de que no sea.

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Creo que todo se desmadró con el asunto de La Manada, en que un grupo de descerebrados hizo bandera del caso que precisamente era más dudoso, habiendo otros cien que escoger. Desde entonces, el histrionismo sexista de las neofeministas ha alcanzado el punto de alucinación compartida.

Quería compartir, a título de ejemplo, un enlace en la prensa de hoy:

El PSOE lleva al Congreso la abolición de la prostitución

Un encanto de argumentación, mezclando prostitución con pederastia y esclavitud sexual. Un artículo de un medio de la alt-right haría lo mismo, pero con la homosexualidad en vez de con la prostitución. El rigor viene siendo en todos casos el mismo, y yo tengo la sensación de estar rodeado de imbéciles amorales.

El artículo insiste en presentar a las prostitutas como víctimas desvalidas, y yo las prostitutas que he tratado (entre ellas la madre de un colega, una dominicana muy buena persona, por cierto) no se ajustan a ese cliché de víctimas. Antes bien, mujeres fuertes y con los pies en la tierra, ejerciendo un oficio duro pero de los más honrados que pueda haber (pocas relaciones serán tan sinceras y honestas como la de una puta con su cliente, desde el principio cada uno sabe qué puede esperar de esa relación, sin equívocos, engaños ni malentendidos).

Pero esta realidad que yo he conocido (por cierto, nunca como cliente, lo cual no quiere decir que alguna vez no llegue a necesitarlo) debo callarla para no molestar al fantasioso discurso dominante en la alt-left. Una progresía moralista y paternalista muy parecida a la religión, no sólo por sus conclusiones sino también por sus métodos de razonamiento (la realidad es prescindible), que secuestra la voz de las póbrecitas prostitutas, qué van a saber ellas de sus intereses, y las jode pero bien privándolas de sus derechos laborales entre ellos uno tan básico como el de asociación.

En suma, un ejemplo de libro de análisis deficiente, erróneo, que prescinde de la realidad de la prostitución (que es compleja, hay muchas formas de prostitución) para crear, imaginar una que se adapta a los prejuicios del observador. Postmodernismo en estado puro, allá por donde entra, escapa la inteligencia y la razón. “Esa es tu verdad”, frase de moda entre los incapaces mentales que pretenden ser muy modernos, progres y abiertos de mente. La realidad es compleja, multiforme, a veces contradictoria… pero es una, dueña y señora, única Diosa verdadera. Y la verdad es la adecuación de un enunciado con la realidad. Con la realidad, no con las percepciones de la realidad. La realidad es el objeto de estudio de la ciencia. Las deficientes y subjetivas percepciones de ella no le interesan más que al pobre sujeto, si es tan imbécil de prestarles importancia en vez de refinar la agudeza de su entendimiento.

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Y sobre postmodernismo y su devastadora influencia en el pensamiento, quería presentaros una serie de artículos de una mujer, otra más, a la cual han expulsado de la izquierda. A este paso, no va a quedar nadie con dos dedos de frente, rigor ideológico y un mínimo de vergüenza para tolerar este circo:

Why I no longer identify as a feminist
How French “intellectuals” ruined the West: Postmodernism and its impact, explained
No, postmodernism is not dead (and other misconceptions)
Identity politics does not continue the work of the civil rights movements

No sé si os sonará su nombre, pero quizá os ayude si os digo que es coautora de la última y más grande trolleada al sistema de publicaciones en ciencias sociales.

Tal es la imagen que estamos dando en la izquierda: somos ridículos, un gran sanedrín de cacatúas parloteando sin sentido del cual nadie se fiaría para confiarle el timón del Estado.

La gente, sencillamente, nos ha calao.”

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